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La economía china pone en vilo el petróleo

  • miércoles, 18 agosto 2010 @ 10:56 CEST
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Noticias Según publica Expansión los analistas de Deutsche Bank creen que la desaceleración del crecimiento económico de China, previsto para la segunda mitad de 2010, amenaza con provocar una fuerte caída en la demanda de petróleo que podría provocar el desplome de los precios.

La crisis global que ya está afectando a la economía china, con los mismos síntomas de estallido de su propia burbuja inmobiliaria, y  algunas medidas de ajuste del Gobierno del país asiático, impedirán los fuertes crecimientos de la demanda de crudo experimentados desde 2009, superiores al 16%. De ocurrir esto, inevitablemente, se produciría un impacto a la baja sobre los precios del petróleo. Deutsche Bank estima que los precios del barril de Brent y West Texas se depreciarían hasta los 65 dólares, casi un 15% del precio actual , con un repunte al alza en el último trimestre del año, que situaría el precio del barril de Brent y del Texas sobre los 70 dólares.

Sin embargo el sectorial energético se mantuvo ayer ajeno a estas previsiones al igual que Goldman Sachs, que esta misma semana recomendó “sobreponderar” en el sectorial de recursos básicos. Los analistas del banco estiman que la demanda de commodities como el crudo, oro o cobre, entre otros, en los países emergentes provocará que se sobrepase la capacidad de producción, por lo que se producirá un auge de sus precios.

Lo peor de estas incertidumbres, no son los propios precios, ya preocupantes de por sí, sino la repercusión en la propia industria petrolera,  ya que la mayoría de las nuevas inversiones, están muy condicionadas por el precio de mercado que debe ser suficientemente alto para permitir la viabilidad de la inversión. El petróleo de nueva producción es mas difícil de obtener y necesita precios altos, las fluctuaciones de un 15% a la baja pueden poner en situaciones muy comprometidas las rentabilidades de los nuevos proyectos y esta situación puede ser recurrente agravando la crisis en una espiral de desconfianza inversora, de modo que solo se vea seguridad en los beneficios especulando con el petróleo fácil que nos queda.