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La movilidad nos ata al petróleo

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Artículos Nuevo artículo de Mariano Marzo en la sección de "Economía" del diario "La Vanguardia" de ayer 19/07/2010, bajo el título "La movilidad nos ata al petróleo" (suscripción).
El presidente Obama advierte que debemos poner fin a la adicción al petróleo, pero ¿podemos?
Referiéndose al mejor de los escenarios en cuanto a movilidad (el ambicioso plan propueso por la AIE, llamado "Escenario 450", para la UE), Mariano Marzo nos advierte de la mala noticia:
...incluso en dicho escenario, los derivados del petróleo seguirían representando cerca del 80% del carburante utilizado...

"Desgraciadamente, curarse de la adicción al petróleo no va resultar una tarea fácil. Ello implica un cambio radical del modelo de movilidad vigente."
Texto completo del artículo:

El presidente Obama advierte que debemos poner fin a la adicción al petróleo, pero ¿podemos?

LA MOVILIDAD NOS ATA AL PETRÓLEO

MARIANO MARZO - Barcelona - 19/07/2010

El 59% del consumo de derivados del petróleo en la UE corresponde al transporte

En un discurso a la nación, a propósito de la crisis medioambiental, económica, social y política ocasionada por el vertido de petróleo en el golfo de México, el presidente Barak Obama ha subrayado que EE. UU. no puede esperar más para poner fin a su adicción a los combustibles fósiles. Obama no precisó como lograría sus objetivos, aunque parece claro que el presidente tratará de aprovechar la sensibilización causada por el vertido de BP para hacer de la reforma energética una prioridad de su mandato.

Una vez más se cumple aquello de que en materia energética somos como niños: de nada sirven las advertencias y no hay mejor pedagogía que la derivada de una experiencia traumática. De hecho, en EE. UU., los avisos sobre la necesidad de reducir la dependencia del petróleo se remontan al menos a tiempos de la primera crisis del petróleo, allá por 1973, bajo el mandato del presidente Richard Nixon. y estos han venido siendo reiterados en sucesivas crisis por los presidentes Jimmy Carter, George H. W. Bush (padre) y George W. Bush (hijo). En un discurso sobre el Estado de la Unión en 2006, este último se anticipó en cuatro años a Obama en su diagnosis de que EE. UU. era adicto al petróleo.

En realidad no sólo EE. UU. está enganchados a este hidrocarburo. El mundo entero lo está. Por ejemplo, sin ir más lejos, en la Unión Europea (UE) los derivados del petróleo constituyen la principal fuente de energía final, contabilizando en 2007 el 42 % del total de la demanda. Por sectores, el 59% del consumo de derivados del petróleo en la UE correspondió al transporte. Ciertamente, los derivados de petróleo no se utilizan exclusivamente en este sector, pero hoy en día hablar de movilidad de personas y mercancías equivale en la práctica a hablar de petróleo. No en vano, en 2007 el 95% de la energía utilizada en la UE para el transporte fue aportada por los derivados del petróleo.

Con demasiada frecuencia, el actual debate energético se centra exclusivamente en torno a la generación de electricidad, sin tener presente que a fecha de hoy disponemos de diversas alternativas para producir electricidad, pero no para la sustitución a gran escala del petróleo en el sector del transporte. Y a fin de cuentas, no deberíamos pasar por alto que en la UE la electricidad contabilizó en 2007 el 21,1% del consumo final de energía frente al 32,6% del transporte, con la carretera contabilizando el 81,9% del total, frente al 2,5% del ferrocarril, el 14,2% de la aviación y el 1,3% de la navegación.

No resulta exagerado afirmar que el eslabón más débil del actual sistema energético de la UE es el transporte. Muy particularmente si tenemos en cuenta que la dependencia de las importaciones de petróleo en 2007 fue del 82,6%. Un porcentaje que además de suponer una factura cada vez más abultada, también significa asumir riesgos crecientes en materia de seguridad de suministro. Todo ello sin olvidar que en 2007 el 23,1% de las emisiones de CO2 correspondieron al transporte.

Sin duda, las cosas mejorarán en el futuro. Así, el "Escenario 450" de la Agencia Internacional de la Energía -el más ambicioso desde el punto de vista de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero-prevé que en la UE el porcentaje de vehículos de pasajeros exclusivamente propulsados por un motor de combustión interna caerá de un 100% en 2007 a un 55% en 2030, con los híbridos, híbridos enchufables y los eléctricos alcanzando unos porcentajes de penetración en el mercado del 20%, 15% y 10%, respectivamente. Sin embargo, la mala noticia es que incluso en dicho escenario, los derivados del petróleo seguirían representando cerca del 80% del carburante utilizado, frente al 14,7% de biocombustibles, el 4,9% de electricidad y el 0,4% del gas natural.

Desgraciadamente, curarse de la adicción al petróleo no va a resultar una tarea fácil. Ello implica un cambio radical del modelo de movilidad vigente.

M. MARZO, catedrático de Recursos Energéticos de la UB