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Matt Simmons confía en estar equivocado.

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Artículos La repuesta al artículo anterior.. que Juan Carlos Rodríguez hable con Matthew Simmons... Simmons confía en estar equivocado es el título de una entrevista a Matthew R. Simmons en Petroleum News que se publicó en nuestro foro y que Marga nos ha traducido amablemente: Simmons confía estar equivocado.

Destacado analista especializado en temas energéticos cree que la capacidad de suministro de Arabia Saudí se encuentra cerca del cénit y demanda una mayor transparencia global en materia energética para anticipar el "cataclismo".

Por Jay Schempf (Colaborador de Petroleum News)

Matt Simmons confía en estar equivocado.

Pero si no se equivoca al creer que los gigantescos campos de petróleo de Arabia Saudí podrían haber alcanzado ya el cénit y que fueran a iniciar un rápido declive dentro de un período tan breve como tres años, mejor sería que alguien tuviera listo un "Plan B" o – eso dice – no habrá absolutamente ninguna forma de evitar un cataclismo energético mundial.

Son palabras fuertes. Seguramente lo más fuerte que se haya dicho sobre la energía hasta este momento. Las pronunció Simmons, y muchas otras, en una presentación hecha el 9 de julio en Washington D.C. con motivo de una reunión sobre el futuro de Arabia Saudí. La reunión estaba patrocinada por el Hudson Institute.

Simmons pidió que alguien, incluidos los propios sauditas, refutara su argumento. Pero hasta la fecha, en su opinión, nadie se ha presentado. Reconoce, no obstante, que los sauditas recientemente han estado más comunicativos en relación con su capacidad para aportar todo el petróleo extra que el mundo vaya a necesitar de los campos saudítas. Sin embargo, parece que nadie está dispuesto a contrarrestar sus argumentos específicos.

Simmons sabe de qué habla. Su visión del suministro mundial de petróleo proviente de su ventajosa experiencia de 30 años como fundador de la compañía Simmons & Company International, Houston, que es uno de los principales grupos bancarios de inversiones de todo el mundo. Desde la apertura de la primera oficina de la compañía en Houston, allá en 1974, Simmons y su grupo han guiado a una amplia base de clientes para completar más de 500 proyectos financieros petrolíferos o gasistas con un valor combinado de uno 58 millardos de dólares US. Actualmente la compañía tiene también oficinas en Boston, Londres y Aberdeen, Escocia.

Unos pocos campos producen casi todo el petróleo saudí.

Pero todo el capital inversor del mundo no va a servir de nada, si como Simmons sospecha, Arabia Saudí no puede continuar dando más potencia al grifo de sus principales campos de petróleo en calidad de productor "regulador" mundial, para responder a la imparable demanda mundial de petróleo. En contra de una opinión muy extendida, el "regalo" de petróleo saudita al mundo, al menos desde el punto de vista de Simmons, no es de los que duran toda la vida.

A pesar del reciente comentario de la Saudi Aramco de que había descubierto 85 campos de petróleo en el país, y de que hasta la fecha había desarrollado sólo 23, Simmons dice que sólo un puñado de campos son los que realmente conforman el grueso de la producción petrolífera de Arabia Saudíta. El mayor, Ghawar – el mayor campo petrolífero del mundo – es el que ha aportado casi el 60% de todo el petróleo producido por el país a lo largo de toda su historia, afirma. Y añade que actualmente Ghawar aún produce aprox. 5 millones de barriles diarios del suministro petrolífero diario saudita, de 7,5 a 8 millones de barriles diarios. Cinco otros campos producen el resto, cuenta: Abqaiq, Safaniyah, Zuluf, Berri y Shaybah.

Pero todos estos seis campos tienen más de 30 años. Abqaiq fue descubierto en 1940, Ghawar en 1948, y Safaniyah en 1951. Los tres últimos fueron descubiertos a mitad de la década de 1960.

No existe un segundo acto en esta obra.

Normalmente, decía Simmons en una entrevista concedida el 23 de julio a Petroleum News, los campos sauditas deberían estar sujetos a las mismas curvas de declive que se han observado en todos los demás campos petrolíferos del mundo, una vez la presión del reservorio comienza a menguar. La diferencia es que Saudi Aramco dobló su capacidad casi desde el principio, manteniendo las presiones del reservorio – y las tasas de flujo de cada pozo – lo más altas posibles, y al parecer el máximo tiempo posible.

En términos sencillos, dice Simmons, los sauditas han explotado sus campos mediante métodos de recuperación primaria y secundaria simultáneamente, estableciendo enormes programas de inyección de agua relativamente pronto después de completar el desarrollo del campo.

"Todos estos campos son antiguos" destacó, pero "Saudi Aramco los ha gestionado de modo ejemplar realizando una cuidadosa y rigurosa inyección de agua para mantener muy elevadas las presiones del reservorio. Están barriendo los reservorios con eficacia hasta que desaparezca el petróleo fácilmente recuperable. Al hacerlo así, han desafiado las curvas estándar de declive. Mediante inyección de agua han mantenido las presiones del reservorio por encima del punto de burbuja. El problema es que una vez finalicen el barrido habrán agotado la recuperación primaria y la secundaria. Y no hay un segundo acto en esta obra."

Aparentemente no está extendido el conocimiento de esta doble extracción. Las cifras de producción saudita y las estadísticas relativas a los campos se han considerado en su mayoría como secretos de estado desde la década de 1980. No obstante, dice Simmons, la mayoría de los estudios mundiales sobre el petróleo asumen que la producción saudita es casi inagotable y puede ser aumentada sin esfuerzo al compás de cualquier demanda mundial.

No hay nuevos campos petrolíferos gigantes en Arabia Saudí.

Aunque según Simmons, existen suficientes datos del dominio público, que una vez combinados y analizados, revelan un panorama bien distinto.

Durante la pasada década, más o menos, dice, la falta de datos fiables sobre campos petrolíferos de la mayor parte de países productores, particularmente de los países miembros de la OPEP, y en especial de Arabia Saudí, hacían que para su compañía fuera muy difícil planificar diversos escenarios energéticos para sus clientes.

De modo que Simmons organizó un estudio de 12 meses de las presentaciones técnicas sobre la actividad petrolífera de Arabia Saudí realizadas para las diversas reuniones que la Sociedad de Ingenieros Petrolíferos había celebrado por todo el mundo, empezando desde 1961 y continuando hasta 2003. El estudio acumuló más de 200 estudios técnicos, dijo, aportados principalmente por compañías de servicios para campos petrolíferos y relativas a aspectos sumamente técnicos de la totalidad de los seis grandes campos sauditas.

"Cada uno de los estudios por separado no es que te diga mucho", decía. "Pero, estudiando este increíble montón y luego yendo para atrás y aislando cada campo individual al que se referían, en orden cronológico, permitía ver la historia de lo que había estado pasando en Arabia Saudí durante aquel período."

Al tiempo que el estudio revelaba "toda una retahila" de sorpresas, decía Simmons, la más importante es que mientras que los seis campos petrolíferos gigantes de Arabia Saudí prácticamente constituyen el grueso de lo que Arabia Saudí ha producido hasta la fecha, existen pruebas suficientes para argumentar que una vez que estos campos entren en declive, los sauditas no van a tener mucho más petróleo del que tirar.

Saudi Aramco ha explorado el país a fondo, dijo Simmons, y no se han encontrado nuevos campos ''gigantes'.

"Mientras, los principales ejecutivos de Saudi Aramco se muestran firmes en que los viejos campos petrolíferos existentes se encuentran en excelente forma y pueden seguir produciendo sin problemas 15 millones de barriles diarios durante otros 50 años", dijo Simmons. "También insisten en que sus reservas probadas son en realidad conservadoras y que todavía hay otros 200 mil millones de barriles de petróleo por descubrir en difersos recovecos inexplorados de Arabia Saudí." Pero el mundo sólo cuenta con la palabra de la compañía, dijo Simmons.

La nueva tecnología no va a marcar la diferencia.

Añadió también que los principales ejecutivos de Saudi Aramco creen "con cierta pasión", que las herramientas tecnológicas que están empleando ahora van a impedir que el agua siga ascendiendo en los campos existentes. Estas herramientas, apuntó, incluyen pozos horizontales, pozos extendidos y pozos con varias bocas, entre otros.

"Mi preocupación es que demasiadas otras compañías petrolíferas del mundo tembién creyeron que estas mismas herramientas les permitirían aumentar progresivamente su extracción desde un reducido número de pozos perforados", destacó. "En su lugar, resultó que virtualmente cada uno de los productores de petróleo clave al usar estas mismas herramientas tristemente acabó viendo cómo su producción se extinguía."

Al tiempo que las herramientas extraían más petróleo por pozo, explicó, aceleraban la recuperación del petróleo económico. A cambio, creaban tasas de declive en la producción existente que nunca antes se habían visto.

Con los hallazgos y conclusiones de su estudio Simmons actualmente está escribiendo un libro que prevé publicar a finales del próximo otoño.

Llamamiento a una transparencia obligatoria en materia de reservas petrolíferas.

Pero independientemente de quién tenga razón o no, dice Simmons, la solución para determinar si los campos sauditas pueden responder a una demanda cada vez mayor es simple: Adoptar un patrón de mayor transparencia en los datos petrolíferos y empezar a proporcionar estadísticas puntuales de la producción campo por campo, detallada por el promedio de pozos activos en cada campo, y certificándolo mediante una tercera parte independiente.

"También me gustaría verlos actualizar sus estimaciones por campo: de petróleo original, de recuperación última estimada y de producción acumulada", dijo. "Una vez tienes tales datos, cualquier analista puede determinar en un día si todo va bien en Arabia Saudí o si es hora de cerrar las puertas porque el campo está a punto de entrar en un rápido declive."

Simmons indicó que una obligación de mayor transparencia en materia de reservas petrolíferas debería realizarse a nivel global. Sin embargo, de momendo sólo la Agencia Internacional de la Energía con base en París está trabajando para poner a punto un programa de esas características. Aunque de forma voluntaria, el programa al menos solicita una mayor transparencia a las naciones productoras de petróleo, dijo.

Sin embargo, sin tal información y si no es proporcionada rápidamente, el mundo podría encontrarse con una tremenda sorpresa, dijo Simmons. En su opinión, las grandes crisis vienen de ignorar los grandes problemas, y cuanto antes el mundo se dé cuenta del problema, antes se podrá alcanzar una solución – un "Plan B". Dijo que con la mayor transparencia en el suministro de petróleo el actual precio del petróleo seguramente no daría tantas vueltas como ha hecho en el pasado. "El mayor conocimiento de lo que realmente está pasando en el negocio de la energía frente a lo que pensábamos que estaba pasando ayudará a la gente a comprender que necesitamos acostumbrarnos a que los precios energéticos sean altos y que 40 $ por barril de petróleo no es un precio peligroso", dijo Simmos.

Lo que es peligroso, dijo, es que 40 $ por barril de petróleo siga siendo demasiado barato.

La diferencia no se puede suplir desde cualquier sitio.

Pero la perspectiva sigue siendo grave, dijo.

"Si estoy en lo cierto con mis preocupaciones, Arabia Saudí está produciendo actualmente más de lo que debería para que su producción de petróleo sea sostenible", apostilló. "Cuanto más fuerzas la producción de un campo, más rápido alcanzas el fin de la presión de su reservorio. Así, yo podría argumentar que por mor del bienestar mundial, Arabia Saudí probablemente debería dar marcha atrás y empezar a producir de 3 a 4 millones de barriles diarios de modo que su petróleo durara otros 30 – 50 años. No obstante, puede que hayan alcanzado ya su cénit en cuanto a la capacidad de aumentar la producción de petróleo, y si es así, el petróleo mundial ha alcanzado igualmente su cénit."

¿Podría obtenerse la diferencia con otras áreas de producción petrolífera? Nuevamente Simmons tiene dudas. No de Africa Occidental, dijo. Tampoco de Rusia. Y actualmente, tampoco las energías alternativas servirían. No el gas natural, pues las estadísticas para el suministro de gas disponible tienen incluso peor aspecto que las del petróleo. Tampoco el hidrógeno, dado que requiere una energía primaria de base. Ni siquiera la energía nuclear, que según él necesitaría décadas para aumentar, no existiendo apenas claves sobre el uranio que realmente existe en el mundo.

"No hay ningún indicio que pudieras imaginar, basado en algún dato cierto que conozcamos, para pensar que podrías obtener de algún otro lugar la diferencia [entre la energía disponible y la demandada , dijo Simmons. "Esto se podría convertir en el mayor problema energético al que el mundo se haya jamás enfrentado".

Entre todas las ramificaciones de una carestía mundial de energía, dijo Simmons, las implicaciones geopolíticas son quizá las más graves, en especial dado que los Estados Unidos importan el 25% de las exportaciones totales del petróleo de Arabia Saudí, que como promedio son de unos 6 millones de barriles diarios.

"A menudo he dicho que no querría formar parte de ninguna delegación con responsabilidades en materia de energía que hubiera de decir a los líderes de India, o en especial de China, que su emocionante emergencia hacia la prosperidad se ha acabado debido a que no nos sobra energía para impulsar sus grandes sueños."

Mientras, Matt Simmons sigue esperando y confiando en que alguien demuestre que no tiene razón.

(traducción de Marga Vidal)