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La tormenta perfecta

Por Dave Cohen
Traducido al español para Crisis Energética por Pedro Prieto
Artículo original en ASPO USA

No existe asunto más difícil de responder que aquel cuya respuesta es obvia.

—George Bernard Shaw

En una esclarecedora entrevista con el periodista David Strahan en la Conferencia sobre Dinero y Petróleo de este año, el anterior responsable de Arabia Saudita de exploración y producción, Sadad Al-Husseini dijo al mundo que ahora cree que el nivel actual de producción mundial de petróleo probablemente no podrá jamás sobrepasarse. La visión de Al-Husseini's coincide con la de T. Boone Pickens, quien declaró en la conferencia de ASPO USA en Houston que la producción mundial de petróleo llegó a su cenit en 2006. Los 85 millones de barriles diarios de líquidos que ahora están disponibles en el mercado es lo más que vamos a poder tener si estos veteranos del sector están en lo cierto.

Con la demanda en alza y la oferta plana, los precios tienen que subir. Por ello, Al-Husseini cree que los precios del petróleo crecerán unos 12 US$ por barril por año, de ahora en adelante, suponiendo un precio “base” de unos 70 US$/barril para 2007. El precio nominal está ahora por encima de los 92 US$/barril, por lo que la diferencia se puede deber a las habituales sospechas que mencionan los principales medios informativos, incluyendo a los especuladores, el dólar débil, la creciente demanda asiática, el resurgir de los nacionalismos, la geopolítica en Oriente Medio o las disrupciones en Nigeria e Irak. Como siempre, se pueden añadir las razones “del día”, como la de la semana pasada de la posible invasión turca del norte de Irak para combatir al PKK y demás separatistas kurdos, una acción que ha provocado la amenaza iraquí, de cerrar el oleoducto de Ceyhan. Esta semana, el tiempo tormentoso del golfo de México ha reducido en 600,000 barriles diarios la producción de México. Rara vez se mencionan los problemas de suministro a largo plazo.

Como ya se dijo la semana pasada en el Informe de Progreso sobre el asunto del Peak Oil, los precios del crudo ligero y dulce del New York Mercantile Exchange (NYMex) han ido subiendo durante los últimos 8 años y especialmente desde 2003 (ver el gráfico de arriba). Cada nueva subida del precio se ve como (consecuencia de) un suceso reciente, desconectado de la evidente tendencia. La mayoría de las nuevas explicaciones sobre el precio del petróleo se aseguran de hacer ver que los nuevos máximos nominales todavía están por debajo del precio de abril de 1980, con el precio ajustado a la inflación de 101,70 US$. El precio real es un objetivo variable, por lo que no importa cuán alto vaya siendo el precio que estos nuevos precios parecen no alcanzar nunca el récord de 1980. Pero algún día lo alcanzarán y el confort que a algunos les permite esta observación terminará desvaneciéndose.

La realidad de la vida
El cenit del petróleo no es un hecho que suceda repentinamente. Hay que analizar los datos de la oferta y los precios del petróleo a lo largo de varios años. Si la oferta se mantiene constante o decae y la demanda se mantiene vigorosa y los precios aumentan de forma inevitable, entonces los indicadores del cenit del suministro de petróleo están presentes. Siempre existe la posibilidad de que la oferta termine rebotando, si los precios espolean unas mayores inversiones, lo que podría indicar un hiato, no un cenit, de la oferta de petróleo, cuando se ve de forma retrospectiva. Sin embargo, si la oferta termina no respondiendo a las señales de los altos precios  (esto es, que la elasticidad de los precios de la oferta siga baja) a lo largo de un cierto número de años, entonces la curva plana de la producción supone una prueba más sólida de que se trata de un cenit y no de una pausa, a medida que el tiempo pase. Si los precios suben demasiado y muy deprisa, la demanda a corto plazo se hundiría, lo que provocaría un enmascaramiento temporal de las tendencias de la oferta.

Según los datos de la AIE, el nivel de la oferta de todos los líquidos combustibles mundiales ha permanecido entre los 84 y los 85,5 millones de barriles diarios desde enero de 2005, después de aumentar un promedio de 3,509 millones de barriles diarios en 2004, respecto del año anterior. Al-Husseini se une al coro de los analistas que están convencidos de que la actual “meseta” indica que el petróleo nuevo que llega al mercado ya no podrá compensar la decadente producción, resultado del agotamiento de la base de recursos existente. Es incluso más inquietante que Al-Husseini expresase su visión negativa sobre  las reservas probadas mundiales de petróleo: “Las reservas mundiales son confusas y en realidad están infladas. Muchas de tales reservas son en realidad recursos. No están delimitadas, no son accesibles y no están disponibles para su producción”. Según las estimaciones de Al-Husseini, unos 300.000 millones de barriles de reservas probadas deberían ser recalificadas como recursos especulativos (el énfasis es nuestro).

Las  reservas sobreestimadas se encuentran “principalmente en los países de la OPEP”. El mundo había consumido 1,1 billones de barriles de líquidos a finales de 2006. (Ver  Acerca de la probabilidad del cenit del petróleo, de ASPO USA de 30 de mayo de 2007). El mundo ha producido en lo que va de 2007 unos 25.300 millones de barriles (todos los combustibles líquidos). Si la conjetura de Al-Husseini sobre las reservas probadas resulta cierta, el mundo ya ha consumido más del 50% de sus recursos petrolíferos, tal y como están ahora las cosas, dependiendo de las reservas restantes de líquidos del gas natural y si además se supone que las tendencias de los descubrimientos (de nuevos yacimientos) continúan y que las incorporaciones de fuentes no convencionales (por ejemplo, las arenas asfálticas) y los biocombustibles siguen siendo pequeñas. Al-Husseini dijo a Strahan que confía en que los aumentos de precios del petróleo ayuden a mantener la meseta actual del petróleo durante otros 10 ó 15 años, pero que más allá de eso, en el momento en que los campos petrolíferos del mundo se encuentren seriamente agotados, resulta difícil predecir lo que sucederá.

Al-Husseini predice de esta forma que el mundo puede llegar a producir en 2015 tanto petróleo como ahora, pero que el precio del barril que el mercado impondrá será de 166 US$. Pero desde luego, no será el precio real del barril. Será mucho mayor que eso, incluso si se mantiene la meseta de producción (mundial), debido a muchos factores aleatorios que afectarán a la oferta en un mercado volátil y ajustado que irá paralelo con una fuerte demanda. Eso es lo que ahora está ocurriendo.

El precio real del petróleo superará previsiblemente al record de 1980 mucho antes de 2015, suponiendo que la tasa de inflación no desborda el aumento del precio del petróleo. Si lo hace, entonces, el aumento de los costes del capital perjudicarán las inversiones en el sector petrolífero para obtener nuevas capacidades de producción, lo que a su vez hará disminuir la elasticidad de precios de la oferta. (Ver la Economía del sector “upstream” y el futuro de la oferta petrolífera, de ASPO USA de 8 de agosto de 2007). Que los precios del petróleo se hayan triplicado desde 2003, no ha provocado mayores niveles de producción desde 2004. La creencia de Al-Husseini de que los sostenidamente crecientes precios del petróleo ayudarán a mantener plana la producción durante los próximos 10 ó 15 años puede ser demasiado optimista.

¿Y qué sucede (mientras tanto), con el lado de la demanda? Al-Husseini advierte que ya está teniendo lugar una “destrucción de la demanda” y que ésta continuará en el futuro, a medida que los más pobres se queden fuera del mercado por los precios. (Ver el artículo ¿Qué pasa con los pobres? De ASPO USA de 1 de agosto de 2007). El ritmo del crecimiento de la demanda se ha reducido en los países de la OCDE, mientras China e India siguen consumiendo más cada año, como si no hubiese límites. He aquí lo que el artículo Por qué los precios han alcanzado un récord (Reuters, 29 de octubre de 2007) tenía que decir acerca de esto:

Mientras que las anteriores subidas de precios estaban motivadas por alteraciones en la oferta, la demanda de los grandes consumidores, los EE. UU. y China es la que ahora promueve la carrera.

El crecimiento de la demanda mundial se ha ralentizado después del crecimiento de 2004, pero todavía aumenta y los aumentos de precios han tenido muy poco efecto sobre el crecimiento económico.

Los analistas opinan que el mundo está adaptándose bien a los altos niveles de precios, porque, cuando éstos se ajustan con la inflación, son todavía menores que en actuales subidas extremas y porque algunas economías se han hecho menos intensivas en (consumo de) energía.

Nótese que Reuters no reconoce, en modo alguno, que haya una “disrupción de la oferta”, a pesar de los niveles planos de la producción de los últimos 34 meses. De hecho, ha habido algunas interrupciones del suministro por razones geológicas, tales como fiascos geológicos y similares. Lo que no se dice es que hay una tremenda y simple ruptura de la oferta petrolífera que explica los aumentos del precio del petróleo.

El mundo –si se excluye a los pobres, que siempre son invisibles- se está “adaptando bien” a los altos precios del petróleo; al menos para las economías ricas o industrializadas, los precios no son todavía lo suficientemente altos como para afectar de forma significativa a la demanda. Quizá los precios del petróleo tengan que llegar a los 120 US$/barril o todavía más altos, para provocar cambios reales en los hábitos de consumo. Según Al-Husseini, esto sucederá hacia 2010-2012. ¿Y cuándo las florecientes economías asiáticas o del Golfo Pérsico se verán frenadas por los precios altos del petróleo? Pues parece que no hay precios lo suficientemente altos como para frenar la demanda subsidiada de los productores de petróleo. En China y demás partes de Asia, el creciente consumo de petróleo mantiene a las nuevas industrias que los países de la OCDE “externalizaron” allí. Es ilusorio pensar en que hay una menor demanda (de energía) en los EE. UU.: lo que ha sucedido es sencillamente que se ha desplazado a otro lugar. Ver Wal-Mart.

La naturaleza humana cuenta
El que el mundo se esté adaptando con facilidad a unos precios del petróleo más altos no son buenas noticias. La complacencia queda explicada por tres aspectos que están relacionados con la naturaleza humana:

  1. La gente reacciona rápidamente a las amenazas inmediatas a su bienestar, no a los sucesos de larga desarrollo o de carácter histórico, tales como el cenit del petróleo. Por ejemplo, a la revolución iraní de 1979, como suceso opuesto a la situación actual.

  2. Los mercados sobrevaloran el presente, ignorando lo que las tendencias del pasado indican y sin considerar el futuro, ya que éste se cuidará por sí mismo. Por ejemplo, que habrá sustitutos al petróleo cuando se necesiten. Es la polarización inherente hacia un futuro positivo, que nunca se imagina peor que el pasado.
  3. El interés propio crea automáticamente una polarización positiva. Por ejemplo, las declaraciones oficiales de Arabia Saudita o de las compañías internacionales del petróleo, nunca reducen sus propias contribuciones al futuro de la producción petrolífera.

Todas las observaciones que aquí se han hecho respecto de la oferta y la demanda, así como las realizadas sobre el cenit de la producción de petróleo, se pueden explicar mediante interacciones de esas tres “leyes” de la naturaleza humana. Por ello, las declaraciones de Al-Husseini son asombrosas, porque sus análisis son contrarios a dichas expectativas sobre la naturaleza humana. Un alto ejecutivo retirado de la industria petrolífera saudita, ha venido básicamente a decir en la Conferencia sobre Petróleo y Dinero (Oil & Money Conference), que la oferta de petróleo va a permanecer plana para siempre. No se esperen que estas revelaciones vayan a molestar a los mercados. El mismo día en que se publicó el análisis de Al-Husseini, los precios del petróleo bajaron unos 3 US$/barril debido a la realización de beneficios basada en las sugerencias de Goldman-Sachs, que son generalmente al alza.

La tormenta perfecta
Aunque es imposible predecir el futuro, si se extrapolan las tendencias actuales (una fuerte demanda, una oferta plana y unos precios siempre en alza), conducen, todos ellos, a la Tormenta perfecta (en alusión a la película de la Warner Brothers del mismo nombre), en algún momento de la próxima década. En este punto de inflexión, cuando los precios del petróleo excedan del nivel de tolerancia al dolor de un número suficiente de consumidores en el mundo, las economías rodarán cuesta debajo hacia una severa recesión. La complacencia durante este periodo de acumulación (de deudas), ha desalentado el desarrollo de sustitutos al petróleo, por lo que no habrá alternativas al mismo cuando este resulte prohibitivamente caro. Las economías paralizadas y las presiones inflacionarias, harán muy difícil, si no imposible, disponer de los gastos de capital necesarios para crear un nuevo sistema de transporte. A diferencia del periodo que siguió a las crisis de los años setenta y principios de los ochenta, el ave fénix no volverá a resurgir de sus cenizas. Este supuesto, que se basa en la visión de Al-Husseini, anuncia el final del camino que estamos recorriendo.

Sadad Al-Husseini es una voz más que se suma a las de aquellos preocupados por las consecuencias del cenit del petróleo. Su análisis no debería ser tomado a la ligera. La naturaleza humana no trabaja a nuestro favor, porque todavía no se percibe la crisis. No obstante, el mundo tiene la elección muy clara: o actuamos antes de que sea demasiado tarde o sufriremos las consecuencias. Es así de sencillo.

Se puede contactar con el autor en la dirección de este artículo en la página web de ASPO USA arriba mencionada.


Última Edición: jueves, 01 enero 1970 @ 01:00 CET| Hits: 11.930 Ver la versión para imprimir