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Atacan a una organización ecologista en Nigeria, en el marco del conflicto petrolero

  • domingo, 05 agosto 2007 @ 03:17 CEST
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Artículos ekologistakmartxan.org de Euskadi me hacen llegar esta noticia:
Ataque en Nigeria contra la organización ambiental Social Action, el semanario Nacional Point y el profesor Michael Watts

La situación de violencia que vive el mayor productor de petróleo de Africa, Nigeria, se recrudeció tras las elecciones de Abril y continua empeorando. Desde entonces decenas han muerto en Port Harcourt la mayor ciudad del delta del Níger, la mayor zona petrolera. Las elecciones se criticaron como fraude y en los días precedentes hubo candidatos asesinados, secuestrados y coaccionados por medio de atentados en sus hogares. En este caso, lamentamos que el blanco haya sido la organización ecologista hermana Social Action y con la que mantenemos un contrato de investigación sobre los impactos de las compañías petroleras y gaseras en la zona y también nuestro colega el profesor de geografía de la universidad de Berkeley - California, Michael Watts quien mantiene una investigación en petróleo, políticas y violencia en el Delta del Níger. Y mas cuando este ocurrió en los días que nosotros planeábamos visitarlos, visita que suspendimos debido a la situación tan volátil.

Redacción CE: La Universidad de Berkeley se ha hecho eco del ataque a Michael Watts, así como Indymedia UK y Counterpunch.

Continúa el texto de Ecologistas en Acción de Euskadi:

El ataque ocurrió la semana pasada cuando un grupo de personas armadas irrumpieron en el local de Social Action compartido también con el semanario National Point, una publicación producida por activistas, que recientemente habían publicado sobre las conexiones de bandas y políticos. El grupo buscaba al 'hombre blanco' y el 'dinero', profirió disparos dentro de las oficinas alcanzando a Michael quien tuvo que ser ingresado y también a un hombre de seguridad con el que contaba la organización. Apuntaban a su pierna pero el disparo dio en una de las manos de Michael mientras que Richard Kenneth fue herido en un pie. Michael también fue golpeado con la culata de una pistola. En aquel momento se encontraban realizando un homenaje a la escritora Ibiba Don Pedro recientemente galardonada por la CNN como periodista del año de Africa (modalidad medioambiental) por sus historias sobre el efecto social de las petroleras en Nigeria. Ibiba trabaja en National Point pero también escribe para el Guardian. Las oficinas fueron destrozadas y los atacantes también robaron dos ordenadores portátiles. Estos habían llegado en motos, gritando, lo que indica que operaron con cierta impunidad, que considerando el que Port Harcourt es una ciudad tan militarizada y tan vigilada suscita ciertas sospechas sobre el móvil de la acción.

Mientras un trabajador del petróleo también fue asesinado. Pertenecía a una sucursal de la empresa estadounidense Global Industries Ltd. El fin de semana anterior un ciudadano libanés también fue asesinado. Mientras en Bayelsa hombres armados secuestraron a la madre del oficial que se encarga de garantizar seguridad para las petroleras. Esa semana hubo otros dos ataques contra oficiales militares destinados en el Delta. Un político también fue asesinado dos días antes (23-7-2007). La violencia del Delta se ha acrecentado a nivel militar pues unida a su tradicional brutalidad y corrupción en favor de las multinacionales, después de las elecciones ha sufrido divisiones internas. Por otro lado, se ha desarrollado una violencia de tipo gansteril en muchas ocasiones cercana a la militar y petrolera como bien podría ser el caso, y usada también por las distintas facciones políticas para coaccionar rivales. Esta muchas veces se confunde o se trata como violencia de carácter política como la que desarrolla en la región el MEND, una organización del pueblo Ijaw que exige la salida de las compañías petroleras y el fin de la opresión socio-económica, para así justificar mas represión. La acción de MEND ha provocado en muchos casos el que las multinacionales se planteen la salida de la región como en el 2006 cuando en una serie de ataques MEND atacó una bomba de petróleo, mató 11 militares y secuestró a personal de la compañía. En aquel entonces Shell sacó del país a 330 empleados y se planteó incluso salir del país. Este año una acción suya contra oleoductos provocó que Chevron suspendiera parte de su actividad. De los 2,5 millones de barriles que Nigeria podría producir tan solo se extrae un cuarto debido a la situación política. Lo cierto es que la extrema pobreza en la que se ha sometido a la población, la extracción barata y la preferencia por solucionar las cosas por la forma represiva y compensando a una elite militar son las causantes de este infierno. Como ecologistas vascos, la situación en Nigeria no sólo nos incumbe por tratarse de flagrantes crímenes ecológicos y por corresponder a la actividad petrolera, principal motor de este sistema capitalista y productor de la mayoría de la polución ambiental y cambio climático. Indirectamente aquí se consume mucha de esa gasolina a través de BP y Shell. Pero también mucho gas a través de la planta de BP en el Abra bilbaína, Bahía de Vizcaya, de donde se distribuye y también quema para producir parte de la energía que consumimos. De allí también proviene desde el 2006 mucho del gas distribuido por las compañías nacionales Gas Natural y Repsol YPF. Estas cuentan con un proyecto de 7 millones de toneladas anuales. Hasta ahora estas compañías eran clientes junto a Iberdrola y Endesa de la empresa Gas Natural Licuado de Nigeria (NLNG), un aglomerado de las compañías históricas que tanta destrucción y opresión han llevado a Nigeria: Shell, Agip, Total y Nigerian Nacional, situada en la isla de Bonny. Pero como decimos ahora Repsol y Gas Natural son también extractoras y productoras: son también responsables directas de gran impacto ambiental, cometido principalmente por la actividad tradicional en la zona: el venteo o quema de gas.

El ataque del 25 de Julio no fue más que un intento de intimidar a aquellos que denuncian esa situación y que no se callan ante tanto atropello. Esperamos que esto tampoco les disuada y haga callar. Somos conscientes que desde aquí tenemos una responsabilidad por denunciar lo que pasa y que estos hechos no sean ignorados por la comunidad internacional. Y aún más responsabilidad porque somos consumidores de ese gas y petróleo que causa esos impactos y terror y porque aquí tienen sus sedes las compañías que lo instigan. Desde aquí nuestra solidaridad para las organizaciones atacadas así como para Michael Watts esperando su pronta recuperación y la de Richard Kenneth.