Bienvenido(a) a Crisis Energética miércoles, 26 junio 2019 @ 21:55 CEST

Los puestos de mando

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El artículo de Michael Hudson en su blog, titulado The Commanding Heights (traducido aquí como los puestos de mando) no habla de energía, en el sentido estricto de la palabra.

Sin embargo, hemos creído que sus declaraciones sobre el aparente y sustancial cambio de rumbo de las grandes instituciones financieras que hasta ahora se suponía eran árbitros sobre disputas financieras, con capacidad de obligar a los pagadores a hacer frente a sus deudas, incluso en el ambito de las superpotencias más opuestas a la hegemonia estadounidense, es de una importancia capital. Y de alguna forma muestra cómo el orden financiero internacional empieza a hacer aguas de forma importante.

Con el permiso del autor, que es  Presidente del Instituto para el Estudio de las Tendencias Económicas a Largo Plazo (ISLET, por sus siglas en inglés), analista financiero en Wall Street y profesor distinguido de Economía en la Universidad de Misouri, en Kansas City y citando su autoría, les dejamos con el artículo que no tiene desperdicio.

Los créditos de la traducción al castellano van para Cecilia Cárdenas, de la red de traducción de Ecologistas en Acción, quien realizó el trabajo de forma totalmente desinteresada.

 

Supongamos que un país tiene una deuda con otro gobierno o agencia oficial. ¿Cómo harían los acreedores para cobrar, a no ser que exista un tribunal internacional y un sistema de ejecución? El FMI y el Banco Mundial conforman ese sistema de ejecución y ahora están diciendo:

‘Ya no vamos a participar. Solo trabajamos para el Departamento de Estado norteamericano y el Pentágono. Si el Pentágono le dice al FMI que está bien que un país no le pague a Rusia o China, entonces ahora, en lo que concierne al FMI, esos países no están obligados a pagar’. Eso significa romper con el orden económico global que surgió después de la II Guerra Mundial. El mundo se está dividiendo en dos mitades: la que gira en torno al dólar norteamericano, y la que integran aquellos países que EE.UU no puede controlar y cuyos funcionarios no son empleados de EEUU, por así decirlo.

Soy Bonnie Faulkner. Hoy en Guns and Butter, nos visita el Dr. Michael Hudson. El programa de hoy: The New Global Financial Cold War (La nueva Guerra Fría financiera global).

El Dr. Hudson es economista especializado en finanzas e historiador, presidente del Instituto para el estudio de tendencias económicas a largo plazo, analista financiero en Wall Street y destacado profesor e investigador de economía de la Universidad de Missouri, en la ciudad de Kansas. Su libro de 1972, Super-Imperialism: The Economic Strategy of American Empire ( Superimperialismo: La estrategia económica del Imperio norteamericano) es una crítica de cómo EE.UU se aprovechó de las economías extranjeras a través del FMI y el Banco Mundial. Su último libro es Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Destroy the Global Economy (Matando al huésped: Cómo los parásitos financieros y la deuda destruyen la economía global). Hoy vamos a analizar su artículo, “The IMF Changes Its Rules to Isolate China and Russia” (El FMI modifica sus reglas para aislar a China y Rusia).


 

Bonnie Faulkner: Michael Hudson, bienvenido. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que conversamos.

Michael Hudson: Bueno, me alegra estar de vuelta. La última vez que charlamos fue en Italia.

Bonnie Faulkner: Es cierto, en Rímini, Italia. ¿En qué año fue?

Michael Hudson: Debe de haber sido hace cuatro años porque estábamos allí con Stephanie Kelton de UMKC, a quien Bernie Sanders ha designado como economista jefe de los demócratas en el Comité de presupuesto del senado. Bill Black de UMKC también estaba. Utilicé algunas de mis disertaciones allí en mi libro Finance Capitalism and Its Discontents (Capitalismo financiero y sus descontentos), publicado en 2012.

Bonnie Faulkner: Michael, de hecho produje siete programas basados en las conferencias de Rímini sobre Teoría monetaria moderna, contigo, con Marshall Auerback, William K. Black, Stephanie Kelton, y los programas fueron un éxito, debo decir.

Michael Hudson: Eso es genial. Esa fue una conferencia maravillosa. Cuando entramos era un enorme estadio de fútbol y mientras recorríamos el pasillo central nos sentíamos como los Beatles. La gente vivaba nuestros nombres como si fuéramos ídolos populares.

Bonnie Faulkner: Los italianos resultaron ser muy afectuosos y se mostraron tan entusiastas con una teoría económica alternativa. También quedé sorprendida.

Michael Hudson: Sí. Y la gente llegó de España y todo el mundo. Fue una de las mejores conferencias en la que cualquiera de nosotros haya estado.

Bonnie Faulkner: Estoy tan contenta de haber podido estar ahí. Sin duda, es una conferencia que merece ser recordada. Bueno, he estado leyendo tu artículo, “El FMI modifica sus reglas para aislar a China y Rusia. Nos alerta acerca de las consecuencias del cambio en las reglas del Fondo Monetario Internacional, el FMI, que otorga préstamos a gobiernos. Antes de abordar específicamente las modificaciones a las reglas, ¿qué precipitó estos drásticos cambios en las políticas del FMI?

Michael Hudson: Hay varios cambios en sus políticas. El primero fue que – en el pasado el FMI no otorgaba préstamos a países en situación de incumplimiento con otros gobiernos. Eso se debe a que en el pasado, el gobierno en cuestión era el norteamericano. Desde la II Guerra Mundial casi todos los rescates financieros o préstamos de estabilización del FMI y del Banco Mundial involucraron al gobierno norteamericano, conjuntamente con un consorcio de bancos norteamericanos.

Por primera vez, ahora que China y el grupo BRICS están creciendo, los países, sujetos a la fuerza del lobby norteamericano, están tomando préstamos no solo de EEUU, sino que ahora pueden pedir préstamos a China y a otros países.

EEUU ha respondido modificando las reglas del FMI. Ha dicho, ‘Esperen un minuto. Está bien que el FMI conceda préstamos a países que no le están pagando a China, Rusia o a los BRICS, porque estamos en una nueva Guerra Fría. El FMI realmente está trabajando para nosotros.’ Mientras EEUU tenga poder de veto en el FMI, su delegado puede vetar cualquier préstamo para un país que tiene deuda con EEUU o al que EEUU no quiere apoyar. Pero EEUU no se opone a que el FMI otorgue préstamos a países satélites de EEUU como Ucrania, que tiene deudas oficiales con Rusia.

Hasta diciembre pasado Ucrania le debía tres mil millones de dólares a Rusia por un préstamo del fondo soberano de inversión ruso que estaba a punto de vencer. EEUU está haciendo todo lo posible para perjudicar económicamente a Rusia, pensando que si causa suficiente daño, Rusia se rendirá ante la estrategia norteamericana. La estrategia de la nueva Guerra Fría básicamente es obligar a los países a privatizar sus economías adoptando políticas neoliberales. El objetivo es lograr la apertura de esas economías a las corporaciones y bancos norteamericanos.

Las modificaciones en las reglas del FMI estaban orientadas a que el FMI actuara básicamente como agente del Departamento de Defensa norteamericano, con oficina subsidiaria en Wall Street. De repente ha quedado claro que el FMI no es una institución internacional para el crecimiento económico global. Es un brazo de la diplomacia norteamericana de la Guerra fría, uno que se está moviendo muy rápidamente a la derecha bajo la administración Obama.

Bonnie Faulkner: Ahora tenemos la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO), como una alternativa militar a la OTAN y el Banco asiático de Inversión en infraestructura (AIIB), que amenaza con reemplazar al FMI y al Banco Mundial. ¿Qué tan exitosas crees que serán estas nuevas alternativas al sistema bancario occidental?

Michael Hudson: El punto importante es que el sistema bancario occidental, el Banco Mundial y el FMI, ha fracasado. El FMI sigue una teoría económica inútil que afirma que si le debes dinero a bonistas o bancos extranjeros, para pagar la deuda tienes que aplicar medidas de austeridad en tu país. En la práctica significa que las medidas de austeridad le permitirán a los deudores obtener de su economía fondos suficientes para pagarle a bancos y bonistas extranjeros. La misma nefasta teoría a la que recurrieron en 1920 británicos, norteamericanos y franceses para insistir en que Alemania podía pagar cualquier monto de reparación si solo gravaba su economía con tributos suficientes.

John Maynard Keynes y también el norteamericano Harold Moulton, de la Institución Brookings, han demostrado la falsedad de esta teoría. Pero las lecciones de la década de 1920 fueron rechazadas por el FMI, porque sabe muy bien – y sus funcionarios lo han dejado muy claro – que la austeridad no posibilita el pago de la deuda externa. La austeridad hace que los países tengan menos capacidad de pago. Eso significa que incluso necesitarán nuevos préstamos.

Entonces viene el FMI con su segundo golpe: el primero es la austeridad. El segundo es decir: ‘Bueno, imagino que nuestro programa no funcionó. ¡Qué pena! [Pero realmente no debería ser una sorpresa, sucede una y otra vez]. Ahora tienen que comenzar privatizando su industria y recursos naturales. Rematen sus tierras.’ Le dice a los demás países deudores básicamente lo mismo que le dijo a Grecia el año pasado.

Cuando en Grecia el plan de austeridad impuesto desde 2010 por exigencia del FMI fracasó, el FMI se reunió con el resto de la Troika (el Banco Central europeo y la Comisión Europea) en 2015 para exigir que Grecia pusiera a la venta sus islas, puertos, sistemas hídricos, todo lo que estuviera en el dominio público. Después de que se lo exigieron a Grecia en el verano de 2015, le llegó el turno a Ucrania.

El primer golpe del FMI contra Ucrania fue imponerle medidas de austeridad con el pretexto (su inútil teoría económica) de que gravar su economía interna le permitiría a Ucrania pagarle a los bonistas extranjeros. Cuando esto agravó la situación, el Banco Mundial, y la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID) entraron en escena. El ministro de finanzas designado por EEUU indicó los terrenos agrícolas, derechos mineros sobre el gas y otros recursos naturales que Ucrania podía vender a inversores norteamericanos y europeos, pero no a los rusos.

El concepto es que si inversores norteamericanos pueden adquirir infraestructura clave y controlar los puestos de mando de la economía ucraniana, pueden separar a Ucrania de Rusia. Ucrania ha desempeñado un rol clave en la economía rusa. Gran parte de la producción industrial militar y espacial fue producida en la región de Donbás en Ucrania oriental.

Entonces la idea era que separar a Ucrania de Rusia es la primera etapa del proceso tendiente a lograr la fragmentación de Rusia, y luego de China, dividiéndolos en pequeñas piezas. El objetivo es que China y Rusia reciban el mismo trato que Oriente Medio, Libia, Irak, Afganistán y Siria – con operaciones relámpago para apoderarse de sus recursos naturales y empresas.

Bonnie Faulkner: ¿Cuál es el objetivo del Acuerdo Transpacífico de libre comercio (TPP) y en qué es incompatible con el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB)?

Michael Hudson: Podría dar una respuesta fácil y decir que el objetivo es reducir la población en 50%, hacer que la gente muera de hambre, eliminar las pensiones y propagar la pobreza. Realmente ese es el efecto.

A primera vista pretende ser un acuerdo comercial, pero la verdadera agenda es imponer las privatizaciones y desactivar los mecanismos de regulación gubernamental. Esto significa dar marcha atrás respecto a lo que era considerado fundamental durante toda la Era Progresista. Durante los últimos 300 años, en Europa y Norteamérica se suponía que ibamos a tener una economía mixta, con gobiernos invirtiendo en infraestructura, carreteras y otros modos de transporte, en comunicaciones, sistemas de agua y cloacas, gas y electricidad. El rol de la infraestructura estatal era cubrir estos servicios básicos a costo mínimo para fomentar una economía competitiva, de bajo costo. Así fue como Norteamérica se hizo rica. Así fue como se industrializó Alemania y el resto de Europa. Pero el objetivo del TPP es revertir esa tendencia y privatizar la inversión pública. Su ideología es que la economía debe ser gestionada por propietarios privados, empresas privadas, cuyo objetivo sea la ganancia a corto plazo.

Hay una serie de objetivos asociados: anular normativas de protección ambiental que cuestan dinero y leyes que protegen los derechos de los trabajadores, e impedir la imposición gravámenes a los recursos naturales o la renta. La idea es convertir al sistema vial y de transporte en carreteras de peaje, con altos costos operativos y a cargo de empresas extranjeras. Internet y el servicio de agua saldrán a la venta y se convertirán en sistemas privatizados que cobrarán estos y otros servicios básicos. Esto impondrá una economía rentística neofeudal en todo el mundo mientras el sector privado, financiero, industrial e inmobiliario (en inglés FIRE) suplanta al sector público.

Se podría decir que en su sentido más amplio, la idea es desmantelar los avances de la Ilustración y reinstaurar el feudalismo. Eso puede sonar como una afirmación extrema, pero la gente no es consciente de que tan radicales son los acuerdos de inversión del TPP. Por ejemplo, cuando Australia aumentó los impuestos e incluyó advertencias de salud en los paquetes de cigarrillos, Philip Morris inició una demanda, reclamando que Australia pagara lo que Philip Morris habría obtenido si la gente hubiera continuado fumando y enfermando de cáncer a la tasa actual.

Cuando Ecuador intentó demandar a empresas petroleras por contaminación, las compañías contrademandaron, y ahora el país le debe pagar a la compañía petrolera el equivalente a las ganancias que habría obtenido si hubiera continuado la producción de petróleo contaminando la tierra – a un grado infinito. Ningún gobierno en ningún lugar del mundo que suscriba esto estará libre para regular su medio ambiente o incluso para promulgar leyes que impongan nuevos tributos a empresas rentistas o a otras empresas privadas.

Básicamente, los nuevos concesionarios de las carreteras, de los sistemas de suministro de agua y saneamiento, pueden aprovecharlos como oportunidades para obtener renta sin regulación antimonopolio. Eso significa que pueden aplicar las tarifas que el mercado les permita, y brindarles a los países extranjeros un trato similar al que reciben los clientes del cable en la ciudad de New York. Vivo en Forest Hills, en Queens. Tenemos un proveedor de televisión por cable, Time Warner. Si queremos televisión por cable, tenemos que pagar lo que nos cobre, y no tiene nada que ver con su costo de producción. Tengo que alquilar su decodificador, no puedo comprarlo por mi cuenta.

De eso se trata la renta. Es un ingreso por encima del costo de producción. Durante cientos de años la teoría económica de Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill y Thorstein Veblen analizó cómo crear una economía capaz de producir bienes a su costo real, tecnológico, social y necesario, sin “comida gratis”, es decir, sin ningún tipo de ingreso no salarial (“renta económica”).

El objetivo del Acuerdo Transpacífico (TPP) y de su versión europea (TTIP) es promover el modelo rentista. Los intereses rentistas han apoyado una clase de teoría económica inútil para reemplazar a la economía clásica, contra la era progresista y la social democracia, para crear una ideología de derecha que llaman libre comercio. El término es de un doble sentido orwelliano.

Bonnie Faulkner: ¿Esas resoluciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) se han aplicado contra esos países que has mencionado, como Australia?

Michael Hudson: Creo que Philip Morris perdió, pero la controversia obligó al gobierno a pagar decenas de millones de dólares en concepto de gastos legales. Es casi imposible para un gobierno pobre como el de Ecuador, o incluso para Australia, afrontar los costos legales de defenderse contra una batería de abogados corporativos. Según el TPP, los árbitros provendrán del sector de las corporaciones y de sus bufetes de abogados.

Las resoluciones y reglas son diseñadas fuera de la órbita del gobierno y de la legislación aprobada por los votantes. Entonces la oligarquía corporativa reemplaza a la democracia. Las decisiones respecto a los montos que deberán pagar los gobiernos a las corporaciones en concepto de indemnizaciones dependen de un pequeño grupo de árbitros con una puerta giratoria entre el sector público y el privado. En efecto, trabajarán como lobbistas de las corporaciones.

Bonnie Faulkner: China aceleró la creación de la alternativa china (CIPS) al Sistema Internacional de Pagos, y su propio sistema de tarjetas de crédito. ¿Qué es el Sistema de pagos interbancarios SWIFT, y el nuevo sistema de pagos chino constituye una amenaza para el SWIFT?

Michael Hudson: Todos los bancos emplean un sistema de compensación cuando libras cheques contra una cuenta bancaria. El sistema SWIFT es un enorme programa informático que permite a los libradores de cheques transferir dinero a clientes de otros bancos.

Alrededor de un año atrás los estrategas norteamericanos se planteaban la posibilidad de una nueva Guerra Fría con Rusia que podría convertirse rápidamente en un conflicto armado. Pero EEUU vio que era posible dañar la economía rusa sin necesidad de enviar tropas. No es necesario invadir. Esa era guerra al estilo antiguo. Actualmente ningún país puede enviar sus tropas a invadir otro. Pero EEUU puede tomar como rehén a la economía rusa o de cualquier otro país excluyéndola repentinamente del sistema de pagos interbancarios SWIFT. Sus bancos, clientes particulares y corporaciones no podrán transferir dinero. Entonces estarán paralizados. EEUU habrá destruido sus vínculos económicos y comunicaciones.

Tan pronto como los norteamericanos plantearon esto, China y Rusia respondieron. A estos países naturalmente no les gusta una nación que dice que tal vez desearía iniciar una guerra contra ellos para tener semejante poder disruptivo. Obama y Hillary Clinton han hecho ese tipo de amenazas. Entonces los líderes rusos han dicho que les gustaría integrar una unidad global, pero mientras EEUU continúe manejando el SWIFT en aras de sus propios intereses y actuando de un modo hostil, necesitan proteger sus propios sistemas de compensación.

Entonces China tomó la delantera en la creación de su propio sistema de compensación bancaria. Individuos, empresas y organizaciones gubernamentales en China y en otros países del grupo BRICS ya no tendrán que ser rehenes de EEUU, que es capaz de usar un programa informático malicioso como lo hizo con las centrífugas iraníes. Así como provocó la explosión de las centrífugas instalando un virus para acelerarlas, podría hacer lo mismo con el SWIFT. Ahora, China y los BRICS se están preparando para defenderse frente a esta posibilidad.

Bonnie Faulkner: Bien, ¿el Sistema internacional de pagos de China ya ha sido implementado o todavía es un plan?

Michael Hudson: Creo que aún está en proceso de desarrollo, porque es difícil desarrollar un sistema tan complejo como este. Existe inercia para estas cosas, que facilita construir en base a los sistemas de compensación ya existentes. Lleva mucho tiempo desarrollar un sustituto del sistema. Es similar a lo que sucede con el programa Office de Microsoft. Es por eso que los ordenadores Mac usan Word y Excel. Diseñar un programa que no tenga deficiencias cuesta miles de millones de dólares. Creo que los chinos continúan trabajando para solucionar las deficiencias porque no esperan un conflicto todavía.

Bonnie Faulkner: El primer ministro ruso Putin propuso una asociación, o al menos cooperación, entre Occidente y las asociaciones militares y económicas emergentes de Oriente. Aparentemente en Occidente nadie ha tomado en cuenta la propuesta de Putin ¿A qué crees que se debe?

Michael Hudson: Es la misma esperanza que ha existido desde la década de 1990, incluso antes de que Putin llegara al poder. La idea era que Rusia está dispuesta a ingresar a la OTAN, teniendo en cuenta que una guerra nuclear entre las naciones industriales del mundo ahora está fuera de cuestión.

Las naciones ahora enfrentan la amenaza común del islam Wahabi, financiado por Arabia Saudita – el terrorismo de la ley islámica de la corriente Wahabi. A Rusia le preocupan los terroristas con respaldo de Arabia Saudita que se localizan en su frente sur, desde Georgia, Azerbaiyán, y todo el camino hasta Asia central. Los chinos también están preocupados por el terrorismo Wahabi a través de los uyghures. ISIS y Al Nusra están actuando como la Legión Extranjera de Norteamérica. Cuando Hillary Clinton derrocó al gobierno libio, las armas y arsenal fueron a ISIS. El banco central de Libia fue saqueado y sus fondos fueron destinados a ISIS. Cuando EEUU invadió Irak, entregó finalmente a ISIS el ejército sunita y todos esos miles de millones de dólares en fajos de billetes de cien dólares. Entonces EEUU se opone a ISIS cuando asesina norteamericanos, ISIS básicamente es el instrumento que EEUU usa para destruir países que amenazan con no ser parte del estándar global del dólar.

Rusia tenía la esperanza de que EEUU se daría cuenta de que este sistema es una locura. EEUU, Rusia y Europa pueden enriquecerse con el intercambio comercial. Si Europa persigue sus intereses económicos, se vería a si misma como el socio comercial natural de Rusia. Los europeos y probablemente los norteamericanos podrían ir a Rusia e intentar fortalecer la economía, porque necesita emprendedores.

Pero en lugar de una esfera de prosperidad mutua entre Europa, Rusia y EEUU, EEUU ha empujado a Europa hacia una zona muerta de austeridad neoliberal. Está deteriorando la economía europea y separándola de Rusia e impidiendo la prosperidad europea, sobre la base de que también beneficiaría a Rusia o China.

La idea desde el lado norteamericano es tratar a Rusia del mismo modo que a Cuba, Irán y Libia – para aislarla, esperando que Rusia ceda. Pero en cambio, Rusia es mucho más grande que Cuba o Corea del Norte, y China es incluso más grande. Entonces en lugar de solo rendirse ante el plan económico neoliberal, han decidido que EEUU los ha obligado a alinearse para defenderse mutuamente. La diplomacia norteamericana ha generado precisamente la unidad euroasiática que pretendía evitar.

Bonnie Faulkner: Sí. Creo que en tu artículo has representado a algunos de los miembros del FMI como llevando chalecos suicidas, listos para detonar esa institución. Me pareció una descripción bastante buena.

Michael Hudson: En efecto es como si EEUU entrara a la reunión del FMI con un chaleco con explosivos y dijera, ‘Queremos que el FMI solo sirva a los intereses norteamericanos, no a intereses internacionales.’ Entonces se rompe la ilusión del FMI como un honesto intermediario que ayuda a estabilizar a los países.

La presión norteamericana ha modificado radicalmente una serie de reglas. Una regla que he mencionado anteriormente es no conceder préstamos a un país que se niega a pagar a otro gobierno. Esa regla no estaba presente de manera formal en los estatutos del FMI. Pero lo que sí está previsto es que se supone que no se deben otorgar préstamos a países que carecen de medios evidentes para devolverlos. Es la regla “No más Argentinas”, que fue aprobada luego de que el FMI le prestó dinero a Argentina en 2001 para pagarle a los tenedores de deuda. Argentina no tenía posibilidades de devolver esos préstamos de dudoso cobro.

El FMI violó esta regla cuando le concedió un préstamo a Grecia después de 2010. Algunos de los integrantes del FMI renunciaron, alegando que sus análisis habían sido ignorados. La Junta directiva del FMI se planteó cómo podía prestarle dinero a Grecia para pagar a los bancos alemanes, franceses, ingleses y rescatar a los bonistas sin considerar cómo podría Grecia devolver el préstamo.

El director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, desestimó la recomendación del equipo y de la Junta directiva al crear la nueva regla del “riesgo sistémico”. Esta regla le permitió al FMI violar sus propios estatutos y otorgar préstamos a cualquier país cuando la falta de devolución del préstamo podría constituir una amenaza de riesgo sistémico para muchos países. En la práctica, el FMI ha definido el riesgo sistémico simplemente como la idea de que un bonista podría perder más de $1. Esto podría quebrar la “confianza”. Entonces para evitar que bonistas y bancos sufran pérdidas, la economía podría hundirse a causa de deflación por sobreendeudamiento. Por ejemplo, hace unos pocos días, el 29 de enero el FMI revirtió esa regla, diciendo que no va a usar más esa excusa.

También está estipulado en los estatutos del FMI que no se deben conceder préstamos a países en guerra. Una razón obvia es que si un país está inmerso en un conflicto armado, especialmente en una guerra civil que bombardea, del modo en que Ucrania lo está haciendo, su sector exportador, ¿cómo puede ese país obtener las divisas para pagar su deuda externa? La mayoría de las exportaciones ucranianas tienen como destino Rusia. Los ataques a Donbás y al resto de Ucrania Oriental han destruido su sector exportador.

EEUU ha presionado al FMI para que le concediera préstamos a Ucrania. Su directora gerente Christine Lagarde dijo que esperaba que Ucrania no destinara el dinero a la guerra. Pero un millón y medio de dólares le fueron entregados a banqueros cleptócratas como Kolomoiski, que inmediatamente transfirió los fondos al exterior pero destinó dinero local para financiar un ejército anti-Donbás. Al día siguiente, el presidente Poroshenko declaró que ahora Ucrania podría permitirse invertir más en la guerra.

La cuarta regla del FMI que ha sido vulnerada es que no se deben otorgar préstamos a países que tienen escasas probabilidades de aplicar programas de austeridad. Esto se denomina condicionalidad. Esta política implica anular la oposición democrática. Ucrania está recortando pensiones y aplicando medidas de austeridad, entonces es poco probable que el país sobreviva como una democracia. EEUU básicamente llegó y reconoció que ha dejado de fingir que apoya las democracias. En las décadas de 1960 y 1970 apoyó dictaduras en Latinoamérica, incluso el derrocamiento de Allende en Chile. Y ahora el FMI le otorgará préstamos a países en guerra, incluso cuando no tienen capacidad de pago, siempre y cuando hagan lo que los estrategas norteamericanos ordenan. Pero el FMI no concederá préstamos para pagarle a bancos de Rusia o de los BRICS.

Bonnie Faulkner: Ahora, Michael, has comenzado a contestar esta pregunta pero quizás podamos aclarar un poco esto. El Fondo Nacional de inversión ruso, le otorgó un préstamo a Ucrania. Tú lo has mencionado antes. Este préstamo ruso fue protegido por las prácticas de otorgamiento de préstamos del FMI, y los bonos fueron registrados según normas y tribunales orientados a proteger al acreedor. Describe cómo el FMI y las reglas del Banco Mundial protegían la estructura original de la posguerra de préstamos garantizados por el estado.

Michael Hudson: El FMI manifestó que no otorgaría un préstamo a un país deudor o en situación de incumplimiento con otro país que no negociara de buena fe su deuda con gobiernos extranjeros. Ucrania tenía una deuda de tres mil millones de dólares con el Fondo Nacional de inversión ruso – obviamente una organización gubernamental. El préstamo ruso fue otorgado en condiciones especiales, pero también incluyó protecciones. Como la entidad otorgante era un Fondo Soberano, se protegió a sí misma registrando el préstamo en Inglaterra. En Rusia ha habido un debate acerca de si Ucrania puede evitar devolver el préstamo a Rusia. .

El año pasado el Tesoro norteamericano tuvo una larga discusión con abogados de bancos acerca de cómo ante un hipotético incumplimiento de pago Ucrania todavía podía calificar para préstamos del FMI. Bueno, hemos visto la respuesta. Las reglas del FMI fueron modificadas. Recuerda, la UE y los bancos internacionales generalmente no integrarían un consorcio para concederle un préstamo a un país si el FMI no participaba también. El país deudor debe estar en buena posición con el FMI.

Pero ahora, en lugar de proteger el sistema de préstamos soberanos, el FMI solo protegerá los préstamos a gobiernos de la órbita norteamericana, no a aquellos gobiernos que no son del agrado de los EEUU. En la práctica, eso significa todo aquel que no siga las políticas neoliberales.

Básicamente EEUU buscó impedir que Rusia pudiera recuperar legalmente los tres mil millones de dólares que le debía Ucrania. Hubo una discusión acerca de si Ucrania podía alegar que se trataba de una deuda ilegítima, puesto que toda deuda con Rusia es considerada ilegítima desde que Obama tildó de cleptócrata y corrupto a Putin. Durante 50 años EEUU, sin ser corrupto, le ha concedido préstamos a dictadores ostensiblemente corruptos en Latinoamérica, África y Asia, desde Pinochet hasta Tony Blair. EEUU está destrozando el andamiaje jurídico internacional.

Ucrania sabe que fracasará en cualquier intento legal para evitar pagarle a Rusia en los tribunales británicos donde los bonos están registrados. Ese tribunal está muy orientado a la protección de los acreedores. Pero Ucrania al menos puede inmovilizar esta última liquidación

Ucrania y sus patrocinadores norteamericanos pueden pensar que ahora con el precio del petróleo ahora por debajo de los 30 dólares el barril y con Rusia con necesidad de dinero, tal vez puedan hacer pasar hambre a Rusia hasta someterla a los dictados de EEUU. Es una locura, porque Rusia obviamente no va a rendirse. Hace unos pocos días el Ministro de Relaciones exteriores ruso Sergei Lavrov anunció que Rusia está replanteándose su relación con Occidente. Es obvio que EEUU se opone a los vínculos económicos entre Alemania, otros países europeos y Rusia. Entonces Rusia se está replanteando su relación con Europa. Si Europa actúa como si quisiera ser el estado 51 de EEUU en lugar de perseguir sus propios intereses económicos, los rusos se irán hacia Oriente, hacia China y hacia los BRICS. ¡Una lástima! Esta podría haber sido una buena relación de mutua prosperidad.

Bonnie Faulkner: Has titulado tu artículo “The IMF Changes Its Rules to Isolate China and Russia,” (El FMI cambia sus reglas para aislar a China y Rusia) porque eso es lo que están haciendo. El propósito detrás de este cambio de reglas es aislar a China y Rusia. Ahora, China y Rusia estaban cooperando con el FMI y el Banco Mundial, ¿o no?

Michael Hudson: Sí, lo estaban. El principal objetivo de la estrategia de EEUU desde el comienzo fue China. Durante tres años EEUU ha estado discutiendo abiertamente cómo aislar a China. No quiere verla como una posible gran potencia independiente. Está bien si la fuerza laboral china trabaja por salarios bajos para abastecer a Wal-Mart con productos importados de bajo costo, pero no que China sea una fuente de desarrollo independiente.

China representa un interés común suficiente para que inversores e importadores norteamericanos hagan lobby para evitar que el gobierno de EEUU intensifique su Guerra Fría contra China. Pero Rusia no le ha ofrecido demasiadas oportunidades de enriquecerse a Occidente, especialmente desde que enviaron a Khodakovsky a la cárcel después de que intentó vender el petróleo de Yukos a Exxon. Esa maniobra básicamente hubiera privado a Rusia del control del patrimonio petrolero nacional, y probablemente solo habrían quedado pequeños ingresos por ventas y exportaciones luego de que los contadores de Exxon hubieran usado las usuales y creativas estrategias fiscales que emplean banderas de conveniencia y centros bancarios offshore para depositar ingresos no declarados sujetos a impuestos.

China quiere que su moneda forme parte de la canasta de divisas del FMI. Quiere que el yuan tenga el mismo rango que el dólar para evitar tener que depender de los bancos norteamericanos para su comercio exterior, y especialmente para la generación de crédito interno. Pretende evitar que los neoliberales norteamericanos le hagan lo que le hicieron a Rusia en 1992 y 1993. Ellos convencieron a Rusia de que su banco central necesitaba dólares norteamericanos como respaldo para su moneda local, el rublo. Como Rusia no tenía gran cantidad de dólares, el resultado fue una drástica deflación (“terapia de shock” sin terapia), que terminó desindustrializando a Rusia.

Rusia no necesitaba tomar préstamos en moneda extranjera para cubrir los gastos internos de su propia fuerza laboral e industria. El rublo se convirtió en una moneda satélite del dólar y en 1997 el colapso llegó cuando la fuga de capitales hacia libras esterlinas y dólares alcanzó una cifra cercana a los $25 mil millones al año.

Eso es lo que China pretende evitar. Ellos quieren liberarse de la dependencia del dólar, salvo por lo necesario para importar de EEUU o defender la moneda de corridas bancarias. George Soros dijo que espera que el yuan se devalúe. Esa es una señal para los especuladores para que intenten beneficiarse haciendo caer la moneda china. Los chinos están intentando liberarse de los lazos que los unen a la órbita del dólar, excepto para obtener los dólares que necesiten para importar algunos productos de EEUU – que imagino no son muchos, salvo las películas.

Bonnie Faulkner: Mencionaste cuatro de las reglas internas que el FMI violó cuando le otorgó préstamos a Ucrania. Me pregunto si podrías resumir cuáles son esas cuatro reglas, para que la gente pueda entender por qué es un cambio tan radical.

Michael Hudson: La primera regla es no conceder un préstamo a un país que no tiene medios evidentes para devolverlo. Esa es la regla “No más Argentinas”. Ya fue vulnerada cuando se otorgó el préstamo a Grecia, cuando Strauss-Kahn introdujo el concepto de “riesgo sistémico” como escapatoria para proteger a los bancos.

La segunda regla es no otorgar préstamos a un país que no reconoce su deuda a los acreedores oficiales, es decir, un país que no pagará lo que le debe a otro gobierno. Esa regla convirtió al FMI en la autoridad ejecutora del cartel de acreedores. Pero ahora solo se encarga de aplicar la ley en representación de los acreedores predilectos de EEUU.

La tercera regla es no otorgar préstamos a un país en guerra. Ucrania está inmersa en un conflicto bélico, en una guerra civil con la región oriental. Pero Donbás cuenta con el respaldo de Rusia, entonces ahora está bien.

La cuarta regla es no conceder préstamos a un país que no va a aplicar las medidas de austeridad que el FMI impone como condición, que hacen que los países se empobrezcan tanto que terminan en bancarrota y tienen que liquidar sus recursos naturales y otros activos. Las autoridades del gobierno ucraniano post-golpe difícilmente puedan cumplir las condiciones impuestas por el FMI sin ser destituidos, pero mientras tanto pueden vender tierra y derechos mineros sobre el gas a Soros y Monsanto, entonces eso está bien.

Actualmente se han infringido estas cuatro reglas. Ucrania todavía no ha puesto en venta sus recursos naturales, y se ha suscitado una polémica porque los cleptocrátas quieren aferrarse a ellos y hacer el mismo acuerdo que sus contrapartes rusas a principios de la década del 90: Vender tal vez el 25% de su monopolio a compradores norteamericanos, registrar sus empresas en bolsas de valores norteamericanas o británicas, permitir que los compradores hagan ofertas, y luego vender su 75% y aceptar pagos en Londres, New York o donde sea. Lo importante es que esa maniobra les permite transferir el producto de la venta fuera de Ucrania, dejando al país sin dinero en el banco, mientras cada año soporta una enorme deuda que se transfiere a las ganancias de las tierras agrícolas y a las rentas obtenidas de la privatización de carreteras, infraestructura de gas y otros servicios.

Bonnie Faulkner: Dijiste que lo que está en discusión entre Oriente y Occidente es una filosofía del desarrollo. ¿En qué se diferencian los modelos de desarrollo en los dos sistemas?

Michael Hudson: La filosofía del desarrollo norteamericana neoliberal es un término orweliano para referirse a la falta de desarrollo. Es lo contrario al desarrollo. El plan neoliberal es crear una sociedad postindustrial. Con “post-industrial” me refiero a una economía neorentista que retorna al feudalismo. En lugar de gobiernos tomando la vanguardia y ofreciendo servicios básicos a bajo costo para convertirse en economías competitivas, los gobiernos neoliberalizados ofrecen carreteras, fuentes de energía, servicios de electricidad, agua y saneamiento a compradores que van a cobrar tarifas a valor de mercado. Esto va a empobrecer al país. Es lo contrario a las enseñanzas de la economía del desarrollo durante la mayor parte del siglo XX.

Bonnie Faulkner: ¿Qué clase de escenario han estado debatiendo por más de un año los funcionarios del Tesoro y del Departamento de Estado norteamericano como herramienta para oponerse a que China y Rusia otorguen préstamos para infraestructura a los demás países? Creo que ya comenzaste a hablar de esto.

Michael Hudson: EEUU no se unió al Banco Asiático de Inversión en infraestructura (AIIB), e intentó desalentar a otros países de integrar la institución. Hubo mucha preocupación cuando Inglaterra decidió unirse al AIIB y otros países también lo intentaron. EEUU básicamente está tratando de crear una cortina de hierro para separar a los BRICS de la órbita del dólar norteamericano. Es una cortina financiera – no de hierro, sino electrónica.

Bonnie Faulkner: ¿En tu artículo dices que el FMI le seguirá prestando dinero a países, y les dirá que no tienen que devolver los préstamos a China o Rusia pero que aún así pueden tomar prestado del FMI?

Michael Hudson: El FMI no ha salido a decir directamente que los países no están obligados a devolver los préstamos. El problema es que tiene que existir un tribunal internacional. Tiene que haber un mecanismo de ejecución. Por ejemplo, tienes una gran cantidad de fondos buitre que afirman que Argentina les debe dinero por sus bonos, pero hasta ahora no han podido cobrar. Fueron capaces de conseguir el embargo del buque escuela de la armada argentina en Ghana, pero como se trataba de propiedad del estado se ordenó su liberación.

Imagina que un país tiene una deuda con otro o con una agencia oficial. ¿Cómo pueden cobrar los acreedores, a menos que exista un tribunal internacional y un sistema de ejecución? El FMI y el Banco Mundial eran parte de ese sistema y ahora están diciendo: ‘No vamos a seguir siendo parte. Solo vamos a trabajar para el Departamento de Estado norteamericano y el Pentágono. Si el Pentágono le dice al FMI que está bien que un país no le tenga que pagar a Rusia o China, entonces ahora no está obligado a pagar, al menos en lo que concierne al FMI.’

Eso implica romper con el orden económico mundial creado después de la Segunda Guerra Mundial. El mundo está siendo dividido en dos mitades: la órbita del dólar norteamericano, y los países que EEUU no puede controlar y cuyos funcionarios no integran la nómina de EEUU, por así decirlo.

Bonnie Faulkner: Describes esto como un cambio “tectónico, geopolítico, una lucha que se librará con todo el poder como si tratara de la inquisición norteamericana del siglo.” ¿Qué quieres decir cuando mencionas inquisición?

Michael Hudson: Juego sucio. El presidente Obama ha dicho que no vamos a invadir a otro país, porque ningún país es capaz de movilizar tropas suficientes sin generar una crisis económica y política local. Su alternativa es el asesinato dirigido. Esa ha sido una táctica norteamericana desde hace tiempo, en Chile bajo el mandato de Nixon/Kissinger y en Guatemala y Nicaragua bajo el gobierno de Reagan.

O simplemente, sobornando gobiernos para que patrocinen a extranjeros para que trabajen para EEUU. Quieres estar seguro, de que en Inglaterra, por ejemplo, alguien como Tony Blair se convierta en primer ministro, y que haga lo que sea que le ordene EEUU. Quieres asegurarte de que cuando un país intente independizarse, como lo hizo Chile, puedes ir y asesinar al presidente. Y si algún país reclama una reforma agraria, inicias una Operación Cóndor y asesinas a 10,000 profesores, activistas y líderes sindicales. Básicamente se trata de una política terrorista.

Finalmente, usas a organizaciones como ISIS y al-Nusra como una Legión Extranjera norteamericana y las envías al país que quieras controlar.

Bonnie Faulkner: Has escrito: “Tenemos un capitalismo del Pentágono norteamericano con burbujas financieras que al deteriorarse se está convirtiendo en una economía rentista polarizada y estamos siendo testigos del resurgimiento de un imperialismo pasado de moda. Y cuando se produzca la ruptura, no será marginal, sino un cambio geopolítico de dimensiones sísmicas.” ¿Qué piensas del próximo quiebre del sistema financiero dolarizado surgido con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial? ¿Cómo será?

Michael Hudson: Otros países intentarán enriquecerse del mismo modo que EEUU: promoviendo la prosperidad, un mercado interno, subsidiando la investigación y el desarrollo al igual que EEUU ha subsidiado la alta tecnología. Y tratarán de evitar la búsqueda de rentas– para evitar privilegios especiales, independientemente de si se trata de privilegios de patentes o de la propiedad de sistemas de TV por cable. El objetivo es evitar los superbeneficios o renta económica – ingresos no salariales.

Quieres que los ingresos de los trabajadores reflejen su verdadero aporte a la producción, y mejorar las condiciones laborales. Quieres educar a tu fuerza laboral, para convertirla en mano de obra moderna y tecnológica.

Todo esto requiere subsidios del gobierno y por consiguiente una economía mixta compuesta de sector público y privado, en la que los gobiernos pagan la mayor parte de los costos de infraestructura para contribuir a que el sector privado sea más competitivo.

Entonces otros países quizás hagan lo que EEUU hizo desde su Guerra Civil. Ellos serán proteccionistas, intentarán mejorar la calidad de su mano de obra, y también la calidad de su agricultura. Promocionarán la industria de alta tecnología, la atención médica pública y los servicios esenciales públicos a bajo costo. Eso significaría lograr lo que se propuso la social democracia hace un siglo en la Era progresista. Ese es el camino que EEUU y Europa ahora rechazan.

Bonnie Faulkner: En tu artículo señalas que el resultado es “dividir al mundo entre economías neoliberales que favorecen a EEUU y economías que mantienen inversiones públicas en infraestructura y lo que solía ser considerado como capitalismo progresista.”

Michael Hudson: Creo que cuando se produjo la división de la Unión Soviética, Rusia y otros países invitaron a asesores norteamericanos, pensaban que estos neoliberales iban a ayudarlos a desarrollarse del mismo modo que EEUU y convertirse en economías industriales prósperas y productivas.

Lo que no notaron los rusos fue que EEUU no tenía intención de ayudarlos a enriquecerse como lo hizo EEUU, los asesores llegaron para apoderarse del país. Ellos desindustrializaron Rusia, así como los países del Báltico, y eliminaron los lazos con la vieja Unión Soviética. El efecto fue que Rusia se convirtió en un proveedor de materia prima.

El resultado fue no solo pobreza sino emigración masiva. Letonia, por ejemplo, es elogiada por representar el “milagro del Báltico,” como si se tratara de una historia de éxito. El milagro es que los salarios han venido cayendo de manera constante durante la última década, obligando a entre el 10 y el 20% de la población a emigrar – principalmente a la población económicamente activa. Lo mismo sucedió en Rusia. Gran parte de sus ingenieros entrenados y otros profesionales emigraron a EEUU y contribuyeron a la industrialización norteamericana. La neoliberalización de Rusia no fue un aporte para convertirlo en un país más próspero. Pero hizo que los inversores norteamericanos se volvieran mucho más ricos por un tiempo.

Bonnie Faulkner: ¿Qué hay con los paquetes de préstamos del FMI a Grecia posteriores a 2010? ¿Son ejemplos de cuando el FMI violó sus propias reglas?

Michael Hudson: Ese fue el momento en el que se debatió internamente en el FMI la regla “No más Argentinas”. Se suponía que el FMI no debía conceder un préstamo a un país que no tenía capacidad evidente de devolverlo. Ese es el tema de mi libro Killing the host (Matando al huésped). Tres capítulos están dedicados a Grecia como ejemplo de cómo, en el pasado, el FMI solo destruía a países del Tercer Mundo, principalmente en representación de empresas mineras norteamericanas y otros exportadores. Grecia fue el primer país europeo al que el FMI llegó de manera explícita con el objetivo de destruir para privatizar. También escribí un capítulo sobre Letonia, entonces este es el tema que Killing the host aborda.

Bonnie Faulkner: Has escrito que Dominique Strauss-Kahn apoyó la posición firme de EEUU y del banco central europeo respecto a Grecia. Al igual que Lagarde en 2015, desestimando las protestas de sus funcionarios.

Michael Hudson: El equipo del FMI se había opuesto a conceder un préstamo a Grecia, porque no tenía capacidad para devolverlo. Pero luego Strauss-Kahn se reunió con el presidente francés Sarkozy y le contó que quería ser candidato a la presidencia de Francia. Sarkozy le dijo que era imposible ser un político exitoso en Francia si, como titular del FMI, permitía que Grecia no pagara sus bonos. Los bancos franceses hubieran resultado afectados si el FMI no los rescataba.

Luego, el presidente Obama asistió a la reunión del Grupo de los 20, después de que Tim Geithner, el Secretario del Tesoro, había estado conversando por teléfono con Europa, y dijo que si Grecia no le pagaba a los bonistas franceses y alemanes, los bancos norteamericanos que habían hecho enormes apuestas perderían–al igual que sus contrapartes, los grandes bancos europeos. Entonces aún cuando Strauss-Kahn sabía que Grecia no podía pagar, todo el sistema se hundiría – lo que significaba que los bancos norteamericanos perderían. Obama y Geithner dijeron que el FMI no podía permitir que los apostadores norteamericanos perdieran lo que habían apostado en la “carrera de caballos financiera”. Era preferible la caída de Grecia, incluso si significaba destruir Europa. Había que elegir entre los bancos y la economía griega.

Esa es la enorme asimetría de la egoísta posición norteamericana. Es codicia al desnudo. Ellos están dispuestos a destruir al FMI, Grecia y la integración europea solo para que Goldman Sachs y los bancos de Wall Street que apostaron a que Grecia pagaría no perdieran.

Eso condujo a que la titular de la sección europea del FMI renunciara. Ella fue a Canadá, creo, y los canadienses publicaron sus denuncias. Esto destruyó la credibilidad del FMI incluso antes de la crisis en Ucrania.

Bonnie Faulkner: Has escrito que la razón por la que destruyeron la economía griega fue impedir que movimientos como Podemos en España y otros similares en Italia y Portugal persigan la prosperidad nacional en lugar de la austeridad de la eurozona. ¿Piensas que ese fue un componente importante?

Michael Hudson: Eso es definitivamente lo que el Banco Central Europeo señaló como fundamental. Dijeron, ‘No podemos permitir que gane Syriza,’ y el ministro de finanzas griego, Yanis Varoufakis, declaró que en la reunión entre el FMI y los representantes europeos le dijeron que la democracia no importaba. Lo que la gente haya votado no tiene importancia. A Grecia le ordenaron pagar la deuda contraída por los anteriores gobiernos corruptos.

El Financial Times y casi toda la prensa internacional destacaron que si se reducía el monto de la deuda griega para salvar a Grecia de la bancarrota, el FMI y el resto de la troika de la UE tendrían que hacer lo mismo con la deuda de Italia, España y Portugal. Y ese sería el fin del sistema de cobro de deuda. Entonces la troika tuvo que elegir entre salvar a los bancos o a la economía. Y dijeron, ‘Salvemos los bancos, no la economía.’

Esto también es lo que hizo el presidente Obama en EEUU cuando rescató a los bancos en 2008. No redujo las deudas ni disolvió los bancos. Esa es la razón por la que Bernie Sanders ahora es candidato.

Entonces básicamente EEUU dijo, ‘Salvemos los bancos, no la economía.’ El problema es que el volumen de deuda que genera interés crece exponencialmente. Cualquier tasa de interés se duplica. Entonces la deuda va a crecer y crecer de manera exponencial. Eso obliga a los países deudores a imponer medidas de austeridad cada vez más severas. Y cada economía donde se apliquen medidas de austeridad va a reaccionar como Rusia, Letonia o Grecia. Habrá emigración, una caída en la tasa de natalidad, un aumento en la tasa de mortalidad y propagación de enfermedades. El mercado se retraerá mientras la economía del país deudor quedará devastada.

La lucha de nuestra época es acerca de si corresponde salvar a los bancos o a la economía. Finalmente, los bancos no pueden ser salvados porque la mayoría de la deuda es incobrable. La posición norteamericana es, en efecto, ‘quizás sea incobrable con los ingresos y exportaciones actuales, pero todavía existe posibilidad de pagar si venden bienes del dominio público a los acreedores.’

Entonces lo que tenemos ahora es un vasto proceso global de ejecuciones. Acreedores y bonistas están, en efecto, cobrando sus acreencias bajo la forma de carreteras nacionales, sistemas de transporte, comunicaciones, sistemas de agua y saneamiento, y similares obras de infraestructura. Fenómeno al que llamo neofeudalismo. Está haciendo retroceder al capitalismo industrial. Está causando el retroceso del crecimiento de los mercados, imponiendo la reducción de la economía y el neofeudalismo. Eso es lo que implica una economía rentista. Es una economía que obtiene renta, no una economía que obtiene ganancias a partir de mayor producción y contrata más trabajadores para producir y expandir la economía. Es lo contrario a la dinámica del capitalismo industrial como fue concebido hace un siglo.

Bonnie Faulkner: Michael Hudson, muchas gracias.

Michael Hudson: Bueno, siempre es genial estar en tu programa, me alegra que hayas vuelto Bonnie.

Hemos estado hablando con el Dr. Michael Hudson. El programa de hoy ha sido: The New Global Financial Cold War (La nueva Guerra Fría financiera global). El Dr. Hudson es economista experto en finanzas e historiador. Presidente del Instituto para el Estudio de Tendencias Económicas a largo plazo, analista financiero en Wall Street y Distinguido Profesor e investigador de economía en la Universidad de Missouri, en la ciudad de Kansas. Su libro de 1972, Super-Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (Superimperialismo: La estrategia económica norteamericana), es una crítica sobre cómo EEUU se aprovechó de las economías extranjeras a través del FMI y el Banco Mundial. También es autor de Trade, Development and Foreign Debt and The Myth of Aid (Comercio, Desarrollo y Deuda Externa y El Mito de la Ayuda), entre muchos otros. Su último libro es Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Destroy the Global Economy (Matando al huésped: Cómo los parásitos financieros y la deuda destruyen la economía global). El Dr. Hudson se desempeña como asesor económico, financiero y tributario de gobiernos de todo el mundo, incluyendo Islandia, Letonia y China. Visite su sitio web: Michael-Hudson.com.

Guns and Butter es producido por Bonnie Faulkner, Yarrow Mahko y Tony Rango. Visítenos en gunsandbutter.org para escuchar los anteriores programas, comentar los programas, o suscribirse a nuestra lista de correo electrónico para recibir nuestro boletín que incluye programas recientes y actualizaciones.