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Conceptos sobre industrialización del gas

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Artículos Un anónimo comunicante nos envía este mensaje acerca del trascendental asunto del gas boliviano: Luis Carlos Kinn un estudioso del tema del gas boliviano, se ha sentido inquieto por ciertas expresiones del Presidente Carlos Mesa, y ha creído necesario introducir valiosas explicaciones sobre lo que debería considerarse como Industrializar tan importante combustible para beneficiarse con el valor agregado: Santa Cruz de la Sierra, 29 de Junio de 2004

Señor
Carlos D. Mesa Gisbert
EXCMO. PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA
Palacio de Gobierno
La Paz.-

Asunto:
A) LOS COMENTARIOS DE SU EXCELENCIA RESPECTO A LA INDUSTRIALIZACION DEL GAS.
B) LA “EXPORTACION INTELIGENTE DEL GAS”

Señor Presidente:

Con mucho respeto le solicito que tome unos minutos se su apretada agenda, y lea con detenimiento esta carta. Al final de leerla, estimo que me dará la razón, lo cual será provechoso para Su Excelencia y para el país.

El Presidente de los bolivianos, a 20 días del Referéndum, en un país que se debate entre la vida y la muerte por la desinformación sobre los hidrocarburos, no ha sido indemne a dicha situación y también está desinformado sobre un tema crucial para el país: la industrialización del gas.

Hace tres días, en ocasión de un foro con los estudiantes de La Paz, según el diario La Prensa de ayer, Su Excelencia habría expresado: “Del gas que se extrae, sólo una mínima parte sirve para ser industrializado, el resto habría que reinyectarlo a la tierra o quemarlo. Este es un pésimo negocio, una mala visión económica”. Eso no es correcto, Su Excelencia. Esta aseveración mía puede ser corroborada por dos profesionales que forman parte del equipo asesor del Ministerio de Hidrocarburos: los ingenieros Carlos A. Contreras y Gonzalo Saavedra, quienes conocen de este tema. Es imperiosamente necesario que Su Excelencia esté bien informado al respecto, pues las buenas decisiones dependen de la buena información que se tenga. Como expongo más abajo, de ello puede depender la pacificación y el futuro de nuestro país, y la continuidad del Gobierno de Su Excelencia.

Una de las principales formas de industrializar el gas es transformarlo en diesel mediante el proceso conocido como GTL (ver artículo de prensa adjunto). Para nuestro país, esa es la más importante forma de industrializarlo, la que mayores beneficios a corto, mediano y largo plazo nos traerá, pues el mercado para el diesel, aparte del mercado interno, es inmenso: todos los países del mundo usan diesel, y -debido a la calidad del diesel de GTL- podemos ser competitivos en cualquier país a donde exportemos dicho diesel. Solamente con el mercado regional (Brasil , Argentina, Chile) nos da para que desarrollemos al menos tres grandes plantas de más de 100.000 BPD. Si miramos un poco mas allá, veremos que EEUU importó, en el 2003, 9,65 millones de BPD de petróleo y 2,6 millones de BPD de diesel y gasolina, y esos volúmenes crecerán. En México, por la gran base de crudos pesados y contaminantes, fácilmente las refinerías de PEMEX pueden comprar 100.000 BPD de diesel de GTL para mejorar su propia producción. Ante esta demanda, en base a recientes desarrollos tecnológicos, en Qatar se han iniciado ya tres plantas de más de 100.000 BPD de GTL (ver anexo 2).

Su Excelencia, es un grave error histórico y es un grave daño al país, el continuar basando principalmente nuestra política de hidrocarburos – al igual que los presidentes Banzer, Quiroga y Sánchez de Lozada- en solamente en la exportación del gas como materia prima. Debemos ver la realidad que la tendencia energética mundial ofrece para nuestro país (ver Anexo 2, GTL y DME). Pero es necesario verla como una política fundamental del Estado Boliviano, no sólo con el postulado obligado del Articulo 60 del Proyecto de Ley de Hidrocarburos presentado por Su Excelencia. Las grandes coyunturas históricas y políticas de un país exigen también grandes definiciones de parte de sus gobernantes.

Para transformar el gas en diesel, en la primera parte del proceso se transforma el gas en otro llamado “syngas”, una mezcla de monóxido de carbono, dióxido de carbono e hidrogeno. Y aquí viene el punto en que Su Excelencia está desinformado: se puede usar todo el gas para ello; el metano (90%), el etano (5%) y el propano y el butano. Generalmente sólo se usa el metano, pues el etano se lo utiliza en la petroquímica convencional (plásticos), y el propano y el butano se los convierte en GLP .

Otra forma de industrializar el gas es la de solamente usar el etano vía la petroquímica convencional –y es a la que Su Excelencia se refiere cuando dice que “sólo una mínima parte sirve para ser industrializado”. Si bien es una importante forma de industrialización del gas para nuestro país, no es la de mayor potencial ni de inversión ni de mercado, pues se necesitan producir 30 millones de MCD de gas para sacarle el etano (el 5%) que alimente una planta petroquímica de 600,000 toneladas por año. Y sucede, Su Excelencia, que una planta de GTL de 100.000 BPD también consume 30 millones de MCD de gas, y esto nos da pie a ver la mejor opción: sin excluir la exportación del gas –como se describe mas abajo- podemos lograr una planta de petroquímica convencional por cada planta de GTL de 100.000 BPD. Y podemos instalar tres, cinco o diez o más plantas de GTL, y aun así tendríamos mercado. Prácticamente no hay limitaciones en ese sentido.

La “exportación inteligente del gas” Para mejor explicar lo expuesto hasta el momento, Su Excelencia, es necesario ver el marco general de cómo se podría dar el futuro del manejo de nuestros hidrocarburos. Y para ello es necesario hablar de la exportación del gas y de nuestro entorno regional, más aún considerando que pronto Su Excelencia tendrá reuniones de suma importancia con los presidentes de Brasil y Argentina. Debemos exportar gas, como materia prima, pero convirtiendo dicha exportación en un artífice de la industrialización del gas y del país – es decir una “exportación inteligente del gas”- bajo las siguientes tres condiciones básicas:

1. Precios altos: Los precios en boca de pozo deben ser lo suficientemente elevados que permitan que se logre el 50% de ingresos fiscales independientemente de los volúmenes, y que al mismo tiempo ello sea rentable para la empresa productora. Esto se puede lograr solamente con los mercados regionales para nuestro gas, es decir, con Brasil, Argentina y eventualmente Chile. Los dos primeros necesitan – y van a comprar- gas boliviano, independientemente de que pase en nuestro país en el Referéndum, e independientemente de que ellos desarrollen sus reservas o encuentren más gas en sus territorios, pues desde el punto de vista de seguridad energética -la base para la vida de cualquier país- y ante la dependencia creciente en cuanto al gas de la gran economía de esos dos países , ellos no agotarán sus propias reservas, sino que también comprarán de afuera de sus fronteras (Brasil, con crecimiento anual del consumo de gas del 14.2% , tiene apenas 8.6 TCF de reservas probadas, y Argentina 23.4 TCF, con una relación producción/reserva de apenas 16). Se puede argumentar que tienen la alternativa de comprar el gas vía LNG, pero les costaría mínimo 3.5 dls/millar de pie cúbico (MPC). Por ello, para esos dos países la mejor opción es el gas de Bolivia, aun a precios en boca de pozo arriba de los 1.5 dls/MPC. Las actuales ventas de gas a Brasil, cercanas a 1.6 dls/MPC en boca de pozo, lo confirman. En Argentina la necesidad creciente de gas, las fuerzas del mercado, y la desregulación paulatina de los precios harán que paguen en ese orden. Ni que decir de Chile: el “gas por mar” no nos llevará a buena costa, como lo estamos percibiendo tempranamente . En lugar de posibilitar que Argentina nos compre a nosotros gas a la mitad del precio con el cual ellos venden a Chile- ¿acaso, Su Excelencia, no es más conveniente que nosotros les vendamos a los chilenos - a buenos precios y bajo las condiciones de los dos puntos siguientes-, mediante el sistema “swap”?: le entregamos gas a Argentina en Yacuiba, y que ellos entreguen a Chile desde Neuquén o desde Salta a cuenta nuestra. Esto se puede hacer ya mismo, sin que se construya un gasoducto que lleve el gas a la costa, pues aparte de la gran resistencia social a esa posibilidad, ello representa un gran riesgo para la industrialización del gas en nuestro país: una vez el gas esté en la costa, allí se asentaran los grandes proyectos de industrialización del gas, y ya no en Yacuiba u otras zonas del país. Bajo este enfoque, en un futuro a mediano plazo, cuando la integración energética del Cono Sur en base al gas boliviano, y cuando Chile esté más integrado a nuestro gas, a nuestro diesel y a nuestra energía eléctrica, y nosotros tengamos una gran fortaleza económica en base a la industrialización del país que se iniciará con la industrialización del gas, entonces sí, Su Excelencia, podremos negociar con éxito y lograr una salida útil y soberana al mar. Y sólo con estos tres mercados regionales, a buenos precios, es tan grande el volumen que se puede exportar que hace innecesario buscar mercados que necesitan precios bajos en boca de pozo como el precio de largo plazo utilizado en el proyecto LNG, para México o EEUU, pues ese bajo precio en boca de pozo es la única manera de poder competir -en esos mercados- con las ofertas de gas de Indonesia, Rusia o Australia. Y ahí viene el punto más crítico: ese bajo precio para el mercado mexicano o norteamericano es también un precio que impide que las empresas tengan operaciones rentables si tienen que tributar el 50%. Y lo más importante: así podemos evitar la potencial división y la confrontación que sufre el país por lo que en el fondo es la posibilidad de la salida del gas por un puerto chileno y sus consecuencias para nuestro país.

2.Gas “casado”: La exportación de gas a nuestros vecinos debe estar estrechamente relacionada (y no solo “en el marco de...”) con la venta de productos industrializados del gas: diesel, energía eléctrica, urea y otros, pues Brasil, Argentina y Chile necesitan esos productos. El mismo Petrobras podrá monetizar sus reservas bolivianas sin mercado y producir diesel ecológico para San Pablo. No es una idea descabellada. Es una buena posición negociadora. Como en el mercado: ante la necesidad del ama de casa y ante la escasez, la casera la hace comprar cebollas “casada” a las papas, pues sabe que necesita ambas y que no tiene muchas opciones.

De esa manera, al haber mercados seguros y contratos a largo plazo, los capitales brasileros, argentinos o chilenos serán los primeros en venir para proyectos de industrialización del gas, para exportar a sus mismos países, más aún si damos las condiciones descritas en el próximo punto.

3. La “maquila energética”: Se debe, a toda costa, mantener un diferencial importante entre el precio del gas para uso industrial dentro de nuestras fronteras y el precio del gas vendido a nuestros vecinos: esa es un elemento clave para atraer la inversión, para que todo tipo de industrias se asienten en polos de desarrollo en nuestras regiones fronterizas. Sin que el Estado ni las empresas pierdan dinero, se puede lograr ese diferencial, optimizando el costo del transporte del gas hasta esos puntos, y así también posibilitando que sean más los departamentos que tengan acceso al 11% de las regalías por producción de gas: para los proyectos industriales de Puerto Suárez, se debe usar gas de Santa Cruz, pues existe capacidad instalada de producción sin uso, es sólo abrir válvulas (caso Río Grande); para los proyectos industriales de Yacuiba, se debe usar gas de Tarija; para los proyectos industriales de La Paz (Tambo Quemado, El Alto, Patacamaya) o de Cochabamba, se debe usar gas del Chapare. O en otras regiones de nuestro país como Santa Cruz, Potosí, donde hayan otras ventajas como infraestructura o otras materias primas, se pueden desarrollar parques industriales en zonas francas dedicadas a la exportación. Todo ello aprovechando el bajo costo del gas que permita bajos costos de energía eléctrica para diversas industrias que sean intensivas en energía eléctrica, o para proyectos de industrialización del gas. Así se pueden tener menores costos de producción en el lado boliviano de las fronteras, para producir productos industrializados y exportar en condiciones muy competitivas. Sería una “maquila energética” que daría inicio a la industrialización del país. Las condiciones están ahí. Su Excelencia, tenemos esa oportunidad, no la desechemos.

El control real del gas: para lograr todo el panorama expuesto, Su Excelencia, es imprescindible tener el control real del negocio del gas para definir sus condiciones de venta. Se necesita una real recuperación de la propiedad de los hidrocarburos que se producen. Y se puede lograr, sin confiscar ni expropiar, con tan sólo el siguiente cambio en la Cláusula 3 de los Contratos de Riesgo Compartido: En lugar del párrafo : “…mediante el cual la EMPRESA XXX adquiere el derecho de propiedad de la producción de hidrocarburos que obtenga…”, insertar el párrafo : “…mediante el cual la EMPRESA XXX adquiere el derecho de comercializar la producción de hidrocarburos que obtenga, bajo condiciones sujetas a aprobación por parte del Estado Boliviano…”. Su Excelencia, los mejores mercados para la exportación de gas, en cuanto a precio y volumen, están aquí, son nuestros vecinos. Y eso también es cierto para la exportación de energía eléctrica, diesel y otros productos industriales que usen energía eléctrica intensivamente. Con voluntad política de integración, es seguro que los presidentes Lula, Kirchsner, y porque no, Lagos, apoyarán un enfoque de este tipo, pues no hay relación más estable y duradera que una relación justa y equitativa. Démosle vital importancia a la relación Sur-Sur, aún para la captación de inversiones y préstamos. Es completamente necesaria esta re-orientación de la visión del gobierno de Su Excelencia al respecto del tema hidrocarburos, con el aliciente que también son las mejores opciones para las empresas. Así el Estado podrá recaudar el 50% y las empresas podrán tener operaciones suficientemente rentables y de largo plazo, sin el temor de la nacionalización, pues parece que de aquí en adelante será una espada de Damocles para ellas si no hay cambios en las condiciones actuales. Sr. Presidente, dénos una Política Energética que nos llene de orgullo, pues este es una de las más grandes fuerzas que mueven a un pueblo. Con este motivo, reciba Sr. Presidente, las expresiones de mi más alta consideración, Luis Carlos Kinn F.
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