Bienvenido(a) a Crisis Energética lunes, 17 diciembre 2018 @ 10:26 CET

No fastidien con el EROEI

  • Autor:
  • Lecturas 6.489
Artículos Peter Huber, co-autor del libro "The Bottomless Well: The Twilight Of Fuel, The Virtue Of Waste, And Why We Will Never Run Out Of Energy", donde se califican de mitos infundados los temores a que nos quedemos sin energía, escribe en Forbes el artículo "Thermodynamics and Money". Huber ataca los conceptos de EROEI (Energy Return Of Energy Invested), rebautizado en Crisis Energética como TRE (Tasa de Retorno Energético), y sostiene que las limitaciones matería-energía son irrelevantes ya que los efectos de la cultura monetaria prevalecen sobre cualquier tasa negativa en el retorno energético.

Marcos Martínez ha traducido para los lectores de Crisis Energética este interesante artículo: Termodinámica y dinero
Por Peter Huber.

Peter Huber

En su tiempo M. King Hubbert fue un gran geólogo que dedicó su vida a estudiar los depósitos de petróleo y gas del planeta. Pero al hacerse mayor, ya no fue el mismo. Su teoría del ‘peak oil’, que anda citando mucha gente estos días, es motivo de estudio en la economía basura.

Hubbert nació en 1903. En 1949 concluyó que la era de los combustibles fósiles estaba llegando a su fin, y bastante pronto. Predijo que la producción mundial [de crudo] podría alcanzar su cenit sobre el 2000 y a partir de ese momento declinaría inexorablemente. En 1980 el anciano Hubbert estaba convencido de que la inevitable crisis “era algo único tanto para la historia de la humanidad como para la historia geológica... Sólo podemos usar una vez el petróleo. Sólo podemos emplear los metales una vez. Pronto se quemará todo el petróleo y todos los metales de las minas serán extraídos y transformados.” Así que nos veremos impelidos a abandonar por completo nuestra “cultura monetaria” reemplazándola con una contabilidad atada a las restricciones de la “materia-energía”. Un editor de la revista ‘Geophysics’ resumió los puntos de vista de Hubbert en 1983: “Son incompatibles la ciencia de la materia-energía y el sistema histórico de las finanzas”.

Hoy, estas mismas tonterías son maquilladas con números en un análisis llamado EROEI (Energy Return On Energy Invested). Según esta teoría nunca puede tener sentido quemar dos unidades de energía para extraer una unidad. Los defensores del EROEI conceden, por ejemplo, que el mundo para varios siglos de petróleo de baja calidad en esquistos y arenas bituminosas, pero también pueden provar que es irrelevante. Argumentan que lleva más energía cocer este tipo de petróleo para sacarle los desechos que la que se puede obtener al final con el crudo recuperado. Y un EROEI negativo sólo puede significar una quiebra energética. Así que cuanta más inversión se haga en semejante tipo de energía, con más rapidez las cosas se paralizarán.

Los cálculos del EROEI están arrojando basura al debate público sobre la energía. Una y otra vez vuelven a explicar porqué una forma de energía como las arenas asfálticas, los esquistos, el maíz, la madera el viento o cualquier otra no puede ganar. Aún en revistas tan serias como Science, por ejemplo, se han publicado artículos en esa línea. Los libros de cuentas energéticas han mostrado que se puede sacar un provecho. No obstante, en el mundo real, a los inversores les importa un bledo si ganan un EROEI positivo. Lo que a ellos les importa es el rendimiento sobre los dólares invertidos. Y ambas cosas no son lo mismo, aún estando próximas, porque diferentes formas de energía llevan ferreamente emparejados diferentes precios. Invierta diez unidades de 10 céntimos de energía para capturar una unidad de 10 dólares y entonces perderá energía, pero ganará dinero. Y entonces Wall Street le costeará los gastos de aquí hasta Alberta.

Así es como sucede. La gente que hoy extrae petróleo de las arenas asfálticas emplea gas para alimentar sus refinerías. También hay gas debajo de lo que se ha llamado ‘la mina de los trillones de barriles’ de Alberta. Y es barato porque no se debe distribuir con ningún gaseoducto hacia donde vale más. Como una alternativa al gas, Total S.A., el gigante del petróleo francés, está pensando construir una central nuclear que produzca el calor para disolver y quebrar los asfaltos. Pero los reactores nucleares sólo extraen una minúscula fracción de la energía que podrían liberar de los núcleos de los átomos de uranio. El resto es descartado como ‘basura’. Según la lógica del EROEI, el uranio nunca debería ser empleado para generar electricidad o calor. Pero el uranio es miles de veces más barato que el petróleo por unidad de energía almacenada en la materia prima.

Los verdes que tanto alaban las virtudes de la biomasa como una fuente de energía pocas veces advierten que casi toda ella es empleada en fábricas madereras que queman las ramas y los serrines ‘in situ’. A nadie le importa cuánta energía ha ‘invertido’ el sol para hacer crecer todo ese desecho forestal. Y cada planta de generación eléctrica, con independencia del material empleado para su alimentación, funciona con un enorme déficit de EROEI, transformando cinco unidades de calor en bruto y barato por dos unidades de energía eléctrica. Pero todo funciona porque el mercado valora la energía eléctrica unas 30 veces más que la energía almacenada en el carbón.

El valor económico de la energía no depende mayormente del contenido energético en bruto medido convencionalmente en BTU (British Termal Units), sino de la distancia entre los BTU y el lugar donde se necesitan, junto con la densidad con la que se encuentran empaquetados los BTU en libras de material que se debe mover y por la calidad de la tecnología al alcance de la mano, concentrada, refinada y que quema esos BTU, además de por cómo se sienten sus vecinos con el carbón, el uranio y los generadores eólicos. En este universo que habitamos, gobernado por la entropía, la producción de una unidad de energía de alta calidad requiere ser generada por más de una unidad de energía de baja calidad. No hay excepciones. Explicado de otro modo, el EROEI es un modo pueril de contabilizar la termodinámica y siempre es negativo e irrelevante. Las limitaciones “materia-energía” no cuentan para nada. Todavía estamos regidos por la “cultura monetaria”.

Peter Hubert es vicepresidente ejecutivo de ICx Technologies, socio del Manhattan Institute y coautor del libro 'The Bottomless Well'. Su página web se encuentra en www.forbes.com/huber. En la página web del Manhattan Institute también se puede consultar una lista de artículos publicados sobre petróleo y energía.