Bienvenido(a) a Crisis Energética lunes, 26 septiembre 2022 @ 04:49 CEST

Volatilidad internacional resalta dependencia energética de EE.UU.

Artículos The Wall Street Journal publica hoy una análisis de Gerald F. Seib, donde analiza la dependencia energética norteamericana y el marco de tensiones globales generadas por la política exterior de George W. Bush. Mr. Seib descubre el agua caliente, afirmando que es el petróleo el principal rector de la política norteamericana en Oriente Medio y señala sus razones. Más vale tarde que nunca.... Lo interesante es que la nota se atreve a aparecer en el WSJ, diario financiero promotor de la petropresidencia.
Lo transcribimos a continuación: Por Gerald F. Seib
The Wall Street Journal

Desde Irak a China, desde la franja de Gaza a Irán, los mayores problemas de política exterior están activando la misma alarma: es imperativo que Estados Unidos se vuelva más independiente en materia de energía.

Sin embargo, eso es precisamente lo que los estrategas en Washington no han podido, o no han querido, lograr. De hecho, la vulnerabilidad de EE.UU. frente a los problemas en las volátiles regiones productoras de crudo está en aumento. Ello ocurre justo cuando la temporada de vacaciones de verano en EE.UU., en la que el uso del automóvil aumenta fuertemente, llega a su fin con precios del petróleo cercanos a los US$65 por barril, una cifra impensanble hace un tiempo. En resumen, mientras que el Siglo XX fue el siglo del crudo, el XXI ya se está configurando como el siglo de cualquier energía futura, o el siglo de las batallas por lo que queda de crudo.

La omnipresencia del petróleo en los cálculos de política exterior de EE.UU. será resaltada esta semana. El gobierno provisional de Irak (un país rico en crudo que está bombeando menos ahora de lo que bombeaba antes de la invasión estadounidense) nuevamente tratará de redactar una constitución que supuestamente comience a estabilizar el país. Al mismo tiempo, Israel tratará de evacuar a los últimos colonos judíos de la franja de Gaza para que el territorio pueda ser transferido a los palestinos. El área no tiene petróleo, pero todo el episodio es un recordatorio de cuán vulnerable y volátil sigue siendo el Medio Oriente.

Entre tanto, el presidente George W. Bush se está preparando para una reunión con el presidente de China, Hu Jintao, en septiembre. El encuentro se produce tras un episodio desagradable en el que el Congreso estadounidense bloqueó la compra que la petrolera china Cnooc Ltd. planeaba hacer de la estadounidense Unocal Corp.

Simultáneamente, EE.UU. y Europa Occidental están avanzando hacia una confrontación que se dará en las Naciones Unidas en septiembre con Irán, el cuarto productor de crudo del mundo. El tema: el programa nuclear iraní.

Si parece que el olor a petróleo se percibe sobre toda la agenda internacional de Washington, bueno, esa es la verdad. \"El mayor problema de seguridad nacional es que somos cada vez más dependientes de las regiones más inestables del mundo para obtener el oxígeno de nuestra economía industrializada, el petróleo\", dice Robert Hormats, vicepresidente de la junta de Goldman Sachs International. \"Y no parece haber una sensación de urgencia respecto a las políticas energéticas\".

Es cierto que, tras cuatro años de deliberaciones, el Congreso aprobó una ley de energía hace unos meses. Pero incluso sus promotores la encuentran un poco decepcionante. La ley abre las puertas a más plantas de energía nuclear y a un mejor uso del carbón para la generación de energía, pero no promete tener un impacto considerable e inmediato en el consumo de gasolina de EE.UU. Incluye, entre otras cosas, altos subsidios para el etanol, el que debe ayudar a disminuir gradualmente el uso de gasolina a largo plazo, e incentivos modestos por la compra de autos híbridos que usan menos gasolina, pero no hay nada muy revolucionario en la nueva ley.

Entretanto, las importaciones de petróleo, como porcentaje del consumo total estadounidense, están por encima del 60%, más que el 50% registrado hace una década.

Muchos acusaron al presidente Bush de invadir Irak con el solo propósito de obtener petróleo barato, pero esto no se ha materializado. Cualquiera que fuesen los motivos del Presidente, lo único cierto es que Irak está produciendo ligeramente menos petróleo. Y debido a la ola terrorista, Irak es más vulnerable a las interrupciones de producción hoy que antes.

Y los funcionarios iraníes, que enfrentan una sanción de la ONU por poner en marcha un programa nuclear encubierto, están anticipando que podrían usar el arma del petróleo para responder si es necesario.

Y en cuanto a la Franja de Gaza, la lucha por expulsar colonos israelíes de una pequeña área que formaría parte de un potencial estado palestino ilustra simplemente cuán largo y lento será el camino para crear un Medio Oriente políticamente estable y una región en la que los palestinos radicales no puedan apelar a sus hemanos árabes para que usen el petróleo como arma de presión.

Por otro lado, la pelea con China respecto de Unocal es un recordatorio de que el gigante asiático es ahora el principal rival de EE.UU. en la carrera por asegurar suministros petroleros. Lo cual lleva a pensar a Hormats que lo que el presidente Bush y su contraparte china deberían hacer es volverse socios energéticos, en lugar de rivales energéticos.

Un primer paso para una alianza de este tipo podría ser que China abra el camino para que más empresas estadounidenses lleven su experiencia en exploración petrolera y extracción de energía a su territorio, y de esa forma contribuir al aumento de la producción.

Imagínese, dice Hormats, si el petróleo pudiera ser por fin una fuente de cooperación, en vez de una fuente de tensión.