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El metano invalida las credenciales de la energía hidroeléctrica

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Artículos La revista científica Nature, en su volumen 444, de la edición de 30 de noviembre de 2006, publica un artículo que pone en cuestión la inocuidad de las presas (represas, en algún país latinoamericano) hidroeléctricas.

Dado el interés público de esta información, en un momento en que todas las posibles fuentes energéticas se están poniendo sobre la mesa, como opciones para reducir en lo posible las consecuencias de la caída inexorable de la producción de petróleo y gas, con posterioridad a la llegada de sus respectivos cenit, publicamos aquí la información traducida al castellano para nuestros lectores.

Como comentario e invitando al debate, creemos conveniente considerar el contexto y el momento en que se publica esta información, cargado de muchas llamadas a evitar el calentamiento global y muy pocas a reducir el consumo. Creemos importante señalar también la tendencia hacia el gigantismo, incluyendo en él a los embalses fluviales. Como la central hidorelécrtica de varias decenas de gigavatios que se está planteando, por parte de Europa, nada menos que en el río Congo. Y por otra parte, los recientes ataques a la producción de metano, no sólo ahora con los embalses, sino también con la cabaña animal mundial, como los contrapuntos, que aunque puedan ser bienintencionados, pudieran estar tratando de dar un balón de oxígeno precisamente al CO2, colocando de nuevo “malo” al metano de formación orgánica reciente. Cabe concluir que no hay nada gratuito o inocuo, en cuanto a producción de energía se refiere.
EL METANO ANULA LAS CREDENCIALES DE LA HIDROELECTRICIDAD
Vol 444/30 de noviembre de 2006. NATURE

En su momento, debió parecer un caso sensato de desarrollo sostenible. En los años 80, se inundaron unos 2.500 Km2 de la selva amazónica para crear la presa de Balbina, de forma que pudiese alimentar la demanda de la ciudad brasileña de Manaos. Se perdió un pedazo considerable selva tropical, pero Brasil accedió a una fuente de energía no contaminante. Es un acuerdo que Brasil ha hecho bastante veces; más del 80% de su electricidad nacional proviene de plantas de generación hidroeléctrica.

Pero la limpia y verde imagen de los embalses puede haber sido sobreestimada. La semana próxima, un grupo de investigadores se reúnen en París para discutir sobre las emisiones de gases de efecto invernadero de los embalses tropicales.

Algunos de los últimos descubrimientos parecen llegar a una conclusión inquietante: que el impacto del calentamiento global de las (re)presas hidroeléctricas puede superar a menudo el de plantas de generación eléctrica de combustibles fósiles de similar potencia. Si esto es así, las actuales políticas energéticas, especialmente en nacionales en desarrollo, tendrán que volver a replantearse.

El problema proviene de la materia orgánica del embalse. Grandes cantidades de la misma quedan atrapadas, cuando se inunda la tierra al hacer la (re)presa y todavía más llega a ella por el flujo fluvial después. En las cálidas aguas de los embalses tropicales, esta materia se descompone para formar metano y dióxido de carbono. Aunque ambos son gases de efecto invernadero, la principal preocupación es con el metano cuyo impacto sobre el calentamiento global es 20 veces mayor que el del CO2, en un periodo de 100 años En el caso concreto de Balbina, existe ahora un consenso general: si se trataba de evitar emisiones de gases de efecto invernadero, una planta de combustibles fósiles hubiese sido mejor.

Pero ahí es dónde acaba el acuerdo. En un lado del debate está Philip Fearnside, un biólogo conservacionista del Instituto Nacional de Investigación de la Amazonia en Manaos.

Su trabajo, basado principalmente en cálculos teóricos, observa el agua que sale de los embalses. Muchos de ellos liberan el agua desde varios metros por debajo de la superficie, por l oque el flujo pasa por un cambio abrupto de presión. Fearnside calcula que esto provoca una liberación de metano, de forma similar al burbujeo de una botella de gaseosa cunado se abre la tapa. Sus últimos resultados sugieren que una planta hidroeléctrica convencional en el trópico emitirá, durante los diez primeros años de vida, unas cuatro veces más carbono que una planta equivalente de combustible fósil.

Frente a él, en una controversia que dura ya más de una década, se encuentra Luiz Pinguelli Rosa y sus colegas de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, quienes acusan a Fearnside de exagerar las emisiones de los embalses. Critican en concreto que Fearnside ha extrapolado de medidas tomadas en la (re)presa de Petit Saut en la Guayana francesa; los datos se tomaron durante los años inmediatamente posteriores a la creación del embalse, cuando la acumulación de materia orgánica pudo ser máxima.

Con los pocos datos disponibles sobre embalses tropicales, el debate se ha ido haciendo más cáustico sin llegar a conclusión alguna. Los grupos ecologistas dudan de la imparcialidad del trabajo de Rosa, que está financiado parcialmente por el sector hidroeléctrico. Rosa rechaza firmemente cualquier prejuicio y a su vez acusa a Fearnside de ir sólo a demostrar que “hay algo malo en las (re)presas”.

La reunión de París, que tendrá lugar el 5-6 de diciembre, está organizada por la UNESCO y no parece que vaya a acabar con las disputas, pero los investigadores discutirán con nuevos datos sobre el metano. Por ejemplo, el 14 de noviembre, Fréderic Guérin, del Laboratorio de Meteorología de Tolouse, en Francia, publicó junto con algunos colegas los resultados sobre la liberación de metano curso debajo de tres embalses tropicales (1). Descubrieron que se genera tanto metano en el embalse que las emisiones curso abajo, que rara vez se contabilizan en las estimaciones del impacto de una (re)presa, deberían suponer entre un décimo y un tercio del total de emisiones. Otro nuevo documento estima que , para Balbina, sólo las emisiones curso abajo tienen el mismo potencial de calentamiento de efecto invernadero que el 6% de todos los combustibles fósiles que consume Sao Paulo, una ciudad de 11 millones de habitantes (2)

Incluso sin esas emisiones río abajo, el efecto global de los embalses puede ser significativo. Dani Cullenward, un experto en política energética de la Universidad de Stanford, ha hecho unos cálculos previos de los descubrimientos de los impactos anunciados por Fearnside. Cullenward cree que hacen falta más datos, pero sus estimaciones sugieren que los embalses liberan entre 95 y 122 millones de toneladas de metano por año. Si resulta correcto, las estimaciones de emisiones globales de metano (que generalmente no incluyen las emisiones de éstos), tendrían que aumentar en un quinto. Incluso la extrapolación de las cifras de Rosa le ofrece a Cullenward un total de 23 millones de toneladas.

Muchos piensan que lo que sabemos ya es suficiente para actuar. Algunos muestran preocupación por los proyectos gigantescos que están previstos ne áreas tropicales, tales como el proyecto de 5.000 millones de dólares del río Congo. Otra preocupación es el Mecanismo de Desarrollo Limpio (en inglés, Clean Development Mechanism ó CDM), un sistema que permite a las naciones desarrolladas financiar proyectos de energía limpia en naciones en desarrollo, a cambio de créditos que pueden utilizarse para cumplir con el Protocolo de Kyoto. Las reglas actuales permiten que determinados proyectos hidroeléctricos sean financiados bajo el CDM, una situación que a algunos científicos y ecologistas les gustaría revisar.

Pero no es probable que cambien las cosas, sin más datos, por los que la reunión de la UNESCO discutirá qué asuntos son prioritarios y cómo trabajar juntos de la mejor forma posible. Podría haber progresos importantes en 2008, cuando el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (PICC o en inglés IPCC) decida si comienza a trabajar o no en un informe especial sobre energía renovable. Los informes especiales previos del PICC han tenido una notable repercusión política y el asunto de las (re)presas encaja muy bien en el ámbito de los estudios de energía propuestos, dice Bert Metz, un experto en política climática de la Agencia de Valoración Ambiental holandesa y codirector de uno de los tres grupos de trabajo del PICC.

(1) F. Guérin et al. Geophys. Res. Lett. 33 L21407 (2006)
(2) A. Kemenes, B. R. Forsberg & J.M. Melack en Proc. 8th Int. Conf. Southern Hemisphere Meteorology and Oceanography, Foz do Iguaçu, Brasil, 24-28 abril 2006. 663-668 (INPE, Sao José dos Campos, Brasil, 2006)