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Cambio Climático Global (III)

por Dale Allen Pfeiffer

Traducido por Pedro Prieto

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Hemos examinado hasta ahora las pruebas, en nuestro estudio del cambio climático global que está teniendo lugar y que está inducido por la industria. Y hemos visto el consenso científico sobre el que se basa esta evidencia. Después explicamos el cambio climático abrupto, explicando por qué el calentamiento global podría producir una pequeña era glaciar en la zona del Atlántico norte, mientras el planeta, en su conjunto, sigue calentándose. Acabamos con un vistazo a las pruebas que sugieren que los transportadores globales oceánicos, cuyos cambios de rumbo podrían disparar cambios climáticos abruptos, de hecho se están frenando. Y ahora veremos la posibilidad de que el cambio de clima quede fuera de control, amenazando con extinguir a toda la raza humana, junto con la mayor parte de la vida sobre este planeta.- DSP

Introducción
La posibilidad de que el cambio climático quede fuera de control no es una amenaza tan lejana como quisiéramos. Es una amenaza que preocupa a las mentes más preclaras que hoy viven entre nosotros. Stephen Hawking, el físico autor de “Breve historia del tiempo” y aspirante al puesto de la Universidad de Cambridge que un día ocupó Sir Isaac Newton (la Cátedra Lucasiana de matemáticas), ha dicho: “Me temo que la atmósfera puede calentarse más y más hasta llegar a ser como la de Venus con vapor de ácido sulfúrico”1 Al renombrado físico se le han unido otras personalidades, tales como el expresidente Jimmy Carter, el presentador de TV Walter Conkrite y el astronauta y senador John Gleen, para enviar una carta al presidente Bush, en la que le instan a poner en marcha un plan para reducir las emisiones estadounidenses de gases de efecto invernadero2. El ex ministro de Medio Ambiente británico, Michael Meacher, también está preocupado por la supervivencia de la raza humana, debido al efecto invernadero. 3

La Unión de Geofísicos Americanos (American Geophysical Union –AGU- ) a publicado un documento a finales de 2003, en el que dicen que las emisiones inducidas por la industria han provocado que las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera hayan crecido más rápido que en cualquier otro momento de la historia del planeta.4 El AGU había sido muy cauto, hasta ahora, en tomar posición alguna respecto del calentamiento global. Y esa reticencia había sido utilizada por las compañías petrolíferas y otros escépticos sobre el calentamiento global para apoyar sus propias tesis de que el calentamiento global es una suerte de engaño medioambiental

Entre los firmantes de la declaración de la AGU se encuentra John Christy, director del Centro de Ciencias del Sistema Terrestre de la Universidad de Alabama. El Dr. Christy había sido anteriormente muy escéptico sobre los estudios del calentamiento global y había sido citado con frecuencia para apoyar la tesis de que el conocimiento científico del calentamiento global el engañoso e incierto. En una entrevista en la Radio Nacional Pública sobre la declaración del consenso de la AGU, el Dr. Christy dijo: “Es científicamente inconcebible que después de cambiar los bosques por ciudades, de transformar millones de acres en tierras de cultivo, de poner ingentes cantidades de hollín y polvo en la atmósfera y de enviar (enormes) cantidades de gases de efecto invernadero al aire, que no haya aumentado (sic) el curso natural del cambio climático a lo largo del pasado siglo” 5

¿Por qué tantas personalidades relevantes se preocupan por el desbocado calentamiento global? El temor es que una vez la atmósfera haya llegado a un cierto nivel crítico, se dispararán ciertos mecanismos de realimentación que llevarán la temperatura más allá del punto en que el planeta pueda ser habitable para la vida humana. Una vez se hayan disparado esos mecanismos, es bastante improbable que podamos hacer algo para intervenir. Y considerando los signos actuales que ofrece el medio ambiente, las aceleradas emisiones industriales y la larga vida de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, algunos se temen que pueda ser demasiado tarde para evitar esta posibilidad.

El cambio climático desbocado. Los mecanismos de realimentación.
Muchos de los procesos del mundo natural tiene consecuencias continuadas que o bien aceleran o bien retardan los procesos primigenios. Esas consecuencias realimentan el proceso del que surgen y se denominan “bucles de realimentación”. Por ejemplo, un depredador introducido por primera vez (en un lugar) devora a la población de su presa elegida, hasta que el alimento disminuye de tal forma que el depredador no puede alimentar a su prole y su propia población se contrae: eso es una realimentación negativa. Se sobrepasa el equilibrio y los depredadores sobrealimentados dan lugar a un efecto que fuerza a la baja a su propia población.

Los bucles de realimentación también ocurren en el mundo social; por ejemplo, en un sistema impositivo regresivo, los trabajadores pobres pagan muchos impuestos, lo que les obliga a seguir siendo cada vez más pobres y a trabajar más horas, mientras que los ricos pagan pocos o ningún impuesto, lo que tiende a hacerlos cada vez más ricos. Eso es un bucle de realimentación positiva, porque el proceso original es exacerbado por sus propios efectos. Nuestro sistema climático es fundamentalmente un sistema de mecanismos de realimentación, tanto positivos como negativos. La esencia del argumento de los escépticos es que los sistemas de realimentación negativa eliminarán los cambios climáticos globales inducidos por la industria. Sugieren que el exceso de carbón en la atmósfera será absorbido por los océanos y que ello estimulará la fotosíntesis de las plantas sobre la tierra y que ambas cosas servirán para eliminar el exceso de carbono de la atmósfera y la pondrán a salvo.

En realidad, la fotosíntesis en los bosques se está acelerando, creando unos bosques más verdes y exuberantes y con una mayor capacidad de absorción de dióxido de carbono. Sin embargo, los ritmos de descomposición de la madera seca y de los suelos se están también acelerando. Y a medida que el clima se calienta, esta generación de gases de carbono por la descomposición rebasará probablemente a la aceleración de la fotosíntesis. Lo que es peor, se teme que las selvas de la Amazonia caigan hacia la mitad de siglo. Los bosques en extinción liberarían así su almacén de carbono a la atmósfera. Según los estudios llevados a cabo por el Met Office Hadley Centre para la predicción del clima, en Gran Bretaña, si no se mitigan las emisiones de carbono industrial, los bosques se convertirán en contribuyentes netos de carbono a la atmósfera hacia 2070. La estabilización de las emisiones industriales podría quizá retrasar esta muerte anunciada de los bosques durante otro siglo. 6

La biomasa de la vegetación global en los 90 (arriba), en 2080, debido al cambio climático global de emisiones no controladas (en el medio) y eln 2080 con las emisiones de CO2 estabilizadas en 750 ppm (abajo).

Tomado de: The Impacts of Climate Change on Natural Vegetation, Hadley Centre for Climate Prediction and Research

Los escépticos del cambio climático señalan a los océanos como un inmenso sumidero de carbono. De hecho, los océanos retienen el equivalente de carbono de más de 6.000 años de combustión al ritmo actual de quemado de combustibles fósiles7. Sin la absorción de carbono por parte de los océanos y su vinculación con la producción de oxígeno libre por el fitoplancton de los océanos, la atmósfera de la Tierra sería, fundamentalmente, de dióxido de carbono, con un poco de nitrógeno. Las temperaturas rondarían los 600º C y la presión atmosférica sería unas 60 veces más densa que la actual.8

Las aguas de los océanos absorben dióxido de carbono de la atmósfera, manteniendo la mayor parte de él disuelto, pero transformando parte en ácido carbólico o fénico. El fitoplancton de las capas superiores oceánicas fija el dióxido de carbono en sus células a través del proceso de la fotosíntesis. Ese fitoplancton forma parte de la cadena alimentaria básica oceánica. Lo ingieren los animales y otros organismos, que utilizan la mayor parte del carbono como fuente de alimentación, pero devuelven una parte del mismo a la atmósfera mediante la respiración. Parte de este carbón se fija finalmente en la columna oceánica en forma de desechos y conchas y heces animales. En los periodos de calentamiento global de hace millones de años, estos sedimentos de desechos de carbono, se convirtieron en la fuente de los depósitos de hidrocarburos que han servido para impulsar nuestra civilización a lo largo del siglo pasado y que son los que ahora, de forma irónica, están provocando el cambio climático que induce la industria.

Lamentablemente, este sumidero de carbón oceánico, podría muy bien romperse como respuesta al cambio climático. El agua de mar más caliente, ya está saturada de carbón, por lo que absorbe menos. Una absorción más potente de carbón exige que suba de las profundidades un ciclo continuo de agua más fría y pobre en carbón. Si el conductor global termohalino fallase (ver la parte II de esta trilogía), podría tener lugar una peligrosa caída en la absorción de carbono.

Pero la mayor amenaza para el ciclo del carbono oceánico reside en la decreciente productividad del fitoplancton. En los últimos 20 años, las concentraciones de fitoplancton en los océanos septentrionales han disminuido hasta un 30%. Los científicos de la NASA y de la National Oceanic and Atmospheric Administration sospechan que las temperaturas más altas y los menores vientos han privado al fitoplancton del nitrógeno y del dióxido de carbono9. Un investigador japonés de la universidad de Hokkaido ha constatado una gran caída en la cantidad de dióxido de carbono absorbido por la parte norte del Océano Pacífico en los últimos 15 años. Yutaka Watanabe dice que la cantidad de dióxido de carbono en el océano ha caído un 10%10

Otro mecanismo de realimentación que ya está empezando a funcionar en nuestra contra es el retroceso de la capa de hielo, particularmente del Ártico y de Groenlandia. El deshielo de la capa nos creará problemas de distintas maneras. La liberación de agua dulce contribuirá a distorsionar la circulación termohalina de los océanos, como se mencionó en la segunda parte de esta trilogía. El deshielo de la capa elevará a su vez el nivel de los océanos. Como se dijo en la primera parte de la trilogía, los estudios por satélite de la NASA demuestran que la capa de hielo del Ártico está retrocediendo de una forma tremenda. Un informe publicado por el Consejo Asesor Alemán sobre el Cambio Global dice que si la temperatura mundial promedio aumenta en más de 2ºC más de lo que había al comienzo de la Revolución Industrial, probablemente dispararía la fusión de la capa de hielo de Groenlandia y de la lámina de hielo de la Antártida occidental. Esto haría subir el nivel del mar hasta unos 10 metros, lo que inundaría grandes ciudades, como Nueva York, Londres, Tokio, Miami, Bombay, Calcuta, Sydney y Sanghai11. El Centro Hadley para la Predicción e Investigación del Clima, ha declarado que ya existen suficientes gases de efecto invernadero para elevar la temperatura promedio de Groenlandia unos 3ºC hacia mitad de siglo. 12

La capa de hielo en retroceso hará disminuir la capacidad de reflexión solar del planeta, como se discutió en la primera parte de esta trilogía, lo que hará que se refleje menos energía solar y ello resulte en un mayor calentamiento de la superficie terrestre. También aumentaría el contenido de vapor de agua en la atmósfera inferior la evaporación de las aguas del hielo licuado. El vapor de agua es un gas de efecto invernadero. El resultado de ambos efectos sería un ciclo de realimentación positiva, en le que el hielo fundido provoca un clima más cálido, que a su vez conduce a que se funda todavía más hielo.

Y después está el deshielo de la tundra. Globalmente, las turberas congeladas retienen unos 550.000 millones de toneladas de carbono13. La materia de las plantas muertas está congelada en el permafrost, lo que lentifica e incluso paraliza el proceso de descomposición. La lenta descomposición anaerobia que normalmente tiene lugar en esas tierras congeladas ha producido un depósito de metano que está mostrando signos de escaparse a la atmósfera, a medida que la tundra se descongela. El metano tiene una vida en la atmósfera más corta que el dióxido de carbono, pero es diez veces más efectivo a la hora de atrapar el calor en la atmósfera inferior. Sin embargo, a medida que los suelos se calientan y el permafrost se descongela, las bacterias podrían ponerse a trabajar como venganza, descomponiendo la materia orgánica a mayor velocidad, liberando dióxido de carbono a la atmósfera, en vez de metano. 14

Cuando los océanos espiran
Cada uno de estos mecanismos de realimentación (y otros que aquí no se mencionan) podrían tener funestas consecuencias para la vida en este planeta. Juntos, podrían reforzarse los unos a los otros y amplificar el cambio del clima.

Pero la preocupación más grave es que las crecientes temperaturas de este planeta conducirán a un venteo del metano de los océanos. Es esta la posibilidad que se teme en la cita anterior de Stephen Hawking.

El metano se almacena en las profundidades del océano en los márgenes continentales, en forma de (clathrates). Estos son gigantescos yacimientos de una masa carbonatada medio derretida, en el que el metano queda atrapado a presión en estructuras cristalinas o agua congelada (p.e. en hielo). Aunque los océanos contienen mucho más metano que la tundra, en conjunto suponen unos 2 billones de toneladas de metano en forma de (clathrates). 15

Lugares en los que se dan los yacimientos mundiales de hidratos de metano naturales (Clathrates)

Es posible que se liberen completamente a la atmósfera estos gases retenidos, aunque es bastante improbable. El escenario del Dr. Hawking de una Tierra muy calentada que iguale a su planeta hermano, Venus, es poco probable. Si los mares ventean metano en la atmósfera, es posible que el proceso se parase antes de que todo el metanos secuestrado escapase. Sin embargo, sólo una porción de esta enorme reserva de carbono, si se liberase en la atmósfera, podría dejar un planeta inhabitable. Y aunque los científicos consideran que esta posibilidad es muy remota, cada vez más investigadores valoran esta posibilidad, sacuden sus cabezas y se preguntan: ¿Habremos puesto ya en marcha esta posibilidad?

Se cree que ya ha sucedido antes en la historia de la Tierra una liberación de los hidratos de metano y se sospecha que haya podido ser un factor en la mayoría de las extinciones masivas que tuvieron lugar en el pasado. La última vez fue hace 55 millones de años (bastante reciente, en términos geológicos), en un suceso conocido como el Máximo Térmico del Paleoceno Superior (Late Paleocene Thermal Maximum -LPTM-). Duró unos 150.000 años y elevó las temperaturas globales entre 5 y 7º C16. Estudios recientes de los sedimentos marinos indican que los océanos se calentaron en latitudes superiores, entre 8 y 10º C y entre 4 y5º C en latitudes tropicales17. El LPTM se inició, posiblemente, por movimientos de placas continentales, como la de la colisión del subcontinente indio con Eurasia, que creó la cordillera del Himalaya. Al levantar la decreciente presión del agua en los suelos oceánicos, se hizo posible la liberación gigantesca de metano. Esta liberación calentó los océanos de tal forma que hizo posible que se liberase más metano y que otros mecanismos se disparasen. Desaparecieron las capas polares y la vida en el planeta experimentó un fenómeno de extinción masiva. 18

Cuando la vida casi desapareció. La extinción Pérmica
Hace 251 millones de años, al final de la Era Pérmica, la vida casi llegó a desaparecer del planeta. Fue la mayor extinción masiva de la historia de la Tierra. El 95% de las especies que existían en aquel entonces fueron eliminadas. Sólo unas pocas especies de animales y plantas y posiblemente incluso los protozoos sobrevivieron para evolucionar (hasta la siguiente gran extinción, que fue ecológicamente trivial, en comparación; la de los dinosaurios, hace 65 millones de años)

La causa de la horrenda extinción del Pérmico ha sido un misterio durante mucho tiempo y los geólogos han sugerido algunas posibilidades, ninguna de las cuales explica muy bien los hechos. Pero en los últimos 15 años o así, ha surgido una obligada teoría. Ha sido desarrollada en base a una gran aportación de nuevas pruebas paleontológicas de ese periodo, desde la petrología, la geoquímica, la oceanografía y la paleoclimatología y algunas otras disciplinas y este escenario ha sido rápidamente aceptado por la comunidad científica. El culpable que arrasó con el 95% de las especies y puso casi fin a la vida sobre este planeta fue un cambio climático desbocado.

El suceso comenzó de una forma muy espectacular, con una erupción volcánica gigantesca en Siberia que lanzó un volumen de 2 millones de kilómetros cúbicos de basalto, que cubrieron un área de 1,6 de una extensión de millones de kilómetros cuadrados al este de Rusia (aproximadamente, el tamaño de Europa) 19. La actividad volcánica también venteó una gran cantidad de dióxido de carbono y cenizas finas a la atmósfera. Se ventearon gases en tal cantidad que la temperatura promedio mundial aumentó aproximadamente unos 6º C.20 Unas 161 especies se extinguieron como resultado directo de esas erupciones volcánicas. El nivel de extinciones fue del 33·. Pero eso solo fue el comienzo.

La subida de la temperatura fue lo suficientemente alta como para disparar una serie de mecanismos de realimentación positiva. El más notable fue una liberación masiva de metano de los hidratos, encerrados en los (clathrates). El calentamiento causado por la erupción siberiana fue suficiente para fundir los hidratos de gas congelados, permitiendo que el metano saliese en forma de burbujas hacia la superficie de los océanos y llegase a la atmósfera. Esta introducción del metano, provocó un calentamiento todavía mayor, que a su vez fundió yacimientos de hidratos de metano todavía más profundos. La salida de gas metano fue mucho más allá de la de los mecanismos que normalmente reducen los niveles de dióxido de carbón en la atmósfera. El sistema climático terrestre se rompió y el calentamiento global desbocado siguió su camino hasta que alcanzó algún límite desconocido.

Todavía se desconoce qué es lo que evitó que el planeta terminase estéril como su gemelo Venus. Los científicos están apenas comenzando a explorar las razones de que la atmósfera volviese a un clima más hospitalario. La vida en este planeta llegó a estar tan cerca de la extinción que se han necesitado 100 millones de años de biodiversidad mundial para volver a los niveles previos a la extinción21.

La extinción del Pérmico debería tomarse con carácter general como una ominosa lección sobre le peligro del calentamiento global. Tenemos que prestar mucha atención al aumento de la temperatura que causó que se disparasen aquellos mecanismos de desbocamiento para llegar a los 6º C. En la primera entrega de esta trilogía sobre le cambio climático global, vimos un informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (Intergovernmental Panel on Climate Change -IPCC-), que decía que la temperatura superficial mundial promedio subiría entre 1,4 y 5,8º C durante el próximo siglo. Esto agravaría el aumento de 0,6 º C que ya se ha dado el siglo pasado. Así que, de acuerdo con este informe, la temperatura podría subir hasta los 6,4º C hacia el año 2100. 22 Y esta estimación es conservadora; es posible que las temperaturas suban hasta los 6,4º C.

Las luces de alarma deberían estar encendidas por doquier. Un aumento de la temperatura de 6,4º C nos pondría más allá del límite del desbocamiento del calentamiento global. ¿Podrá el ser humano estar perpetrando la mayor extinción de este planeta desde el fin de la Era Pérmica?

Entrando en el fin de la Era de los hidrocarburos
La primera reacción de la mayoría de los activistas a favor del medio ambiente, ante las noticias sobre le cenit del petróleo es decir: “Bien tenemos que dejar de utilizar los fósiles, de cualquier forma” Parece lógico que un declive de la producción de hidrocarburos nos lleve a un declive en la producción en las emisiones de dióxido de carbono. Y parece que algo más adelante, las emisiones de carbón se moderarán simplemente debido a la escasez de combustible. Pero no iremos amablemente hacia ese destino.

Cuando veamos que los costes de la calefacción siguen aumentando y que la escasez de gas natural se nos viene encima en un futuro próximo ¿qué alternativas vienen a nuestra mente para la calefacción doméstica? ¿Calor solar pasivo? Desde luego, pero eso solo no nos mantendrá calientes en una fría noche de invierno. La inmensa mayoría pensará en la madera. A medida que suban los costes de la calefacción y la escasez congele nuestras viviendas, la mayoría comenzaremos a quemar leña ( o a quemar más leña, según sea el caso). Volveremos a la biomasa.

Quemar biomasa es, sin duda, la fuente más contaminante de energía. Al quemar leña, cáscaras de maíz o bosta de vaca para calentar nuestras casas, empezaremos a arrojar tremendas cantidades de carbono a la atmósfera. Y, con toda probabilidad, eso es inevitable. Hay algunas cosas que podemos hacer para evitar la cantidad de leña a quemar y limitar así nuestra contribución al calentamiento global. Un mejor aislamiento puede aumentar la eficiencia. Y hay que considerar el tipo de quemador de madera a utilizar. Las chimeneas tradicionales son las menos eficaces para calentar una casa. Las estufas de hierro de leña son mejores, pero las estufas cerradas de hierro fundido (cassetes con recuperación) son las mejores, a la hora de mantener el calor y radiarlo al hogar. Una pequeña carga de leña puede generar calor durante horas. Y cuando se recolecte la leña, hay que tener cuidado de no dejar los bosques pelados. Hay que ser selectivo en la elección de la madera. Practiquen técnicas antiguas de recolección respetuosas. (“coppicing”, el autor recomienda buscar en google para ver estas técnicas antiguas de recolección)

Quemar la biomasa aumentará probablemente le problema del calentamiento global, pero es probable que el quemado de carbón sea mucho más dañino.

A medida que la producción de petróleo y gas natural entre en declive en Norteamérica, la alternativa final será ir a por el carbón, nos guste o no. Se considera que el carbón es abundante en Norteamérica y es barato. A pesar de todo lo que se habla de la economía del hidrógeno, las inversiones reales irán a parar a la producción de carbón. De hecho, la producción de plantas de generación alimentadas por carbón ya se ha acelerado. En febrero de 2004 se habían planificado al menos 100 nuevas plantas de generación eléctrica con carbón en más de 36 Estados23. Este nuevo mercado emergente está volando por debajo de la línea del radar, porque una vez las plantas de carbón son de dominio público, pueden ser paradas por los esfuerzos legislativos de los ecologistas y de las coaliciones de vecinos.

Si se llega a poner en funcionamiento la mitad de esas plantas, se incrementarán las emisiones de gases en 3,4 millones de metros cúbicos por minuto. Todas las nuevas plantas de carbón que se están proponiendo, añadirían un décimo al uno por ciento de las emisiones anuales de dióxido de carbono24. Esto puede no parecer mucho, pero es ciertamente un paso en la dirección equivocada. Y es sólo el comienzo.

Según vaya disminuyendo la producción de petróleo y gas, abriremos nuestras reservas de carbón para la producción eléctrica, calefacción, usos industriales y para convertir el carbón en combustible líquido para el transporte. En el proceso aumentaremos nuestra emisión de gases, destrozaremos grandes extensiones de tierra, crearemos inmensos escoriales y contaminaremos los cauces de agua y las aguas subterráneas. Y tendremos que realizar una gran transformación en nuestras redes de transporte para convertirlas a carbón; esto es, para camiones y trenes. Se deben esperar grandes esfuerzos por parte de la industria y los políticos para derogar las leyes medioambientales que regulan la producción y el quemado del carbón. Se argumentará que esas regulaciones dañan a la economía. Apuntarán a una economía en conflicto con una base energética restringida e insistirán en que, con todas esas restricciones legales no pueden proporcionar la energía que tan desesperadamente necesitamos. Los cortes eléctricos actuarán para que las sensibilidades públicas sobre le medio ambiente se tengan que morder la lengua.

Quizá en este caso, la única salvación resida en la reciente investigación (de la que se ha informado en FTW), de que el carbón parece que llegará al cenit (de producción) hacia el 2032, si no antes25. Esto nos deja con menos de 20 años de producción acelerada antes de que el carbón se sume a la lista de las glorias energéticas. Entonces quizá nuestras emisiones de carbón empiecen realmente a declinar.

Pero los EE.UU. no son el único país que parece volver la vista hacia el carbón. China también esta poniendo sus ojos en sus grandes reservas de carbón, así como India. Si los dos países más poblados del mundo aceleran su consumo de carbón junto con los EE.UU., entonces el declive de la producción de petróleo y gas natural serán verdaderamente saludados con un pronunciado aumento de las emisiones de carbono.

El cenit del petróleo no será una bendición disfrazada en relación con el calentamiento global. Los modelos del cambio climático global desarrollados por el IPCC y demás, no han tomado en consideración la influencia del cenit del petróleo y el precipicio del gas natural en los EE.UU. Esos modelos están basados en proyecciones económicas falaces, producidas por economistas neoclásicos, una retorcida disciplina que está ciega al agotamiento de los recursos26. Si volvemos al carbón y a la biomasa para compensar el declive de la producción de petróleo y gas natural, entonces es posible que nuestras acciones empujen la temperatura promedio mundial bastante más allá del límite de los 6º C que hemos mencionado. El fin de la era del petróleo muy bien podría empujarnos a una era de calentamiento global desbocado.

El carbón no podrá soportar el tipo de economía intensiva en energía que hemos construido sobre el petróleo y el gas natural. Será un esfuerzo vacilante de una civilización que no quiere reconocer (los hechos) e intenta aferrase a modos de vida insostenibles. Al final fallará, pero en este último quemado de los recursos energéticos, podemos muy bien hacer desaparecer la vida del planeta.

NOTAS

1 World famous physicist Stephen Hawking says he's worried runaway global warming could destroy human life on Earth. Nando Times, 9/30/2000. Archived at here

2 Poll: global warming is a serious problem, AP. USA Today, 4/2/2001. here

3 Human Race is Killing the Planet, Says Meacher, Brown, Paul. The Guardian, February 14th, 2003. here End of the World Nigh-It's Official, Meacher, Michael. The Guardian, February 14th, 2003. here

4 US Science Body Warns on Climate. BBC News, December 16th, 2003. http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/3325341.stm

5 Science Group Issues Climate Change Warming, Harris Richard. National Public Radio, Morning Edition, December 17th, 2003. here

6 The Impacts of Climate Change on Natural Vegetation. The Met Office Hadley Centre for Climate Prediction & Research, 1999. here

7 The Ocean Carbon Cycle. The Met Office Hadley Centre for Climate Prediction & Research, 1996. here

8 The Rain of Ocean Particles and the Earth's Carbon Cycle, Honjo, Susumu. Oceanus, December 1997. here

9 Phytoplankton in Northern Oceans have Declined from 1980s Levels, Chohan, Rani. Goddard Space Flight Center, August 8th, 2002. here Satellites See Big Changes since 1980s in Key Element of the Ocean's Food Chain, Steitz, David, et al. Goddard Space Flight Center, August 8th, 2002. here

10 Global Warming could Disturb Ocean's Ecosystem. ABC (Australian Broadcasting Corporation) News Online, September 3rd, 2001. here

11 Climate Protection Strategies for the 21st Century, Kyoto and Beyond, Grabl, Hartmut, et al. German Advisory Council on Global Change, December 10th, 2003. here

12 Melting Greenland Ice Threatens Global Rise in Sea Levels. Met Office Hadley Centre for Climate Prediction & Research, April 7th, 2004. here

13 Study: Siberian Bogs Big Player in Greenhouse Gas, Owen, James. National Geographic News, January 15th, 2004. here

14 Ibid.

Scientists Fear Cycle of Global Warming, Reuters. ABCNews.com, Febraury 7th, 2001. here

15 New Evidence of Global Warming in Earth's Past supports Greenhouse Warming Theory, Stephens, Tim. Eurekalerts, October 23rd, 2003. here

16 Methane Explosion Warmed the Prehistoric Earth, Possible Again, Tawney, Timothy R. NASA, Goddard Space Flight Center, Dec. 10th, 2001. here

17 A Transient Rise in Tropical Sea Surface Temperature During the Paleocene-Eocene Thermal Maximum, Zachos, James C., et al. Science 28 November 2003; 302: 1551-1554.

18 Methane Gas Research Could Help Scientists Understand Global Warming, Kanipe, Jeff. Space.com, October 29th, 1999. here

19 How to kill (almost) all life: the end-Permian extinction event, Benton, Michael J., and Twitchett, Richard J. Trends in Ecology and Evolution, Vol. 18, No. 7, July 2003. here

20 Ibid.

22 Climate Change 2001, The Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press, 2001. here

23 Resurgence in Coal Forecast by R.W. Beck. PRNewswire, June 2nd, 2004. http://biz.yahoo.com/prnews/040602/flw024_1.html America's New Coal Rush, Clayton, Mark. The Christian Science Monitor, February 26, 2004. here

24 Ibid.

25 The Peak in US Coal Production, Gregson Vaux. From the Wilderness, May 27th, 2004. here

26 Bradford Jason, personal communication.

Última Edición: miércoles, 19 febrero 2014 @ 17:47 CET| Hits: 15.731 Ver la versión para imprimir