Bienvenido(a) a Crisis Energética lunes, 18 marzo 2019 @ 14:34 CET

Ghawar se muere

Por Chip Haynes

Traducido por Ricardo Jiménez y revisado por Patricia Terino para Crisis Energética.
Versión original: Ghawar is dying

Agosto de 2001 –“Ghawar está muriendo”. ¿Podrían estas tres simples palabras señalar el comienzo del fin para la civilización humana industrializada sobre el planeta tierra? Nadie en posición de conocimiento o autoridad lo ha dicho públicamente aún, ni probablemente lo harán en los próximos años. Así que tenemos algo de tiempo, pero no mucho. Por otra parte, puede que lo hubieran dicho discretamente hace dos años pensando que nunca lo sabríamos. La vida es divertida de esa manera. Lo malo es que esto no es un asunto de risa.

A unos doscientos kilómetros al este de Riad, en Arabia Saudí, hay una extensión de desierto corriente e inhabitada en el Empty Quarter. Este terreno caliente y desolado se encuentra sobre el mayor campo petrolífero del mundo: Ghawar. Es un gran trozo de nada de unos doscientos cincuenta kilómetros de longitud y 30 de ancho, pero a miles de metros bajo la superficie yacen setenta mil millones de barriles de petróleo esperando pacientemente ser extraídos. Han esperado durante millones de años. No importa unos cuantos más. Y, ¿después de eso?. Después de eso, Ghawar no estará agonizando durante mucho más tiempo. Estará muerto. No quedará nada, salvo tierra y agujeros perforados.

Antes de que se recueste, todo engreído y cómodo con esa imagen de setenta mil millones de barriles, déjeme hacer unos cálculos rápidos para usted: esa cantidad es sólo el suministro de petróleo de 875 días al ritmo de consumo actual. (Y ese ritmo aumenta cada año, justamente tal como bajan las reservas petrolíferas del no ilimitado campo de Ghawar). Hay que reconocerlo, Ghawar no es nuestra única fuente de petróleo (y aún en el caso de que sea usted saudí, no es en absoluto su petróleo). Todavía, Ghawar es EL GRANDE, y cuando se vaya, las cosas cambiarán; para siempre. Las únicas preguntas son: ¿cuándo ocurrirá? y ¿cómo lo sabremos?

El cuándo es fácil, aunque indeterminado: podría ocurrir en cualquier momento desde hace dos años hasta dentro de veinte años. Pero, ¿cómo lo sabremos? Esa es una cuestión mucho más difícil de responder.

Puedo imaginar un Mercedes Unimog avanzando torpemente entre los oleoductos en el desierto, parándose en cada pozo. En cada parada, un hombre baja de la máquina y patea la boca del pozo. Echa un vistazo y anota un número del indicador, entonces vuelve al camión. Esta escena se lleva a cabo una y otra vez. Llevaría varios días copiar todos los números de los pozos en Ghawar. De todas formas, debe hacerse. Aquellos números escritos a mano se le dieron a un técnico del yacimiento que los grabó obedientemente, un pozo cada vez, en la base de datos de un ordenador. Todos esos datos se envían al gobierno saudí, donde los números son estudiados, analizados y demasiado angustiosos. Si las anotaciones son las mismas o mayores que las últimas, todo va bien. Sino, ¿entonces qué?

¿Qué ocurre si Ghawar SE ESTÁ muriendo? Sería lo suficientemente fácil jugar con los números durante un año o dos, hasta que el ritmo de agotamiento empezará a acelerarse y no se pudieran ocultar las pérdidas. ¿Y tras eso? El Plan B puede pedir una “reducción voluntaria” declarada en la producción de petróleo “para estabilizar el mercado en un nivel óptimo”. Sí, correcto. ¿Cómo podría usted llegar a saber exactamente cuánto petróleo en el mundo está siendo extraído o embarcado desde un país cualquiera hasta otros países que nunca ha visto? La respuesta es obvia: no podría. Nunca podrá. C'est la vie.

En algún lugar de Los Ángeles, literalmente la otra cara del mundo, un SUV (N.del.E.:Sport Utility Vehicle, una especie de cruce entre turismo y todoterreno, que se caracterizan por su gran tamaño y gran consumo de combustible) entra en una gasolinera y el conductor se baja. Se activa una bomba y se llena un tanque. Con seguridad, cuesta más aquí, en esta gran y lujosa franquicia que en esa pequeña estación independiente, pero estaba cerrada hoy. De hecho, ¿no ha estado cerrada durante una semana? ¿Qué ocurre? Pero bueno, al menos no es mucho más. ¿Qué suponen uno o dos dólares extra por llenar el depósito?. No es una gran cantidad. A no ser que Ghawar esté muriendo, en cuyo caso tenemos un gran asunto entre manos –y se hará considerablemente mayor antes de que esto termine. ¿Quizás fue esto una señal de un pulso que se debilita?

Está usted invitado al funeral
Evaluándola junto a los grandes acontecimientos de la historia del planeta, la muerte de Ghawar y de nuestra civilización industrial alimentada con petróleo estaría en algún punto entre la Peste Negra europea del Siglo XIV y el meteorito que extinguió a los dinosaurios. A diferencia de la Peste, la muerte de Ghawar afectará al conjunto de los seres humanos, pero a diferencia del meteorito, sólo afectará a los humanos. Los pollos podrán cruzar la carretera algún día con impunidad. Tanto los animales grandes como los pequeños prosperarán (¡Eh!, intente cazar ballenas en un bote de remos). Y la tierra, sin duda, se enfriará un poco. Demasiado malo para que lo disfrutemos todos los que estamos aquí.

A la muerte de Ghawar le seguirá sin duda la muerte de seres humanos. Muchos humanos, pues probablemente éste sería el resultado de las inevitables guerras por los últimos restos de petróleo y las ya previstas pandemias y hambrunas masivas. Las estimaciones sobre el límite sostenible de seres humanos sobre este planeta se han situado desde un completamente triste 1/70 de la población actual (100 millones) hasta unos casi alentadores (por compasión) dos mil millones de personas. Hay que tener en cuenta que somos ahora mismo seis mil millones, así que alguno de ustedes tendrá que partir. ¿Se quedará usted para el funeral?, aún así, ¿lo hará? Quiero decir, después de todo, Ghawar se está muriendo.

Yo no espero que me lo cuenten. Siendo lo que son hoy día la política y la economía global, realmente no puedo imaginar a nadie colocándose tras las cámaras de televisión y anunciándole al mundo que el mayor yacimiento petrolífero del mundo conocido por el hombre está, de hecho, agotándose. ¿Qué significa para los campos árabes que "Ghawar se está muriendo"? Eso no importa. Es una frase que nunca necesitaremos conocer, o escuchar. Si es el mayor de todos, también debe ser el último. En el momento en que Ghawar comience a morir –y en ese momento oiremos hablar de ello- cientos de los otros yacimientos de petróleo de todo el mundo también estarán muertos. Ghawar todavía estará bombeando crudo a un ritmo impresionante mientras el mundo industrial entra en una chirriante y dolorosa parada. Esa es la ironía de ello, ya ve usted: en el momento en que Ghawar comience a agotarse, o habremos encontrado otra forma de hacer las cosas o simplemente dejaremos de hacerlas. Hay muchas posibilidades de que los restos del petróleo en Ghawar permanezcan bajo tierra, intacto e innecesario, para siempre.

Así que, ¿se está muriendo Ghawar? ¿Importa eso? Habrá un momento en el que todos los SUV de Los Ángeles se paren con los depósitos vacíos. Tras los disturbios y las guerras, tras los gritos y las muertes, lo que quede de humanidad (si es que queda algo), se levantará, se quitará el polvo y se pondrá a vivir. Ghawar, prácticamente desconocido hoy en día, estará por entonces totalmente olvidado. Los problemas de Arabia Saudí y de Oriente Medio dejaránde ser un asunto común de los telediarios nocturnos, ya que no tendrían nada más que ofrecer a Occidente –ya no queda nada por lo que luchar. Sólo serán anotaciones en un libro de historia.

Llantos y suspiros
Quizás lo que se ha pronosticado aquí sea, como Blutto Blutowski señaló tan elocuentemente, un gesto estúpido e inútil que podría servir como misil mental para las masas –un poco de insinuación misteriosa que podría propagarse como un cotilleo o como una ingeniosa broma. Dígale a la gente que el mundo se está quedando sin petróleo y se quedarán glaseados como un donut. Sabemos que el contacto directo no funciona. Tenemos que ser sutiles. Dubitativos. Poco claros. Pero sin ninguna mentira descarada. (La verdad es, después de todo, mucho más molesta). ¿Qué pasa con las pegatinas del parachoques? Todo el mundo las lee cuando está atrapado en un atasco o parado en un semáforo. Usted también lo hace. Yo lo hago. Y si algo se lee de una pegatina debe ser cierto, ¿no? Todo lo que necesitamos ahora es una enorme pila de pegatinas para coches que digan “Ghawar está muriendo”. No necesitan decir nada más. La verdad es siempre misteriosa y casi nunca obvia. Dejemos que se den cuentan por sí solos. La mayor ironía sería ver esas pegatinas en un gran SUV –la verdadera razón de que Ghawar se esté agotando hasta morir. Eso sería como decir “¡Toca el pito si odias la contaminación acústica!” ¡Ja!

Ghawar se está muriendo. Si lo dice usted discretamente quizás le escuche la gente. Si no, el silencio que se avecina atrapará su atención lo suficientemente pronto.

Última Edición: miércoles, 29 septiembre 2004 @ 17:22 CEST| Hits: 9.590 Ver la versión para imprimir