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Aprendiendo lecciones de la experiencia (y 2)

Aprendiendo lecciones de la experiencia; Las crisis agrícolas en Corea del norte y Cuba.

Parte 2

Cuba, una esperanza

Por Dale Allen Pfeiffer - FTW Energy Editor

Traducido por Pedro Prieto

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El día que FTW publicó la Primera parte de esta importante serie empezamos a recibir muchos mensajes que se mofaban de lo que de fue descrito como nuestra propaganda a favor de Fidel Castro. Repliqué, pacientemente, que esta serie no tiene nada que ver con Castro o con el “comunismo”. Tanto Corea como Cuba son países “comunistas”, aunque los cubanos comen a diario y los norcoreanos se están muriendo de hambre. Ésa y solo ésa es la cuestión, afirmé. Dado que los efectos del cenit del petróleo y el gas se están ya haciendo sentir, incluso antes de lo previsto, el mundo se encuentra en la antesala de una hambruna global inimaginable. Ver http://fromthewilderness.com/free/ww3/112103_china_food.html, y http://fromthewilderness.com/free/ww3/100303_eating_oil_summary.html.

Estos asuntos empiezan a llamar nuestra atención aproximadamente una década antes de lo que los “expertos” habían predicho y los problemas que representan están siendo exacerbados por un sistema económico global que ha descubierto que “puede no ser beneficioso desacelerar el declive”.

En este contexto, descubrimos que “Cuba ha desmontado el mito de que la agricultura orgánica no puede alimentar a una nación moderna”. Y, en términos de agricultura localmente privatizada, descubrimos una pura forma de capitalismo, defendida por Catherine Austin Fitts (www.solari.com), que se centra en la propiedad vecinal, financiación local y control descentralizado. Además, los datos cubanos muestran que las granjas privadas de propiedad cooperativa están superando a las empresas de propiedad estatal. “Las CCS, compuestas de pequeños granjeros independientes, han superado a las CPA, a las cooperativas UBPC y a las granjas estatales”.

Me han pedido que vaya a Cuba la próxima primavera a ver estos acontecimientos por mí mismo. Espero que esta oportunidad se pueda ver realizada. Cuando vaya, llevaré conmigo todas las protestas que he escuchado sobre cómo los cubanos sufren con Castro, lo infelices que se dice que son y las muchas cosas de las que carecen y compararé estas críticas con el hecho de que los cubanos están saludables, tienen acceso a la cultura, comen y sobreviven en un mundo al que quizá pronto tengamos todos que enfrentarnos. Hace poco, Lou Dobbs, de la CNN, emitió una serie que mostraba cómo la producción estadounidense está disminuyendo, mientras que nuestra población aumenta. Pronto, los EE.UU. y Canadá, las únicas dos naciones que siguen exportando grano a un mundo hambriento, dejarán de hacerlo.

La felicidad, en términos humanos, es una condición relativa. De hecho, es posible que los cubanos estén desesperados por la falta de televisores, “buenos” vestidos, coches nuevos y bienes de consumo. Puede que sus condiciones de vida sean impensables para los ciudadanos estadounidenses o británicos de hoy, pero si la hambruna global a causa del cenit del petróleo y el gas llega a hacerse realidad, existe la posibilidad de que lo que los cubanos tienen hoy pueda parecer –dentro de una década o menos– un mundo de abundancias jamás soñadas.– MCR]

1 de diciembre de 2003, 16.00 PDT, (FTW) – La historia de Cuba comienza muy en línea con la historia de Corea del Norte. El colapso de la Unión Soviética trajo la pérdida de las importaciones de petróleo, así como la de su mayor socio comercial. Y las sanciones de los EE.UU. mantuvieron al país aislado del resto del mundo.

Sin embargo, hay algunas diferencias importantes entre Cuba y la República Democrática de Corea (RDC). Por un lado, Cuba tiene un clima mucho más cálido, con una temporada de crecimiento mayor. Cuba también tiene un mejor índice de población con respecto a la tierra arable, aunque la mayoría de su tierra no es de la mejor calidad1. Cuba tiene un gran porcentaje de científicos, ingenieros y doctores en su población. Con apenas el 2% de la población de Latinoamérica, Cuba tiene el 11% de los científicos en toda Latinoamérica2. Incluso antes de la crisis provocada por el colapso de la Unión Soviética, los científicos cubanos habían comenzado a explorar alternativas a la agricultura basada en los combustibles fósiles. La investigación en agricultura ecológica comenzó hace tiempo, en los años ochenta. Cuando llegó la crisis, disponían ya de un sistema de institutos regionales de investigación, centros de entrenamiento y servicios de extensión para diseminar rápidamente la información a los granjeros3. Y, asimismo, el gobierno cubano disponía de programas sociales en marcha para ayudar a los agricultores y a la población, en la crisis y en la transición hacia la agricultura ecológica.

Antes de estudiar la crisis y la respuesta cubana, se hace necesario observar primero la sociedad cubana con anterioridad a la crisis, en particular la sociedad rural y las reformas agrarias de las décadas pasadas. Allí fue donde se plantaron las semillas de una transición exitosa.

Una breve historia
Con anterioridad a la revolución de 1959, una palabra describía bien a Cuba: desigualdad. Apenas el 8 % de los agricultores poseía el 70% de la tierra. Los intereses estadounidenses controlaban la mayor parte de la economía cubana, incluidas las mayores plantaciones, intereses que controlaban la producción de azúcar, la industria minera, las refinerías de petróleo, las centrales eléctricas, los sistemas de comunicación y muchos de los bancos4.
La mayoría de la fuerza laboral rural consistía en trabajadores sin tierra, temporeros sin educación, sin sistemas de salud, electricidad o agua corriente. Se ganaban la vida durante apenas tres meses al año, en los tiempos de plantación y recolección. Los trabajadores rurales que ganaban un cuarto del promedio nacional se podían considerar afortunados5.

Al llegar la revolución, la mayoría de los terratenientes ricos se expatriaron a los Estados Unidos. Sus anteriores consorcios fueron expropiados y entregados a los trabajadores. Minor Sinclair y Martha Thompson ofrecen una vívida imagen de esta transformación en su retrato de Ciego de Ávila6.
La provincia de Ciego de Ávila se encuentra en lo que antes se conocía como la propiedad Navajas. Esa propiedad había pertenecido a Alfredo y Horacia Arbutio, dos hermanos que dirigían sus empresas con puño de hierro. Los hermanos imperaban sobre los agricultores locales e impartían una cruel justicia que incluía golpes y castigos para quienes se abasteciesen de leña en la propiedad. Los campesinos no tenían escuelas ni sistema de salud ni electricidad. No había ni siquiera carreteras para hacerles accesible tal bienestar. Estaban hambrientos y enfermos.

Los hermanos Arbutio se escaparon a los EE.UU. al llegar la revolución. Alfredo se convirtió en miembro fundador de la Fundación Nacional Cubano-Americana. Los antiguos recolectores, unas 62 familias, expropiaron las tierras. Formaron la cooperativa José Martí y el nuevo gobierno les proporcionó la formación técnica, los suministros, les garantizó los mercados y los seguros de las cosechas7.

Los miembros de la cooperativa, hijos e hijas de los antiguos recolectores, se han graduado en agricultura, informática, magisterio, ingeniería y otras materias. La cooperativa mantiene ahora una escuela, una clínica y una farmacia. En la siguiente generación, muchos chicos tienen planes para hacerse médicos y enfermeras. Y si se considera que el programa médico cubano está entre los mejores del mundo, es bastante probable que dichos planes den su fruto.

La revolución cubana ha tenido tres periodos de reforma agraria; el primero en 1959, el segundo en 1963 y, por último, la actual reforma de la tierra en los años noventa. La primera reforma limitó la propiedad privada de la tierra a 1.000 acres. Esto dio como resultado que se triplicara el número de pequeños agricultores y el establecimiento de granjas estatales que reemplazaron a las grandes plantaciones. La segunda reforma agraria limitó aún más la posesión privada de la tierra, a 165 acres por persona8. La reforma de la tierra de los años noventa se podría definir, de forma más precisa, como una privatización controlada. Hablaremos de ella más adelante.

Hacia 1965, las granjas estatales controlaban el 63% del suelo arable y más de 160.000 pequeños agricultores poseían y trabajaban un 20% adicional de la tierra arable. Los pequeños agricultores formaron asociaciones agrarias, Cooperativas de Crédito y Servicio (CCS) y Cooperativas de Producción Agrícola (CPA), que en conjunto controlaban un 22% del suelo arable. Las CCS y las CPA están, a su vez, confederadas en la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), que proporciona formación y servicios a sus miembros y negocia con el gobierno los precios y los créditos. Los miembros de la ANAP producen el 52% de los vegetales que se cultivan en Cuba, el 67% del maíz y el 85% del tabaco10. Otros 20.000 pequeños agricultores poseen sus propias tierras, independientes de las cooperativas. Estos agricultores no afiliados poseen el 1% de la tierra arable11.

Las reformas agrarias tuvieron éxito porque el gobierno tenía verdadera intención de redistribuir la riqueza y buscaba una sociedad más igualitaria. Se apoyó a los agricultores y a las cooperativas con créditos a bajo interés, precios estables, un mercado garantizado, asistencia tecnológica, transporte y seguros. El gobierno también puso en vigor leyes que evitaban la reconcentración de tierra, impidiendo de forma efectiva que los anteriores dueños de plantaciones fuesen poco a poco comprando otra vez sus propiedades. La revolución le arrebató a los EE.UU. el control de Cuba; se pusieron en vigor leyes que prohibieron las inversiones extranjeras en las propiedades. De hecho, el aislamiento de Cuba tuvo algunos efectos positivos, ya que les permitió realizar las transformaciones sociales sin intervención exterior. Y, por último, se educó a la población y se le proporcionó un sistema sanitario decente.
En los años ochenta, Cuba había sobrepasado a la mayoría de Latinoamérica en nutrición, esperanza de vida, educación y PIB per cápita. La tasa de alfabetización alcanzó un sorprendente 96% y el 95% de la población tenía acceso a agua potable12. Los cubanos lograron un elevado grado de igualdad e industrialización, por medio de un régimen que era muy dependiente de las importaciones.

Desde el momento de la revolución hasta los años ochenta, la agricultura cubana se mecanizó más que en cualquier otro país latinoamericano. A pesar de que Cuba era un país altamente industrializado que fabricaba todo, desde productos farmacéuticos a ordenadores, el azúcar era su mayor exportación. A finales de los ochenta, las plantaciones estatales de azúcar cubrían tres veces más tierras de cultivo que las cosechas de alimentos. El azúcar y sus derivados constituían el 75% de las exportaciones cubanas y se vendían, casi exclusivamente, a la Unión Soviética, a Europa central y del Este y a China13.
Sin embargo, como la agricultura cubana estaba volcada de forma abrumadora en el azúcar, tabaco y cítricos, el país tenía que importar el 60% de sus alimentos, todos del bloque soviético. Cuba importaba también la mayor parte de su petróleo, el 48% de sus fertilizantes, el 82% de los pesticidas, el 36% de la alimentación animal y la mayor parte del combustible para producir azúcar14. Aunque este sistema de importaciones y exportaciones había permitido a Cuba modernizarse y elevar el nivel y la calidad de vida de todos los residentes, su dependencia de la Unión Soviética y su concentración en la producción de azúcar dejaban al país extremadamente vulnerable a cualquier eventualidad que pudiera sucederle a su mayor socio comercial.

Crisis
Los primeros años después del colapso de la Unión Soviética tuvieron una gran repercusión sobre Cuba. La crisis se vio complementada por los EE.UU., que estrecharon aún más el ya muy estricto bloqueo económico. Las sanciones económicas de los EE.UU. aumentaron el sufrimiento del pueblo cubano. En el peor año de la crisis, se pueden atribuir a las sanciones de los EE.UU. unas 7,500 muertes por encima de lo habitual15.

De la noche a la mañana, Cuba perdió el 85% de su comercio. Los fertilizantes, los pesticidas y los alimentos para animales se redujeron en un 80%. Las importaciones de fertilizantes cayeron desde 1,3 millones de toneladas anuales a 160.000 en 2001. Las importaciones de herbicidas y pesticidas disminuyeron desde un total conjunto de 27.000 toneladas a 1.900 en 2001.17 Y los suministros de petróleo para la agricultura se redujeron a la mitad18.

Dependencia cubana de bienes importados, con anterioridad a 1990

Los alimentos importados suponían el 57% de la dieta calórica total de los cubanos

Tipo de alimento

Porcentaje importado

Alubias, porotos

99

Aceites y mantecas

94

Cereales

79

Arroz

50

Leche y derivados

38

Acceso de Cuba a determinadas importaciones: 1989-1992

Alimentos para animales

36

Producto

1989

1992

Porcentaje de reducción

Carne

21

Alimentación animal

1.600.000 TM

475.000 TM

70

Fruta y vegetales

1-2

Fertilizantes

1.300.000 TM

300.000 TM

77

Raíces y tubérculos

0

Petróleo

13.000.000 TM

6.100.000 TM

53

Azúcar

0

Pesticidas

80.000.000 U$

30.000.000 U$

63

Fuente: Rosset y Benjamin, 1993:10

Fuente: Rosset y Benjamin, 1993:17

De World Resources 2000-2001. Personas y ecosistemas: el desgastado tejido de la vida

http://www.wri.org/wr2000/pdf_final/wr2000.zip

Las importaciones de alimentos (que en su momento alcanzaron el 60% de los alimentos consumidos en Cuba) también se redujeron a la mitad19. Y, en 1994, la producción agrícola había caído al 55% del nivel de 199020. La dieta calórica per cápita cayó desde las 2.908 calorías en 1989 a 1.863 calorías en 1995, un descenso del 36%. La dieta de proteínas se redujo en un 40%21 y la de grasas un 65%22. Hay estimaciones de que el cubano medio perdió 20 libras en 199423. La subalimentación saltó desde menos del 5% a más del 20%, el mayor aumento de población subalimentada en toda Latinoamérica en los años noventa24.

Existen dos políticas gubernamentales probadas para prevenir las crisis cuando alcanzan grados de emergencia: los programas alimentarios que se dirigen en particular a los sectores de población más vulnerables (ancianos, niños y mujeres lactantes o embarazadas) y la cartilla de racionamiento, que garantiza un suministro mínimo de alimentos para cada ciudadano (aunque muy reducido con relación a los niveles anteriores). Esta red de seguridad, mantenida por el gobierno, evitó que la crisis alcanzase proporciones similares a las de Corea del Norte, mientras daba un respiro al país para rediseñar el sector agrícola y enfrentarse al reto.

Las reformas agrarias de mediados de los noventa fueron claves para recuperarse de la crisis alimentaria, pero no podrían haber funcionado sin las reformas agrarias anteriores y sin unos campesinos modernos y educados, únicos en Latinoamérica. El milagro cubano es el producto de gente con visión y solidaridad.

El milagro cubano
La economía cubana tenía que recuperarse de la pérdida de su más cercano socio comercial, la Unión Soviética.
El PNB cubano ha crecido todos los años desde 1995. Ha habido sólidas ganancias en el empleo, la productividad y las exportaciones. La producción de frutas ha vuelto a sus niveles de 1989 (e incluso la ha sobrepasado, en el caso de las bananas). Los vegetales y los tubérculos para el consumo doméstico han visto un prodigioso aumento de la producción. La dieta alimentaria ha escalado hasta las 2.473 calorías y 51,6 gramos por persona, un 33% de aumento sobre la dieta calórica de 199425 Los observadores de todo el mundo han catalogado los esfuerzos cubanos como un éxito. A mano, sin ayuda ni del Banco Mundial ni del FMI (y en total contraste con las políticas de reformas usuales de estos organismos), Cuba ha destruido el mito de que la agricultura orgánica no puede mantener a una nación moderna. La reforma agraria de 1990 se centró en un nuevo sistema de agricultura sostenible, el desarrollo de mercados saludables y la privatización y cooperación de granjas estatales no autoritarias.

Los científicos han sido conscientes durante décadas de los efectos negativos de la agricultura industrializada. La erosión de suelo y el agotamiento de los minerales habían sido un problema conocido en Cuba. Antes de que la crisis de 1990 tuviese lugar, los científicos habían desarrollado métodos agrarios orgánicos y ecológicos. Después de la crisis, el gobierno cubano adoptó esos nuevos métodos y los promovió con nuevas políticas agrarias.
La tarea consistía en convertir la agricultura de una nación con cultivos de alto rendimiento, dependientes de los combustibles fósiles, a otros de bajo rendimiento, autosuficientes. Los granjeros hicieron esto, recordando en primer lugar las técnicas que sus antecesores habían utilizado antes del advenimiento de la agricultura industrial; técnicas como el barbecho y el estercolado. En segundo lugar, los agricultores utilizaron nuevas tecnologías medioambientales, disponibles como consecuencia del desarrollo científico; tecnologías como los biopesticidas y los biofertilizantes.
Los biopesticidas desarrollaron el uso de microbios y enemigos naturales para combatir las pestes, junto con variedades de plantas resistentes, rotación de cosechas y la cobertura de cosechas, para eliminar las malas hierbas. Los biofertilizantes se desarrollaron mediante el uso de gusanos de tierra, composta, fosfatos naturales de roca, estiércol animal y vegetal y la integración de animales de pasto. Para reemplazar a los tractores, se volvió a la tracción animal26.
Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC)

Las grandes granjas estatales resultaron ser incompatibles con este nuevo paradigma. La agricultura ecológica sencillamente no funciona en una granja grande. En la labranza industrial, un simple técnico puede manejar miles de acres, sin un conocimiento profundo de la tierra que está supervisando. Unas pocas observaciones de muestreo le darán todos los datos que necesita para emitir las instrucciones para una aplicación de una fórmula determinada de fertilizante o pesticida, que se aplicará con maquinaria en toda el área. Sin embargo, en el laboreo agroecológico, el agricultor tiene que estar muy íntimamente familiarizado con cada pedazo del terreno. El agricultor tiene que saber dónde añadir fertilizantes y dónde una plaga está aterrizando o entrando en el campo. Las pequeñas granjas eran más fáciles de gestionar y más compatibles con una agricultura sostenida.

En septiembre de 1993, el gobierno instituyó un nuevo programa para reestructurar las granjas estatales en cooperativas privadas, con propiedad y gestión de los trabajadores. Esas nuevas cooperativas se llamaron Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC). El nuevo programa transfirió el 41,2% de la tierra arable –la mayoría de las granjas estatales del país– a 2.007 nuevas cooperativas, con un total de 122.000 miembros27. Para vincular a los trabajadores con la tierra, la cooperativa disponía de la producción y los ingresos de cualquiera de los miembros se basaban en su participación en los ingresos de la cooperativa. A los miembros se les compensa conforme a su productividad, no por su ficha de asistencia. Esto ofrece un mayor incentivo en la cooperativa, aunque ofrece una mayor economía de escala, la mecanización y el espíritu colectivista que ofrece una cooperativa28.

Propiedad de la tierra en la Cuba rural en 1992 y 1997

De Cuba. Yendo al corazón: la crisis agrícola y la transformación; Capítulo 3, la reforma de la agricultura cubana

http://www.oxfamamerica.org/pdfs/cuba/reformingag.pdf

Aunque el gobierno mantiene la propiedad de la tierra, a las UBPC se les garantiza un alquiler gratuito de la misma. El gobierno contrata después con las UBPC qué cosechas cultivar y las cantidades de éstas. Sobre la base de esos contratos, el gobierno vende los bienes agrícolas necesarios a las UBPC.
El nuevo sistema se puso en marcha no sin problemas. El más importante fue la fricción entre las UBPC y los funcionarios locales del Ministerio de Agricultura, que todavía se comportan como si tuviesen el control de las cooperativas. Sin embargo, la tendencia hacia una mayor autonomía es clara para las cooperativas.

Agricultura privada
Las propiedades de los agricultores privados han crecido también en la última década. Desde 1989, el gobierno ha traspasado cerca de 170.000 hectáreas de tierra a agricultores privados29. Aunque el gobierno mantiene el título de propiedad, los agricultores privados y las CPA pueden cultivar la tierra, sin renta, por un periodo indefinido de tiempo. Muchos cubanos ven ahora la agricultura como una oportunidad. Muchas familias han abandonado las ciudades y se han hecho agricultores. La ANAP indica que sus afiliados aumentaron en 35.000 desde 1997 a 200030. Los nuevos agricultores suelen ser familias jóvenes (muchos de ellos con formación escolar), prejubilados o trabajadores con experiencia agrícola.

Las CCS, compuestas de agricultores pequeños e independientes, han superado a las CPA, a las cooperativas UBPC y a las granjas estatales. Y este logro se ha conseguido a pesar del crédito limitado. Como consecuencia de esto, la ANAP comenzó un programa en 1998 para reforzar la parte comercial de las CCS. Ahora se permite a las cooperativas CCS que abran cuentas en bancos, contraten representantes comerciales y planifiquen de forma colectiva. Una vez cualificadas y reforzadas, la CCS obtiene la propiedad de la maquinaria y la capacidad de comercializar colectivamente los bienes de sus miembros31.

Agricultura urbana
Otro aspecto a resaltar en las reformas es la agricultura urbana, si bien se origina como un desarrollo espontáneo, que después respaldan las políticas oficiales. Hoy, la mitad de los productos que se consumen en La Habana se cultiva en jardines urbanos. Y los jardines urbanos producen el 60% de los vegetales que se consumen en toda Cuba. Los jardines urbanos proporcionan 215 gramos de vegetales por día y persona, para toda la población32.
Los jardines vecinales y los grupos hortícolas comunitarios no sólo producen alimentos para sus miembros, sino que donan productos a las escuelas, clínicas y asilos y aún les queda un remanente para vender en la vecindad. Los mercados vecinales venden sus productos muy por debajo del coste de los grandes mercados comunitarios y proporcionan verduras frescas a aquellos que no se pueden permitir pagarlos a un precio mayor. A comienzos de 2000, había 505 puestos de venta en funcionamiento, con precios entre el 30% y el 50% de los precios en los mercados agrícolas.

El gobierno creó en 1994 un departamento urbano en el Ministerio de Agricultura, con lo que reconocía el potencial de la agricultura urbana. Este departamento formaliza las solicitudes de los cultivadores sobre los espacios vacantes y legaliza el derecho de éstos a vender sus productos. El departamento actúa para apoyar y promover la agricultura urbana, sin intentar imponerle su autoridad al movimiento. Las leyes exigen que el producto urbano sea completamente orgánico y prohiben la cría de ganado en áreas urbanas. La resolución 527/97 provee a todos los residentes hasta con un tercio de acre de tierra vacante, en la periferia de las grandes ciudades. A principios del año 2000, más de 190.000 personas han solicitado y recibido esos lotes personales. El gobierno también ha abierto unos almacenes agrícolas de vecindad, para suministrar los aportes orgánicos y los servicios de extensión.
Los jardineros reciben apoyo por sus esfuerzos, mientras trabajan para obtener alimentos para ellos mismos y para sus vecinos. Como dijo un jardinero urbano, “no tenemos que esperar a que el Estado paternalista haga las cosas por nosotros. Lo podemos hacer por nosotros mismos”34.

Existen muy diversas formas de jardinería, que de forma genérica se denominan jardinería urbana. Los más comunes son los organopónicos, en los que se cultiva en camas de material orgánico, utilizando pesticidas con control biológico y fertilizantes orgánicos. Algunos organopónicos tienen incluso irrigación con microaspersores y mallas de sombreado. Los organopónicos son altamente productivos y consiguen entre 6 y 30 kilos de productos por metro cuadrado35.

Mercados agrícolas
En octubre de 1994, el gobierno cubano abrió 121 mercados agrícolas por todo el país36. Una consecuencia inmediata fue que el mercado negro en artículos alimenticios básicos prácticamente desapareció. Los precios en el mercado libre eran bastante inferiores a los del mercado negro. Los mercados libres demostraron rápidamente que conducían a una mayor producción e incentivaban una mayor calidad y una mayor diversidad de los productos.
Sin embargo, a lo largo de tiempo, los precios de oferta y demanda provocaron un incremento de los precios de la alimentación. En el 2000, las compras de alimentos suponían hasta el 60% del salario del cubano medio. Los pobres y los ancianos cambiaron a las tiendas de verduras urbanas, que ofrecían sus productos de los jardines urbanos.

Los estudios muestran que los principales responsables de los aumentos de precios en los mercados eran los distribuidores. La falta de combustible en Cuba ha provocado serias carencias en el transporte. Las pocas personas que poseían camiones se ponían de acuerdo para pagar poco a los granjeros y vender caro a los vendedores. Algunos distribuidores obtenían beneficios de hasta el 75%37.
Para combatir este problema, el Ministerio de Agricultura está proporcionando camiones usados a las cooperativas privadas, que les permiten evitar a los distribuidores y enviar sus bienes directamente al mercado. Las demás granjas estatales están vendiendo asimismo sus productos a bajos precios en los mercados agrícolas estatales, en un esfuerzo por hacer bajar los precios. El experimento en los mercados libres agrícolas ha mostrado que las manipulaciones de precios requieren algunos controles gubernamentales.

Resultados
Aunque la dieta calórica no ha alcanzado todavía los niveles de 1980, pocos podrán discutir que la producción local de alimentos en Cuba se ha recuperado de forma notable. Durante la temporada de cultivos 1996-97, Cuba alcanzó la mayor producción de todos los tiempos en diez de los trece artículos básicos de la dieta cubana. 38 Y, en 1999, la producción agrícola aumentó en un 21% con respecto al año anterior39.

• La producción de tubérculos y banano se ha más que triplicado desde 1994 a 1999.
• La producción de verduras se duplicó de 1994 a 1998 y de nuevo se duplicó en 1999.
• La producción de patatas aumentó en un 175% entre 1994 y 1998.
• La producción de cereales creció el 183% de 1994 a 1998.
• Los rendimientos de alubias o porotos aumentaron un 60% entre 1994 y 1999.
• La producción cítrica creció un 110% entre 1994 y 199940.

La comparación con los niveles de producción de 1989 no es tan favorable, pero todavía es impresionante.

Yendo al corazón: la crisis agrícola y la transformación

http://www.oxfamamerica.org/pdfs/cuba/newmodel.pdf

La producción de proteína animal todavía permanece cercana a los niveles de la depresión de 1994. Esto se debe parcialmente a que las reformas del mercado no afectan a la carne, huevos y leche, que no se venden con facilidad en los mercados agrícolas. Por ello, el modelo agroecológico no es de fácil aplicación a la producción animal. Pero el principal factor que mantiene baja la producción de proteína animal es el hecho de que la transición de la cría industrial animal a la cría sostenible y ecológicamente factible tiene lugar a un ritmo mucho menor que la misma transición en la agricultura.

Los niveles de exportación son todavía considerablemente menores que en 1989. Las exportaciones de café y tabaco todavía están por detrás y las de azúcar son sólo una fracción de las de 198941. En el caso de la producción de azúcar, los embargos de los EE.UU. y los bajos precios de azúcar en el mercado mundial actúan para mantener baja su producción. Pero el gobierno cubano está formulando planes para aumentar las exportaciones de azúcar, en un esfuerzo por conseguir los muy necesarios ingresos e inversiones.

Aparte de restaurar los niveles de exportación y la producción de proteína animal, el futuro del nuevo modelo cubano se enfrenta a tres retos: reconciliar las distorsiones de precios entre el dólar estadounidense y el peso cubano, reconciliar el control estatal con las iniciativas privadas y resolver los límites del modelo ecológico. Con respecto a este último reto, el cultivo agroecológico exige más tierra y más labor que la agricultura industrial. Aunque Cuba tiene la base terrestre para continuar con la expansión agraria, las áreas rurales han experimentado escasez de mano de obra. Solo el 15% de los cubanos viven en el campo42. El sector agrario ha podido revertir la migración rural a las ciudades y atraer la fuerza de trabajo necesaria, pero nadie está seguro de cómo continuará esta reversión. Y existe un incierto equilibrio entre las exigencias de mano de obra agraria, debido a la dieta calórica mayor que ésta necesita, y la producción agrícola.

El nuevo modelo agrícola cubano se enfrenta a muchos retos, tanto internos como externos, pero ello no disminuye su éxito actual. Y muchos analistas presienten que el experimento de Cuba puede que contenga muchas de las claves para la futura supervivencia de la población.

Conclusión
El Banco Mundial ha informado que Cuba está a la cabeza de casi la mitad de las naciones en desarrollo en cuanto al comportamiento de desarrollo humano. Debido a que el modelo agrícola cubano sigue un camino opuesto al de la mentalidad económica ortodoxa, el Banco Mundial ha llamado a Cuba el “antimodelo”. Algunos funcionarios de alto rango del Banco Mundial incluso han sugerido que otros países en desarrollo deberían echar un cuidadoso vistazo a Cuba. Y ello a pesar de que el modelo cubano funciona se enfrenta a las reformas neoliberales prescritas tanto por el Banco Mundial como por el Fondo Monetario Internacional.

De hecho, la exportación cubana que más crece es la de las ideas. Cuba acoge ahora agricultores visitantes y técnicos agrícolas de casi toda América (excluidos los EE.UU.) y de otros sitios. Los expertos agrónomos cubanos enseñan en la actualidad métodos de cultivo agroecológico a granjeros haitianos. Los ecologistas, así como los especialistas agrarios, encuentran prometedora la idea de que la biodiversidad no es sólo una estrategia de conservación, sino de producción.

A medida que la menguante producción de combustibles fósiles vaya afectando la civilización, Cuba podría encontrarse en posición de dirigir el mundo hacia la agricultura sostenible. En la actualidad, hay pocos países dispuestos a invertir en capital humano e infraestructura en la forma que Cuba lo hace, pero esto cambiará, presumiblemente, en los años venideros.

La resistencia a reformas agrarias al estilo de Cuba será particularmente ardua en los Estados Unidos. El agribusiness no permitirá la expropiación de todos sus conglomerados y poder. Tampoco el gobierno de los EE.UU. está interesado en pequeñas granjas y en la agricultura orgánica. La dirección de la agricultura estadounidense se dirige en la actualidad hacia un aumento de la tecnología avanzada, una mayor dependencia de los fósiles y una menor sostenibilidad. La capacidad de los pequeños agricultores y de los jardines urbanos para obtener beneficio queda efectivamente ahogada por la sobreproducción del agribusiness.

Sin embargo, ahora es el momento de estudiar agroecología (y permacultura), con vistas a perfeccionar esta tecnología para cuando la declinante producción de combustibles fósiles provoque una crisis en la agricultura industrial. Nuestra supervivencia dependerá de nuestra capacidad para llevar a cabo estas ideas, cuando la tecnología actual sea inservible. El ejemplo norcoreano muestra que la (otra) alternativa es impensable.

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1 Cuba, Going Against the Grain: Agricultural Crisis and Transformation; Chapter 3, Reforming Cuban Agriculture, Sinclair, M., and Thompson, M. Oxfam America Report, June 2001. http://www.oxfamamerica.org/pdfs/cuba/reformingag.pdf

2 Cuba: a Successful Case Study of Sustainable Agriculture, Rosset, P. M. Chapter 12, pp 203-213, in Hungry for Profit: The Agribusiness Threat to Farmers, Food, and the Environment. Editors: Magdoff, F., et. al. Monthly Press Review, 2000. http://www.foodfirst.org/cuba/success.html

3 Op. Cit. Ver nota 1.

4 Cuba, Going Against the Grain: Agricultural Crisis and Transformation; Chapter 2, Cuba's Distinction: Land Reform and a Modernized Peasantry, Sinclair, M., and Thompson, M. Oxfam America Report, June 2001. http://www.oxfamamerica.org/pdfs/cuba/distinction.pdf

5 Household Incomes in Cuban Agriculture: A Comparison of the State, Co-operative and Peasant Sectors, Deer, C. D., et al. In Development and Change, Vol. 26. Blackwell Publishers, 1995.

6 Op. Cit. Ver nota 4.

7 Ibid.

8 Ibid.

9 Ibid.

10 Ibid.

11 Ibid.

12 World Resources 2000-2001--People and Ecosystems: The fraying web of life. Preparado por el Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas (UNDP), el Programa Mediooambiental de Naciones Unidas (UNEP), el Banco Mundial y el World Resources Institute. UNDP, September 2000. http://www.wri.org/wr2000/pdf_final/wr2000.zip

13 Ibid.

14 Ibid.

15 Cuba, Going Against the Grain: Agricultural Crisis and Transformation; Chapter 1, The Food Crisis in Cuba, Sinclair, M., and Thompson, M. Oxfam America Report, June 2001. http://www.oxfamamerica.org/pdfs/cuba/foodcrisis.pdf

16 Op. Cit. Ver nota 12.

17 Op. Cit. Ver nota 15.

18 Op. Cit. See note 12.

19 Ibid.

20 Op. Cit. Ver nota 15.

21 Ibid.

22 Op. Cit. Ver nota 12.

23 Op. Cit. Ver nota 15.

24 Op. Cit. Ver nota 12.

25 Cuba, Going Against the Grain: Agricultural Crisis and Transformation; Chapter 3, Reforming Cuban Agriculture, Sinclair, M., and Thompson, M. Oxfam America Report, Junio 2001. http://www.oxfamamerica.org/pdfs/cuba/reformingag.pdf

26 Op Cit. Ver nota 12.

27 Op. Cit. Ver nota 25.

28 Ibid.

29 Ibid.

30 Ibid.

31 Ibid.

32 ibid.

33 Ibid.

34 Ibid.

35 Ibid.

36 Ibid.

37 Ibid.

38 Op. Cit. Ver nota 12.

39 Cuba, Going Against the Grain: Agricultural Crisis and Transformation; Chapter 4, a New Model of Cuban Agriculture, Sinclair, M., and Thompson, M. Oxfam America Report, June 2001. http://www.oxfamamerica.org/pdfs/cuba/newmodel.pdf

40 Ibid.

41 Ibid.

42 Ibid.

43 "Learn from Cuba," Says the World Bank. Interpress Service, 5/1/2001.

[1] N. del T. No se traduce, porque el significado literal en inglés, que es el de negocio agrario o agrícola, tiene en realidad una connotación peyorativa; la de grandes corporaciones que nominalmente se encuentran dedicadas a la agricultura, pero que persiguen exclusivamente el beneficio, independientemente de los efectos de sus políticas de explotación de la tierra y los recursos

Última Edición: miércoles, 19 febrero 2014 @ 20:51 CET| Hits: 11.950 Ver la versión para imprimir