Bienvenido(a) a Crisis Energética martes, 27 junio 2017 @ 21:01 CEST

Una crónica personal del congreso de Barbastro

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La ciudad de Barbastro, sede del congresoPresento con algo de retraso una crónica de las conferencias de Barbastro, en parte por acumulación de trabajo, en parte porque por la misma naturaleza de las conferencias, no pude dedicarle en los mismos días de las conferencias un tiempo a pasar a limpio las notas que tomé. Y es que en Bruselas, a las diez de la noche uno ya estaba cenado y en la habitación del hotel y aquí a las diez de la noche apenas se empezaba a cenar. Pero la vivencia, y el encontrarse en persona con tanto pseudónimo de Internet vale un pequeño precio que no me importa pagar.

La celebración de un congreso internacional del cenit del petróleo en Barbastro ha sido una de las mejores noticias del año. Nunca podremos agradecer lo suficiente a la UNED de Barbastro, al ayuntamiento de la localidad y a la Fundación Ramón J. Sender haber hecho posible este evento, el segundo de estas características en este país, después de las conferencias de ASPO Internacional en Barcelona el 2008. Hay que agradecer a los organizadores el esfuerzo económico y organizativo, especialmente teniendo en cuenta que se celebran lejos de los habituales escenarios como pueden ser Barcelona o Madrid, y lejos también de las grandes fuentes de financiación y de la atención de los medios nacionales. Sea cual sea el impacto de estas conferencias, vaya este reconocimiento previo a la organización, dado que todos los esfuerzos en elevar la conciencia ciudadana sobre el fenómeno del cenit del petróleo son ahora más necesarios que nunca. Que este congreso haya sido en Barbastro me parece incluso heroico e incluso pienso que debería de dar un poquito de vergüenza a otras instituciones de mayor calado y posibilidades. Barbastro les dio una lección de que si quieren, pueden.

Mariano MarzoMariano Marzo abrió las conferencias de Barbastro. Hemos escuchado y leído en incontables ocasiones al profesor Marzo, pero eso no impide constatar que en cada una de ellas algo nuevo se aprende. En esta ocasión basó su charla en un trabajo publicado en el Club de la Energía Español,  “El suministro global de petróleo, retos e incertidumbres” que originalmente le sirvió para presentar sus credenciales de ingreso en la Real Academia de las Ciencias de Barcelona. El profesor Marzo empezó explicando que todo lo que iba a explicar era de sobras conocido por el sector energético español. Su charla podría resumirse como una guía para entender los datos que sobre el petróleo se hacen públicos, y ha empezado recordando que el aumento de la producción de petróleo, el aumento de la producción de barriles diarios, no significa necesariamente que haya un aumento de la producción de energía. Fue un acierto que el profesor Marzo abriese el congreso, no solo porque se trata de la mayor autoridad en España en temas petrolíferos, sino porque su intervención sirvió para definir lo que razonablemente podemos saber e inferir de la situación actual.  En este sentido, es una pena que por la dinámica habitual de congresos y conferencias, no todos los participantes hubiesen tenido la oportunidad de atender la exposición de Mariano Marzo, algo que fue evidente en algunos casos.

Un buen resumen de la ponencia inaugural es que a pesar de no disponer de suficientes datos para realizar un pronóstico totalmente científico y que además la naturaleza del problema (la interacción entre lo geológico y el mundo real con sus condiciones económicas y políticas cambiantes) se resiste a un análisis “de laboratorio”, sabemos lo suficiente como para empezar a actuar con decisión. En el sector del transporte, el que se verá más afectado por la carestía del petróleo, en el económico, con los efectos del precio del crudo sobre la economía, y en el geopolítico, con escenarios cada vez más tensionados. Como es habitual en él, Mariano Marzo no ofreció recetas ni soluciones a prueba de bomba, tan solo la humildad del científico que muestra a la sociedad lo que sabe y lo que no.

Chris SkrebowskiChris Skreboswki no presentó novedades respecto a lo visto en Bruselas, su metodología es de sobras conocida, y lo suficientemente transparente como para ganarse el respeto de los analistas serios (parece una obviedad, pero es que el discurso pikonero está a veces comprometido por una especie de síndrome de Delfos que le hacer perder seriedad): la situación petrolera futura es el resultado de la intersección entre las curvas que producen la demanda futura (con todas sus incertidumbres), el agotamiento de los yacimientos en producción actualmente y la contribución de la nueva capacidad productiva. Aún  así, el análisis de Skrebowski puede resumirse en que el decline irreversible de la producción de petróleo se puede situarse entre 2012 y 2013, pero que otro suceso al estilo de Libia puede adelantarlo todo (y sin olvidar lo que haga la economía),  ¡con un 75% de la capacidad productora mundial de petróleo en declive no se pueden esperar muchos milagros!

La visión de Skrebowski es decididamente occidental, de ahí sus advertencias: la demanda de petróleo de la OCDE será superada en 2015 por la de los países emergentes, y eso significa que cada vez más el control del mercado estará fuera de nuestro alcance. Este hecho, que el poder económico y geopolítico se está moviendo cada vez más hacia el este, tiene enormes consecuencias, como las de la transferencia de petrodólares que el encarecimiento del petróleo y el aumento de la importancia de la OPEP están provocando (las exportaciones de la OPEP, con un barril a 109$ suponen ganancias de 1 billón de dólares anuales…). Gestionar todo esto, incluyendo el efecto cruzado del precio del barril en las economías occidentales cuya deuda soportan países asiáticos, que al mismo tiempo dependen del consumo occidental, es un rompecabezas endemoniado.

Luis Marques Benito, miembro de la Autoridade da Concurrencia en Portugal presentó una visión bastante convencional del problema. Aunque admitió que el problema era sobre todo del transporte y no tanto de la generación eléctrica, no dejaba de presentar soluciones convencionales a un problema nada convencional. Antonio Turiel dice en su blog que en conversación privada Luis Marques se mostraba más realista (en sentido pikonero), pero que en la tarima, es lo que hay. ¿Habría alguno de los jefes del economista portugués en la sala? ¡No creo!

Alicia Valero, del Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (CIRCE), me sorprendió de inicio con una metáfora de alto impacto: propuso Tanathia en vez de Gaia para referirnos a la Tierra. La metáfora en realidad no se contrapone a la idea de Lovelock de la tierra como un gigantesco sistema autorregulado compuesto tanto de organismos vivos como inorgánicos, sino que solo hace referencia a la degradación de los depósitos de concentraciones minerales que han servido a la humanidad para su desarrollo. Una de las dudas, y perdón por la excursión cuasi de ciencia ficción, que siempre me han asaltado es cuántos ciclos de hidrocarburos y de minerales altamente concentrados le quedan a la Tierra antes de que el hidrógeno del Sol se agote. Es evidente que a nivel de la actual civilización solo tenemos un ciclo, este, y que la especulación solo tiene sentido a niveles temporales que hacen de la reflexión un divertimento filosófico, pero por el camino uno puede aprender mucho sobre cómo se formó y se sigue formando el planeta, y sobre todo, cómo se han formado las acumulaciones actuales de recursos minerales y energéticos.

Volviendo a la presentación de Alicia Valero, la esencia de su discurso es realizar un análisis de la exergía (es decir, la parte útil de la energía, lo que no se convierte en energía degradada que no se puede aprovechar o entropía) de los recursos minerales y energéticos de la litosfera. La conclusión de Alicia me dejó algo perplejo… ya que concluyó que no había escasez energética, sino de recursos minerales. Y yo me pregunto, si la energía se define como capacidad de hacer trabajo… ¿no es en términos prácticos intercambiable la escasez de energía con la escasez de materiales? Si tengo minerales pero no tengo energía para aprovecharlos, o si tengo energía (el enorme potencial renovable que Alicia Valero sugiere) pero la concentración de los minerales disminuye de manera no lineal (la barrera mineralógica), y por tanto los minerales pueden resultar un límite al aprovechamiento energético ¿no estoy en las mismas?

La investigadora del CIRCE ofreció también algunas fechas para los cenit de la extracción de recursos no renovables: el cenit del hierro en 2068, el del aluminio en 2057, el del cobre en 2024, el del carbón en 2060, el del gas en 2023 y el del petróleo… en 2008. En definitiva, límites y más límites a la vista.

Joaquim Ballabrera Poy, como Antonio Turiel o Antonio García-Olivares, son físicos investigadores del CSIC que trabajan en el Instituto de Ciencias del Mar en Barcelona. Mientras Joaquim Ballabrera realizaba su presentación, le dije al oído a Ugo Bardi (ASPO Italia), sentado a mi lado, algo así como “¿qué demonios hace esta gente hablando sobre el pico del petróleo?”. Es una queja, pero no dirigida a Joaquim o a los dos Antonios, sino una queja dirigida hacia todos los geólogos, economistas de la energía y otros especialistas del tema cuya presencia brilla por su ausencia en este tipo de encuentros. ¿Cómo es posible que la mayoría de personas que actúan para promover el discurso público y científico sobre los problemas energéticos no deberían, en teoría, ocuparse de esto? ¿Por qué hay tanto ingeniero de telecomunicaciones, tanto físico, tanto despistado de las ciencias sociales (yo mismo) metidos en este fregado? Mi única respuesta es que la razón es la incomparecencia de los expertos. Salvo excepciones (Mariano Marzo es quizás el mejor ejemplo), la situación es la que es, y por ello aquí va mi agradecimiento a Joaquim y el resto de gente del CSIC por dar un paso adelante aún cuando en teoría no les corresponde. Eso demuestra que su espíritu científico esta por encima de las rígidas paredes de las clasificaciones académicas, y encima aún tienen ganas de montar el Oil Crash Observatory

La presentación de Joaquim Ballabrera (en la que también colaboró Antonio García-Olivares) fue muy técnica y me dejó un poco de mal sabor de boca personal (esas ocasiones en las que uno lamenta no haber entrenado más los músculos matemáticos de la materia gris) porque sé que solo voy a poder profundizar en ella “de segunda mano”. Aún así, Ballabrera y García-Olivares dan en el clavo al presentar una crítica auténticamente científica a las funciones de producción comúnmente aceptadas por los economistas (de la tierra plana, se entiende). Estas funciones buscan describir la relación entre producción y los diferentes inputs, y tradicionalmente estos han sido el capital y el trabajo, asumiendo que cualquier cuestión relacionada con la eficiencia y los recursos naturales son meros problemas técnicos que siempre se resolverán mediante soluciones de ingeniería o gestión empresarial. Esto cambió algo después de la crisis energética en los 70, introduciendo funciones de producción que tenían en cuenta la exergía. Partiendo de la función de producción linear exponencial de Kümmel (LINEX), la ponencia de Joaquim Ballabrera presenta el resultado de dos escenarios extremos, uno en el que las energías renovables permanecen como una pequeña fracción de la energía fósil y otro en el que después de 2040, el mundo es capaz de sustituir los combustibles fósiles por un mix renovable. En el primer escenario, el cenit del PIB mundial se produce 15 años después del cenit de todos los combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natural), cayendo irremediablemente tras ese instante. Debe notarse que el lapso de 15 años depende de las varias hipótesis realizadas. En el segundo escenario no se produce un cenit del PIB aunque este tampoco puede continuar creciendo con una exergía disponible estacionaria, a pesar de que aumente el factor trabajo. Los resultados son preliminares e incompletos, aseguraron los autores, pero son un excelente comienzo para dotar de más credibilidad y pedigrí físico  una “ciencia”, la económica, que ha permanecido demasiado tiempo  encantada por sus propias e ideales matemáticas.

Rafael Iñiguez Sánchez, más conocido como ris en esta página web ofreció una interesante comunicación titulada “Reacciones individuales, sociales y políticas ante el cénit de la Producción de petróleo”. Rafael tocó temas sin duda delicados, no solo sobre cómo afrontamos noticias tan sombrías como sociedad (¡no las afrontamos!), sino también sobre cómo es esa sociedad y el papel que su estructura ha tenido en que hayamos llegado a esta situación. Fue una intervención llena de verdades incómodas acerca del papel del miedo y la manipulación como herramientas de control en nuestra sociedad, la erosión del sentimiento comunitario, la imposición de un modelo de competición por encima de las necesidades emocionales y humanas del individuo y cómo este modelo nos deja muy mal preparados para los retos que nos vienen.

La verdad es que la intervención de Rafael fue tan intensa y densa que es muy recomendable la lectura del texto que leyó, así que os invito a que la leáis directamente, junto con su presentación, muy visual (fichero zip, 5,9MB). No obstante, os dejo con algunas de sus conclusiones, que suscribo totalmente: dedicar especial atención a los más débiles, que serán los que más sufrirán en un entorno de declive energético; controlar el miedo y el pánico, que nunca son buenos consejeros, minimizando la fase de ira o furor; aprender a vivir en decrecimiento y aceptar las pérdidas; entender la entropía y por tanto las leyes físicas que determinan y explican lo que sucede; y por último, reconsiderar una cultura que niega el sufrimiento y lo apuesta todo al hedonismo irreflexivo.

La siguiente ponencia la dio un servidor, en la que hablé sobre El Mito Humanista del Progreso (fichero PDF, 1,8MB). La verdad es que la preparé con cierto reparo, pues no es común criticar conceptos tan aceptados como totalmente positivos como “humanismo” o “progreso”. ¡De hecho no hay mayor insulto que ser declarado “enemigo del progreso”! Mi idea, que se encuentra plasmada de manera muy embrionaria en este artículo, se resume en que todo lo bueno que la aplicación de la razón y la técnica y la ciencia nos ha proporcionado, puede desaparecer precisamente por nuestra excesiva fe “irracional” en sus capacidades. De hecho, desde hace ya algunas décadas la ciencia empieza no solo a abrirnos puertas, sino también a cerrarnos alguna, y por ello debemos tener una idea algo más neutra, incluso “prudentemente pesimista” como apunta Robert Constanza, del progreso, de manera que no nos veamos atrapados por sus consecuencias negativas. Al final de la comunicación no solo no me lincharon sino que incluso recibí muestras de complicidad, así que quizás las ideas que expuse no son tan raras después de todo…

Ugo BardiUgo Bardi fue el siguiente ponente, ya por la tarde. Puede parecer un tópico, siendo el profesor Bardi italiano y de Florencia por más señas, pero creo que representa a la perfección el ideal de pensador renacentista al cual nada le es ajeno y cuya curiosidad es alimentada por una creatividad en su discurso que te atrapa y sobre todo te provoca (intelectualmente, ¡claro!). Además Ugo Bardi siempre tiene a punto una metáfora, un gesto, un artefacto (en este caso una manzana con la que evocó el “descubrimiento” de Newton). La verdad es que no tomé ninguna nota de la charla de Ugo Bardi, solo anote lo siguiente: “manzanas!!!”. Preferí dejarme llevar y simplemente escucharlo, su charla no iba de fechas, ni números, ni tantos por cientos, sino de cómo una simple realización como la de Newton observando la caída libre de la manzana podía provocar el desarrollo de leyes fundamentales del universo. Para Bardi el descubrimiento equivalente en el campo del modelaje energético es la curva de Hubbert. Un comportamiento particular, como el que Hubbert había observado incontables veces al trazar las gráficas de producción de los yacimientos de petróleo estadounidense, se convierte en el comportamiento natural y general de la producción de recursos no renovables (o renovables en una escala de tiempo que los hace no renovables a nivel humano).

Pero el profesor de la Universidad de Florencia no se detuvo ahí. Partiendo de las muy universales leyes de la termodinámica explicó de manera muy didáctica el porqué de algunos fenómenos cotidianos, como el hecho de que el agua siempre fluye hacia abajo, y se interrogó si las siempre presentes leyes de la termodinámica pueden decirnos algo sobre cómo pueden evolucionar distintos modelos que implican procesos económicos y uso de recursos. Recordó la dinámica de sistemas de Jay Forrester y el informe del Club de Roma (sí, ese que todo el mundo crítica sin haberlo leído), afirmando que estos modelos no predicen el futuro, sino que muestran tendencias, y que necesariamente estas tendencias tienen que moverse dentro del modelo termodinámico, que en la economía está fuertemente influenciado por la segunda ley. Ugo Bardi acabó con un campo del pensamiento que me es muy querido, la filosofía, y nos recordó la obra de Marco Aurelio, emperador romano que gobernó en un periodo de grandes dificultades y que obró con gran estoicismo, actuando como si fuese posible evitar el desastre, como si fuese posible escapar a la termodinámica.

Antonio TurielAntonio Turiel, el segundo investigador del CSIC en participar, dedicó su intervención a hablar sobre el papel de los líquidos no convencionales en la producción de petróleo. Antonio incluyó no solo los petróleos no convencionales como las arenas asfálticas canadienses y las pizarras bituminosas, sino también los biocombustibles y las conversiones a líquidos partiendo del carbón y el gas natural como materia prima. Aunque Turiel no es geólogo (¡de nuevo la paradoja!), como físico está perfectamente capacitado para valorar los pros y los contras de estos combustibles líquidos no convencionales. Por las características físicas de los yacimientos de los petróleos no convencionales estos suelen tener una muy escasa movilidad (van de lo muy viscoso a lo sólido), y movilizarlos cuesta energía, agua y otros recursos (hidrógeno para su mejora), por lo que su tasa de retorno energético es baja y su coste medioambiental alto. Y por esos motivos su tasa de extracción suele ser también baja, con lo que tampoco solucionan la pérdida de flujo del petróleo convencional en declive. Hasta aquí todo correcto, pero cuando entró en el tema de los biocombustibles entró en un peligroso campo de minas que le valió una reprimenda algo fuera de lugar por parte de Antonio Valero, director del CIRCE. Valero sostenía que los biocombustibles podían representar una oportunidad para los campesinos del tercer mundo, y Antonio Turiel le dio la razón, pero la crítica de Valero no estaba justificada, ni mucho menos las formas (puso en duda su rigor científico, algo que son palabras mayores entre investigadores). En mi opinión, los argumentos de Turiel son más válidos, pues miran no solo el caso particular, sino el general, y además tienen en cuenta otros factores, como la escala del problema, y si los agricultores tradicionales del tercer mundo realmente necesitan convertirse en partners de la adicción a las modalidades de transporte motorizado del primer mundo. Valero pecó de miopía de laboratorio, mientras que Turiel demostró mirar más allá, algo que es muy necesario a la hora de valorar supuestas soluciones.

Mikael Höök forma parte del equipo investigador del Uppsala Global Energy Systems Group, es secretario de ASPO Internacional y dada su juventud y experiencia ¡casi podría decir que lo conozco desde pequeño! Bromas aparte, su mentor y presidente de ASPO, Kjell Aleklett hizo muy bien de rodearse de jóvenes talentos. Aunque sea un tópico, ¿quién mejor que alguien joven para ayudarnos a descifrar nuestro futuro energético desde nuevas perspectivas? Mikael nos presentó una ponencia dedicada al futuro de la producción de gas natural, petróleo y carbón. Uno de los datos “curiosos” que ofreció es que actualmente estamos usando más carbón que nunca en toda nuestra historia. En manos de tan solo seis países, la mayoría de reservas de carbón, aunque grandes, no tienen asegurada la suficiente disponibilidad geológica y logística como para asegurar la producción futura, y por lo tanto, aunque el agotamiento está ciertamente lejano, un pico en la extracción podría darse entre 2020 y 2050.

Repasando un poco la geología del petróleo, este investigador sueco afirmó que perforar más profundo no es la solución (dado que la presión y la temperatura dificultan mucho el trabajo, como quedó demostrado en el desastre de la Deepwater Horizon), y que la fuerte desviación hacia los yacimientos gigantes en la distribución del petróleo mundial nos muestra claros indicios de que el cenit de la producción está más cerca de lo que la mayoría (fuera del ambiente pikonero) piensa. Para Höök el petróleo no convencional tampoco es la solución, dado que, por las razones que ya explicó anteriormente Antonio Turiel, su tasa de extracción es muy baja en comparación con el volumen de reservas.

Aunque no la presentó en su ponencia, Mikael Höök terminó el año pasado su tesis doctoral, titulada " Coal and Oil: The Dark Monarchs of Global Energy: Understanding Supply and Extraction Patterns and their Importance for Future Production". Mikael tuvo el detalle de regalarnos a Pedro Prieto y a mi una copia impresa. Es una lectura altamente recomendable, no solo por la calidad del estudio y las numerosas y relevantes referencias, sino porque está francamente bien escrito (desconozco si es mérito del traductor o del propio Höök, o si bien él escribió directamente la versión inglesa, en todo caso es de lo mejor que he leído en el plano académico sobre el agotamiento del petróleo y el gas).

Ya en el segundo día las conferencias se iniciaron con Ramón Gavela, director del departamento de energía del CIEMAT. Como otros ponentes provenientes del mundo institucional, Gavela mostró los mismos síntomas: conocimiento del problema a nivel profundo pero franca incapacidad en conectar los puntos (al menos como los que vemos con una perspectiva sistémica del asunto). Hablar de que un modelo energético válido necesita de un precio competitivo, equidad, impacto medioambiental regenerable y seguridad en el suministro, para a renglón seguido afirmar que ninguna fuente asegura esto y quedarse tan ancho después afirmando que el futuro es de las energías renovables y la nuclear es no haber entendido nada. Y no es que este señor, que ha sido director de ENRESA, no sepa, que va, es que sabe mucho, pero no vino a Barbastro a mojarse los pies, sino a enseñarnos los lugares comunes por los que discurre la previsión energética en la administración de un país Business As Usual cualquiera. Quizás somos injustos por pedir peras al olmo, pero un día nos gustaría llevarnos una sorpresa. Solo le faltó presentar los resultados de un informe de Price Waterhouse (pre Fukushima) sobre las bondades de la energía nuclear y afirmar que si no internalizamos Fukushima la nuclear es barata. Y si yo tuviera ruedas en vez de piernas y manillar en vez de cabeza sería una bicicleta…

Pedro PrietoPedro Prieto, compañero de fatigas desde hace ya un puñado de años (fue en 2003, en las conferencias de ASPO en Paris cuando nos conocimos en persona por primera vez, aunque habíamos mantenido contacto antes por correo electrónico) fue el siguiente ponente. La presentación de Pedro fue, como es habitual, enorme, en todos los sentidos, incluido en la cantidad de diapositivas que luego recorre a velocidad de vertigo. Le tocó hablar de las perspectivas de las renovables en España, pero consumió casi la mitad de su intervención poniendo al personal al día sobre la situación global. Quizás eso perjudicó su presentación, ya que luego tuvo que acelerar más allá de lo que un cerebro no entrenado puede asimilar, pero esa introducción permite contar con un contexto muy necesario al discutir estos temas. Pedro es un especialista en energías renovables, y concretamente en fotovoltaica, ha trabajado con sistemas fotovoltaicos en el mundo real, no en el de los laboratorios y eso se nota. Pedro es la antítesis del comercial, aunque es un trabajo que seguro que no le es ajeno, y aunque muchos lo ven como un pesimista que siempre señala los problemas de las cosas, yo no me imagino a nadie mejor para cubrirse las espaldas frente a la ley de Murphy. Si hay algo que puede ir mal, Pedro se da cuenta antes de que Murphy aparezca.

La situación de las renovables en España es brillante, pese a todo, y Pedro así lo reconoció varias veces. Pero el eje del discurso de Pedro es que una cosa es que estemos en la élite mundial en potencia instalada en tecnologías renovables y otra cosa es que eso vaya a sacarnos las castañas del fuego del agotamiento de los fósiles. De hecho, el desarrollo de la fotovoltaica en España se ha visto frenado por la crisis (que puso de manifiesto la insostenibilidad financiera del sistema de primas) y no por consideraciones técnicas. Pero, ¿qué sucedería si intentásemos escalar al máximo estos sistemas? Esta es la causa de uno de los mayores divorcios que el mundo pikonero tiene respecto a, digamos, el movimiento ecologista convencional (aunque colectivos como Ecologistas en Acción han integrado preocupaciones sobre la TRE y los efectos del agotamiento de los fósiles en el despliegue de las renovables). ¿Estamos en contra de las renovables porque negamos que vayan a poder sustituir a los fósiles y a las nucleares? ¿Es lícito que les exijamos a las renovables tanto? ¿Tienen fundamento los informes 100% renovables de Greenpeace, Ecofys o el más reciente del IPCC? ¿Se puede modelar un futuro suministro basado solo en renovables al mismo tiempo que se ignoran los límites en materiales y en la propia energía primaria, ahora un 80% no renovable, que debe servir para iniciar el proceso? Sinceramente creo que este es un talón de Aquiles del discurso compartido (es necesaria una transición ya) entre pikoneros y industrialistas renovables, y que debe de conducirse, en la medida de lo posible, sin recurrir a ataques personales o a apriorismos respecto a la posición o al papel de cada uno dentro de sus organizaciones. Por la parte que me toca creo que desde el campo pikonero debemos modular el discurso para dejar claro que las renovables son el único modelo viable en el futuro, pero que si además no criticamos el proyecto de crecimiento exponencial, eso nos deja en las manos de modelos muy bien intencionados, pero que sufren del mismo mal que los economistas clásicos: olvidan la base material y energética de toda transformación del mundo.

Más tarde Pedro ofreció una comunicación más breve sobre un estudio que se publicará en un futuro próximo y que Pedro ha escrito junto a Charles Hall de la Universidad de Syracusa en Nueva York. Pedro y Charles han estudiado la TRE de la energía fotovoltaica en España, teniendo en cuenta el dispendio que va más allá de la simple fabricación de las placas, y efectuando equivalencias energéticas del coste monetario de poner en funcionamiento y mantener las instalaciones fotovoltaicas. El resultado es que la TRE de la fotovoltaica en España se mueve entre 3,5 y 2, una tasa de retorno energético muy baja y que apunta de nuevo a que esta tecnología se haya fuertemente apalancada por la presencia, en la base energética de la sociedad, de los muy densos combustibles fósiles. Lástima que contaminen y sean finitos.  Sin duda no es un estudio perfecto, de hecho los estudios sobre la TRE son endemoniadamente complejos y dependen de una serie de asunciones que implican equivalencias difíciles de calcular, pero comparados con los estudios habituales de la TRE fotovoltaica, que no consideran el ciclo completo ni las condiciones reales que Pedro y Charles sí han tenido en cuenta para su estudio, deberían ser una guía imprescindible para calibrar la posible escala de la sustitución.

Antonio Garcia-OlivaresDe la mesa redonda en la que participaron diversos técnicos de instituciones y centros de investigación aragoneses solo comentaré que nivel técnico y entusiasmo no nos falta. Quizás nos falta una visión de conjunto de los problemas y las prioridades. No seré yo el que diga que se abandone el proyecto del coche de hidrógeno, pero sí que se deje de presentar como una solución, ya que este no ataca el modelo de movilidad, que es otro de los problemas. Cambiar las motorizaciones no va a hacer un proyecto de 2.000 millones de coches en 2050 más sostenible. Mi esperanza es que todo ese talento se pondrá un día al servicio de los verdaderos problemas.

El último de los investigadores del CSIC en intervenir, Antonio García-Olivares, presentó un modelo de prospección para un sistema energético renovable mucho más en consonancia con lo que yo pienso que debería ser. Limitado en el crecimiento de la demanda y realista en cuanto a la disponibilidad y escalabilidad de materiales para el despliegue renovable. Frente a las fantasías tecnoutópicas del despliegue renovables García-Olivares presentó un escenario más cercano al “sangre, sudor y lágrimas” de Churchill. Y es que este físico nos dijo que para hacer posible un escenario como el suyo, que no depende de materiales escasos, serían necesarios 40 años de un esfuerzo “de guerra”. Y eso no es lo que nos venden en los anuncios de Acciona, Endesa o cualquiera que ande ahora con la burra de las renovables. Primero ahorro, después eficiencia, y todo lo demás con renovables, y a rezar porque todo vaya bien… Estudios como el de Antonio García-Olivares son un excelente y realista punto de partida. Y si luego las cosas son mejor de lo que los pesimistas pensábamos… ¡mejor que mejor!

Otro de los habituales de esta web, Jesús María Garijo Larumbe, alias Amadeus, fue el siguiente ponente en presentar su comunicación. La verdad es que Jesús/Amadeus fue contundente, conciso y claro en su exposición. Este economista, pero de los buenos, presentó, utilizando datos oficiales, diversos escenarios de duración de las reservas de uranio, dependiendo de los precios (a mayor precio, más recursos convertidos en reservas, siempre en teoría) y de los escenarios de desarrollo de la energía nuclear. Jesús intentaba en su presentación responder a una simple pregunta: si se postula la energía nuclear como una solución a la crisis energética y al cambio climático, ¿serán suficientes las actuales reservas de uranio para satisfacer las necesidades del Renacimiento Nuclear?

Jesús GarijoJesús Garijo nos ha facilitado muy amablemente todos los materiales utilizados para confeccionar su comunicación (hojas de cálculo, presentación, y artículo, reunidos en un archivo zip de 3,6MB) así que os recomiendo su lectura, y aquí me limitaré a las conclusiones de los cuatro escenarios presentados. El primer escenario, que Jesús calificó como “deseable” propone el desmantelamiento al finalizar su vida útil de todos los reactores nucleares del mundo. Evidentemente este escenario no presupone problemas con el suministro de uranio. El segundo escenario corresponde a los planes actuales, es decir, contabiliza los reactores operativos y aquellos que están en construcción, planeados o en estudio, según la World Nuclear Association. La vida de estos reactores se supone en 40 años para los más antiguos, de 50 o 60 años para los más nuevos y de 60 años para los nuevos reactores construidos (de nuevo de acuerdo con las expectativas del lobby nuclear). En este escenario tampoco se plantean problemas con el suministro, ya que como se ha comentado aquí anteriormente, un escenario de referencia o de planes actuales, según la propia industria, no es otra cosa que una continuación del declive nuclear que estamos presenciando (y eso sin incorporar el factor Fukushima). En los siguientes escenarios, (escenario 3 de planes actuales más capacidad sostenida; escenario 4 correspondiente al escenario “low” del Nuclear Century Outlook de la WNA y el escenario 5 correspondiente al escenario “high” del mismo informe de la WNA), según Jesús, “es más que probable, especialmente en el escenario 5 que buena parte de los reactores que se instalen a partir del 2020 tengan que ser cerrados por falta de combustible antes de finalizar su vida útil”.

Una de las características del modelaje de Jesús es que, al igual que el informe nuclear del MIT, solo considera un ciclo abierto del combustible nuclear (es decir, nada de reciclaje ni breeders). Para los críticos que esperaban atacar este punto de su análisis, Jesús reservó algunas consideraciones que en mi opinión, aunque no definitivas, suponen un argumento muy poderoso para, como el MIT, ser muy escéptico respecto a la implantación masiva de un ciclo del combustible nuclear cerrado.

Echando un vistazo a lo conseguido hasta ahora por los breeders, tenemos un conjunto de 6 reactores, que desde 1959 hasta nuestros días han conseguido generar 35,9 Twh con un factor de capacidad del 25,8%- Después de mostrar estos demoledores datos, para Jesús puede haber dos posturas al respecto de los breeders. Una es de la pensar que este tipo de reactores estará disponible con una TRE adecuada, sin riesgos de accidentes ni proliferación, en un tiempo razonable. La otra es pensar que dicha tecnología no conseguirá avances significativos en relación con la situación actual. Pues bien, los primeros ya pueden poner sus ahorros en los reactores de 4º generación, y los segundos, pues bienvenidos al club de los que piensan que la energía nuclear no es una solución al cambio climático ni que va a contribuir de manera significativa (pongamos un 20% de la energía primaria) a solucionar la escasez energética del SXXI.

Cristina Castells es la directora de la Agencia de la Energía de Barcelona, y presentó un resumen de las actuaciones realizadas en la ciudad de Barcelona para mitigar los efectos de los combustibles fósiles. Es evidente que estas actuaciones tienen más que ver con las agendas 21 y la lucha contra el cambio climático que con una agenda específica para lidiar con el problema del agotamiento de los fósiles, pero desde un punto de vista pragmático, bienvenidas sean. Una ciudad de gran densidad como Barcelona tiene algunas limitaciones evidentes a la hora de aplicar medidas de mitigación. La penetración de las renovables, por ejemplo, con ser significativa, es aún escasa e insuficiente. Más me interesaron soluciones destinadas a convertir problemas en ventajas, como el uso del frío y el calor residual de actividades industriales como la regasificación en la terminal de la energía del puerto de Barcelona o la planta de incineración de residuos del Besòs para dotar de servicios energéticos (frío y calor) a barrios enteros. Las instituciones públicas suelen resultarnos excesivamente timoratas en sus planes, pero como he dicho antes de los centros de investigación aragoneses en energía, el potencial humano y científico es evidente, y nos queda la esperanza de que algún día se pongan a trabajar al servicio de un nuevo modelo menos Business As Usual.

Rob HopkinsRob Hopkins fue fiel a su criterio de evitar desplazamientos en un mundo amenazado por la escasez de combustible y el cambio climático y realizó su intervención desde su casa en Totnes (Reino Unido), a través de videoconferencia. Hopkins es el fundador y facilitador de la iniciativa Transition Network, un movimiento inspirado por la permacultura de Bill Mollison y que Hopkins desarrolló en la localidad irlandesa de Kinsale mientras era profesor de permacultura en el Kinsale Further Education College. La idea de este movimiento es muy sencilla, se trata de localizar al máximo la economía de las ciudades, siguiendo una especie de método flexible y adaptable a la mayoría de las circunstancias. El Transition Movement o el Transition Network no es un dogma sino más bien una metodología de trabajo que busca implicar al máximo a los habitantes de los municipios para que ellos mismos diseñen sus “planes de descenso energético”. Como comentaron algunos participantes en la sesión de preguntas, es posible que este modelo sea muy anglosajón, pero personalmente creo que el papel inspirador del movimiento Transition es suficiente como para que prenda la chispa en culturas y comunidades muy diferentes, y que estas lo adapten a su propia realidad. Hopkins mostró sobre todo ejemplos prácticos de cosas realizadas en distintas ciudades en transición, desde bancos de tiempo a monedas locales, pasando por ejercicios deliberativos que tienen un gran valor por sí solos como desarrollo de una democracia más real que la que se “ejerce” cada cuatro años en los distintos comicios.

La de Antonio Ruíz de Elvira fue la última charla a la que asistí en Barbastro, ya que el sábado tenía un compromiso familiar y no pude acercarme. Ruíz de Elvira me dio la sensación de un viejo guerrero cansado y hastiado de tantas batallas. Trajo un puñado de presentaciones que iba abriendo y cerrando, como si no tuviese claro el guión de su charla y quisiese hacer un resumen general, acudiendo a este dato u al otro dependiendo de lo que se le pasaba por la cabeza en ese momento. A otros asistentes les pareció una charla algo confusa y deslavazada, pero a mi me gustó, me recordó el caos que suelo tener en la cabeza cuando me pongo a pensar sobre los retos planetarios para la humanidad. Ideas sobre cambio climático, sostenibilidad, la sociedad y su resistencia al cambio, los dogmas sobre la economía y el progreso (en eso me satisfizo ver que una eminencia como Ruíz de Elvira casi calcaba parte de mi comunicación), el poco efecto de las medidas tomadas hasta ahora (Ruíz de Elvira decía que por mucho bicing y car sharing los atascos siguen igual, este es un fenómeno parecido al que hemos comprobado con la penetración de las energías renovables, por mucho que crezcan, en un año Business As Usual, la demanda crece más aún…), y el peligro de que aún con unas optimistas 450 ppm podamos estar abocados al colapso climático.

Antonio Ruíz de ElviraSus últimas diapositivas estuvieron dedicadas a la economía, un gran acierto, ya que es necesario que los científicos de verdad empiecen a denunciar que vivimos en un sistema sometido a las reglas pseudocientíficas de la macroeconomía clásica, y que estas no nos sirven ya en un mundo constreñido por límites físicos de todo tipo. La economía clásica no nos sirve para los problemas del modelo energético (cambio climático y agotamiento de los combustibles fósiles), dado que los considera simples externalidades y además el modelo mismo está basado en el equilibrio, los agentes económicos “racionales”, un mercado inexistente y teorías lineales. Después de este tour de force, me quedo con una de las frases con las que Elvira abrió su intervención “llevo más de 20 años hablando de cambio climático y cada vez soy más pesimista.” Yo llevo casi diez hablando de energía y me pasa lo mismo.

Aunque no pude asistir al sábado, entre otras intervenciones, se ofrecieron algunas conclusiones del congreso. Me parecen muy atinadas y un fiel reflejo de lo mejor que se dijo en Barbastro y recomiendo su lectura y difusión.

Finalmente, dar las gracias a los organizadores, en especial a David Lafarga y a Pilar Carrero por su amabilidad y atenciones, y congratularme por las interesantes charlas en los descansos y comidas con amigos, conocidos de la web y otras personas con las que tuve el placer de intercambiar impresiones.