Bienvenido(a) a Crisis Energética domingo, 25 septiembre 2016 @ 17:38 CEST

La AIE confirma el cenit del petróleo convencional de 2006

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El mundo de la energía se enfrenta a una incertidumbre sin precedentes. La crisis económica mundial de 2008-2009 arrojó a los mercados energéticos de todo el mundo al caos y el ritmo al que la economía mundial se recupera es la clave de las perspectivas de la energía para los próximos años . Pero serán los gobiernos, y cómo responden a los retos gemelos del cambio climático y la seguridad energética, lo que dará forma al futuro de la energía a largo plazo.
El World Energy Outlook 2010 (enlace al resumen ejecutivo en español, fichero PDF, 835KB) empieza destacando tres cifras de 2009: 312.000 millones de dólares fue el coste de los subsidios a los combustibles fósiles, 57.000 millones de dólares fue el coste de las ayudas recibidas por las energías renovables y 36.000 millones de dólares anuales, el coste de acabar con la pobreza energética global para 2030.

Lo hemos dicho aquí anteriormente y este WEO 2010 lo confirma: se ha producido un claro giro en la agencia, y empezamos a leer en sus informes cosas que antes eran impensables.

Era impensable que la AIE, una agencia, por cierto, que pagamos con nuestros impuestos, reconociese el concepto de cenit de producción, y en esta edición confirma lo que observadores independientes llevan años señalando: que en 2006 se alcanzó el cenit de producción de petróleo convencional.

Aunque la agencia había hecho referencia anteriormente a la pobreza energética, se le vuelve a dedicar una sección, y se la hace protagonista en el mismo prefacio, cuando se comparan los subsidios que reciben las viejas y nuevas fuentes de energía con el dinero que costaría acabar con la falta de acceso a fuentes modernas de energía.

La sección dedicada al petróleo, titulada "A peak at the future" (un vistazo al futuro), presenta distintos escenarios en los que la demanda tiende a crecer, excepto en el escenario 450 (refiriéndose a las concentraciones de CO2 equivalentes en partes por millón que el escenario se marca como objetivo). Según la agencia, los precios necesarios para equilibrar la demanda con la oferta dependen sobre todo del esfuerzo de reducción del consumo de petróleo, ya que son altos en todos los escenarios (en un rango de 113 a 135$/barril en 2035), excepto en el escenario 450.

Una cuestión importante es la afirmación de que "tanto la demanda como el suministro presentan una creciente insensibilidad a los precios", una manera de decir que las tendencias de la demanda son al alza y que los problemas de inversión y el creciente coste de la exploración y la extracción hacen que los precios ayuden poco. En pocas palabras, las condiciones típicas del cenit del petróleo.

Con todo, la agencia estima que la producción de líquidos del gas natural y el petróleo convencional crecerán fuertemente, compensando el pico de producción de petróleo convencional (70 mbd de media en 2006), hasta llegar a los 99 mbd en 2035. No obstante, ese pico del petróleo convencional es seguido por una meseta ondulante, pero que dependerá de incógnitas como Irak, de quien se espera que llegue a producir 7 mbd en 2035. Físicamente puede ser posible, pero quizás políticamente o económicamente no lo sea.

La agencia admite que "claramente, la producción de petróleo llegará a su cenit algún día, pero ese cenit será determinado por factores que afecten tanto a la demanda como al suministro".

Por lo que respecta a la generación eléctrica, la AIE espera que la contribución de las renovables se triplique hasta el 2035, aunque en ese año será el carbón el combustible que más contribuirá a la generación eléctrica. La fuente que menos crece (de hecho se mantiene en el mismo 14% de contribución a la generación eléctrica) es la nuclear, que tiende a disminuir o mantenerse en la OCDE, mientras que la mayoría de nuevas centrales se construirán en China. Por su parte las renovables contribuirán en un 32% a la generación eléctrica en 2035, pero la agencia advierte que esto dependerá de las ayudas que reciba de los gobiernos, ya que "actualmente no son competitivas en las actuales condiciones de mercado". A destacar el efecto negativo del sobresuministro de gas natural (producido por la coincidencia de la crisis y el desarrollo de las fuentes no convencionales en los EE.UU.) sobre las renovables, que podría poner en peligro las inversiones necesarias.