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Crónica de la 6ª Conferencia ASPO (y II)

Día 1: Lunes 17 de septiembre de 2007

Día 2: Martes 18 de septiembre de 2007

Discurso de apertura: Lord Ron Oxburgh. Ex presidente de Shell Reino Unido

Fuera del petróleo y dentro del agua caliente (presentación en fichero PDF, 4,7MB)

A la pregunta que se formuló a sí mismo sobre si nos quedaremos sin petróleo, contestó que hemos pasado de no hablar sobre el asunto, a creer que sería algo fácil y finalmente a que se trata de algo verdaderamente difícil. Afirmó que cuando se explota un yacimiento, en el subsuelo queda entre el 60 y el 70% del petróleo que el yacimiento contiene. Y para responder, dijo que realizando una abstracción de tipo económico, el problema (Oxburgh siempre trató de evitar la palabra cenit –peak-) resulta en el momento en que la demanda supera a la oferta. Concretando más, el lord afirmo que la escasez era de petróleo barato.

Citó a George W. Bush (lo hicieron al menos dos conferenciantes y sobre la misma frase) diciendo que (Norte)América era adicta al petróleo. Se lamentó (figuradamente) de que los motores de combustión interna (MCI’s en adelante) exigiesen combustibles líquidos. Y para probarlo, puso un gráfico en el que se comparaban las densidades energéticas de diferentes combustibles o sistemas energéticos en Mj/Kg que no dejaban duda que el petróleo es el combustible flexible y poderoso por excelencia y las baterías de plomo ácido muy pobres en este sentido. Llamó la atención en esta gráfica que tanto los excrementos de vaca secos como la madera o la basura doméstica tienen mayor densidad energética que una batería de plomo ácido.

Los factores del problema eran, a juicio de Oxburgh, la creciente demanda mundial de energía, la seguridad del suministro, la seguridad ambiental y la dificultad de cambiar las infraestructuras mundiales, ya basadas en petróleo, cambio que estimó exigiría de un lapso de tiempo de entre 20 y 40 años. Pero señalo que a pesar de todo, el mundo tiene que abandonar los fósiles de forma definitiva y urgente.

Señaló que un petróleo a 70 US$ el barril supone ya un nuevo mundo que exige medidas coyunturales. Dijo que había que distinguir entre el transporte y la generación eléctrica. El primero dependía totalmente de los líquidos para los MCI’s y que veía difíciles las alternativas a los combustibles líquidos, por ejemplo, para la aviación. El reto, es pues, sustituir esos combustibles líquidos. Mostró un gráfico con tres vías de nuevas alternativas a combustibles líquidos: de gas natural, de carbón, a través de la gasificación y de la biomasa a través de la gasificación, o bien a través del tratamiento de las semillas y de la fermentación. En el caso del gas y sobre todo del carbón, admitió Oxburgh que son procesos intensivos en generación de CO2 (el cierre de la planta de licuefacción del carbón por parte de China, anunciado el día anterior, no pareció hacerle mella) Y el de los biocombustibles es que tienden a hacerse partiendo de los alimentos de consumo humano y animal. Consideró en este sentido, que un biocombustible aceptable (sostenible) sería el que cumpliese con las siguientes condiciones: tener contenido energético positivo, no competir con los alimentos o el agua y mantener la biodiversidad, tarea más bien difícil, dados los volúmenes a sustituir.

Y entonces comenzó con una lista de plantas candidatas posibles: desde los rastrojos del maíz, que al parecer ahora no sirven de nada, la hierba de elefante (Elephant Grass), la jatropa o el reciclado de basura. Calculó Oxburgh que con los residuos orgánicos estadounidenses se podría movilizar toda la flota estadounidense de vehículos de servicio (sobre este tema y en el turno de preguntas, alguien planteó que el nivel de residuos de los estadounidenses es algo sin parangón, que la materia base no es extrapolable a las demás sociedades y que lo mejor que se puede hacer con los residuos es producir los menos posibles, antes que buscar soluciones ingeniosas sobre cómo arreglar los desarreglos).

Admitió, presentando un gráfico, que si los océanos ocupan 360 millones de Km2 y los continentes 150 millones de Km2, de los que hay 42 millones de bosques, 45 de desiertos y 16 de cultivos, además de unos 23 de sabanas tropicales y el resto de tundras y taigas, que una sustitución completa de los fósiles parecía imposible.
De ahí saltó a listar los tres tipos de vehículos que veía para el futuro con posibilidades y mencionó incluso modelos, mostrando otra de las preocupaciones comunes del occidental: el sistema de movilidad individual. Mencionó los híbridos, con una batería y un pequeño motor de combustión interna, que podía actuar como generador, los vehículos híbridos recargables, que podían conseguir el equivalente energético a 135 millas por galón (1,75 litros/100 Km.) Y la tercera partida fueron los vehículos totalmente eléctricos, que estimó podían alcanzar una autonomía de unos 400 Km. sin recargar. No especificó pesos ni volúmenes de los vehículos, aunque sacó fotos del Tesla, que con un coste de 100.000 US$ puede conseguir pasar de 0 a 60 millas por hora (o a 96,5 km./h) en 4 segundos con una autonomía de 250 millas (400 Km.) y recargarse en 10 minutos (Evidentemente, el Sr. Oxburgh no estaba pensando en estos sistemas para el Tercer Mundo, dados los precios, y parecía más preocupado por la rápida aceleración que por la misión de transportarse. Tampoco dio datos del tipo de contrato y potencia que habría que instalar en los domicilios para una recarga en 10 minutos de un vehículo que luego puede recorrer con ellas 400 Km).

En cuanto a la aviación mundial (otro problema para el Sr. Oxburgh) admitió la dificultad de meter el H2 en depósitos, pero luego habló del Boeing 787, cuya estructura está hecha en un 50% de “composites” y un 20% de aluminio. O el coche Loreto, que por tan solo 11.000 € tenía un peso de apenas 450 Kg y una autonomía de 200 mpg (1,17 litros/100 Km. equivalentes). Tampoco indicó potencias y capacidades.

Dio un repaso general a la electricidad y lo que mencionó como el “menú limpio” en referencia a la energía nuclear de fisión y las que denominó renovables continuas y discontinuas. Entre las primeras, la hidráulica y la geotérmica y entre las segundas, la eólica, solar y la de las olas.

Señaló que 2/3 partes de las reservas mundiales se encuentran en pocos países (EE.UU. China, India y un par de países más) y que se teme vayan a ser quemadas. Para ello, habló de los sistemas de captura y secuestro de carbón (Carbon Capture and Sequestration o CCS, por sus siglas en inglés), como una solución que en su opinión aumentaba los costes de capital en apenas un 30%.

Como conclusiones finales, el lord inglés dijo que la demanda era enorme y que no existía una solución mágica al problema (“no silver bullet”); admitió que estamos en el fin de la energía barata y apuntó a un futuro con renovables, nuclear y carbón con CCS, del que dijo era esencial e inevitable, para acabar con el cuento, que dio título a su presentación, de la rana que entra en una cacerola con agua caliente y muere cocida por no ser capaz de sentir el aumento de temperatura de la misma y saltar a tiempo.

A las preguntas de por qué Shell hace diez años se embarcó en una gran campaña a favor de la energía solar y ahora su ex presidente solo había hablado de la biomasa, no contestó de forma directa. Y a la pregunta de que según bastantes informes, las reservas de carbón estaban en cifras muy inferiores en realidad a las generalmente aceptadas, salió también con una contestación evasiva.

El moderador anunció que el ponente cubano, que se esperaba con interés y que iba a explicar el proceso vivido en Cuba con un cenit del petróleo anticipado no podía asistir a la conferencia (no se explicaron los motivos), Jeremy Legget, hizo, además de moderar, una presentación.

Tercera sesión: Gestión de riesgos y forma de mitigarlos

Moderador  de la sesión: Jeremy Legget. Director de Solar Century

Ponente: Jeremy Legget (Por ausencia de Alfredo Curbelo).

El cenit del petróleo y el cambio climático: la naturaleza de los riesgos combinados (presentación en fichero PDF, 12,8MB)

Realizó un interesante repaso a los principales titulares que han tratado el tema de la crisis energética o incluso el cenit del petróleo en los principales medios informativos. Mostró el punto de vista de la AIE de alcanzar los 116 millones de barriles diarios para 2030, la mayoría de los cuales deberían proceder de Arabia saudita, Irak e Irán, y de los 4 billones de dólares en inversión necesarios para hacerlos realidad, y de que es poco probable que se materialicen (la propia AIE reconoce esto). Habló de la negativa tradicional a reconocer los límites en tres niveles diferentes: de gobiernos y grandes corporaciones del sector, mencionando la conocida postura de ExxonMobil de que no hay cenit a la vista. De personas o individuos en corporaciones o grandes empresas del sector, por la razón de lo que denominó “el argumento de la traición”; esto es, que si se decía algo, parecía estar uno traicionando a la empresa para la que trabajaba. Y el tercero, el de los propios individuos de cualquier condición, bajo la presión de lo que denominó el “síndrome de no fastidiar la fiesta”, si uno se lo cuenta a amigos y conocidos.

Vio tres peligros y algunas oportunidades: entre los primeros, el seguir negando las evidencias y la ruptura entre la demanda y la oferta. El segundo es que los que no consideran el cambio climático se van a lanzar a los petróleos pesados y el tercero es el de los que consideran que la captura y secuestro de CO2 es una panacea (golpeando así duramente las tesis del conferenciante anterior). Entre las oportunidades citó el que las renovables pudiesen crecer exponencialmente y que esperaba que se diese un nuevo renacimiento en los seres humanos similar al que se produjo con la liberación y llegada al poder de Nelson Mandela. Un cambio de paradigma, una caída del caballo en el viaje a Damasco. Señaló como oportunidad y citando al ponente cubano ausente, que en la actualidad el 80% de los alimentos de los ciudadanos de La Habana se producen en el perímetro de la ciudad.

Legget también se refirió a las diferentes visiones que existen de la potencialidad de los recursos energéticos fósiles, por un lado las del IPCC y por otro las “alternativas” (sin mencionarlo, Legget se refería tanto a la posición de ASPO como a otras visiones recientes que estiman muy a la baja la disponibilidad real de los recursos de carbón). Entre una y otra visión existe una gran diferencia, según el gráfico de Legget, que cuantifica los recursos según su contenido en carbono a emitir, el IPCC estima unos recursos con 4,695 trillones de toneladas de carbono, frente a la visión alternativa, que estima tan solo 1,4 trillones de toneladas de carbono. Aunque no profundizó más en esta cuestión, sin duda es este un aspecto delicado en la discusión acerca del cambio climático, que aunque no invalida la ciencia del cambio climático y los efectos inevitables del dióxido de carbono ya emitido, si introduce una variable no contemplada por el IPCC, que los recursos fósiles no sean suficientes ni siquiera para los escenarios más continuistas.

Ponente: Michael Dittmar. ETH Zurich. CERN

La opción nuclear, hechos y fantasías (Presentación en PDF, 1,21MB)

Dittmar, un experto que trabaja en el CERN (acelerador de partículas que hay entre Francia y Suiza) presentó los datos de forma muy fría y dijo que no iba a hablar ni de residuos, ni de los peligros de la radiactividad, ni de la supuesta condición de “libre de carbono” de la energía nuclear. Que su exposición se iba a limitar a hablar de la disponibilidad del uranio como combustible y posible sustituto de las energías fósiles.

En un gráfico presentó la edad y estructura de los 439 reactores existentes en el mundo, que totalizan 371 GW (e) de potencia total instalada  a nivel mundial y los treinta en construcción de 2007. Mostraba una curva, también ésta en forma de campana, en la que la mayor parte de las centrales (número de centrales por año de construcción) tenían unos 22 años y bastantes llegaban a los 40 años de antigüedad. Estos reactores generaron en 2005 unos 2.768 TWh, que representaron el 16,3% de la energía eléctrica mundial (frente a un máximo del 18% en 1993), pero apenas el 2,5% de la energía primaria mundial.

Mencionó que un reactor típico de 1 Gw necesita de 1020 procesos de fisión por segundo para funcionar. En el caso de la fusión, un reactor necesita 1021  procesos de fusión por segundo para funcionar.

Respecto de los reactores regeneradores, dijo que después de 30 años de experiencias de campo, no han sido capaces de mostrar ninguno de ellos funcionando sin problemas. Apenas hay hoy uno funcionando en Rusia con 560 MW de potencia y dos en construcción: uno en India de 470 Mw, que ese espera entre a funcionar en 2010 y otro más en Rusia, de 750 Mw que se espera funcione en 2012. Dijo también que el oscurantismo inunda el ámbito nuclear en lo relativo a los regeneradores y que no existía ni un solo documento valioso que pudiese mostrar una eficiencia mínimamente aceptable. Consideró que jamás verían la luz de forma significativa.
Respecto de los llamados “generadores de IV generación” o generadores rápidos, dijo que la industria esperaba tenerlos listos para operación comercial hacia 2030. La información de que disponía Dittmar era que los seis prototipos existentes en la actualidad, habían costado hasta el momento del orden de 1.000 millones de US$ cada uno y que no había constancia de que hubiese financiación para más allá de 5 o 6 años, con lo que consideró a estos reactores como muy improbables para poder representar una producción energética significativa.

Respecto del problema de las reservas, mostró una curva con los crecimientos del consumo con el paso del tiempo, frente a dos paralelas al eje de abscisas. La primera paralela representaba los recursos conocidos y se cruzaba con el consumo hacia el 2030, algo verdaderamente grave si es así. La segunda paralela, era la de las reservas especulativas (no demostradas, sino intuidas) y apenas llegaba hasta 2060.

Las reservas probadas las cifró en 3,29 MTn. Las inferidas, en 1,44 MTn. Y las todavía por descubrir o especulativas, en 7,5 Mtn. Las no convencionales (citando expresamente a las que se pueden encontrar disueltas en el agua del mar), en torno a los 4.000 MTn.

Ofreció el dato de que una central tipo de 1 GW consume unas 180 Toneladas de uranio natural por año. Y extrapolando a los 371 Gw(e), eso suponía un consumo de 67.000 toneladas de uranio natural al año.

Los datos de crecimiento de la energía nuclear, previstos por la propia World Nuclear Association en su informe anual de 2007  señalaban tres niveles futuros: el promedio con 529 Gw (e), el bajo, cifrado en 282 GW(e) y el escenario alto de hasta 720 GW (e), que desde luego, resultan ridículos para sustituir el consumo fósil, siquiera sea en una parte mínimamente significativa. También señaló que en los informes sobre reservas probadas se detectaban inconsistencias y contradicciones y que al igual que con las reservas probadas del petróleo, éstas no parecen disminuir con los años en los informes. Como ejemplo, mencionó el caso de la mina canadiense de Cigar Lake, que se inundó y ahora es prácticamente imposible su recuperación, cuando era una de las más importantes, produciendo unas 7.000 Tm/año; la Arabia Saudita del uranio. Y por otra parte, indicó que los informes nunca definen con claridad los costes.

Respecto de la especulación que había mostrado Pierre-René Bauqis de la posibilidad de extraer económicamente uranio del agua del mar, ofreció los siguientes datos para descartarlo definitiva y hasta mordazmente. El agua del mar contiene aproximadamente unos 3 miligramos de uranio por m3 de agua. Aunque no existen experimentos de entre los que reclaman haber extraído uranio del agua del mar, que hayan sido contrastados  de forma científica. Apenas un experimento (parece que japonés) que dice haber extraído hasta 1 Kg. de uranio. Pero para descartar esa posibilidad dijo que una planta de 1 GW quema unos 6 gramos de uranio por segundo. Esa cantidad es la que está contenida en unos 10.000 m3 de agua de mar. Para abastecer a esa central, generalmente operando con un 20% de eficiencia (la diferencia entre Gw eléctricos –Gw(e)- y GW térmicos), haría falta tener la capacidad de procesar y extraer 10.000 m3 de agua de mar por segundo. Como referencia dentro del contexto, el caudal del río Rin es de 2.000 m3/seg.  Terminó diciendo escuetamente “bye, bye” a la audiencia.

Volviendo al tema de las reservas, señaló que a pesar de los informes nunca decrecientes, la realidad es que 2005 vio una producción de 41.702 Tm. de uranio natural y 2006 apenas tuvo 39.429 Tm.

Con las perspectivas de producción, los yacimientos que entran/no entran en explotación y demás previsiones auguró que en apenas uno o dos lustros o hay una intervención divina o entre el 5 y el 10% de los reactores del mundo se van a quedar sin combustible.

Remató su intervención hablando de que la fusión jamás vería la luz, en su opinión, a pesar de que hay 10.000 millones de euros invertidos en ella. Los estadios previstos en su desarrollo son 2007-2020 como el próximo paso, la demo para los años 2020-2040 y el prototipo para 2040-2060.

Sobre el reactor de fusión dijo que se necesitarían, para uno de 1 Gw térmico (1 Gw (t)), unos 56 Kg de tritio al año. Pero dijo que apenas se pueden proveer unos pocos kilos al año en todo el mundo, de los que se generan en los 439 reactores de fisión actuales. La solución teórica a esto, es la conocida de las “mantas” de litio recubriendo el interior de la cámara de fusión, de forma que los protones producto de la fusión conviertan el litio en tritio, pero aseguró que ese proceso, además de no tener solución visible para la extracción segura del mismo, exigiría que cada neutrón acertara en un átomo de litio para disponer del suficiente tritio. Algo que juzgó materialmente imposible.

En cuanto al calendario del ITER, dijo que prevén poder hacer una reacción de 560 MW térmica sostenida durante 400 segundos para 2022. Y dijo que no se conocen materiales que puedan resistir el tremendo flujo teórico de neutrones.

Cifró el inventario mundial de tritio en apenas 30 Kg. Para 2027.

Sus conclusiones fueron que en 1993 la electricidad de origen nuclear era del 18% y hoy es apenas del 15,2% del total. Que nos quedaremos cortos o escasos de reservas en muy pocos años. Que los reactores rápidos y los regeneradores son entelequias inexistentes. Y que la cadena de la fusión deuterio-tritio no es sostenible.

Ponente: Nathan John Haggens.Gund Institute for Ecological Economics. University of Vermont, USA

Esquema de oferta y demanda para el conjunto del planeta (presentación en fichero PDF, 3,5MB)

Este corpulento personaje, conectado con la página web de habla inglesa más completa en cuestiones de cenit del petróleo (The Oil Drum) y anterior vicepresidente de la sociedad Solomon Brothers, es un reconvertido al activismo ecologista. Hizo un breve repaso de la oferta energética y pasó inmediatamente a exponer el gráfico de la evolución humana, en el contexto de la duración del planeta y las especies, para situar al hombre en el infinitésimo de esta evolución. También mostró la tremenda evolución del consumo energético en los EE. UU. e hizo ver que diferentes infraestructuras sociales exigen diferentes densidades de potencia sobre una determinada superficie.

Dijo que el crecimiento exige energía neta y mostró una interesante gráfica de la conocida campana de Gauss del consumo de petróleo mundial de ASPO, recortada notable y crecientemente en la segunda mitad, precisamente por la exigencia de consumir cada vez más energía para disponer de la misma o menos energía útil. Ilustró con los campos petrolíferos de Louisiana una curva de este tipo ya experimentada.

Hagens dijo que el agua (su disponibilidad) va a ser un factor limitante enorme y que ya se está utilizando entre el 20 y el 50% de la productividad de la biomasa para uso humano.

También mencionó que no todas las unidades energéticas tienen la misma calidad energética, ni son iguales y que el neto final disponible es lo importante.
Citó al primer ponente, Schlesinger, en su famosa frase “pasamos de la complacencia al pánico”, en relación con los asuntos energéticos. Y también a Bush cuando dijo que somos adictos al petróleo, para terminar pidiendo una forma de pensar diferente (lateral thinking).

Para Hagens, este “pensamiento lateral” debería estar informado por una mezcla de disciplinas: economía ecológica (la bioeconomía original del rumano Georgescu-Roegen), psicología evolutiva, neurociencias cognitivas, antropología, ecología de los sistemas, geología y ciencia climática, entre otras.

Y entonces se olvidó de la energía y pasó a explicar algunos procesos del cerebro humano,  asegurando que el sistema límbico (responsable de las emociones) del cerebro es miope y que el necortex o parte más moderna del cerebro trata al futuro igual que al presente, pero que cuando usamos nuestro cerebro emocional, sometemos el futuro a una “tasa de descuento” que hace que valoremos el presente mucho más que el futuro.

En la evolución, dijo Hagens, a veces somos engañados por el medio. Puso como ejemplos de comportamientos patológicos y de inconsistencias las propuestas que continuamente nos hacemos de ver menos TV, leer más libros, hacer ejercicio, salvar el medio ambiente, etc., y comentó que está comprobado que en el  ser humano provoca más bienestar el desear que el tener. Puso el mal ejemplo que damos, por ejemplo, a los chinos, que solo buscan imitarnos con algunas imágenes de impacto. Finalmente, sacó un gráfico interesante de una encuesta en una población importante de encuestados en EE. UU. dónde se les fue haciendo a lo largo de una serie de años (1978 a 1984) las mismas dos preguntas. La primera era “Cuánto dinero se gana” y la segunda “Cuánto dinero se necesita” la respuesta demuestra que nunca se alcanza la satisfacción, a pesar de que los ingresos de cada año superaban lo que se esperaba el año anterior, porque ese año, al necesidad era de nuevo superior. Y dijo que el problema del aumento incesante del consumo no sólo está en la clase política, sino en nosotros mismos.

Nuestra demanda de energía, para Hagens, está condicionada por la ya citada “tasa de descuento” que hace que infravaloremos el futuro, las distracciones y lo fácil que es habituarse a las novedades siempre fácilmente disponibles que nos proporciona la sociedad de consumo, y la selección natural, que nos impulsa a competir por los recursos, sea cual sea el dictado de las condiciones medioambientales actuales.

Discusión de los panelistas

Matt Dempsey. Editor. Irish Farmers Journal

Mary Graham. Fundadora de Practical Small Projects

Philip Walton. BENE (Better Environment from Nuclear Energy)

Por falta de tiempo, los ponentes no dispusieron de tiempo para las presentaciones, y se limitaron a contestar las preguntas del moderador y de la audiencia, pero queremos destacar de entre estos el trabajo de Mary Graham.

Practical Small Projects parece una ONG más de las que se dedican a realizar trabajos de cooperación en África, pero su filosofía se presenta como muy adecuada a los condicionantes de un mundo que se dirige a estadios de menor consumo energético.

La filosofía básica de esta organización es que no se pueden trasplantar las tecnologías de los países industrializados, tal cual, a los países en desarrollo, y que estos no necesitan grandes proyectos sino más bien pequeñas ayudas locales que sirvan de impulso para un desarrollo más orgánico y centrado en las necesidades reales y más inmediatas de la población. Centrada en pequeñas aldeas de Mali, en África, Practical Small Projects pretende combinar el conocimiento profundo de los problemas locales con el empeño en satisfacer necesidades básicas (agua potable, educación y electricidad) mediante tecnologías que no resulten en dependencias indeseables frente a los países industrializados.

Los proyectos que ayuda a implementar esta organización están basadas en las tecnologías solares más simples, como bombas de agua solares o sistemas de iluminación. Con esto pretenden conseguir efectos muy beneficiosos para la comunidad, como agua potable, iluminación en maternidades o escuelas que permiten alargar la jornada, o refrigeración para la conservación de vacunas y medicamentos.

Tercera sesión: Política y medio ambiente: ¿Hay tiempo para reaccionar?

Moderador  de la sesión: Eddie Hobbs

Ponente: Debbie Cook.  Ex alcaldesa. Gobierno Local de Hungtinton Beach, Ca.

La respuesta del gobierno local (presentación en fichero PDF, 3,2MB)

Esta alcaldesa mostró los datos de su municipio con mucha precisión y ofreció abundantes muestras de un quehacer que podría ser considerado ejemplar en una sociedad moderna en cuanto a cuidado pro el medio, pero desde dentro del sistema. Los datos de población obran en la web de Hungtinton Beach. Algunos datos son:

Los servicios de la ciudad consumen 495.000 galones (1 galón = 3,78 litros) de combustible al año. La gestión de residuos se lleva 525.000 galones de combustible al año. La cuenta eléctrica es de 4 MUS$ al año. Existen 15 estaciones de control de inundaciones. Se producen 4.500 toneladas de basura por semana. El 60% de la misma se recicla. Confesó que el resto se envía a China y se quema para producir electricidad (¡¡) Indicó que el 10% de la electricidad de California se utiliza para “mover agua”. Su municipio evacua 250.000 galones de aguas sucias por día y su tratamiento se lleva 365.000 kWh/día.

Acabó diciendo que investigó las veces que la frase “Peak Oil” (cenit del petróleo) aparecía en el diario Los Angeles Times y resultaron ser cero. En el Irish Times, al menos hubo 34 citas. 

Ponente: Rob Hopkins. Fundador. Transition Town Totness

Pueblos en transición (presentación en fichero PDF, 5,1MB)

Este ponente es el fundador del movimiento de Ciudades en Transición (Transition Towns), e impulsor del Energy Descent Action Plan para la ciudad de Kinsale (una pequeña y turística ciudad costera muy cercana a Cork), actualmente vive en Totness (donde también diseña un plan energético de transición) y trabaja en la Universidad de Plymouth, en un doctorado centrado en dichos planes de transición energética y edita la web Transition Culture. Tituló su presentación “Catalizando las respuestas al cenit del petróleo”. A destacar que Hopkins viajo en autobús y ferry desde Gran Bretaña, dado que ha renunciado a utilizar el transporte aéreo, decisión que le llevo también a renunciar a asistir a una conferencia del International Forum on Globalization la pasada primavera en California, enviando como alternativa su presentación en DVD.

Hopkins empezó apuntando a los desafíos gemelos del cambio climático y el cenit del petróleo, y ofreció soluciones comunes, basadas en una localización (o relocalización) planificada, que ayude a mejorar la resistencia de las comunidades locales (el término “resilience” puede traducirse también como “elasticidad”, por lo que implica no solo una resistencia a las dificultades sino también la capacidad de adaptarse). Así, esta relocalización partiría de esquemas como las TEQs de David Fleming, estructuras de generación energética descentralizadas, planes de descenso del consumo energético, producción local de los alimentos, monedas locales, autosuficiencia sanitaria local, además de un esfuerzo en el reaprendizaje de habilidades olvidadas. A pesar del énfasis puesto en lo local, Hopkins reconoce que estas iniciativas no deben olvidar nunca que se debe de dar una respuesta a todos los niveles, y que estas deben estar coordinadas, con otras iniciativas nacionales e internacionales.

Volviendo al término de resistencia-elasticidad (resilience), Hopkins recoge una cita del libro de Thomas Homer-Dixon “The Upside of Down: Catastrophe, Creativity and the Renewal of Civilization, que define las características de un sistema resistente:

“En un sistema resistente, los nodos individuales, como son las personas, las empresa, las comunidades e incluso los países enteros, son capaces de captar recursos y apoyo de cualquier parte, pero también son lo suficientemente autosuficientes como para proveerse para sus necesidades esenciales en una emergencia. Aún así, en nuestro impulso para hiperconectar y globalizar las redes económicas y tecnológicas mundiales, hemos olvidado la última mitad del mandamiento.”

Especialista en los movimientos de transición hacia la localización, Hoskins recordó cuatro evidencias para este movimiento:

  1. La vida con menos energía es inevitable y es mejor planificar que ser sorprendido.
  2. Hemos perdido la resistencia para ser capaces de resistir los choques energéticos.
  3. Hemos de actuar por nosotros mismos y hemos de actuar ahora.
  4. Desatando el genio colectivo de la comunidad podemos diseñar maneras de vivir que son más enriquecedoras, satisfactorias y conectadas que las presentes.

Las propuestas de Hopkins tienen la virtud de ser proyectar una visión posibilista muy indicada para combatir el pesimismo y la melancolía que puede llegar a producir la visión de la cuesta abajo energética. Hopkins habla de establecer los cimientos de este movimiento implicando y demandando la colaboración del mundo empresarial  local, buscar el apoyo de las instituciones, la formación de grupos de trabajo, el uso de las tecnologías adecuadas, o la visualización pública de los proyectos iniciados. Siempre en el ámbito local, la mayoría de estas propuestas son positivas por sí mismas, como cuando reclama la recuperación del conocimiento popular de los mayores, adaptarse a las características y dinámicas de cada localidad o la construcción de puentes con los entes de gobierno locales.

Hizo mención al ejemplo de la ciudad de La Habana y dijo que la localización o producción localizada en ámbitos reducidos tiene sus límites, pero también ofrece ventajas, de ellas la más importante es que no hay otra alternativa. Pidió como conclusión que se reconozca que tenemos que vivir con menos energía y consideró que hay todavía elasticidad para realizar cambios, que deberíamos empezar a empujar desde abajo.

Ponente: Eddie O’connor. Director Airtricity

Opciones de sostenibilidad (presentación en fichero PDF, 1,1MB)

Tituló la presentación “Cómo conseguir una Irlanda sostenible”. Habló de China, que había construido los 103 Gw de la capacidad eléctrica total de Irlanda en tres semanas, que los chinos aumentan su consumo eléctrico en un 20% anual y que el comprador es único y gubernamental.

De ahí pasó a hacer apología de la energía eólica como solución y dijo que el carácter intermitente de la misma se puede obviar con una buena interconexión europea. En su presentación figuraban interconexiones a través del Mar de Irlanda, tanto con el Reino Unido (con el que ya existe alguna de menor capacidad) como incluso con Francia. (Al igual que España, todos los países con insularidad o aislamiento de la red europea, parecen tener elevado interés en la interconexión, que a veces no es correspondida por los que tienen que admitirla de su lado). O’Connor repitió numerosas veces la necesidad de pensar en Europa y funcionar como una sola entidad. Obviamente pensando en la red eólica planeada. Dijo que el plan que proyectaba podría ahorrar 5,7 MTn de CO2, con 4.000 MW en plataformas marinas, pero aseguró que es imposible alcanzar los 3.100 MW sin cambios estructurales profundos de la red eléctrica irlandesa, cuya responsabilidad cargó al gobierno y dijo que había que empezar ya mismo, porque un cambio de estructuras de este tipo (mostró varias fases de modernización de las diferentes regiones irlandesas, incluyendo Irlanda del Norte) suele llevar unos 10 años.

A una pregunta sobre si no había problemas con el suministro de acero para las torres eólicas, O’Connor admitió que hay un problema de disponibilidad y precios, ya que los chinos han acaparado el mercado del acero con la chatarra y ahora no es fácil procurase material.

El profesor Charles Hall preguntó que cómo iba a ser sostenible una Irlanda con la densidad de Holanda, si ya la sociedad mundial consume como si hubiese tres planetas.

Miembros del panel:

Michael Meacher. Miembro del Parlamento británico. Ex ministro de Medio ambiente

Eamon Ryan TD. Ministro de Comunicaciones, Energía y Recursos Naturales

The Right Honorable Edward Schreyer. Ex Gobernador General de Canadá

Bernard Burkin

Discurso de clausura: Eamon Ryan TD.

El futuro energético de Irlanda

El ministro en funciones de Irlanda estuvo presente a lo largo de todo este panel de discusión y llegó a aplaudir algunas intervenciones. Parece haber captado la gravedad de la situación, y en su discurso mencionó varias veces que este asunto requiere un nuevo enfoque totalmente diferente a los usuales. Incluso dijo que para abordar esta grave cuestión será exigible el concurso de todos los sectores políticos nacionales y acuerdos internacionales.

Entre las preguntas lanzadas en este panel se hizo la de por qué los políticos no reaccionan ante esta situación sin precedentes, si la conocen. Michael Meacher admitió que su antiguo puesto como ministro de Medio Ambiente de un gobierno de Tony Blair fue, visto en perspectiva una “contradictio in termini”, puesto que dijo que ese gobierno, lo supiese o no, no actuaba en absoluto conforme a la gravedad de la situación.

Se mencionó el divorcio creciente entre política y población, señalando precisamente que dos millones se manifestaron en el Reino Unido contra la guerra y el gobierno no hizo ni caso.

Utilizando su propia experiencia como ejemplo, el ex gobernador general de Canadá lo atribuyó a la excesiva “presidencialización” del sistema político canadiense, que dificulta a los parlamentarios electos tomar decisiones. Añadió que los gobiernos no desean perturbar a los analistas de mercados (dándoles implícitamente un poder superior al de los gobiernos electos). En este punto, Meacher dejó en el aire con vehemencia y entre fuertes aplausos la pregunta sobre quién gobierna en el Reino Unido, afirmando que los que gobiernan realmente su país son la industria petrolífera, el sector financiero, la industria automotriz, la industria agroalimentaria o la industria química (The Oil Drum ha publicado una transcripción de la intervención de Meacher, acompañada de la grabación del sonido, en formato para Windows Media). En palabras de este ex ministro, estaba claro que son ellos, afirmación que de nuevo arranco los aplausos de la audiencia.

Notas finales

La 6ª Conferencia Internacional de ASPO concluyó con un emocionante homenaje a Colin Campbell, presentado por Chris Skrebowski, editor de Petroleum Review. El geólogo retirado, presidente de honor de ASPO dirigió unas breves palabras a la audiencia, que respondió puesta en pie con una larga ovación. También agradeció la ayuda y la amistad de Jean Laherrère, así como de los miembros más cercanos de su familia.

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Por Pedro Prieto y Daniel Gómez.

Última Edición: jueves, 01 enero 1970 @ 01:00 CET| Hits: 5.218 Ver la versión para imprimir