Bienvenido(a) a Crisis Energética sábado, 07 diciembre 2019 @ 08:45 CET

Arabia Saudita: las cuentas no cuadran

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Noticias Una de las principales dificultades para predecir el comportamiento de los mercados energéticos, o para modelar el agotamiento del petróleo, es la falta de transparencia en los datos acerca de las reservas, pero también de la producción. Un buen ejemplo de este hecho lo resalta el portal Rigzone en su noticia "Saudi's Crude Calculations Don't Add Up": los datos que ofrece la propia Arabia Saudita sobre su producción no coinciden con los datos que suministra la propia OPEP o la Agencia Internacional de la Energía. En concreto, durante el mes de marzo, Arabia Saudita afirma haber producido 848 millones de barriles de petróleo, mientras que OPEP da la cifra de 839 millones de barriles y la AIE 813 millones de barriles.

La noticia de Rigzone especula que las diferencias se pueden deber a simples márgenes de error, o al hecho de que Arabia Saudita ofrezca datos del petróleo que produce y querría vender, en oposición a lo que después realmente vende (teniendo en cuenta la escasez de capacidad de refino de los petróleos más pesados y ricos en azufre que cada vez abundan más en la cesta petrolera saudita). No obstante, en el pasado, la situación ha sido la inversa: Arabia Saudita ha reportado una producción menor de la que otras agencias han calculado. Desde 1999 a 2003 la petrolera nacional saudita ARAMCO ha reportado casi 1’3 millones de barriles diarios de menos, si comparamos sus cifras con las de la OPEP, la AIE, BP o la EIA.

La diferencia es que si en tiempos pasados esas divergencias podían atribuirse a la clásica puja interna entre miembros de la OPEP por producir por encima de las cuotas, hoy en día las diferencias pueden atribuirse a una nueva realidad: Arabia Saudita no produce todas las calidades de petróleo que las refinerías pueden absorber y se ha quedado de nuevo sola en su papel de productor comodín en caso de problemas en el resto del cartel. Y como telón de fondo, el eterno de problema de cómo mantener unos niveles de producción que aseguren los precios más altos posibles sin que al mismo tiempo se anime a la competencia fuera de la OPEP a producir más petróleo (algo difícil) o se produzca una destrucción de la demanda a través de medidas de conservación o una recesión, posibilidad mucho más realista que el descubrimiento de un nuevo Mar del Norte.