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El gas ruso y el suministro energético de la UE

  • martes, 06 enero 2009 @ 10:14 CET
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Artículos Mariano Marzo escribe en La Vanguardia el artículo "La nueva guerra del gas entre Rusia y Ucrania vuelve a poner de actualidad la crucial cuestión de la seguridad del suministro energético a la UE":
La lucha contra el cambio climático constituye la primera prioridad de la política energética de la UE. (...) La segunda prioridad es combatir la creciente precariedad de la seguridad europea en materia de suministro energético. El problema es que, incluso de alcanzarse los objetivos políticos sobre energías renovables antes citados, Europa será en el futuro más dependiente de las importaciones que en la actualidad.
Como indica el profesor Marzo en su artículo, la Comisión Europea ha elaborado un Plan de Acción para la Seguridad y la Solidaridad Energéticas, centrado en cinco puntos (fichero PDF, 404KB) que deberían procurar un suministro energético confiable y sostenible:
  1. Promoción de la infraestructura esencial para las necesidades energéticas de la UE: hace hincapié en las infraestructuras transfronterizas, considerándose como prioritarias las conexiones del Báltico con el resto de la UE, un corredor del gas en el sur proveniente del Caspio y Oriente Medio, infraestructuras para el gas natural licuado (GNL), un anillo energético del mediterráneo que una Europa con el sur del mediterráneo que desarrolle su potencial en energías renovables, interconexiones norte-sur de electricidad y gas y el desarrollo de un plan para una red marina eléctrica para aprovechar el potencia eólico marino en el Mar del Norte.

  2. Un mayor enfoque energético en las relaciones internacionales de la UE: pretende adaptarse a la nueva realidad de una mayor interdepencia energética entre regiones, especialmente entre la UE y la OPEP, y con los países del este de Europa.

  3. Mejoras en las reservas de gas y petróleo y mecanismos de respuesta ante crisis: se propone una revisión de los planes de reservas estratégicas que ayuden a una mayor transparencia en los mercados de gas y petróleo, proponiéndose la publicación, como sucede ahora en los EE.UU. cada miércoles, de las reservas comerciales de petróleo, no se considera, de momento, la necesidad de establecer como obligatorio el mantenimiento de reservas estratégicas de gas natural.

  4. Un nuevo ímpetu en eficiencia energética: mientras se espera la evaluación del Plan de Eficiencia Energética 2006 este mismo año, se está tabulando el Paquete de Eficiencia Energética 2008, con el énfasis puesto en la eficiencia de las edificaciones y el etiquetaje energético y en la implementación de ecodiseño y directivas para la cogeneración.

  5. Un mejor uso de las reservas energéticas propias de la UE: actualmente la UE proporciona el 46% de la energía que consume, siendo la energía renovable la que tiene un mayor potencial, y aunque satisface ahora sólo un 9% de las necesidades energéticas europeas se pretende que llegue al 20% en 2020, dado que la tecnología es clave en este desarrollo, se propone un plan de financiación de fuentes bajas en carbono, incluyendo hasta doce plantas de demostración de Captura y Secuestro de Carbono en funcionamiento en 2012.
Como comenta también el profesor Marzo en su artículo, la gran ausente es la energía nuclear, según el quinto punto del plan
Cada estado miembro decidirá si invertir o no en energía nuclear. No obstante, la seguridad nuclear y el marco de seguridad aplicado en cualquier parte de la UE es de interés común. Es necesario un marco legislativo sobre las instalaciones nucleares y la gestión de los residuos nucleares. La Comisión está tabulando una propuesta revisada para una directiva sobre seguridad nuclear.
Atrapada entre las contradicciones de un mercado europeo de la energía supuestamente liberalizado y la realidad de la insolvencia de la energía nuclear en un marco de no intervención en los mercados, la no inclusión de la energía nuclear en estos planes supone un nuevo revés para el tan cacareado renacimiento nuclear.

Por otra parte, la actitud de Rusia frente a sus exportaciones de gas sigue moviéndose entre la necesidad de vender su gas y un calculado y agresivo juego, explicitado por el propio Putin en su momento, que no hace más que poner de manifiesto la debilidad y pobreza de la estrategia energética común europea.