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El comisario de energía europeo entiende por fin la amenaza del cenit del petróleo

  • Domingo, 17 Mayo 2009 @ 12:35 CEST
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Artículos Andris Piebalgs es un letón encargado del Comisionado de Energía en la Comisión Europea. Aquí en Crisis Energética lo conocemos por su postura algo errática en relación al agotamiento de los combustibles fósiles. En 2006, interpelado por el partido verde británico al respecto del cenit del petróleo, admitió no tener ningún plan para hacerle frente, afirmando que "no es más que una teoría".

El mismo año, en su negativa a reconocer la importancia del cenit del petróleo, incluso ignoró la opinión de la OCDE al presentar un programa de cinco puntos para reducir la dependencia del petróleo de la Unión Europea.

Dos años después, en 2008, y quizás presionado por la realidad tozuda, Piebalgs admitía, en una intervención en el Congreso Suizo de la Energía, los peligros a los que se enfrentaba la seguridad del suministro de petróleo, poniendo en duda que la demanda esperada hasta 2030 pudiese ser satisfecha.

Últimamente, Andris Piebalgs se ha estrenado como bloguero, sin duda un hecho que ha permitido que le llegasen de manera más directa diversidad de opiniones sobre el tema. Hoy, gracias al esfuerzo del usuario Luis Hanna, que lo ha traducido al castellano, podemos leer una de las últimas entradas en el blog del comisario de energía de la Comisión Europea. La entrada, que originalmente se titula "Are we moving towards a new oil crisis?", contiene afirmaciones que demuestran que por fin Piebalgs parece haber entendido qué significa el cenit del petróleo y cuáles son sus implicaciones:
El mundo es consciente de que la producción de los pozos de petróleo está en decadencia y que los nuevos descubrimientos son más escasos y más caros. Algunos expertos consideran que la producción mundial de petróleo puede tener un máximo de 94 millones de barriles al día. La actual crisis económica puede empeorar la situación. Los precios más bajos que estamos disfrutando ahora, de hecho, puede ser malas noticias. A este precio los productores de petróleo se han visto obligados a aplazar muchas inversiones necesarias en nueva capacidad de producción.
A continuación reproducimos en su totalidad el apunte de Andris Piebalgs en su blog: ¿Nos dirigimos hacia una nueva crisis del petróleo?

Por Andris Piebalgs

Una de las pocas buenas noticias en la actual crisis económica (tal vez la única) es que los precios del petróleo han bajado de los $147 por barril de julio de 2008 más de 100 dólares, llegando a menos de 50 dólares por barril en los mercados internacionales. Sin embargo, en los últimos días hemos visto el aumento de los precios del petróleo, alcanzando los 58 dólares por primera vez en casi seis meses. Bajos precios del petróleo, sin embargo, también son una buena noticia para el gas, ya que los precios del gas están normalmente vinculados a los del petróleo. Si recordamos las dificultades que los pescadores y los conductores de camiones europeos tuvieron el año pasado, podemos imaginar lo que serian sus problemas si en el medio de una crisis económica tuviesen que lidiar también con los precios a más de $100 por barril.

Sin embargo, no debemos nos ilusionar. La actual caída de los premios del petróleo es sólo la consecuencia de una caída aún más drástica de la demanda debido a la crisis económica. Añadiendo los temores de los mercados financieros se puede entender por qué las inversiones en futuros de cualquier producto, salvo los más seguros (como el oro, por ejemplo) son tan raras. Sin embargo, los fundamentos que impulsan los mercados de la energía no han cambiado. Una vez que la crisis económica sea superada, la demanda de hidrocarburos se elevará de nuevo, sobre todo en los países en desarrollo. Y algunos países se están preparando para ello. Por ejemplo, el gobierno chino ha concedido un crédito a las compañías petroleras rusas de propiedad estatal Rosneft y Transneft, de $ 25 millones, a cambio del suministro diario de 48.000 toneladas de petróleo para los próximos 20 años.

El mundo es consciente de que la producción de los pozos de petróleo está en decadencia y que los nuevos descubrimientos son más escasos y más caros. Algunos expertos consideran que la producción mundial de petróleo puede tener un máximo de 94 millones de barriles al día. La actual crisis económica puede empeorar la situación. Los precios más bajos que estamos disfrutando ahora, de hecho, pueden ser malas noticias. A este precio los productores de petróleo se han visto obligados a aplazar muchas inversiones necesarias en nueva capacidad de producción. Estas inversiones tomarán décadas para ser cumplidas. En consecuencia, si la actual crisis económica y la demanda se termina recuperando podríamos estar frente a una enorme escasez de suministros que puede dar lugar a precios extremadamente altos.

¿Cómo de altos? Según el Secretario General de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), Nabuo Tanaka, los precios del petróleo podrían subir a $ 200 por barril en los próximos 4 años. Una rápida mirada retrospectiva sobre la situación del año pasado cuando los precios estaban en un simple $147 por barril quizás de una idea de lo que pueden ser las consecuencias si los precios van un 25% más altos.

Los actuales precios del petróleo relativamente bajos dan un respiro para preparar para la nueva crisis del petróleo. Tenemos que reducir nuestra dependencia en todos los ámbitos en los que el oro negro no es indispensable, tales como la calefacción, o la producción de electricidad. Para las áreas que tendrán que seguir dependiendo de él, como el transporte, tenemos que acelerar la investigación de alternativas, como los biocombustibles, coches eléctricos o el hidrógeno. Y en todos los sectores, tenemos que acelerar nuestra eficiencia teniendo en cuenta que cada barril de petróleo que estamos utilizando es uno de las últimos.

Es difícil prever cuando se producirá la próxima crisis del petróleo. Como dijo el Premio Nobel Niels Bohr en una ocasión, "predecir es muy difícil, especialmente sobre el futuro". Pero una cosa es cierta, un día nos vamos a quedar sin petróleo, y para prepararse para ese día se nos acaba el tiempo.