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Patrick Moore: Un ecologista “newborn” y panfletario

Marcel Coderch, 22 de Junio de 2006

Sigue la campaña pro-nuclear. Hoy le toca el turno a El País que publica un nuevo artículo del inefable Patrick Moore. Es de sobra conocido que Moore fue uno de los fundadores de Greenpeace pero que se alejó de los presupuestos ecologistas hace ya mucho tiempo, al parecer cuando entraron en contradicción con los negocios que fundó o heredó de su familia. Ahora ha creado una empresa de relaciones públicas junto con Christine Todd Whitman, exdirectora de la Environmental Protection Agency bajo la administración Bush en los años 2001-2003, y una “coalición” a la que llaman Clean and Safe Energy Coalition. Una iniciativa financiada por el Nuclear Energy Institute, una institución que representa los intereses de la industria nuclear de EE.UU. En una entrevista reciente, Moore defendió sus cobros a cargo del NEI, “por el mucho trabajo que hacía”, pero se negó a dar detalles de sus honorarios que hemos de suponer son sustanciosos. Creo que El País publica este artículo como peaje al lobby nuclear que prefiere que sea un personaje tipo Moore el que aparezca en prensa defendiéndoles que no miembros destacados de la industria, seguramente porque consideran que tienen un “déficit de credibilidad”.

Digo todo eso no como descalificación de las opiniones de Moore, sino sólo para que sepamos el contexto en el que se producen, y porque Moore está utilizando su pasado de miembro destacado de una organización ecologista para dar cierta respetabilidad a sus opiniones ante determinado público.

Aclarado este extremo, analicemos los “argumentos de Moore”, pero antes que nada recordemos que hace unos meses, y con ocasión de otro artículo suyo aparecido en el Washington Post mantuve un breve intercambio con él, hasta que cuando le puse contra las cuerdas cuestionando sus propuestas concretas y dándole los datos de lo que supondrían, me dio la callada por respuesta. Lo cual me confirmó que sabe perfectamente que lo que dice no tiene ningún sentido y que no tiene agallas para defender sus puntos de vista cuando se los cuestionan. Por eso no voy a repetir la experiencia: gato escaldado, del agua huye.

Pasemos, sin embargo, a desgranar el artículo de Moore con cierto detalle. Sus palabras van en cursiva, y mis comentarios van a continuación.

A principios de los años setenta, cuando ayudé a fundar Greenpeace, creía que la energía nuclear era sinónimo de holocausto nuclear.

Aquí lo único que nos dice es que se oponía a la energía nuclear porque creía que haría inevitable la guerra nuclear. Pero ¿qué importancia tiene eso? ¿Qué importa si el sólo se oponía por esto? ¿Y las demás razones para oponerse? ¿No cuentan, sólo porque al parecer a él no le preocupaban, ni siquiera entonces?

Treinta años después, he cambiado de opinión, y el resto del movimiento ecologista debería hacer lo mismo.

Ahora nos dice que ha cambiado de opinión, suponemos que porque el holocausto nuclear parece hoy menos probable, lo cual es cierto. Pero fijaros el truco que utiliza. Puesto que él sólo se oponía por esta razón, ahora ha cambiado de opinión, pero otros, que se oponían además por otras razones deberían cambiar también de opinión, por mucho que las razones por las que se oponían no hayan cambiado. Lo único que busca es transmitir algo que no dice: “Yo que era un ecologista de pro, he cambiado de opinión, y los que no hacen lo mismo, están equivocados”. Es una falacia muy habitual, insinuar lo que no se dice de forma que el que lo lee se lleve una impresión distinta a lo que en realidad dicen sus palabras. Lo que no dice, claro está, es por qué otros que tenían además otros motivos para oponerse, deberían hoy también cambiar de opinión. Si él sólo se oponía por el peligro de guerra nuclear, es hasta cierto punto lógico que ahora no se oponga, pero ello no tiene relevancia alguna para modificar la opinión de otros que tenían motivos adicionales. Por tanto su afirmación sobre lo que debería hacer el movimiento ecologista es totalmente falaz, un non-sequitur como una catedral.

El consumo mundial de carbón genera 9.000 millones de toneladas de CO2 mientras que las 441 centrales en funcionamiento en todo el mundo evitan la emisión de 3.000 millones de toneladas de CO2 al año …. En resumen: la energía nuclear es limpia, rentable, fiable y segura.

Dejemos a un lado las cifras de emisiones que da, que puede que sean correctas. ¿Cómo puede llegar a la conclusión (o resumen) de que la energía nuclear es limpia, fiable, rentable y segura, sólo a partir de un cálculo comparativo de emisiones de CO2? Otro non-sequitur como una catedral. No ha hablado para nada de costes, de seguridad, de fiabilidad ni de residuos y ya concluye lo que por las razones que sean quiere afirmar. Un ejemplo claro de un argumento incompleto y por tanto erróneo.

No soy el único activista y pensador medioambiental con experiencia que está cambiando de opinión … James Lovelock …. Steward Brand también lo han hecho.

Argumento de autoridad. Sigue sin dar razón alguna de lo que afirma y simplemente se apoya en que un par de compinches están también cambiando de opinión, lo cual además es falso, por lo menos en el caso de Lovelock que él mismo ha recordado que siempre ha estado a favor de la nuclear. Pero, ¿qué relevancia tienen estas opiniones para establecer la verdad de sus conclusiones? ¿No es menos cierto que podemos encontrar muchos más “activistas y pensadores medioambientales” con la misma o más experiencia que los que cita, que opinan lo contrario? Falacia de la Autoridad Irrelevante.

Hay indicios de que se está dando un cambio de actitudes incluso entre los más fieros paladines antinucleares… El portavoz de Greenpeace … empezó diciendo que estaba de acuerdo en casi todo lo que yo había mencionado, salvo la parte sobre la energía nuclear … pero se percibió una clara sensación de que era posible encontrar puntos de acuerdo.

Ahora nos quiere hacer creer que aunque el portavoz de Greenpeace dijera que no está de acuerdo con él en la cuestión nuclear “se percibió una clara sensación” de que lo que decía no era firme. Una simple insinuación basada únicamente en su percepción y por tanto irrelevante.

Por eliminación [de otras posibles alternativas] se llega a la energía nuclear como el único sustituto viable a gran escala, rentable y seguro para el carbón y el gas natural. Es así de sencillo.

Así de sencillo le parecerá a él, que no controla mucho el razonamiento lógico. A los que sí nos preocupa que los razonamientos que analizamos sean lo más lógico posible, su argumento nos parece absurdo. Es decir, puesto que al parecer otras alternativas no son viables, la nuclear sí es un sustituto viable a gran escala, habrá que suponer que por definición. Que mis hijos no lleguen a la canasta de básquet no implica que yo llegue, aunque sea un poco más alto, ¿no? Habrá que medir mi altura y compararla con la de la canasta, me parece a mí. Cuando le pedí que concretara cuántas centrales nucleares y en qué plazo proponía él que habían de construirse, me contestó que el triple de las actuales. Le señalé que eso suponía construir una central por semana durante 30 años, y le calculé el uranio que necesitaban, los residuos que se generarían y la probabilidad de accidentes que ello representaba, a partir de lo cual a mi no parecía nada viable. ¿Cuál fue su respuesta? El silencio.

Ello no equivale a decir que no existen problemas reales asociados a la energía nuclear. Cada preocupación merece ser tratada en detalle.

Bueno, parece que por fin llegaremos a algo serio. Pero fijaros ya como cambia la palabra “problemas” de la primera frase por “preocupaciones” en la segunda. Una preocupación no es lo mismo que un problema, una preocupación puede no tener base, pero un problema puede que no tenga solución. A partir de aquí, los problemas se han convertido en meras preocupaciones, y lo de tratarlas en detalle, nada de nada. Se limita a negarlas:

Realidad: la energía nuclear es una de las fuentes de energía más baratas.

No voy a insistir aquí en lo que he escrito en varias ocasiones, pero fijaros que no da ni una cifra, ni una sola justificación de una afirmación que es, como mínimo dudosa, y que depende de un montón de circunstancias. Una mera afirmación sin fundamentación alguna.

Después de 40 años, el combustible nuclear utilizado contiene menos de una milésima parte de la radioactividad que tiene al salir del reactor.

Esa afirmación es falsa, además de irrelevante. El combustible irradiado tarda 400 años, no 40, en reducir su radioactividad a una milésima de la que tiene cuando sale del reactor. Claro que cuando sale del reactor es un millón de veces más radiactivo que cuando entró. Por eso la reducción a una milésima parte es irrelevante. Lo único que pretende es confundir al lector poco conocedor de la problemática de los residuos, al utilizar la palabra “milésima” para insinuar que lo que queda es muy pequeño y por tanto inofensivo. Pero, ¿qué importa la disminución relativa de una cantidad? ¿Qué importa si en lugar de ingerir un kilo de plutonio, ingiero sólo una milésima parte de un kilo, si esa dosis, por pequeña que sea, sigue siendo mortal? Pero es que, además, no es la radioactividad lo que importa realmente, sino la radiotoxicidad de los residuos, que es una combinación de radioactividad y de otras propiedades de los residuos, y esa se mantiene durante centenares de miles de años en niveles sumamente peligrosos. Como sabe cualquiera que no quiera engañar mediante un juego de palabras.

Es incorrecto llamarles residuos, ya que después del primer ciclo siguen conteniendo el 95% de su energía potencial.

Dejando la terminología a un lado (residuos, versus combustible irradiado) eso es cierto, pero de nuevo irrelevante. También hay mucha energía “potencial” en el deuterio si supiéramos como fusionarlo controladamente. La realidad es que esa energía potencialmente extraíble requiere de técnicas de separación y de reactores rápidos tipo breeder, que hoy por hoy no sabemos como construir para convertir esta energía “potencial” en energía real. También podríamos decir, y es verdad, que cada día nos llega del Sol una energía miles de veces mayor que la que consumimos, y no por ello tenemos resuelto el problema energético. Porque hace falta saber pasar de lo “potencial” a lo real y en condiciones económicas y seguras, condiciones que los breeders no cumplen y por tanto no sabemos qué hacer con los miles de toneladas de plutonio que hemos generado, por mucha energía “potencial” que contengan. De nuevo insinuar algo que sabe es falso por impráctico.

Preocupación: Los reactores nucleares son vulnerables a los ataques terroristas. Realidad: Las estructuras de contención de un metro y medio de hormigón reforzado protegen su contenido.

Otra falacia de insinuación. Fijaros que no dice que las estructuras de contención protegen su contenido de un ataque terrorista. Sólo lo insinúa por la forma en que concatena las frases. Se supone que es el lector el que ha de llegar a una conclusión que él no explicita. El edificio de contención no está diseñado para soportar un impacto exterior, sólo para evitar que las radiaciones generadas en el reactor puedan salir al exterior. De hecho se sabe que un informe secreto francés (de EDF) reconoce que el EPR no está suficientemente protegido contra un ataque tipo 11-S. Pero, además, el edificio de contención sólo protege al reactor, no a los equipos auxiliares de generación, y nadie sabe qué ocurriría, incluso si resistiera la estructura de contención pero se fueran al garete todos los sistemas auxiliares. Bueno, sí se sabe que lo más probable es que el reactor se descontrolara, porque ninguno de sus sistemas de control puede funcionar sin un aporte de electricidad externa, y que yo sepa los generadores auxiliares de diesel, no se encuentran dentro del edificio de contención.

Las armas nucleares ya no están inexorablemente ligadas a las centrales nucleares. Irán, por ejemplo, no posee un reactor … y sin embargo ya podría tener capacidad para fabricar una bomba nuclear.

Otra falacia infantil, y ya van… Veamos, que un país que no tenga centrales nucleares sí pueda tener una bomba nuclear, ¿qué demuestra? Pues eso, que no es necesario tener centrales nucleares para tener una bomba. Claro está, porque para tener una bomba sólo hace falta disponer de uranio muy enriquecido o de plutonio. ¿Y cómo se obtiene estas sustancias? El uranio de una planta de enriquecimiento, y el plutonio en un reactor nuclear. ¿Que ello no son centrales nucleares? Ya lo sé, y qué. No se trata de si pueden o no construirse bombas nucleares sin centrales, sino de si la proliferación de centrales nucleares en el mundo facilitaría o no la proliferación nuclear. Y la respuesta es obvia: sí, ya que con centrales nucleares es mucho más fácil acceder a la tecnología y a los materiales necesarios para construir armas nucleares. Fijaros que en ningún momento dice por qué las armas nucleares “ya no están inexorablemente ligadas a las centrales nucleares”, lo cual parece indicar que en el pasado sí lo estuvieron, como sabemos con certeza. ¿Qué es lo que ha cambiado para que lo que era verdad en el pasado ya no lo sea hoy? Moore no lo dice, se limita a dar un ejemplo irrelevante.

Además de la reducción en la emisión de gases de efecto invernadero y el abandono de nuestra dependencia de los combustibles fósiles …

Fijaros como pasa de puntillas sobre la cuestión que al parecer es central en toda esta discusión. Ni siquiera una simple estimación cuantitativa de la contribución que podría tener la nuclear a la mitigación de las emisiones… nada de nada, sólo una referencia de pasada. Y no digamos ya sobre cómo se sustituyen los combustibles fósiles por energía nuclear donde más utilizados y más críticos son, en el transporte. Sobre eso al parecer tampoco hay que decir nada.

Y para finalizar dos espejismos para animar al personal:

… supone un camino importante hacia la “economía del hidrógeno”… podría utilizarse como solución… a la falta cada vez más acusada de agua potable.

Empecemos por el agua potable. Es evidente, las potabilizadoras funcionan con electricidad, y si eso es así, ¿por qué no se han utilizado ya masivamente? Que la electricidad nuclear acabaría con la sed del mundo y permitiría convertir los desiertos en vergeles ya se decía hace 50 años, cuando se vendía la nuclear como la solución a todos los problemas del mundo. Pero parece que su idea ahora es otra: usar “el calor excedente de los reactores nucleares”. Y ¿cuál es ese calor excedente? Si las nucleares no aprovechan todo el calor que producen para generar electricidad es por limitaciones de eficiencia de su ciclo termodinámico, no por otra razón. Si hubiera “calor excedente” y pudiera aprovecharse, ya generarían más electricidad, ¿no? Y qué decir de la ficción esa de la “economía del hidrógeno” en la que ya sólo creen algunos periodistas amarillos. Si la nuclear ni siquiera puede aspirar a generar toda la electricidad que utilizamos directamente, ¿cómo va a generar, además, hidrógeno para los coches, y también agua potable? Cuando uno no está dispuesto a confrontar sus imaginaciones con la realidad de los números, a todo le encuentra solución, aunque sea soñando.

Lo peor de todo eso es que Patrick Moore sabe perfectamente que su discurso no es otra cosa que una colección de falacias, medias verdades y mentiras absolutas. Pero son las que hoy le dan fama y le llenan el estómago. Indecente. Como incomprensible es que El País se preste a publicar panfletos como éste. Un periódico serio debería tener más cuidado en separar el grano de la paja. No es que no haya argumentos a favor de la nuclear, pero el artículo de Patrick Moore no contiene ninguno que merezca ese nombre y que merezca ser publicado en un periódico serio. La prueba es que no lo he visto publicado en ningún medio internacional serio. El País esta vez se ha lucido.

Última Edición: viernes, 23 junio 2006 @ 13:29 CEST| Hits: 4.778 Ver la versión para imprimir