Bienvenido(a) a Crisis Energética martes, 27 octubre 2020 @ 04:12 CET

Un cuento de terrorismo energético (continuación)

(Viene de la primera parte)

Las conclusiones son también inmediatas:

PRIMER MUNDO: VORACIDAD SIN LÍMITES

En el grupo 1, EE UU y los países europeos tienen una producción importante, pero unas reservas alarmantemente agotadas: apenas cuatro o cinco años, si tuviesen que vivir con sus propios recursos y solamente un par de décadas, si mantienen el nivel de importación actual de petróleo estable (un 60% del total que consumen; ¡parece increíble que nos se hable de este hecho incontestable!).

Japón, que no tiene ni producción propia ni reservas, está en una situación todavía mucho más dramática y frágil y a la vista de la situación de agotamiento de sus pozos, cada año más a partir de ahora, sin contar con que sus programados aumentos de producción económica, obligan a un aumento incesante de la producción energética, haciendo aún más aguda la dependencia del exterior.

Téngase en cuenta que Europa alcanza en estos momentos el pico máximo de producción, que EE UU ya rebasó en 1970, pero al ser sus reservas totales menores y su consumo casi tan alto como el norteamericano, su declive será igualmente rápido y doloroso.

 

Todos ellos necesitan imperiosamente las producciones de los países productores y sus volúmenes de demanda de petróleo importado, que no cesan de aumentar para mantener la maquinaria en funcionamiento, exigen productores importantes, además de los secundarios, para saciar momentáneamente tan tremendo apetito.

En el caso de los EE UU o Europa, sus reservas actuales bajo el suelo, sumadas a una política de almacenamiento masivo en tanques (lo que se denomina en EE UU la "reserva estratégica", que es de unos seis meses de consumo nacional y en Europa debe andar por algo más de tres), les permiten salvar con sus producciones propias, algún momento puntual de posible desabastecimiento exterior, lo que les confiere una cierta invulnerabilidad estratégica a corto plazo.

Pero el elevado consumo y las prácticamente agotadas reservas propias de los países de este grupo tan voraz, les obligan, cada vez de forma más acuciante, también a asegurarse la continuidad de flujo energético de los países productores a más largo plazo.

El aumento de la dependencia petrolífera de los países ricos occidentales del grupo 1 de la tabla 2, es la verdadera "madre de todas las batallas", que está creando tensiones mundiales cada vez más evidentes. Sus menguantes reservas nacionales y una economía cada vez con más apetito energético, les han ido obligando a "someter" a cada vez más países productores a sus exigencias de consumo.

El grueso de países que se podrían denominar "amigos" en el golfo Pérsico (Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos, Qatar y otros), o los de Brunei en el sudeste asiático y México, en el patio trasero de los EE UU, les aseguraban hasta ahora y todavía durante quizá algunos años más, un flujo continuo y barato de petróleo.

Pero la demanda se dispara según crece la economía y los pozos mundiales empiezan a tocar techo y muchos ya están en franco declive. No menos de 14 de los 42 principales países están ya en la curva de caída de Hubbert y cada año se les puede "ordeñar" menos petróleo.

Este doble efecto pone muy nerviosos, tanto a los principales consumidores como a los productores. Así, unos países dejan de ser "estables" (es decir, obedientes a ofertar un suministro continuo y barato, como se les exige) y a otros, que estaban fuera de su órbita de obediencia o se fueron de ella, se los va "estabilizando" de buen grado o por la fuerza.

La bota militar norteamericana entró en Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos, con la excusa de la invasión de Kuwait por Irak, en 1990 y todo apunta a que los 12 años de presencia infiel en los lugares más santos del islam, se van a convertir en una eternidad tan grande como la duración de las reservas que allí les mantienen. Ya nadie se acuerda de la famosa visita de la embajadora norteamericana en Bagdad a Sadam Husein el día anterior a la invasión.

SEGUNDO MUNDO: AUTOSUFICIENCIA BÁSICA A CORTO

Rusia (con la Comunidad de Estados Independientes, CEI) y China resuelven sus consumos básicamente con sus actuales producciones, pero ni siquiera Rusia pasa del medio siglo con su propio consumo y del cuarto de siglo, si sigue exportando al ritmo actual para obtener divisas y pagar las deudas que ha contraído con el sistema financiero capitalista mundial, especialmente agravadas tras la caída del comunismo.

Rusia, que tiene la mitad de población de los EE UU, consume 8 veces menos energía y le queda casi el doble de reservas que a los EE UU – considerando Chechenia parte indisoluble de Rusia -.

Es lógico que su posición estratégica en este particular, sea defender, por todos los medios, sus propios yacimientos de las ansias de los más consumistas (la forma en que están aplastando los intentos en Chechenia y el interés occidental en que Rusia mantenga esa herida abierta, posiblemente alimentándola, así parece indicarlo) y por otra parte que adopten actitudes críticas a los intentos de los países del grupo 1 de quedarse con la exclusiva de las reservas de los países de los grupos 3 y 4.

Los algo más de tres lustros de producción y consumo petrolífero que le quedan a China, de sus recursos propios, dan a este país algo más de cuerda que a los EE UU y a Europa y algo menos que a Rusia. China, que tiene unas cuatro veces más población que los EE UU, consume cuatro veces menos que el coloso; esto quiere decir que cada norteamericano equivale a quince chinos, energéticamente hablando.

El gran problema de China, es que con su sistema híbrido de comunismo para consumo interno y capitalismo salvaje hacia el exterior, está muy comprometida en crecimientos económicos, ergo energéticos, del orden del 5% anual. Si logran mantener ese modelo de crecimiento, en diez años más, estarán enfrente de EE UU y Rusia en lucha por los recursos del golfo Pérsico.

La invasión de Afganistán, que al contrario que lo que se ha dado a entender en los medios occidentales, no tiene recursos energéticos (ni petróleo ni gas), pero es un país puente entre China y el golfo Pérsico, tiene así una justificación económica y estratégica incuestionable.

Otros medios han apuntado que si Afganistán no tiene recursos, los países fronterizos, aquellos del grupo 5 de las tablas 2 y 3, si que tiene inmensos depósitos, como razón oculta de la invasión. Los datos de British Petroleum lo desmienten claramente: apenas un 2% de las reservas mundiales de petróleo y gas natural, cuya producción actual, además, casi la consumen ellos solos.

Eso no sirve ni de aperitivo a la voracidad estadounidense y europea.

TERCER Y CUARTO MUNDO: LOS DEPREDADOS

Las reservas de los grupos 3 y 4 son en realidad el grueso de las reservas mundiales para el medio siglo que le queda de existencia a la civilización industrial. Para los países del grupo 1, lo inmediato es que esas reservas no sean cuestionadas por nadie como suyas, aunque de momento acepten que pequeñas cantidades vayan a parar a terceros países.

Esto les resuelve los próximos años de consumo. No pueden permitir que este sagrado principio se cuestione ni por terceros países, ni por nacionales de estos mismos países. No pueden permitir que ni siquiera sus propietarios nominales se atrevan a dictarles ni siquiera una política de precios de los crudos. La cronología de los hechos en el área desde finales de los setenta es reveladora en este aspecto:

Un imprevisto cambio de gobierno y de control de Irán, que realmente llega a aterrorizar a los países del grupo 1 (este es el verdadero sentido del terror en el área: el de que los países del grupo 1 puedan perder el control de los recursos energéticos de los países de los grupos 3 y 4).

El subsiguiente ataque iraquí a Irán, apenas un año después, muy promovido y apoyado por los países del grupo 1, que tiene como consecuencia el destrozo de muchas vidas humanas y graves desastres sociales, económicos y militares en Irán e Irak, la pérdida de la capacidad negociadora de ambos con los países del grupo 1, el hundimiento de los precios del petróleo y el certificado de defunción operativo de la OPEP.

El precio del crudo no solo no subió en las dos décadas siguientes, sino que ha bajado de unos 30 a unos 12 dólares el barril. Con los datos de producción de la Tabla 1, se podría hacer un grueso cálculo de lo que han dejado de percibir los países productores y lo que han dejado de pagar los principales consumidores. Excelentes noticias para Occidente.

La aparición de militares norteamericanos en Arabia Saudita para desde allí ofrecer un silencioso y efectivo apoyo logístico (AWACS) a Irak, durante su primera guerra con Irán y los primeros tímidos rechazos de algunos sauditas, por la cantidad de tradiciones islámicas que violaban. Esta presencia se ha convertido en permanente.

La extraña invasión de Kuwait por Irak en 1990, un día después de la visita de la embajadora norteamericana en Bagdad a Sadam Husein, que justificó la presencia militar masiva, que una década después queda claro que se ha convertido en presencia permanente, de los ejércitos de países del grupo 1 en el golfo Pérsico y que estos países pudiesen poner las reservas de Irak en cuarentena.

Ello, aunque les costase que, en su caída del caballo, el despechado Sadam Husein, el dos veces manipulado por los países del grupo 1, les quemase el 1% de todas las reservas mundiales de petróleo, dinamitando todos los pozos kuwaitíes, antes de su vergonzosa retirada de este país, creado también por los mismos delineantes que Brunei.

De hecho, en lo único que Sadam Husein ha tenido razón, es en denominar a esto "la madre de todas las batallas", aunque la verdadera sea, más bien, la que se va a estar dando hasta el final por todo el gran resto de los recursos energéticos del golfo Pérsico. Si no hubiese existido Sadam Husein, los países del grupo 1 tendrían que haberse inventado uno: es el tonto útil perfecto.

Lo que es más importante, para los países del grupo 1 es que Occidente ha consagrado convincentemente el papel de terrorista, radical, fanático, integrista o fundamentalista, para todo el que se les oponga en el área.

A partir de ahora, todo aquel que cuestione la presencia de tropas extranjeras (léase norteamericanas) en el golfo Pérsico, o bien que haya tenido la desgracia de poseer bajo su suelo importantes reservas de las pocas que van quedando, sin haberse doblegado su política y sus recursos a una obediencia ciega a Occidente, será un terrorista mundial y como tal, declarado enemigo público número 1 de la civilización occidental y de los valores democráticos y servirá para justificar aún más la presencia militar estadounidense y los golpes bajos a las infraestructuras de estos ya castigados países.

El caso de Bin Laden es de manual: mientras sus objetivos fueron echar a rusos de Afganistán, fue apoyado y abundantemente armado por la CIA y por la condescendiente monarquía saudí, tan alabada entonces, como criticada ahora.

Nadie, que no fuesen los rusos, cuestionaba en aquellos momentos sus métodos terroristas. Solo hay que ir a las videotecas y alquilar Rambo III, si es que no ha sido retirada pudorosamente para ocultar las miserias de la propaganda de Hollywood.

En ella, un asilvestrado Silvester Stallone apoyaba descaradamente a los simpáticos talibanes. Los Bin Laden de entonces eran bien jaleados por Occidente como "Freedom Fighters" o luchadores por la libertad, mientras ponían bombas en los mercados de Kabul, que reventaban a decenas de civiles para pillar a algún oficial soviético de compras.

Pero cuando, una vez expulsados los rusos de Afganistán, se atrevió a fijar como objetivo que también los militares norteamericanos saliesen de su tierra, el que tuvo que salir fue él y ahora todos los atentados terroristas del planeta, los haya cometido o no, serán cargados a su cuenta y se le perseguirá sin cuartel hasta su eliminación, para ejemplarizar.

Con esta estrategia, los países del grupo 1 se dedican a "ordeñar" intensa y científicamente las reservas de los países controlados de los grupos 3 y 4. A algunos países como Irak, Libia o Irán, parecía habérseles asignado el papel de reserva final de crudo mundial.

Desde luego, están siendo concienzudamente mantenidos por los EE.UU. y el resto de los países del grupo 1, en estado de "animación suspendida", a golpes de bloqueo y aislamiento económico y militar, como se deduce de la Tabla 2 por sus actuales producciones, hasta que las reservas de los demás de los grupos 3 y 4 se vayan agotando.

En los próximos años, asistiremos a progresivos endurecimientos de estas condiciones, en los países estigmatizados por las listas negras del omnipotente Departamento de Estado norteamericano, o a muy severos castigos, siempre abanderando el antiterrorismo, de todo el que intente moverse y cuando les llegue el momento, de su maravillosa conversión al juego democrático, con cambio de líder terrorista no homologado a líder democrático homologado, que abra sin condiciones los últimos grifos a sus también democráticos colegas del Grupo 1.

Las recientes actitudes enormemente agresivas de los EE UU hacia Irak en particular y las intolerables actitudes racistas y de discriminación de los mil millones de musulmanes, a los que el secretario de Defensa ha decidido fichar si cruzan cualquier frontera de los EE UU, no son sino una confirmación de que hasta las reservas que estaban en "animación suspendida" empiezan a tener que ser utilizadas. Es el principio de fin. El dictador y genocida Sadam solo tiene razón en una sola cosa: se nos viene encima la madre de todas las batallas.

EL QUINTO MUNDO: LOS NO-PERSONAS. LA MADRE DE TODAS LAS BATALLAS YA ESTÁ AQUÍ

El aviso final que este artículo pretende dar a los ciudadanos que viven confortablemente en los países del hoy privilegiado grupo 1, es que no deben pensar que los males que aquejan a los países del grupo 3 y especialmente a los proscritos o semiproscritos del grupo 4, así como la mortandad sin precedentes y sin preocupación del resto de los países de la Tierra son buenas noticias para ellos y su tren de vida consumista y occidental.

Y menos aún para sus hijos o nietos. Incluso aunque tuviesen éxito en su empeño estratégico, es decir, aunque consigan una paz de cementerio en los países productores mientras ellos siguen consumiendo a granel, cuando el quinto mundo esté prácticamente desaparecido y el tercero y el cuarto estén muy esquilmados, tendrán que terminar luchando entre ellos.

Algunas reacciones de distanciamiento o disentimiento de Francia y Alemania, respecto a las acciones de los EE.UU. en el Golfo y sobre todo el Magreb, al que Europa no puede renunciar, por los flujos de gas que la alimentan, o las disputas en bolsas petrolíferas residuales, como las de la R.D. del Congo o Angola así empiezan a indicarlo. La oposición de Rusia y China, con tanto miedo y prevención como insistencia, a las maniobras de invasión permanente del golfo Pérsico, también sustentan esta opinión.

El resto de los países del mundo, cuyos magros consumos actuales serán los primeros, previsiblemente, en dejar de ser abastecidos por los países productores, cuando la producción mundial de crudo alcance el tope, en muy pocos años, quizá ya mismo, y empiece a caer por la pendiente de la curva de Hubbert.

En muy pocas décadas, todos estaremos luchando por los últimos barriles de los yacimientos; de hecho, la lucha ya ha empezado aunque los ciudadanos de los países del grupo 1 no se han dado cuenta todavía, porque no lo han sufrido en sus carnes (guerra Irán-Irak; bloqueo y aislamiento de Irán; entrada militar occidental en el golfo Pérsico; invasión de Kuwait y primer ataque "aliado" a Irak; bloqueo y aislamiento de Irak; segundo ataque "aliado" a Irak; guerra permanente en Angola; guerra abierta en Chechenia; ataque aéreo a Libia; bloqueo y aislamiento de Libia; apoyo mal disimulado al gobierno prooccidental argelino, para reventar unas elecciones que se salían del tiesto y perpetuación de la situación de guerra civil por omisión activa; preparación de "fuerzas de pacificación" del norte de África en la OTAN, por si acaso, entre otros indicios) y sobre todo, la cuña artificial de Israel, impuesta a sangre y fuego sobre el genocidio palestino y contra las tan numerosas como inútiles disposiciones de una manipulada e impotente ONU a la que los EE.UU. castigan con el veto una y otra vez, para disponer de un portaaviones pro-occidental en la zona, desde el que descargar los golpes contra todo lo islámico que se mueva.

Demasiado saben todos los servicios de inteligencia del mundo occidental (si está hasta en las estadísticas públicas ¿no lo van a saber?), que los países de la OPEP tienen hoy más del 78 % de las reservas mundiales de petróleo y que en el año 2008 la OPEP producirá más que el resto de los países productores del mundo. En el año 2020, los cinco principales países de la OPEP (Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos) producirán más petróleo que el resto de los países del mundo y sus reservas serán más del 90% de las reservas mundiales de petróleo.

Los servicios de inteligencia y militares de la mayoría de los países lo saben y tienen que estar trabajando con las curvas publicadas y conocidas de las producciones actuales y previstas, con el estado de las reservas probadas de petróleo y sobre todo, con su previsible evolución hacía abajo, en prácticamente todos los casos, a partir de la próxima década.

Esas curvas, ya mostradas para los EE UU, Europa y el mundo en general, son así de dramáticas, para el resto de las grandes regiones del planeta:

 

La experiencia con la propia situación de la producción, consumo y reservas de los EE UU, es muy significativa; es esa trágica historia que ni la más sofisticada tecnología, ni los gigantescos recursos financieros han podido evitar; que deslice, sin remedio, cuesta abajo por la curva de Hubbert (expresión del propio Rifkin, que seguramente la ha tomado de los conceptos, ya conocidos por los geólogos de "slope", "slide" y "cliff" (declive, deslizamiento y precipicio) para calificar las tres fases, cada una más pronunciada que la anterior, de la caída por la curva de Hubbert.

El agotamiento inmediato (en términos históricos) del petróleo es tan imparable, como la llegada al pico de producción máxima de producción petrolera en los EE UU. Peor hay otros datos igualmente alarmantes: desde 1979, el consumo mundial per capita de energía ha ido disminuyendo también imparablemente, porque los crecimientos de última hora solo han podido ser, en la parte achatada superior de la curva de consumo mundial, inferiores al crecimiento global de la población.

Alguien, y ese alguien se contabiliza en silenciosos cientos de millones de seres humanos, está perdiendo poder energético, ergo económico y adquisitivo; esto es, vital, desde 1979 y nosotros, sin enterarnos.

Pero hay otro dato igualmente preocupante: desde 1969, los descubrimientos de nuevos pozos petrolíferos, no ha hecho más que disminuir. Hoy se descubre un nuevo barril de petróleo por cada cuatro que se consumen y como las reservas existentes están tasadas, adivina quien viene a reducir drásticamente éstas. La falta descubrimientos no se debe a que se haya perdido el interés por el petróleo; muy al contrario, se han hecho inversiones gigantescas y nada. Hoy se descubre menos del 15% de lo que se descubrió en 1969.

La caída de los descubrimientos, también sigue una curva como la de Hubbert y ya está muy abajo. Si las matemáticas no fallan, nadie puede descubrir más petróleo del que se descubre, luego el pico de descubrimientos de 1969 es el relámpago que nos avisa que el inevitable trueno del pico máximo de producción está al caer.

Estas son, seguramente, las primeras partes de un todo en la "madre de todas las batallas" y aumentarán cuando los países del grupo 4 consigan las armas de destrucción masiva, que los de los grupos 1 y 2 insisten en tener en exclusividad. Desde lo de Pakistán y la India, están más cerca.

El gas natural, en el que muchos cifran sus expectativas para a) sustituir gradualmente al petróleo o b) para producir otros combustibles, como el que más de moda se ha puesto, el hidrógeno, está claro que no van a poder soportar esa presión.

Si ahora el mundo industrial consume el 40% de toda su energía en forma de petróleo y el gas apenas consume poco más de la mitad de su equivalente energético (incluyendo multitud de variantes nitrogenadas para fertilizantes) y a pesar de ese menor consumo, le quedan reservas probadas similares a las del exhausto petróleo, si tiene que sustituir a éste, duraría lo que un caramelo a la puerta de un colegio, por no hablar de las dificultades materiales en toda la industria para su sustitución.

Además, el gas natural tiene una peor capacidad de almacenamiento y transporte. Ver la tabla 3 con los movimientos mundiales, es concluir que la mayor parte de gas que se consume en el mundo, se hace a muy poca distancia de los pozos de origen. El gas que se envía licuado en buques tanque o por gasoducto entre países que no sean estrictamente fronterizos, es anecdótico, salvo el caso del norte de África con el sur de Europa y de Rusia con el norte de Europa.

En la película "2001, una odisea en el espacio" de la obra de Arthur C. Clarke, hay una escena, al principio, en la que dos grupos de primates se disputan un charco de agua durante una sequía. Los primates representan un estadio muy primitivo de la Humanidad.

Cuando la lucha comienza, un monolito, que simboliza una suerte de inteligencia superior muy avanzada o una materialización de la divinidad, insufla la suficiente inteligencia a uno de los primates de un grupo, de forma que aprende a usar un hueso largo de animal como herramienta o arma de guerra. Con él, destrozan al grupo antagónico que solo sabía usar las manos y los dientes y se hacen con la escasa fuente de agua.

Este descubrimiento, el paso a la condición de "homo habilis", se presenta como un salto hacia adelante de la Humanidad. En cuestión de reservas fósiles, los seres humanos no parecen haber progresado nada desde entonces y todos los indicios muestran que los gobiernos más poderosos, los que tienen el garrote tecnológico, químico, bacteriológico o nuclear van a dedicarse a defender, a toda costa, las últimas bolsas de petróleo de aquellos que solo pueden usar sus armas convencionales y a no permitir que los grupos antagónicos utilicen ningún tipo de estaca similar a la que ellos poseen en su disputa por la escasez.

No hay indicios serios de que los norteamericanos ni los europeos o japoneses, estén pensando o planificando cómo reducir su dieta de los cerca de 9.000 vatios de consumo permanente y continuo per capita (¡como si cada ciudadano viviese permanentemente con unas 90 bombillas de 100 vatios conectadas a su cabeza!) a los 1.100 vatios permanentes de cada habitante chino, o mejor aún, a los menos de 400 vatios permanentes de cada ciudadano hindú, típicos de una sociedad agrícola preindustrial, ni se ve voluntad de cambiar el modelo social y de consumo, en el escaso tiempo disponible.

A lo peor lo han pensado y han concluido que no es posible. Solo esta dramática conclusión final, justificaría la actitud tan primitiva y salvaje, tan militarista, en suma, de dominio y control de los grupos 3, 4 y del resto de países del mundo, por parte de los privilegiados países del grupo 1, incluyendo el férreo control ideológico que estamos viendo estos días, disfrazado de lucha contra el terrorismo islámico mundial.

Octubre de 2002.

Referencias:

Las tablas extraídas del informe público de British Petroleum, que se encuentra en formato .xls y .pdf en la página: http://www.bp.com/centres/energ y2002/

Datos de la Agencia Mundial de la Energía, para contrastar y confirmar o ajustar los datos de British Petroleum: http://www.worldenergyoutlook.org/

www.dieoff.com de Jay Hanson. Excelente página web, en la que hay múltiples artículos sobre el tema de la energía: gas, petróleo, carbón, hidratos, hidrógeno, uranio, etc.

http://www.dieoff.c om/42Countries/42Countries.htm Subconjunto de la página anterior. (Las curvas de este artículo se han extraído de aquí, que a su vez las toma de uno de los últimos informes de Richard C. Duncan.

www.energycrisis.com: De ahí se desprenden muchas otras páginas interesantes.

www.hubbertpeak.com: Sitio web de divulgación acerca de la figura de King M. Hubbert y su metodología para el cálculo de las reservas petrolíferas.

"La economía del hidrógeno" de Jeremy Rifkin. Ediciones Piados Ibérica, S. A. Barcelona.2002. Título original en inglés "The hydrogen economy". Penguin Putnam, Inc. New York. 2002.

"Estrategia solar", de Hermann Scheer. Plaza y Janés editores, 1993.

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