Bienvenido(a) a Crisis Energética martes, 26 marzo 2019 @ 17:12 CET

Plan para un futuro energéticamente sostenible, una crítica

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Artículos Presentamos a nuestros lectores una crítica (fichero PDF, 1,9MB) de Pedro Prieto al artículo de Mark Z. Jacobson y Mark A. Delucchi "A Plan for a sustainable Future. How to get all energy from wind, water and solar power by 2030", publicado en español por Investigación y Ciencia con el título "Energía sostenible: Objetivo 2030".

De la misma manera que estudios como el de Greenpeace 100% renovables, aunque mucho menos trabajado, Jacobson y Delucchi presentan un modelo de generación energética basado en tecnologías limpias, que para estos autores son la energía eólica, la hidráulica y la energía solar.

La crítica de Pedro Prieto se basa en diversos aspectos del artículo, tanto en lo que dice como en lo que obvia. Por ejemplo el artículo no menciona para nada los actuales desequilibrios en el reparto del consumo energético mundial, o no aclara lo suficiente si se pretende sustituir la generación eléctrica a partir de fósiles y nucleares y también la generación de calor y la energía necesaria para el transporte. Una de las omisiones más flagrantes en el artículo original es que este trabaja con potencias instaladas de energías limpias que no tienen en cuenta el factor de carga, hecho que por sí solo pone en duda no solo los conocimientos de los autores, sino todo el proceso de revisión entre pares que se le supone a publicaciones de prestigio como Scientific American / Investigación y Ciencia.

Tampoco parecen haber tenido en cuenta los autores los costes y el esfuerzo energético y en materiales que una electrificación basada en energías limpias como la que proponen supondría. De hecho despachan el asunto confiando que desarrollos tecnológicos futuros permitirían reducir o sustituir los materiales escasos por otros.

Los cálculos de costes económicos presentados por Jacobson y Delucchi tampoco parecen haber sido estudiados muy a fondo, sin especificar parámetros y simplemente afirmando que para 2020 los precios hayan bajado lo suficiente.

Otra omisión importante es la de la Tasa de Retorno Energético, siempre difícil de calcular, pero que no merece ni una línea en un artículo que pretende poner patas arriba el sistema energético mundial en apenas dos décadas.