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Nucleares en el reino del crudo

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Artículos Nuevo artículo de Mariano Marzo aparecido en el diario "La Vanguardia" el 24/11/2007 en el que se expone la apuesta por el desarrollo nuclear civil de los países del norte de África y de Oriente Medio, grandes productores de hidrocarburos.
(...) incluso los grandes productores del norte de África y Oriente Medio tienen motivos para eludir actitudes autocomplacientes sobre su futuro energético. El imparable aumento del consumo interno, ligado al boom demográfico y al espectacular crecimiento derivado de unos precios del petróleo en máximos, amenaza con reducir de modo significativo el volumen de hidrocarburos destinado a la exportación (...)

"Oriente Medio presenta una tasa de crecimiento del consumo de petróleo situada en torno al 5-6% anual y en el conjunto de la OPEP la demanda interna ha aumentado un 40% en la última década. Estos porcentajes arrojan dudas sobre la futura capacidad de exportación de la OPEP (...)

NUCLEARES EN EL REINO DEL CRUDO

La energía nuclear se abre paso en el mundo árabe:

  • Marruecos: Acuerdo con Areva (Francia) para el desarrollo de extracción de uranio.
  • Túnez: Acuerdo marco de cooperación con Francia.
  • Egipto: Mubarak anuncia la construcción de cuatro reactores.
  • Siria: Enclave nuclear bombardeado en septiembre por la aviación israelí.
  • Bahrein, EAU, Kuwait, Omán y Qatar: Buscan una alternativa a los hidrocarburos.
  • Argelia: Cooperación con Francia y acuerdo con EE.UU.
  • Libia: Acuerdo con Francia y suministro de un reactor.
  • Jordania: Primera central nuclear en el 2015.
  • Irán: Una central en actividad. Programas nucleares civiles y militares en marcha.
  • Arabia Saudí y Yemen: Lanzamiento de programas de energía nuclear civil.
MARIANO MARZO - Barcelona

Los países productores de hidrocarburos han decidido apostar también por el desarrollo de la energía nuclear. Egipto ha confirmado su intención de integrarse en el club de países que utilizan la energía nuclear con fines civiles y construir cuatro centrales en los próximos doce años.

Según el propio presidente egipcio, Hosni Mubarak, se trata de una apuesta estratégica en el ámbito de la energía ya que, pese a los recientes descubrimientos de yacimientos de gas y petróleo, Egipto no es autosuficiente en el suministro, y el déficit tenderá a agravarse en el futuro. Las previsiones apuntan a que sus reservas de hidrocarburos se habrán agotado en tres décadas, al mismo tiempo que el fuerte crecimiento demográfico disparará el consumo de electricidad.

El anuncio de Egipto, que cuenta con el beneplácito de Washington y ha suscitado el lógico interés de Francia, Rusia y China por el beneficio que puede reportar a su industria nuclear, marca todo un hito en el camino emprendido por un buen número de países del norte de Africa y Oriente Medio, que en los últimos meses han explicitado su interés por desarrollar programas nucleares de uso civil.

Para algunos países, las necesidades energéticas parecen justificar el camino emprendido, como es el caso de Marruecos, Yemen y Jordania. Por ejemplo, este último país importa el 95% de la energía que consume y sus planes son inaugurar la primera planta nuclear en el 2015 para, posteriormente, poder llegar en el 2030 a satisfacer el 30% de su demanda mediante la energía del átomo. Sin embargo, las dudas surgen en el caso de otros países, socios relevantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), grandes productores y exportadores de hidrocarburos que atesoran una parte importante de las reservas mundiales de petróleo y/ o gas. Tal es el caso de Arabia Saudí, las otras cinco monarquías del Golfo (Kuwait, Qatar, Bahrein, Omán y Emiratos Árabes Unidos), Libia y Argelia. Para no pocos analistas, se trataría de una desenfrenada carrera por parte suní para contrarrestar la amenaza que significaría un Irán como gran potencia nuclear.

Quizás tengan razón. Pero también es cierto que incluso los grandes productores del norte de África y Oriente Medio tienen motivos para eludir actitudes autocomplacientes sobre su futuro energético. El imparable aumento del consumo interno, ligado al boom demográfico y al espectacular crecimiento derivado de unos precios del petróleo en máximos, amenaza con reducir de modo significativo el volumen de hidrocarburos destinado a la exportación, actividad que constituye su principal fuente de ingresos y factor clave de su estabilidad política y social.

Lo acontecido en los últimos cinco años con el petróleo es paradigmático. De repente, los países productores se transforman en grandes consumidores. Por ejemplo, en el 2006 el conjunto de países de la OPEP, más Rusia y México, consumieron 12 millones de barriles diarios (mbd), 60% más que China y un poco más que toda Europa occidental. Los productores mencionados constituyen en conjunto el segundo mercado mundial de crudo tras Estados Unidos, cuyo consumo supera ligeramente la cifra de los 20 mbd. Las razones hay que buscarlas en que las economías de los países productores son mucho más intensivas en petróleo que las de los países desarrollados y, asimismo, en que los precios de los productos derivados, como la gasolina, están fuertemente subvencionados y son muy significativamente más baratos que los de la OCDE.

Oriente Medio presenta una tasa de crecimiento del consumo de petróleo situada en torno al 5-6% anual y en el conjunto de la OPEP la demanda interna ha aumentado un 40% en la última década. Estos porcentajes arrojan dudas sobre la futura capacidad de exportación de la OPEP, particularmente ahora en que el cartel no parece capaz de aumentar la producción con la inmediatez a la que nos tenía acostumbrados en el pasado. Durante el periodo 1995-2000, la OPEP fue capaz de incrementar sus exportaciones a un ritmo del 3% anual. Sin embargo, del 2000 al 2006 éstas apenas se han incrementado y la tendencia hasta finales de esta década sugiere un descenso de un millón de barriles diarios.

Mariano Marzo

(Catedrático de Recursos Energéticos de la Universitat de Barcelona)