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El crudo lleva a la recesión

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Artículos En la primera página de la sección de economía del diario "La Vanguardia" de hoy, sale un extenso artículo de Andy Robinson, desde Londres, titulado "El crudo lleva a la recesión". Parece que hay analistas que ya se dan cuenta de lo importante que es el petróleo como precursor de gran parte de "su" economía y de lo que realmente representa poder disponer del suficiente combustible para seguir haciendo girar la rueda. Salvo que ahora la rueda la están impulsando cada vez más aquellos países productores que quieren que ruede sin esperar a equilibrar demanda y oferta, porque ellos ya son DEMANDA y OFERTA en mayúsculas y no sólo la servil oferta siempre a punto. Quizá, en pocos años, la mitad no tan rica ni tan occidental del mundo llegará a igualar y superar la demanda de petróleo de la otra mitad. Entonces de poco servirá ya cualquier intento de desaceleración mediante el mecanismo de las recesiones de turno.
Diez de las once últimas recesiones estadounidenses se han producido poco después de un alza fuerte del precio del crudo, la última de ellas en el 2001. Y aunque los economistas siguen debatiendo la cuestión de si los shocks petroleros son la causa de las recesiones, Andrew Oswald, economista de la Universidad de Warwick, sostiene que el impacto negativo del crudo caro sobre los resultados empresariales puede ser tres veces mayor de lo calculado: "Los shocks del precio del crudo son una causa muy importante de las recesiones, así que es lógico pensar que con el barril en 100 dólares vamos a tener una recesión mundial bastante severa".

Los países productores del golfo Pérsico, por ejemplo, ya son responsables de un porcentaje cada vez más grande del aumento de la demanda del crudo, así que, en este caso, "las subidas del precio generan mas demanda". Asimismo, países productores desde Rusia hasta el golfo Pérsico empiezan a invertir grandes cantidades de dólares en activos occidentales, contrarrestando la desaceleración.

También hay dos apuntes sobre la OPEP y el problema del suministro. El presidente de la OPEP, Chakib Jelil, dijo que el crudo no ha alcanzado aún su nivel récord de 1980, "entre 102 y 110 dólares" y "quedan muy pocas regiones por explorar". En cuanto al suministro: "Si el barril a cien dólares fuese la consecuencia solamente de la presión al alza de la demanda, lógicamente habría un proceso natural de autocorrección conforme la economía mundial se desacelerase. Pero existe un problema de suministro a largo plazo, que es el resultado de diversos factores".
EL CRUDO LLEVA A LA RECESIÓN

La menor utilización del petróleo en Occidente no ha reducido su impacto
Andy Robinson. Londres. 07/01/2008

Cuando Richie Arens, operador del mercado de crudo en Nueva York, decidió pagar 100 dólares por barril de crudo Brent el pasado miércoles - cincuenta centavos más que el precio de mercado-, perdió 500 dólares en la operación pero demostró un buen sentido de la historia.

La compra impulsó durante unos minutos el precio hasta los 100 dólares, convirtiendo el miércoles 2 de enero del 2008 en la fecha simbólica de la era de energía cara, de la imparable demanda de China e India y de la nueva ola de nacionalismo energético desde Caracas hasta Moscú.

El miércoles pasado puede llegar a simbolizar también el inicio de la recesión del 2008, al menos en EE. UU. Diez de las once últimas recesiones estadounidenses se han producido poco después de un alza fuerte del precio del crudo, la última de ellas en el 2001. Y aunque los economistas siguen debatiendo la cuestión de si los shocks petroleros son la causa de las recesiones, Andrew Oswald, economista de la Universidad de Warwick, sostiene que el impacto negativo del crudo caro sobre los resultados empresariales puede ser tres veces mayor de lo calculado: "Los shocks del precio del crudo son una causa muy importante de las recesiones, así que es lógico pensar que con el barril en 100 dólares vamos a tener una recesión mundial bastante severa".

El factor petróleo en la desaceleración es clave. En circunstancias normales, la Reserva Federal respondería enérgicamente a la última subida del paro en Estados Unidos hasta el 5%, pero la duplicación del precio del crudo en doce meses ha causado presiones inflacionistas que le complican mucho la vida. Todo esto coincide con graves problemas financieros. "Tenemos una crisis de petróleo de los setenta a la vez que una crisis de crédito del siglo XXI", declaró Estephanie Griffith-Jones, economista de la Universidad de Columbia.

Muchos expertos sostienen que los shocks petroleros hacen bastante menos daño a las economías occidentales que hace 30 años. Los países ricos son mucho menos dependientes del crudo que antes, conforme se ha ido sustituyendo el petróleo por el gas en la generación de electricidad y la importancia del sector manufacturero, con elevado consumo de energía, ha disminuido. El 34% de la demanda europea en 1970 consistía en fuel para generación de electricidad y uso manufacturero. Ahora es el 14%.

En EE. UU. y Japón, el descenso en porcentaje es aún mayor. Es más, hace años que disminuye mientras se incrementa la demanda de China e India sin frenar su crecimiento. Las subidas de precios del petróleo tienen efectos contradictorios, señala Paul Horsnell, de Barclays Capital.

Los países productores del golfo Pérsico, por ejemplo, ya son responsables de un porcentaje cada vez más grande del aumento de la demanda del crudo, así que, en este caso, "las subidas del precio generan mas demanda", dice. Asimismo, países productores desde Rusia hasta el golfo Pérsico empiezan a invertir grandes cantidades de dólares en activos occidentales, contrarrestando la desaceleración. "El impacto de estas subidas es más o menos neutral; hay perdedores y ganadores", afirma Horsnell.

Pero Oswald rechaza este optimismo. "Occidente usa menos petróleo para generación eléctrica e industria pero más en transporte", asegura. Es más, "se ha sustituido el petróleo por otras fuentes de energía como el gas y estas siguen el precio del crudo". Un ejemplo de esto se dio el pasado viernes en el Reino Unido al anunciar la eléctrica N-Power, de capital alemán, una subida de tarifas del 18%, que achacó a un aumento del precio del gas y electricidad al por mayor del 60% en once meses.

LA PRESIÓN DE LA OPEP

Un barril a 100 dólares "no es necesariamente muy alto", dada la elevada demanda y los costes de producción del crudo, dijo a AFP el presidente de la OPEP, Chakib Jelil. El crudo no ha alcanzado aún su nivel récord de 1980, "entre 102 y 110 dólares", señaló. Y "quedan muy pocas regiones por explorar", agregó.

EL PROBLEMA ES EL SUMINISTRO A LARGO PLAZO

Si el barril a cien dólares fuese la consecuencia solamente de la presión al alza de la demanda, lógicamente habría un proceso natural de autocorrección conforme la economía mundial se desacelerase. Pero existe un problema de suministro a largo plazo, que es el resultado de diversos factores, desde el déficit de inversión en infraestructura - herencia de los años de bajos precios en los noventa- hasta la disminución de suministro en países como Noruega y México.

Otro factor es el miedo geopolítico, aunque es llamativo que la bajada de tensión en Irán desde que la Estimación Nacional de Inteligencia en EE. UU. rebajó el riesgo de armas nucleares no haya frenado la carrera alcista del petróleo. Otro miedo geopolítico es "que se produzca un atentado contra las infraestructuras petrolíferas en Arabia Saudí", dice Mohamed Ali Zainy, analista iraquí del Centro de Estudios Globales de energía en Londres.