Bienvenido(a) a Crisis Energética jueves, 14 noviembre 2019 @ 22:00 CET

Más límites al crecimiento: los minerales metálicos

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Artículos (Esta es una entrada enviada por Ferran Claudín).

Corría el año 2001 y el 20 de febrero una escueta esquela anunciaba el óbito de Donella Meadows. Para la mayoría de la gente una notícia sin importancia...

Donella (Dana) Meadows dirigió la trascendente obra "Los límites del crecimiento" y propuso los doce puntos de apalancamiento para intervenir en un sistema (si uno los lee con detenimiento... ¿no pueden servir en la actual situación para planificar acciones?). En 1992, 20 años después de la publicación original, se actualizó y publicó una nueva versión del informe titulada "Más allá de los límites del crecimiento", en la cual, en base a los datos recolectados desde entonces, se exponía que la humanidad YA había superado la capacidad de carga para SOSTENER SU POBLACIÓN. Una versión actualizada, con el titulo "Los límites del crecimiento: 30 años después", fue publicada el 1 de Junio del 2004. En esta versión se ponen al día e integran las dos versiones precedentes.

En la obra "Los límites del crecimiento" los autores utilizaron el programa informático World3 para recrear el crecimiento de la población, el crecimiento económico y el incremento de la huella ecológica de la población sobre la Tierra en los próximos 100 años, según los datos disponibles hasta la fecha. La tesis principal del libro era que, en un planeta limitado, las dinámicas de crecimiento exponencial (población y producto per cápita) no son sostenibles. Así, el planeta pone límites al crecimiento, como los recursos naturales no renovables (y añadiría que también los renovables bajo un intenso consumo...), la tierra cultivable finita, y la capacidad del ecosistema para absorber la polución producto del quehacer humano, entre otros.

Recientemente y en esta web, Dolores García, expuso una actualización del modelo generado por el programa World3 en la que se aludía a las repercusiones sobre el cambio climático.

No insistiré más en este artículo en loar el trabajo de Donatella. Me quedo con la actualización de su gráfico final, resumen de su trabajo, que apareció en el artículo ya referenciado de Dolores García y que retrata bien la situación actual de CRISIS SISTÉMICA.

Hace unas semanas apareció en The Oil Drum un interesante artículo sobre una presentación realizada por el Dr. A. M. Diederen en una conferencia de ASPO en Italia. El título de la conferencia era "La escasez de minerales metálicos y los elementos de esperanza".

No quisiera amargar los brotes verdes, las esperanzas de recuperación en V o en U, los futuros verdes llenos de renovables que nos van a permitir mantener nuestro modus operandi, las tecnocreencias de lo más variado sobre fuentes de energía inagotables... etc, etc. Tan sólo llamo a una reflexión sobre ciertas tendencias. Importante palabra ésta. Porque lo importante, como bien subraya en ocasiones S.N. Becerra, son las tendencias. ¿Y cuales son las tendencias en cuanto a recursos (eso que utilizamos con profusión los que vivimos en los paises ricos del Norte para satisfacer nuestras necesidades crecientes de energía exosomática)? Pues la tendencia general de todos ellos, renovables y no renovables, energéticos y no energéticos, es a DISMINUIR (DECRECER). Cada vez tenemos menos recursos de todo tipo y en un futuro no muy lejano veremos el cénit de la mayoría de ellos (ver el interesante libro de R. Heinberg titulado "Peak Everything" (las conferencias del autor sobre el tema pueden verse en vídeo en línea).

El artículo publicado en The Oil Drum permite bajarse toda una presentación, en formato PDF, que incluye 24 diapositivas en 12 páginas. En el mismo artículo se comentan todas las diapositivas, aportando una muy buena información que puede servir para fines docentes (aparte de los conocimientos que nos pueda suministrar).

A desacar del conjunto de diapositivas aquellas que hacen referencia a:

  1. El concepto de "Barrera mineralógica". Hemos extraido la parte fácil, con concentraciones elevadas de mena, de la mayoría de yacimientos minerales. Lo que nos queda es aquella parte más abundante de baja concentración de mena y por tanto de requerimientos energéticos superiores para su extracción y procesado. En la mayoría de situaciones este requerimiento hace inviable su extracción. Si a esto le añadimos el cenit del petróleo... el coktail letal está servido (una mayor profundización sobre el concepto de barrera mineralógica y los problemas mineros asociados puede leerse en The Oil Drum).
  2. El paralelismo entre la escasez de metales y el cenit del petróleo (relación fácilmente comprensible de lo comentado en el aparado anterior).
  3. Reservas versus recursos y recurso base. Importante diferencia a nivel geológico... NO es lo mismo recurso (lo que PUEDE ser explotado... tal vez... acaso... si...) que reserva (lo que se explota). Cuando se observan los cálculos cornucopianos sobre reservas de petróleo, gas, carbón, uranio... etc, a uno le invade una cierta sensación de hastio ante la confusión entre deseo y realidad. Si se tiene en cuenta el cenit del petroleo, y la imposibilidad temporal de una sustitución de los usos del mismo (sobretodo en transporte...) en un tiempo breve (10 años), la tendencia es que los recursos sigan siendo recursos probablemente para siempre...
  4. La tasa de descubrimientos de grandes depósitos minerales. Curiosamente, igual que en el caso del petróleo, cada vez se descubren menos "grandes depósitos de minerales"... ¿Porqué será?
  5. La gráfica de cómo EE.UU. y Europa han ido disminuyendo una parte significativa de sus recursos.
  6. La gráfica sobre la situación geopolítica en la que puede apreciarse el incremento de la dependencia de recursos limitados por parte de EE.UU. y Europa. Hay que tener en cuenta que el 97% de metales tipo tierras raras (Sc+Y+Lantanoides) provienen de... China, que ha restringido en un 30% su exportación desde el 2004 (a la vez que participa en dos grandes compañias mineras que los extraen en Australia...).
  7. La gráfica sobre el consumo de menas metálicas en los USA... En Europa la dependencia del exterior es, si cabe, aún peor...

Para Diederen, las consecuencias que se producirán por la escasez de metales serán:

  1. Una menor producción de productos de electrónica de masas (telefonos móviles, televisores de pantallas planas, PC's...). Es decir que los futuros informatizados peligran...
  2. La imposibilidad de una migración a gran escala hacia las energías renovables, por incapacidad para producir a gran escala los aparatos destinados a "captar" la energía solar, la energía del viento... etc.
  3. La imposibilidad de una electrificación a gran escala del transporte terrestre. Aquí aún me acuerdo de los sueños de internete... (un recuerdo allí donde estes...).
  4. Un incremento en el precio de los compuestos químicos. Ni que decir cabe las implicaciones para el agro y la industria bioquímica, o la farmacéutica...
  5. Un incremento de los precios de las máquinas y de la construcción.

Las soluciones que Diederen propone son obvias:

  1. Usar menos o simplemente "gestionar la austeridad".
  2. Realizar productos de larga duración.
  3. Reciclar y reutilizar materiales.
  4. Sustituir materiales por otros (en el caso de los metales más escasos por los denominados elementos de esperanza, o elementos más abundantes como son el Ca, Fe, Si, Mg, Al... (es decir los litófilos o elementos constituyentes de la mayoría de rocas de la corteza terrestre..)), de manera que reservemos aquellos de imposible sustitución para las cosas verdaderamente necesarias. Otra palabra que hay que remarcar. En el futuro contará lo que sea necesario, dejando de lado lo superfluo....
  5. El desarrollo y adaptación de nuevos productos.
  6. Almacenar o reservar productos y materiales.

En resumen, malas notícias para los amantes del crecimiento sostenible o del desarrollo sostenible, en ambos casos un oxímoron que pretende prolongar el actual modelo hasta el infinito y más allá (cual modelo Buzz Lightyear). La tendencia es a DECRECER. Será imposible, IMPOSIBLE, aunque encontremos otra fuente de energía barata y abundante, mantener el actual modelo al uso (más aún si no la encontramos, que es lo más probable...). Los recursos son los que son y son limitados. Otra solución sería el plan B estilo SIMPSON's de manera que abandonáramos la Tierra en pos de otros planetas donde tratar de continuar con lo mismo... pero para ello se requieren cantidades de energia y recursos ingentes... o como mínimo considerables.

Ya he apostado anteriormente por el decrecimiento, ordenado y equitativo (más los ricos que los pobres), como solución de futuro. Decrecimiento que comportará o ha de comportar una mayor localización de nuestras actividades, un menor consumo de recursos y una gestión más eficaz de los mismos, un cambio drástico en el paradigma económico y social dominante y una más que probable reducción de la población. Aviso a navegantes. Decrecer, aunque sea ordenadamente, no es una panacea ni una maravilla. Decrecer es una necesidad por una parte ética (los paises ricos con nuestro consumo desaforado hemos devastado el planeta y condenado a millones de personas al hambre y la miseria; hay que redistribuir el acceso a los recursos...). Por otra parte decrecer es una necesidad "estructural": ya no hay más recursos y por tanto sólo se puede decrecer, ordenadamente o no, pero en todo caso decrecer...

Cuando se habla de futuros verdes, estilo Greenpeace, con toda la energía que actualmente consumimos producida por molinos de viento, placas solares, energía hidráulica, energía geotérmica, biomasa... etc, hay que pensar en las limitaciones que la escasez progresiva de minerales va a suponer. Escasez que va a hacerse patente a medida que el petróleo sea cada vez más caro y escaso. A su vez este factor retroalimentará al anterior. Dada la relación energía-economía la tendencia es ir hacia un escenario de problemas económicos en el que la actual economía será inviable y deberá ser substituida por otro modo de hacer y operar. Este hecho a su vez provocará cambios sociales (y culturales) importantes y probablemente la estructura de nuestra sociedad también cambie (esperemos que no colapse estilo Orlov...).

En este contexto, artículos como los de Pedro Prieto sobre "El morro del coche electrico" o "Olvidémonos de las duchas cortas" son importantes. En primer lugar como un toque de atención. No se trata de que no valga la pena construir coches eléctricos, ni placas solares, ni transitar hacia las energías renovables... Se trata de ser conscientes de que no hay suficientes recursos para mantener el actual modelo. Hay que realizar transiciones siendo conscientes de los problemas que hay y habrá y que en todo caso habrá que cambiar el modelo que nos han enseñado e inculcado. En segundo lugar, las acciones individuales están bien... pero no son suficiente. El mundo mundial es un sistema complejo donde TODO está conectado. Se requieren acciones conjuntas, para las cuales los ciudadanos hemos de presionar...

Hay que moverse, pero en el sentido preciso. Andar por andar equivale a recorrer cientos de kilómetros sin sentido alguno, perdiendo un tiempo precioso del que ya no disponemos. Es hora de empezar a admitir lo obvio, aquello que nos marcan las tendencias de recursos (nos guste o no): hay que DECRECER (descrecer para algunos...) con las implicaciones de todo tipo que ello conlleva. Planificar y gestionar el decrecimiento garantizando el mejor nivel de vida para TODOS (y no sólo para los ricos) y a la vez la sostenibilidad del planeta. Difícil... realmente difícil... pero no imposible. Para finalizar mi apuesta por el decrecimiento, dejo a los lectores con un interesante artículo de Ugo Bardi (como no...) sobre la caída del Imperio Romano... al llegar a agostar sus recursos.

Civilizaciones, imperios... tan sólo ondulaciones en el océano del tiempo. Fragmentos de una história inconclusa y en constante cambio de la naturaleza. Somos parte de la Tierra. Todo lo que no sea formar parte de ella y que no respete las complejas relaciones de su sistema está abocado al fracaso. Pero la tortuga y la liebre (la evolución biológica y la cultural de P. Barash), parece que nos apartan de esta deseada tendencia...