Bienvenido(a) a Crisis Energética lunes, 18 noviembre 2019 @ 14:17 CET

Hay mucha más CERA de la que arde

  • Autor:
  • Lecturas 4.071
Noticias Daniel Yergin es uno de los más hiperactivos escépticos del cénit. Hace un mes se daba noticia en este weblog del delirante informe elaborado por CERA, empresa de relaciones públicas de la que es fundador y propietario, en el que se preveía que la producción de petróleo superaría a la demanda en seis o siete millones de barriles para finales de esta década.

El domingo 31 nuestro infatigable petroptimista vuelve a la carga en un artículo del Washintong Post (exigen registro pero puede leerse aquí) en el que aunque reconoce que ahora nos movemos en un estrecho margen, nos vende la idea de que se trata de una situación pasajera ("no es la primera crisis, sino la quinta", atención a este argumento con el que a pesar de que Colin Campbell lo desmontó hace años con el adjetivo adecuado - geológica- nos bombardearán en los próximos meses), también encuentra tiempo para criticar la excesiva regulación: "The current Securities and Exchange Commission disclosure rules, which define “reserves” for investors, are based on 30-year-old technology and offer an incomplete picture of future potential" que impide a las petroleras engordar sus reservas (y elevar por tanto el precio de sus acciones) con los cuentos (o las cuentas) de la lechera que la milagrosa tecnología nos facilitará, al fin y al cabo este caballero no es otra cosa que un lobbysta tal y como ponía al descubierto ayer en su weblog el escritor y periodista Jim Kunstler en el artículo The Yerguin Puzzle

Pero ¿quien diablos es Daniel Yerguin? Según Wikipedia en 1992 ganó un Pulitzer de no ficción con un mamotreto de 800 páginas, una historia épica de la industria del petróleo y después fundó CERA, afortunadamente, Sourcewatch, un interesante observatorio de la industria de la fabricación del discurso, que mantiene un directorio muy útil sobre este tipo de empresas tiene también un par de escuetas entradas para nuestro personaje y su peculiar empresa de relaciones públicas