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El botín de los petrodólares

  • lunes, 27 septiembre 2004 @ 16:00 CEST
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Artículos Naomi Prins, ex banquera de inversión en Goldman Sachs, Bear Stearns y Lehman Brothers ha publicado un artículo en La Vanguardia titulado El botín de los petrodólares, donde analiza donde van a ir a parar todos los millones de petrodólares que se están ganando con los últimos y espectaculares aumentos del precio del crudo. Por su interés, reproducimos el artículo a continuación. El botín de los petrodólares

El encarecimiento del petróleo penaliza a los consumidores pero supone una inyección de recursos cuantiosos para los productores. Desafortunadamente, la historia demuestra que las elites corruptas que gobiernan reciclan los dólares del petróleo invirtiendo en bancos occidentales en vez de en el desarrollo humano de sus pueblos.

Aunque el dinero del petróleo siga fluyendo hacia las naciones de la OPEP, no se redistribuyen sus beneficios a quienes más los necesitan.

Nomi Prins - 06:00 horas - 26/09/2004

Unos precios elevados del petróleo suponen cosas diferentes para gente diferente. Por supuesto, están golpeando a los consumidores en las gasolineras y provocando suspensiones de pagos en las compañías aéreas pero no están perjudicando a todo el mundo. Las acciones de Halliburton, por ejemplo, están cotizando en sus niveles máximos en tres años. Y las naciones que integran la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) están recibiendo cantidades de petrodólares. Cada vez que crece la demanda de petróleo o que surgen problemas de oferta, ingresan felizmente el dinero del petróleo.

Los petrodólares, el dinero pagado a los países productores de petróleo (especialmente a los de Oriente Medio) y depositado en bancos occidentales, están viviendo un apogeo como no ocurría desde los años 70.

Países como Arabia Saudí han adoptado una nueva estrategia que le permite salir ganando en todos los casos. Por un lado, son los embajadores de la calma con relación a las preocupaciones sobre la oferta. El ministro de Petróleo de Arabia Saudí, Ali al-Naimi declaró a los periodistas durante una reunión de la OPEP la semana pasada en Viena: ¿saben qué pasaría si pusiéramos otro millón de barriles en el mercado? No hay clientes para otro millón de barriles”. Su capacidad para controlar el debate sobre la oferta se ve ayudada por el hecho de que controlan las mayores reservas mundiales de crudo. Por otra parte, consiguen invertir miles de millones de dolares de beneficios petroleros.

Según una reciente previsión de la Energy Information Administration, Arabia Saudí lidera la lista de ingresos de la OPEP con unas ventas de petróleo que se transformarán en 91.700 millones de dólares (74.817 millones de euros) este año. Irán es segundo con 27.500 millones de dólares (22.4369 millones de euros ) y Nigeria tercera con 27.000 millones de dólares (22.029 millones de euros). Los ingresos reales obtenidos hasta ahora se sitúan un 10% por debajo de estas previsiones. Los Emiratos Árabes Unidos ganarán 26.300 millones de dólares (21.457 millones de euros ) según estas estimaciones y Venezuela, 25.800 millones de dólares (21.049 millones de euros).

Excluyendo problemas, como un improbable desplome de los precios del petróleo, los países de la OPEP llevan camino de ganar 286.400 millones de dólares (233.670 millones de euros) este año, un incremento del 19% respecto al 2003. Y sin embargo, en la mayoría de estos países, la deuda interna es mayor que la deuda externa. Según el Dr. Gal Luft, director ejecutivo del “Institute for the Analysis of Global Security”, “la pregunta es –¿querrán estos países canalizar sus ingresos apropiadamente, para invertir en la gente en vez de en capital físico?”.

De hecho, unos elevados y crecientes precios del petróleo se han convertido en una oleada de ingresos por exportaciones y unos excedentes externos abultados. Pero eso no quiere decir que el dinero se esté gastando en fortalecer las economías nacionales o las poblaciones. Quiere decir que las monedas locales se están revalorizando respecto al dólar y que unos países de la OPEP más ricos son capaces de importar más bienes a unos precios más baratos, sin tener que preocuparse de cosas como sus manufacturas internas o en crear empleos para sus crecientes poblaciones.

Según el ministro de Finanzas, Ibrahim Al Assaf, quieren gastar algo del dinero en reducir la deuda pública. Originalmente, el gobierno saudí había anunciado en diciembre de 2003 un déficit público de 8.000 millones de dólares (6.527 millones de euros) para este año. Pero gracias a los elevados precios del petróleo, están esperando un excedente presupuestario potencial de 35.000 millones de dólares (28.556 millones de euros), según Nahed Taher, economista jefe del Saudi National Commercial Bank (NCB), el mayor del país, que prevé unos ingresos totales para el país de 78.900 millones de dólares (64.373 millones de euros), de los que el 84% corresponde a los ingresos petroleros.

Brad Bourland, economista jefe del Saudi American Bank, considera que es más probable que Arabia Saudí invierta en construir para acumular activos y en reducir su deuda pública que en desarrollo humano. “Si gastan en desarrollo humano, será el año próximo”.

En la más pobre Nigeria, donde los ingresos por petróleo se han incrementado un 29% este año, no cabe la menor duda de que la mayoría de su población seguirá empobrecida. Según el Banco Mundial, el 80% de sus ingresos va a parar a tan sólo el 1% de la población. Según Luft, “en Nigeria, a pesar de cientos de miles de millones de dólares de ingresos recibidos por sus exportaciones de petróle, la gente sigue viviendo con un dólar diario. Regímenes con gobiernos corruptos no están afrontando problemas como la pobreza, el SIDA, y sanidad”.

Desgraciadamente, aunque el dinero del petróleo siga fluyendo hacia las naciones de la OPEP, no se redistribuyen sus beneficios a quiénes más los necesitan.

Nomi Prins
Periodista