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Los palos en las ruedas

  • martes, 09 marzo 2021 @ 10:52 CET
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Los palos en las ruedas

Cuando un proyecto o una determinada acción no puede avanzar porque alguien o algunos se dedican a poner trabas (impedimentos), utilizamos a menudo la expresión "poner palos en las ruedas". Estas trabas pueden ser voluntarias, como es el caso en la mayoría de las veces, o involuntarias en una minoría de casos. Lo frecuente son las voluntarias, aquellas de "por joder".

Ya he comentado que el cambio climático es ya irreversible, que ya esta aquí, y que forma parte de la crisis medioambiental, que junto a la económica y de recursos van a provocar –de no mediar acciones más que contundentes– un probable colapso en nuestra civilización industrial (la de los países "ricos" que basan sus economías en el modelo BAU (crecer-crecer o "hasta el infinito y más allá", modelo "buzz lightyear")). Una visión más detallada de esta afirmación sobre la irreversibilidad del cambio climático y de que ya no hay margen para emitir más gases de efecto invernadero (con todos los efectos económicos y sociales que ello puede conllevar) puede verse en: https://ustednoselocree.com/2021/03/06/peor-de-lo-esperado-tps-superados-y-gaia-en-peligro-1-introduccion/ y https://ustednoselocree.com/2021/03/08/peor-de-lo-esperado-tipping-points-superados-y-gaia-en-peligro-2-el-tp-global/

Entre las acciones propuestas para poder disminuir la acción de los GEI (gases de efecto invernadero), responsables del incremento del efecto invernadero terrestre y por ende contribuidores del cambio climático, está la transición energética. Una transición necesaria y dirigida a un cambio desde los combustibles fósiles a las energías "verdes". En este caso mayoritariamente hacia la energía solar y eólica.

Esta transición, necesaria a todas luces, no va a ser fácil puesto que implica necesariamente un cambio de modelo que se tiene que llevar a cabo en un corto espacio de tiempo y con un coste de recursos elevado. Pueden leerse aspectos relacionados con lo mencionado en https://www.eldiario.es/ultima-llamada/transicion-ecologica-posible_132_7192158.html , en https://despres-de-tot.blogspot.com/2019/01/hybris.html y en https://geeds.es/news/la-demanda-mineral-de-la-movilidad-electrificada-el-lado-oscuro-de-este-tipo-de-movilidad/. De este último artículo, destacar el párrafo final:

Podemos enunciar finalmente que un cambio de movilidad sin cambiar nuestros hábitos y costumbres no serviría para reducir nuestros problemas con el medio ambiente y con nuestro planeta, sino más bien para agravarlos, porque ¿Qué haríamos si se agotasen estos recursos?, ¿Qué pasaría con todos los elementos tecnológicos que los emplean?, ¿tendríamos que retomar la fabricación de vehículos de combustión?, sujetos también a limitaciones geológicas, como el empleo de combustibles fósiles y unos de los grandes emisores de GEI y por lo tanto participes importantes del problema del cambio climático.

Pero aparte de todos estos inconvenientes, ya graves de por sí, hay uno que quiero destacar por lo inadvertido que ha pasado para la mayoría de la sociedad. El denominado "Tratado de la carta de la energía". Este tratado es en realidad un acuerdo internacional, cuyos orígenes se remontan a una iniciativa política emprendida en Europa a principios de la década de 1990, en el que se establece un esquema multilateral para las inversiones extranjeras en la industria de la energía (ver https://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_la_Carta_de_la_Energ%C3%ADa , https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=LEGISSUM%3Al27028). España es uno de los estados adheridos a dicha carta desde el año 1994 (ver https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1995-11572).

Dicho así, suena bien. Parece una iniciativa importante para controlar las inversiones en energía. Como en todos los tratados de este tipo, se afirma que está destinado a fomentar el libre comercio, a favorecer la inversión y a evitar el poder desmesurado de los gobiernos (que según los neoliberales, la corriente predominante en el BAU, frena el progreso económico). Pero tras esta retahíla de palabras, ya consabida, se esconden toda una serie de disposiciones que en este caso suponen una traba, un palo en la rueda, para la implementación de un futuro con renovables.

Y esto es así, porque el tratado de la Carta de la Energía contiene una serie de disposiciones para solucionar los conflictos entre los inversores y los estados que son legalmente vinculantes. Estas disposiciones, recogidas y agrupadas dentro del área de resolución de conflictos, otorgan a las multinacionales de la energía más contaminante grandes derechos frente a los estados. De hecho, desde que se firmó el acuerdo muchas de esas grandes compañías han realizado inversiones en fuentes energéticas dañinas para el medio ambiente. Inversiones que los estados en ocasiones han tenido que paralizar y revertir por el bien de la sociedad, pero que se han encontrado con demandas multimillonarias por parte de las compañías afectadas. Puede citarse el caso aquí de la Cia Sueca Vattenfall que demandó al estado alemán cuando este decidió incrementar la regulación de la industria del carbón y la supresión de la energía nuclear a raíz del accidente de Fukushima (ver https://www.dw.com/es/alemania-pagar%C3%A1-indemnizaci%C3%B3n-a-compa%C3%B1%C3%ADas-tras-abandonar-energ%C3%ADa-nuclear/a-56788964).

Por tanto, si se quiere realizar la transición energética hacia las renovables, dicho tratado tiene que ser revocado o modificado. De no hacerlo nos exponemos a no poder realizar esta transición a la velocidad deseada y en condiciones económicas cada vez peores por las posibles demandas interpuestas por las compañías multinacionales partidarias de los combustibles fósiles (ver https://www.tni.org/es/tratado-sobre-carta-energia y https://blogs.publico.es/juantorres/2021/02/26/los-privilegios-que-europa-dio-a-las-grandes-empresas-hipotecan-ahora-su-politica-energetica/ ). Porque cabe recordar que como todas las transiciones, esta hacia las renovables necesita tiempo y "dinero". Dinero, que no podemos detraer de manera infinita. Y más si cabe, en esta crisis económica que nunca va a terminar (ver https://crashoil.blogspot.com/2010/06/digamos-alto-y-claro-esta-crisis.html).

Por si alguien piensa que aún queda tiempo, tan sólo citar el último párrafo de la segunda entrega de Ferran Puig Vilar sobre: "Peor de lo esperado: tipping points superados, y Gaia en peligro. (2): El TP global" (ver https://ustednoselocree.com/2021/03/08/peor-de-lo-esperado-tipping-points-superados-y-gaia-en-peligro-2-el-tp-global/ )

Ocurre entonces que, considerados todos estos efectos en conjunto, el denominado "presupuesto de carbono", a saber, lo que (teóricamente) podríamos seguir emitiendo para tener alguna posibilidad, siquiera remota, de conseguir algún efecto algo, está esencialmente exhausto. Con esta información nos bastaría para entender la necesidad de parar mañana mismo, emisiones cero, y cruzar los dedos:

Con las emisiones globales de CO2 todavía superiores a 40 Gt/año, el presupuesto remanente podría ser cero.

P.S. El autor de este escrito también es consciente que de esta última afirmación se infiere que la transición, que provocará también emisiones de CO2 y otros GEI, será otro factor que añada más presión al cambio climático y crisis asociadas.