Bienvenido(a) a Crisis Energética lunes, 21 octubre 2019 @ 09:23 CEST

Baja la recaudación de impuestos pese a la subida de la presión fiscal

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Artículos Alguna vez he comentado este tema en otros post. Se da un punto de inflexión en España que encenderá alguna lucecita de advertencia en los salpicaderos de los estadistas al mando.

Por cuestiones de justicia social desde la izquierda siempre se ha pretendido aumentar la presión fiscal sobre los ricos, para así aumentar la recaudación total y disponer de mayores fondos para el reparto social y por tanto hacer a la sociedad más justa. Un enfoque nada nuevo si leemos los clásicos griegos de más de 2300 años de antigüedad.

Ahora, después de sucesivas corrientes económicas influenciadas por intereses conservadores tenemos una serie de teorías con respecto a cómo recaudar más fondos a través de la imposición directa (Ejemplo: IRPF), o indirecta (Ejemplo: IVA). Desde posturas conservadoras la imposición indirecta seria más efectiva y desde enfoques más “progresistas” se considera más justa la imposición directa. Llevando a cabo opuestas políticas económicas, en un caso los conservadores suben los indirectos y bajan los directos, mientras los progresistas bajan los indirectos y suben los directos, al menos en teoría. En el caso de España vemos como los “progresistas” congelan los directos y suben los indirectos… Curioso, ¿no? Sin pararme a reprochar este asunto, mi conclusión al respecto es que tienen miedo de pifiarla y mantienen la postura conservadora.

En los casos anteriores que hable sobre los impuestos quería relacionar la conocida por los estudiosos de cenit del petróleo como: “paradoja de Jevons”. Que concluye que una reducción en el consumo de energía de un proceso, o la mayor eficiencia en el empleo de la energía de un sistema productivo implica un mayor uso de ese proceso, y por tanto un aumento de la energía total consumida, con la recaudación de impuestos. Observe este fenómeno en la recaudación en España estudiando las series de recaudación de impuestos a lo largo de todo el registro de la imposición disponible. Expresándose de modo que al reducir los impuestos, ya sea sobre un directo, o indirecto, genera un amento de la recaudación total en un corto plazo de tiempo. Este efecto se ve menos afectado por el precio del dinero que en otras naciones dado el alto porcentaje de economía sumergida en España. La reducción de liquidez que a traído la crisis económica mundial y la crisis de la vivienda local ha tenido un efecto de aumento de la economía sumergida agravando la bajada lógica de la recaudación en la economía Española encendiendo los pilotos rojos de los que hablaba antes y llevando al gobierno a aumentar conservadoramente los impuestos indirectos, creando una nueva presión hacia la economía sumergida, dinámicas en espiral decreciente.

En su día comente que en esta crisis lo fundamental era apuntalar a las rentas bajas con ayudas directas, y he visto gratamente que aunque levente así ha sido, o al menos eso parece. Pero la carga sobre un endeudado estado está siendo excesiva, más endeudado por el absurdo rescate del sector bancario español que gracias a la garantía personal de los préstamos en España no era necesario, tampoco me parare a reprochar un probable caso de robo a las arcas del estado.

Ahora más que nunca conviene aumentar la recaudación del estado sacando a la superficie a la gran economía sumergida de este país. El efecto sobre la recaudación al emplear métodos judiciales para este fin son indiscutiblemente contraproducentes, al aumentar el presupuesto de los departamentos que se encargan de perseguir el fraude se gasta más de lo que se recauda. Observando la “paradoja de Jevons” en la recaudación sería recomendable una baja de impuestos directos e indirectos para hacer más fácil pagar impuestos que evadirlos. Otro punto tremendamente interesante en el aumento de la recaudación es llevar a la economía “legal” a sectores de la economía sumergida que nunca entraron en ella, como; la prostitución, o el tráfico de drogas, en el grado que lo permitan los límites de la tolerancia social.

Es evidente que estamos en un punto de inflexión con respecto al balance entre los gastos del estado y su recaudación. Toca mover ficha, si no es de un modo será de otro. Si no, este problema se desarrollara de un modo nada deseable en el próximo entorno de reducción de recursos energéticos.