Bienvenido(a) a Crisis Energética martes, 12 noviembre 2019 @ 06:54 CET

¿Cerramos o no la central nuclear de Garoña? (I)

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Antes del próximo día 5 de junio, el gobierno deberá tomar la decisión de cerrar la central nuclear de Santa María de Garoña, en la provincia de Burgos, o de extender su licencia unos años más. El calendario es cruel y los días pasan inexorablemente, así que la segunda parte sobre el Protocolo de Kyoto deberá esperar. No tenemos más remedio que calentar el debate.

Obituario. 5 de Julio del año 2009.

La central nuclear de Santa María de Garoña apaga su reactor. No volverá a producir energía nunca más. Unos lo celebran. Otros lloran. Todos velan a la difunta. ¿Qué hacemos ahora?
Con estas frases se inicia el artículo que a cualquiera que este al tanto y siga los avatares de la CE no puede dejar indeferente.

Ya en el hilo sobre centrales nucleares se ha polemizado mucho sobre ello, pero este artículo de la prensa digital mayoritaria no deja de ser polémico y da palos en un sentido y en otro. Con sus pros y contras merece ser leido y polemizado.
A partir de ese momento alguien tiene que verter a la red la electricidad que la central fallecida ya no va a volver a generar. ¿Quién? Veamos: las centrales nucleares restantes ya están produciendo todo lo que pueden, a plena capacidad, es lo que se llama electricidad de base, así que descartadas, no pueden dar más. A las de carbón les pasa lo mismo, fuera. Las centrales hidroeléctricas producen electricidad cuando quieren, cuando hay agua, no cuando queremos nosotros, son muy volubles. Los molinos van allá donde les lleva el viento; cuando empiezo a escribir estas líneas, jueves 7 de mayo por la mañana, apenas está produciendo un 2% de la energía demandada; Eolo está un poco vago, llevamos el mes así, se nota que es primavera.

Cuando llegue la noche del día de autos, la energía solar descansará después de una cara jornada de trabajo diurno; ni con voluntad política podrá el Sol sustituir a la difunta central durante las noches desapacibles –ni ninguna otra-. Buena parte de las centrales llamadas de régimen especial, de cogeneración, residuos, biomasa, etc. también tienen tendencias anárquicas, les gusta ir por libre, se enganchan a la red cuando les apetece a ellas, no a nosotros, sufridos consumidores, luego no podemos confiar en su buen hacer como nos gustaría. ¿Qué nos queda? El gas natural.
O eso o se está dispuesto a admitir y defender la clásica máxima de que la mejor energía es la que no se usa o no se necesita.

Con grandes descensos en los consumos como se están dando, dada la implacable crisis económica y bajada decrecionista del PIB, hoy se acaba de anunciar en noticias urgentes esto: "La economía española se contrajo un 2,9% en el primer trimestre, la mayor caída de la historia".

Señores, alégrense si se cierra o arriésguense a perder una de las fuentes energéticas inseguras, y califiquenla como prefieran, pero que dan esa seguridad en el servicio que todo común consumidor exige en esta sociedad y modo de vida. La polémica, si se considera interesante, está abierta.