Bienvenido(a) a Crisis Energética sábado, 05 diciembre 2020 @ 06:26 CET

Mariano Marzo y el colapso eléctrico

Por Víctor C. G.

Sobre la entrevista

Mariano Marzo (catedrático de Recursos Energéticos de la Universitat de Barcelona) ha salido de nuevo por televisión: TV3, el canal autonómico de Catalunya, en el programa “Els matins amb Josep Cunit”. Esta vez no ha sido para hablar del cenit del petróleo como ya hizo (y con mucha claridad) hace pocas semanas por el Canal 3/24 en catalán, cuando hubo la gran subida de precios. Ahora tocaba el tema del consumo eléctrico y el peligro de cortes de suministro este verano.

Tras entrar en materia con el tema de la escasez de existencias de los aparatos de aire acondicionado, además de hacer previsiones meteorológicas para el verano, se ha iniciado la entrevista con el que creo es un alto responsable de energía de la Generalitat catalana, al que se le han hecho muchas más preguntas y su tiempo de cámara ha sido mucho más largo si lo comparamos con Mariano Marzo, que sólo a tenido apenas 3 o 4 minutos para hablar (con interrupciones) y le han hecho preguntas muy concretas.

Mariano Marzo ha sido sin embargo el elegido para dar el toque final y el titular del día (menos mal) ya que el entrevistador y director del programa, Josep Cunit, ha resumido lo que más ha recalcado el señor Marzo, con las siguientes palabras dichas por él mismo: “En diez años, si las compañías eléctricas no hacen las inversiones adecuadas, la red eléctrica ‘petará’” (en catalán, “petar” en este contexto viene a ser algo así como colapsar o dejar de funcionar del todo).

Mariano Marzo, recalcó también el hecho de que, a la pregunta última de Josep Cunit sobre la sostenibilidad del sistema eléctrico, el tema irá a más, puesto que estamos creciendo en consumo eléctrico a un ritmo de un 6% en 2.003 y este año ya llevamos los primeros meses un 4% de crecimiento. Esto significa que la demanda crece y el consumo eléctrico lo hará en los próximos años. La gente cada vez compra más aparatos de aire acondicionado y esto quiere decir que la gente se malacostumbra al aire acondicionado y “no va a volver hacia atrás, no va a dejar de usarlo”, con lo que, según Marzo, la gente necesitará aire acondicionado también en las segundas residencias, etc.

Mariano Marzo especula con la posibilidad de que se de algún gran apagón este verano. Recalca que si se aumentara la capacidad de las líneas y las subestaciones para los momentos punta de consumo, tendríamos centrales y subestaciones paradas la mayor parte del tiempo y que si las compañías no invierten es porque, según cree, no están obligadas a hacerlo. Parece ser que no se premia a las que invierten. Marzo informa que la máxima capacidad de potencia eléctrica en España es de unos 60.000 MW y que actualmente podemos llegar a picos de unos 37.000 MW. Creo yo que si hacemos los cálculos adecuados, es obvio que tenemos 10 años para mejorar las cosas, tal y como él dice.

Si en 2.003 aumenta un 6% el consumo eléctrico y no parece que vayamos a reducir el consumo (este año ya vamos por el 4%), tenemos:

37.000 MW (necesidad máxima actual) aumentando a un ritmo del 6% al año, nos da un total de entre 60.000 y 67.000 MW de demanda máxima para los años 2.012-2.014. Nos quedan pues apenas diez años, tal y como nos dice Mariano Marzo. ¿Alguien recuerda “la teoría de Olduvai”? En una gráfica se estimaba que los “blackouts” (apagones) sobrevendrían a nivel mundial a comienzos de la próxima década, hacia el año 2.012. ¿Coincidencia o cálculo científico?

Pienso que si tenemos una capacidad máxima de 60.000 MW, si no queremos tener problemas en el año 2.015 y los siguientes años, al ritmo de crecimiento de la demanda de un 6% necesitaremos tener disponibles al menos, o bien una nueva central nuclear de 1.000 MW, o bien decenas de nuevas centrales a gas, o bien centenares de nuevos campos de aerogeneradores, o bien todo ello a la vez… y siempre con el temor a crecientes aumentos de consumo que rondarán el 6% anual, con lo que habremos de incrementar en proporción las nuevas inversiones y así continuamente, año tras año... Lo grave del tema es que, por una parte, no hay planes en la actualidad para construir más centrales nucleares (una central nuclear tarda entre cinco y diez años en construirse), que un campo de aerogeneradores grande no es fácil de “colocar” sobre el terreno y que cientos de centrales a gas serán inútiles si en diez o veinte años este combustible comienza a escasear; por otro lado, con tan sólo un 4% de media de aumento del consumo anual de electricidad, el sistema “petará” (colapsará) dos o tres años más tarde de lo que nos dice Marzo. Pero resulta que ese aumento del 4% corresponde actualmente tan sólo a unos pocos meses de consumo…

Y recordemos el crucial planteamiento de Mariano Marzo: la gente no puede acostumbrarse de nuevo a no tener el confort del aire acondicionado, la gente “no irá hacia atrás”… Siguiendo el hilo del tema, yo diría que lo mismo puede aplicarse para el consumo de todo lo que es publicitado como una necesidad “de la vida moderna y del nivel de vida”, por muy superfluo que sea. Como el hecho de pensar que sin petróleo la vida sería un infierno: la gente de a pie ni se lo plantea. Pero esta misma gente va a abrir bien los ojos (no sólo porque se vaya a tener que acostumbrar a quedarse a oscuras en pocos años) sino porque se dará cuenta de lo inconsistente que es su estilo de vida.

Josep Cunit recalca al final de la entrevista que las empresas constructoras se ponen de acuerdo con las eléctricas en cuanto a que las nuevas viviendas deben disponer de una potencia adecuada a los nuevos aparatos e instalaciones que usan electricidad. Resulta que hace treinta años se preveían consumos mínimos y se instalaban sólo 2 o 3 Kw en los hogares; ahora ya van por 6, 7 u 8 Kw para afrontar los consumos de nuevos electrodomésticos, etc. Cunit viene a decir con esto de que cada vez habrá más picos de consumo, no sólo en verano y por el aire acondicionado, sino en invierno por la calefacción eléctrica y, sobretodo, en el día de Navidad, cuando millones de personas cocinen a la vez la cena de Nochebuena en su nueva vitrocerámica…

Visto todo lo expuesto, va siendo hora de que empecemos a aprovisionarnos de velas para dentro de 10 años, porque la cuenta atrás del colapso eléctrico ya ha comenzado.

Datos de interés

(1) El consumo eléctrico anual en España durante 1.960 fue de 18.000 MW. En 1.996, fue de 156.000 MW. Esto significa un crecimiento del 870 % en 36 años, a razón de 3.800 MW más al año de media. En plena expansión económica, se obtuvieron incrementos anuales superiores al 12%.

En horas punta el consumo suele calcularse en 2,75 veces superior al valor medio. En 1.996, hace tan solo ocho años, la potencia instalada en España era de 48.900 MW. Si contamos con que estos ocho años han sido de gran crecimiento económico, tenemos que hemos necesitado aumentar nuestra capacidad eléctrica un 23%.

Nuestra red nacional cuenta con más de 48.000 Km. de longitud, repartidas de la siguiente manera: unos 14.000 Km. en líneas de 380 kV., unos 15.000 Km. en líneas de 220 kV. y unos 19.000 Km. en líneas de 110 y 132 kV (datos de 1.996). La complejidad del sistema es pues enorme y a la vez muy vulnerable a cualquier sobrecarga o avería si pensamos en los futuros incrementos de la demanda.

Voy a obviar aquí los detalles sobre sistemas clásicos de producción eléctrica mediante combustibles fósiles, porque a corto y medio plazo van a convertirse en costosos sistemas obsoletos incapaces de producir como ahora lo vienen haciendo, debido sobretodo a la futura escasez de estos combustibles. También no hago referencia aquí al hidrógeno como productor-acumulador eléctrico, porque para mí no es más que un subproducto dependiente de todo lo anterior.

(2) La capacidad nuclear instalada actualmente en España es de unos 8.000 MW, un 12% del total instalado en el sistema. El 23,6% de la producción eléctrica total en 2.003, correspondía a las centrales nucleares. Ese mismo año, la potencia de las centrales aumentó en 20,67 MW. Desde 1.990, los programas de ampliación de potencia ejecutados por las centrales permitieron incrementar la potencia eléctrica en 599,44 MW, lo que representó el 8% sobre la potencia eléctrica inicial. Podemos ver que todas estas cifras son más bien irrelevantes si pensamos en la capacidad total actual del sistema eléctrico (60.000 MW), en los picos de consumo que se están ya dando (37.000 MW), en el crecimiento del consumo anual previsto (en torno a un 6%) y, sobretodo, si pensamos en el serio declive de los combustibles fósiles en la próxima década y la producción eléctrica consiguiente. Dicha producción habría de ser sustituida de algún modo (pero, según los datos, no con la energía nuclear).

(3) Según Red Eléctrica, en nuestro país el momento de menor demanda de electricidad se da los domingos hacia las 8 horas En esos momentos, la demanda ronda los 16.000 MW, mientras que, por ejemplo, la oferta actual del total de campos eólicos españoles al máximo rendimiento (improbable) es de 5.000 MW, apenas una tercera parte de la demanda más baja posible. La generación eólica actual española representa tan sólo el 2,8% del total. Para el año 2.010 se prevén tener instalados 10.000 MW eólicos. Potencia aún insuficiente, y sólo estoy hablando de nuestros momentos de menor consumo.

Conclusiones sobre los datos

Así pues, si quisiéramos hacer depender nuestro sistema eléctrico de los parámetros del desarrollo sostenible (excluyendo a la producción nuclear e hidroeléctrica), veríamos que nos resultaría del todo imposible: ni tan sólo cubriríamos la demanda mínima de energía. Y no entro en detalles con la energía solar, la biomasa, o los varios experimentos que se llevan a cabo en lugares como Almería. Actualmente, en comparación con la eficiencia y el gran potencial de desarrollo de los parques eólicos ya construidos, el resto de sistemas sostenibles de producción de electricidad son casi marginales, apenas unas migajas en el pastel eléctrico.

Tanto si es por obligación como por necesidad, no sólo los hogares van a tener que usar energía sostenible y limpia, sino también los grandes consumidores de electricidad (fábricas, ciudades, trenes). Todo esfuerzo por este lado va a ser inútil a no ser que los planteamientos energéticos cambien radicalmente con todo lo que ello conlleva.

A falta de más centrales nucleares a tiempo, a falta de más embalses cuando el agua va a ser cada vez más escasa, a falta de ese gas que será más escaso tras el cenit del petróleo de aquí a pocos años, a falta de una tecnología “milagrosa” del tipo que sea que pueda salvarnos en el último momento, nuestro sistema eléctrico y, en consecuencia, nuestro suntuoso sistema de vida moderno, entrará a ciegas y sin preparación en la zona de alarma roja. Puede que por entonces la máquina del tiempo nos reserve una larga visita a las épocas más oscuras de nuestra historia.

Referencias

(1) http://bdd.unizar.es/Pag2/Tomo1/TEMA1/1-3.HTM

(2) http://www.fisicaysociedad.es/view/default.asp?cat=199&id=303

(3) http://revista.robotiker.com/articulos/articulo75/pagina1.jsp

Última Edición: jueves, 01 julio 2004 @ 22:13 CEST| Hits: 4.203 Ver la versión para imprimir