Bienvenido(a) a Crisis Energética martes, 31 mayo 2016 @ 05:50 CEST

El haraquiri de los mayas

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Sencillo artículo hoy del comentarista J. de la Viña donde realiza un paralelismo entre la desaparición de la civilizacion Maya y la situación actual.

Decía Chateaubriand que los bosques preceden a las civilizaciones, los desiertos las siguen. Una verdad como un templo maya.

Recientes descubrimientos confirman lo que se sospechaba desde hace tiempo. La civilización maya se autodestruyó. Colapsó medioambientalmente debido a unas prácticas que demostraron no ser sostenibles en el tiempo. Civilización que acabó desapareciendo, apuntillada por la sequía, allá en la lejana Centroamérica.

El mayor desastre demográfico de la historia

Fue probablemente el mayor desastre demográfico de la historia, mejorando el venidero. Para ellos las profecías (futuras) del abominado Malthus se cumplieron a rajatabla. Ya que la densidad de población de sus maravillosas ciudades era comparable a la del Los Ángeles actual. Y en las zonas rurales podían habitar unos 115 habitantes por kilómetro cuadrado.

Demasiados comparados con la densidad de la España actual, que es de unos 92 habitantes por kilómetro cuadrado. Pero los pobres no tenían nuestros modernos medios, aunque estos sean tan finitos e insostenibles como fueron los suyos. Eso sí, contaminantes eran bastante menos.

Sin embargo, desaparecieron a causa de los excesos. ¿Suena el latiguillo? Necesitaban, por ejemplo, quemar veinte árboles para calentar la piedra caliza necesaria para fabricar tan sólo un metro cuadrado del enlucido de cal que recubría sus impresionantes monumentos, templos o depósitos.

Por otro lado, no tenían más remedio que deforestar cada vez mayores superficies. Con el fin de cultivar y obtener comida para el cada día más populoso vecindario. Un proceso productivo circular y perverso. Según la NASA, que según parece no es ningún grupo rabioso o radical, y menos extremista, la pérdida masiva de árboles provocó un aumento de tres a cinco grados centígrados en las temperaturas. Y una reducción de las precipitaciones del 20% al 30%.