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Cómo el cambio de la definición del petróleo ha engañado a los políticos y al público

  • sábado, 22 septiembre 2012 @ 11:55 CEST
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Artículos
Traemos traducido al castellano y a las páginas de Crisis Energética un interesante artículo de Kurt Cobb, un colega de ASPO de EE. UU., que ha aparecido en la página web de esta Asociación hermana, titulado How Changing the Definition of Oil Has Deceived Both Policymakers and the Public, en el que analiza con detalle como la industria petrolífera y los gobiernos han ido utilizando la semántica de las denominaciones del petróleo, metiendo en su cesta, cada vez más, a líquidos combustibles en los últimos años, para salvar la cara y evitar reconocer que el petróleo regular convencional ha empezado a dar muestras de llegar a su cenit o al menos a su meseta, si no a su declive declarado en energía neta.
Jeán Lahèrrere también era de similar opinión. En uno de sus recientes artículos publicado el 11 de agosto de 2012 en ASPO Francia,  titulado Comments on L. Maugeri  dice textualmente: ¡El término “shale oil” (petróleo de esquistos o pizarras) ha quedado obsoleto y se ha reemplazado por el de “tight oil” (petróleo de roca compacta o prieta)! La palabra “shale” ha quedado conectada a la fracturación hidráulica (llamada “fracking” en los medios de comunicación) y tiene mala reputación. Por tanto, ha llegado el momento de utilizar otro término mejor”. En ese artículo analizó y criticó con extremo detalle las opiniones sobre la abundancia de petróleo de esquistos y demás no convencionales.
Hacemos hincapié en el artículo bien detallado y razonado de Laherrere, porque apenas ha tenido repercusión en los medios. Todo lo contrario que el artículo de Leonarod Maugeri, titulado  "Oil: The Next Revolution" The Unprecedented Upsurge of Oil Production Capacity and What It Means for the World, patrocinado por Belfer Center for Science and International Affairs, Harvard Kennedy School,que fue bien aireado por todos los medios internacionales, aunque estaba mucho más pobremente documentado que el de Laherrere. Ofrecemos aquí los enlaces a ambos para que nuestros lectores se puedan formar una opinión completa y lamentamos no disponer de los recursos para traducirlos al castellano.
El debate Maugeri-Lahérrere es sobre el petróleo y el gas de esquistos o pizarras, un petróleo no convencional que Kurt Cobb, el autor del artículo que sí traducimos, apenas trata. Esto da una idea de cómo el mundo de los combustibles líquidos se va haciendo más y más complejo y difícil de desentrañar.
 
En el fondo, Cobb considera petróleo también lo que denominamos petróleo no convencional, para el que una definición de Euan Mearns (The Oil Drum) que cuadraría mucho es la que ofrecí el pasado 17 de septiembre el la Universidad de Valladolid, donde amablemente me invitaron a exponer sobre el tema “Recursos fósiles no convencionales: Perspectivas tecnológicas y de cuotas de la demanda energética”. Decía: En la producción de petróleo y gas NO CONVENCIONAL, lo “no convencional” no es ni el petróleo ni el gas; ES EL MÉTODO DE EXTRACCIÓN DE LOS MISMOS. Confío en poder ofrece pronto el enlace a la web de la Universidad donde se expondrá este trabajo.
Pues bien, el artículo de Cobb desvela las maniobras de los gobiernos y de la industria por embarullar mediante el uso y abuso de la semántica, el hecho de la llegada al cenit del petróleo regular no convencional (2006, Birol WEO 2010) y ocultarlo al meter en la misma cesta energética a todos los líquidos combustibles, al menos a efectos de informar a los medios para que esto mantengan a los ciudadanos en la convicción de que seguimos creciendo en producción de petróleo.
 
Lo interesante del artículo de ASPO de EE. UU. es que Kurt Cobb muestra que ya entre los líquidos combustibles, la intercambiabilidad es muy problemática y bastante compleja y limitada. Esto nos debe mover a una reflexión profunda sobre las mayores dificultades que, con toda lógica, habrá para realizar la conversión o convertibilidad de otros combustibles para realizar en el futuro las tareas que hoy realiza el combustible rey, especialmente el transporte mundial, la agricultura mundial, la movilidad y poder y densidad energética de uso de los ejércitos o el mundo de los plásticos y derivados no combustibles del petróleo.
Esto es lo que en términos ingleses se denomina “transformidad” (transformity) y vendría a ser la capacidad equivalente y la viabilidad con que un combustible puede sustituir a otro para una determinada función social y a qué coste. Esto se ha tratado alguna vez en el blog hermano The Oil Crash, especialmente en el muy interesante e instructivo artículo de Antonio García olivares titulado Viabilidad de una sociedad industrial 100% renovable.
Muchas veces, cuando se piensa, especialmente en que las energías renovables se tengan que hacer cargo de funciones sociales que ahora se realizan con combustibles fósiles, muchos simplemente realizan una transformación de equivalentes energéticos térmicos o térmico-eléctricos y concluyen que es posible. El concepto de “transformidad”, lo mismo que el de “energía neta” disponible a la sociedad, abren paso a analizar con más cuidado las verdaderas posibilidades y las complejidades de estos cambios, sobre todo si se tienen que hacer a escala mundial y por lo que representan además de cambio brutal de las muchísimas infraestructuras que ya tenemos construidas y operativas, pero que no funcionarían directamente con otro aporte energético diferente y no adaptado.
Sin más, les dejamos con el artículo de Kurt Cobb
ASPO-USA | 16 de Julio de 2012
Por Kurt Cobb
Todo el mundo sabe que la producción mundial de petróleo ha estado este año  entre los 88 y 89 millones de barriles diarios (Mbpd), porque el gobierno, la industria y los medios de comunicación nos lo dicen. Como veremos más adelante, lo que nos dicen no es verdad.
Es falso no porque ese nivel arriba mencionado no se pueda verificar en fuentes oficiales. Lo es porque las cifras incluyen cosas que no son petróleo, tales como los líquidos combustibles de gas natural de las plantas y los biocombustibles. Si se dejasen estos capítulos fuera, entonces la produccción mundial de petróleo se ha situado en los 75 Mbpd este año. Lo principal es que hay que saber que la tasa mundial de producción de petróleo crudo en sí, ha estado estancada entre los  71 y 75 Mbpd desde 2005 (calculados mensualmente). Y que esto ha tenido unos tremendos efectos negativos sobre la economía y la sociedad mundial, traducidos en altos precios de la energía que son parcialmente responsables de nuestra actual situación de estancamiento.
Pero dado que la producción de líquidos combustibles del gas natural de las plantas ha ido creciendo de forma bastante rápida, debido a la intensificación de las perforaciones de gas natural y debido a que estos líquidos se han echado al saco de los suministros de petróleo, se le ha dado al público la errónea impresión de que la producción mundial de petróleo sigue creciendo. ¡No es cierto! Lo que sigue creciendo es la categoría de “Todos los líquidos (combustibles)”, que son el petróleo, los líquidos de plantas de gas natural, los biocombustibles y otros combustibles menores. El total de líquidos combustibles sigue creciendo solo debido a los grandes aumentos de los combustibles líquidos de las plantas de gas natural y en menor medida, a los biocombustibles. Y es por ello por lo que es tan importante entender lo que son los líquidos (combustibles) de las plantas de gas natural.
Pero antes de ello, una pregunta importante: ¿por qué el gobierno y los representantes de la industria, los analistas del petróleo y los que reportan sobre energía igualan los líquidos (combustibles) totales y el suministro de petróleo?. Porque dicen que estos líquidos son básicamente intercambiables por petróleo (aclararé algunos de estos oscuros motivos más adelante). En un reciente informe la Agencia para la Información sobre la Energía (en inglés U.S. Energy Information Administration o EIA, por sus siglas en inglés) lo especifica de esta forma “El término “líquidos combustibles” representa al petróleo y a los productos petrolíferos y sustitutos cercanos, incluyendo el petróleo crudo el líquido condensado[1] , líquidos de plantas de gas natural, biocombustibles, líquidos (combustibles) del carbón (coal-to-liquids, en inglés), líquidos provenientes del gas (gas-to-liquids, en inglés) y ganancias en los procesos de las refinerías[2] (en inglés refinery processing gains). Veamos por qué este supuesto de “sustitutos cercanos” es demostrablemente falso en lo que se refiere a la mayor parte de los líquidos combustibles de plantas de gas natural y definitivamente falto a la verdad en el caso de los biocombustibles.
En primer lugar, el petróleo crudo es lo que ustedes realmente creen que es. Es un hidrocarburo rico en líquido, de color negro, que proviene de yacimientos subterráneos. También se puede sintetizar de otros hidrocarburos, tales como el bitumen que existe en las arenas asfálticas de Canadá. El petróleo incluye también el llamado condensado, que se refiere a hidrocarburos ligeros que se encuentran con frecuencia en los yacimientos. Son gaseosos en el medio del yacimiento, a alta temperatura, pero se condensan en forma líquida a su salida a la superficie del pozo y se capturan con un equipo especial localizado en el terreno alquilado del pozo.[3]Estos combustibles condensados forman parte del flujo del petróleo crudo. Tiene precios altos por ser fáciles de refinar, aunque apenas suponen una parte muy pequeña de la oferta mundial de petróleo.
Pero, ¿qué son los líquidos de las plantas de gas natural? ¿son buenos sustitutos del petróleo? Lamentablemente, reina la confusión porque un término muy similar, los líquidos del gas natural (LGN o en inglés Natural Gas Liquids o NGL), incluyen el condensado, que ya se ha descrito antes y que sabemos se incluye en el flujo de petróleo crudo. Generalmente, es común referirse a los LGN para denominar a los líquidos de plantas de gas natural (LPGN o en inglés “Natural Gas Plant Liquids o NGPL).
Los LPGN son hidrocarburos diferentes del metano (gas natural), que se separan del gas natural crudo en una planta de procesamiento. Incluyen  etan, propanobutano and pentano., cuyas cantidades varían.o
 
Por ejemplo, el  gas natural crudo extraído de las costas de Malasia contiene un 11% de etano, un 5% de propano, un 2% de butano y alrededor de un 2% de algo que se llama gasolina natural o gotera del gas , un combustible de bajo octanaje que hoy se utiliza principalmente como solvente. El  gas natural crudo de la vertiente norte de Alaska contiene un mayor porcentaje de  metano y consecuentemente menores porcentajes de etano (7%), propano (4%), butano (1%) y otros componentes, incluyendo dióxido de carbono y pentanos (2%). En ambos casos, se puede ver que el etano representa aproximadamente la mitad del LPGN, el propano representa alrededor de un cuarto, el butano un 10% del gas malayo de LPGN y un 7% del gas de Alaska de LPGN.
¿Para qué se utiliza el etano? Su mayor uso es como base para la producción de etileno, uno de los productos químicos más utilizados. El polietileno es el plástico más utilizado del mundo y se encuentra en los envases o bolsas de basura. Otros procesos convierten el etileno en líquido anticongelante para automóviles. Otros se convierten en poliestireno, que se utiliza en aislamientos y para empaquetar. Parte del etano se deja en el gas natural y se envía por los gasoductos a las viviendas y fábricas, pero no mucho. De hecho es difícil ver cómo el etano, que es el más abundante de los LPGN puede ser un sustituto para los productos de líquidos combustibles basados en el petróleo.
¿Y qué hay del propano? Todos saben que el propano se utiliza en las barbacoas del patio y en las estufas de los campings. También se utiliza para calefaccionar casas rurales. Además, la Asociación de Camiones Verdes informa que hay 270.000 vehículos que funcionan con propano en los Estados Unidos. Esto es aproximadamente una décima parte del 1% de los aproximadamente 250 millones de vehículos registrados en el país. Algunos señalan que unos 17,5 millones de vehículos funcionan con prropano en todo el mundd. Si es verdad, serían aproximadamente un 1,7% de los mil millones de vehículos de la flota mundial. Si, el propano es un sustituto viable de los combustibles basados en el petróleo para el transporte. Pero tendrían que cambiarse muchos más vehículo a propano para que esta sustitución tuviese sentido. Y finalmente, existe un techo sobre el propano del que realmente se podría disponer, porque, como hemos visto, sólo representa el 4 ó 5% de toda la producción mundial de gas natural.
En la medida que el propano reemplace al gasóleo para calefacción, es un buen sustituto para el petróleo. Pero de nuevo, los límites de su producción no le permiten convertirse en una panacea. Desde luego, el gas natural en sí mismo es con frecuencia un sustituto del gasóleo para calefacción, especialmente dado su comparativo bajo coste. Por tanto, puede haber un efecto limitado de sustitución allá donde las infraestructuras del gas natural lo hagan posible.
¿Y qué hay del butano? Todos reconocen también al butano como el gas de los mecheros (y en España para cocinar y calentar agua, nota del traductor). Cuando se mezcla con propano, se le llama gas licuado en petróleo o Liquified Petróleum Gas o LPG, que se utiliza para calefaccionar espacios. También se utiliza como propelente en sprays y aerosoles. Pero no se puede meter el butano en un vehículo[4]
 
Supongo que se podría decir que tendríamos que utilizar petróleo para hacer los mecheros o encendedores, si no hubiese butano. Pero no creo que fuese un buen comienzo para elaborar una política energética inteligente, basada en el papel central del petróleo en la civilización global.
Los pentanos tienen aplicaciones industriales y de laboratorio, pero no se utilizan como líquidos combustibles.
Aglutinar el LPGN como suministro de petróleo no es algo que se haga mucho. De hecho y dado que sólo en muy contados casos es posible y que el crecimiento de los sustitutos disponibles es limitado, mezclar el LPGN con el petróleo, más bien parece un gesto para salvar la cara a los que se han equivocado de forma persistente sobre las previsiones de la oferta de petróleo y de sus precios en la última década. Y más parece un a movimiento de desesperación de una industria que ha tenido problemas en los últimos años para reemplazar sus reservas de petróleo. Si la idea de que las compañías petrolíferas son en la actualidad empresas en autoliquidación, calase en los inversores, sus valoraciones podrían reducirse de forma drástica. Y eso significa, desde luego, que las acciones y los paquetes accionariales de sus altos directivos, así como las posiciones que mantienen los grandes inversores quedarían devastadas.
Los LPGN constituyen en la actualidad unos 9 Mbpd de los llamados “total líquidos (combustibles)”. Los biocombustibles constituyen otros 2 Mbpd. La conversión de carbón en líquidos combustibles para vehículos se hace principalmente en Sudáfrica, una herencia de los días del apartheid, cuando el gobierno surafricano temía un embargo petrolífero que pudiese dejar al país sin combustible para el transporte. La conversión de carbón en gasolina y diesel es extremadamente sucia y costosa. Pero Sudáfrica pagó por los equipos para hacerlo ya hace años y ahora solamente tiene que pagar por el carbón nacional para suministrar a sus refinerías de carbón a líquidos. Solo una pequeña cantidad de gas natural se convierte químicamente en la actualidad en  combustibles líquidos, principalmente diesel. El proceso es intensivo en capital y caro y se pensó como conveniente para convertir el gas natural que de otra forma se habría quemado en la boca de los pozos.
En cuanto a los biocombustibles, Norteamérrica ya se está acercando al límite actual de capacidad para absorber la oferta de etanol. La mayoría de los coches sólo pueden funcionar con una mezcla del 10%. Por encima de ello, las piezas del motor en la mayoría de los vehículos comienzan a degradarse. Desde luego, podríamos seguir aumentando la capacidad de los automóviles para quemar etanol. Pero el problema de escala es el factor decisivo.  IEn Norteamérica se necesitarían 1.800 millones de acres (730 millones de hectáreas) para cultivar suficiente maíz para suministrar el suficiente etanol para mover la flota norteamericana de vehículos. Esto es cuatro veces y media la cantidad de tierra arable disponible. Y además, la producción de etanol de maíz se lleva más energía en su producción que la que proporciona. No es tanto una fuente de energía, sino un transportador de energía. Limitaciones similares valen para el biodiesel que sale del aceite vegetal.
El volumen remanente de la producción de todos los líquidos (combustibles), unos 2 Mbpd, es lo que se llama ganancias en refinerías. En resumidas cuentas, el volumen total de petróleo crudo aumenta cuando se separa en diversas fracciones. Esto no es una fuente de petróleo, sino más bien la consecuencia de consumir energía para su refinado.
Incluso cuando se consideran los productos no petrolíferos, los líquidos totales han alcanzado a duras penas un 3,5% en todo el periodo 2005 a 2011. Incluso si esos líquidos fuesen intercambiables por el petróleo, habrían contribuido muy poco en su sustitución.
Debido a que pocos de los productos no petrolíferos se están mezclando con la oferta de petróleo, son realmente sustitutos genuinos y los que lo son tienen serias limitaciones para el volumen que deberían proporcionar, deberíamos considerar la verdad sobre el petróleo. Su oferta está estancada, lo que ha provocado los récords de precios de los últimos años. Y las promesas de que esos altos precios traerían nuevos y copiosos suministros ha resultado ser una expresión de deseos (wishful thinking)
Las limitaciones de la oferta de petróleo penden sobre nuestras cabezas. El asunto capital es la tasa de producción, no los supuestos gigantescos recursos que los optimistas pueden conjurar en su imaginación. Lo que cuenta es cuánto petróleo se puede extraer del suelo cada día y cada vez está siendo más difícil de extraer de la corteza terrestre la cantidad de petróleo que deseamos cada día. Primero extrajimos el más fácil. No podemos esperar extraer el más difícil a las mismas altas tasas que el petróleo fácil. Y no podemos esperar que el porcentaje total de recuperación de yacimientos más pequeños, más complejos y más difíciles que nos vemos obligados a explotar sea tan alto como el que habíamos conseguido de los yacimientos grandes, sencillos y accesibles del pasado.
Será difícil hacer frente a esta realidad, porque requeriría demasiados cambios en nuestra forma de pensar y en nuestra sociedad. Y exigiría la reducción del valor contable de una de las mayores y más poderosas industrias del mundo, porque ahora se enfrentan a la contracción en un futuro no muy distante. Independientemente de que esos poderes hayan decidido cambiar la definición de petróleo, en vez de aceptar la realidad.
Kurt Cobb es el autor del reportaje basado en el cenit del petróleo titulado Prelude, y un columnista de la web científica Scitizen con base en París. Es miembro del panel directivo de ASPO USA. Sus trabajos han aparecido también en Energy Bulletin, The Oil Drum, 321energy, Common Dreams, Le Monde Diplomatique, EV World y muchos otros sitios. Mantiene un blog llamado  Resource Insights
 


[1] Mezcla principalmente de hidrocarburos más pesados que los pentanos que se recuperan del gas natural como líquido combustible en las instalaciones para la separación del mismo. Esta categoría excluye los líquidos de plantas de gas natural, tales como el butano y el propano, que se recuperan en el ciclo de bajada de las plantas de procesamiento de gas natural. En ingles el término para esta categoría es “lease condensate” Nota del autor.
[2] La cantidad por la cual el volumen total de productos combustibles que salen de la refinería es mayor que el volumen de petróleo crudo y otros componentes básicos que que entran. La diferencia no es tanto debida a un milagro de multiplicación, sino a que el procesado del crudo en productos varios que, en total, tiene menor gravedad específica que el petróleo crudo que se procesa y por tanto, en términos volumétricos la salida total de productos es mayor que la entrada. Obviamente, aquí no entra en consideración el input energético para fraccionar el crudo en diferentes productos, porque entonces no habría “ganancias”. Nota del traductor.
 
[3] Generalmente alquilado en “leasing”; de ahí el nombre de “lease condensate” en inglés
[4] (en España sí existen algunos vehículos propulsados por butano, especialmente en el sector del transporte público de pasajeros –taxis, aunque no han tenido un gran desarrollo o recorrido. Existe alguna gasolinera que expende el llamado GNC (gas natural comprimido) y parece que los vehículos que consumen gasolina pueden adaptar se de alguna forma. Nota del traductor)