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Los barriles perdidos de la producción saudita

Por Julian Darley

Traducido por Pedro Prieto

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[El suministro mundial de petróleo ha llegado casi con seguridad a su cenit, pero el reconocimiento masivo de sus inminentes efectos todavía no ha tenido lugar. Por tanto, a los ojos del mundo de los negocios y del público estadounidense, el Cenit del Petróleo todavía no está aquí. El precio del crudo jamás había estado tan alto; pero el Cenit del Petróleo todavía no está aquí. Shell Oil ha convulsionado recientemente al mundo con una serie de sobrevaloraciones deshonestas de sus activos petrolíferos, pero el Cenit del Petróleo todavía no está aquí. Arabia Saudita se encuentra en un modo de evaluación para el control de daños, reafirmando sus indemostrables declaraciones sobre su abundancia, con una histeria de creciente intensidad; pero cualquier recorte de la producción saudita se debe, exclusivamente a los recientes ataques terroristas. Así que siéntase seguros de que las convenientes inconveniencias, como la explosión de Khobar, quedarán pronto expeditas y volverán los buenos días del pasado...

El engaño es ciertamente más fácil cuando la audiencia no quiere reconocer las cosas. Citando el pequeño mensaje del retrovisor: “Los objetos en este espejo retrovisor están más cerca de lo que parecen”. JAH]

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2 de Junio , 2004 0950 PDT (FTW) -- Washington, DC. El mundo ya sabe perfectamente que no hay armas de destrucción masiva en Irak, como decían Bush y Blair. Se necesitaba una excusa, en este caso para lanzar la guerra. Es una vieja historia. Los humanos han practicado el engaño ( y la guerra) desde el comienzo de la historia y si consideramos a los chimpancés, seguramente desde antes. El verdadero asunto estriba en si uno se deja engañar o no. Si se es benévolo con los principales jefes guerreros, incluso aunque ellos no muestren signo alguno de caridad para con los iraquíes o cualquier otro (excepto para sus patrones de los grandes negocios y sus maestros marionetas) se podría decir que habían pensado realmente que si buscaban con la suficiente intensidad, durante el tiempo suficiente, podrían encontrar algo desagradable en el cobertizo de madera. Pero desde luego no lo han encontrado y no parece que vayan a plantar algunas Armas de Destrucción Masiva (AMD’s).

En la casa de al lado, en Arabia Saudita, están también desesperados por encontrar algo que han prometido al mundo, exactamente unos pocos cientos de miles de millones de barriles de reservas petrolíferas y algunos millones de barriles de producción adicional diaria, durante medio siglo. Puede que si no se llegan a encontrar esos barriles, esto sea de una importancia mucho mayor para el mundo que las inexistentes AMD’s.

Si el mundo no se estuviese enfrentando a unas dificultades cada vez más obvias y serias para hacer frente a la demanda mundial de petróleo, la luz no brillaría tan intensamente en Arabia Saudita.

Pero existen muchos indicadores de los problemas y otra organización secretista, la Royal Dutch Shell, ha hecho una comparación interesante. Shell ha rebajado tres veces su nivel de reservas este año, dejando caer 4.350 millones de barriles de las mismas (junto con una reducción adicional de 500 millones para el año próximo). Se encuentra bajo investigación financiera por parte de la United Startes Securities & Exchange Commisión (US SEC) y por su contraparte británica, la Financial Services Authority (FSA); y está siendo investigada por engaño criminal por el Departamento de Justicia por sus reservas “perdidas”, por no mencionar los muchos juicios de los agraviados inversores. Y ahora llega la sugerencia de que a menos que mejore sus registros de exploración, Shell “se quedará sin petróleo en una década”

Nadie está sugiriendo que Arabia Saudita se quedará “sin petróleo” en una década, pero aumentan las preocupaciones por que ni pueda mantenerse produciendo los 8,5 millones de barriles diarios, más que durante pocos años, ni pueda encontrar los 261.000 millones de barriles de reservas recuperables que dicen tener probadas, y mucho menos los 100.000 millones de barriles de petróleo recuperable que dicen habrán descubierto para 2025.

Descubrir lo que está realmente sucediendo en Arabia Saudita es mucho más difícil que en Shell, pero en una Conferencia sobre energía en Washington, D.C. el 27 de abril (patrocinada por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y el Consejo de Negocios Saudita), el petróleo saudita y los ministros de finanzas, el máximo responsable de la compañía estatal ARAMCO y algunos homólogos estadounidenses, se echó una mano a la nueva política saudita de glasnost , o apertura. De hecho, el discurso saudita, aunque dado desde el más alto púlpito, fue en su mayor parte una repetición del mismo sermón de hacía dos meses, cuando dos moderados representantes oficiales de ARAMCO dijeron al mundo que se fiase de ellos y dejase de preocuparse. Esta vez se nos dijo, un, dos y hasta tres veces y también por los estadounidenses, que el mundo industrial no tiene de qué preocuparse en el frente del petróleo durante las próximas décadas.

El hecho de que tantos funcionarios sauditas de alto nivel se reunieran en público para decir que no hay que preocuparse del mayor exportador de petróleo del mundo, debería ser muy preocupante.

La necesidad de preguntar quedó subrayada durante todo el día por un flujo de contraindicaciones y una declaración del Presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, quien desvió la atención del futuro del suministro mundial de petróleo hacia el sombrío futuro del suministro del gas natura len los EE.UU.

El susto que llevó a los sauditas a Washington comenzó hace dos meses, cuando el mayor banquero privado en inversiones sobre energía, Matt Simmons, comenzó a contar en voz alta su preocupación sobre el estado de las reservas sauditas a los medios de comunicación.

Simmons dijo que “el mundo entero cree que Arabia Saudita puede cargar fácilmente sobre sus espaldas cualquier necesidad energética. Si esto no fuese así, no existe un plan B (alternativo) y el mundo se enfrentará a una gigantesca crisis energética”.

El suave murmullo del martes fue que mientras había gente que había advertido que nos quedaríamos sin petróleo desde los 80, el mercado siempre les había quitado la razón. En un esfuerzo por calmar los temores, los funcionarios sauditas y estadounidenses, cerraron filas para poner sus declaraciones en sintonía. El ministro del Petróleo saudita, Ali Naimi, dio en la casa abarrotada de banqueros, diplomáticos, economistas y medios de comunicación que “Pueden tener la seguridad de que nuestras reservas probadas son muy reales” y garantizamos que “no habrá escasez de petróleo en los próximos 50 años”. Parecía sentirse ofendido por momentos de que alguien hubiese podido dudar del tamaño de la ilimitada generosidad de Arabia Saudita.

El Secretario Adjunto de Energía, Kyle McSlarrow, estuvo de acuerdo con los sauditas en que las dificultades con el petróleo no comenzarían hasta dentro de cuarenta o cincuenta años, aunque hay “retos”. Por ejemplo, no estaba muy contento con los precios de las gasolinas, de los que culpó a los altos precios del petróleo, como consecuencia de la reciente disminución de la producción de la OPEP. De hecho, los precios del petróleo han estado más cercanos a los 40 dólares por barril que a los 30 durante todo el mes de abril, cuando los precios deberían haber estado en el punto más bajo del año.

Los sauditas contraatacaron sugiriendo que los EE.UU. podrían reducir los impuestos sobre la gasolina, si deseaban gastar menos conduciendo y ofrecieron la paradójica seguridad de que estaban comprometidos con un barril a 25 dólares, pero no en el futuro cercano. Sin embargo, un analista del petróleo ha declarado recientemente que el petróleo a 25 dólares está “tan muerto como el pájaro dodo ”. Lo comprometidos que están los sauditas en bajar los precios del petróleo, quedó recalcado por el ministro de Finanzas de Arabia Saudita, Dr. Ibrahim Al-Assaf, quien dijo que necesitarán gastar miles de millones de dólares en plantas de desalinización y de energía.

Esos miles de millones no vendrán de las exportaciones de arena. Las exportaciones de petróleo suponen más del 90 por ciento de los ingresos totales sauditas, un 80 por ciento de los ingresos del Estado y alrededor de un 40 por ciento del PIB nacional. El Dr. Assaf dijo también que aunque Arabia Saudita prevé un 4 por ciento de crecimiento económico, necesita realmente un 8 por ciento de crecimiento para hacer frente a los crecientes problemas sociales y al explosivo crecimiento de su población, que está en el 3,5% por año y es uno de los de mayor crecimiento del mundo. El desempleo se estima entre el 20 y el 30% y se cree que está aumentando en unos 100.000 hombres por año, la mayor parte resentidos, poco preparados y a veces jóvenes analfabetos, con todo lo que implica para las llamadas a la guerra santa. Los sauditas han hecho esfuerzos por diversificar su economía, pero lamentablemente gran parte de este esfuerzo se ha dirigido a aspectos relacionados con el petróleo, en vez de a actividades realmente desconectadas de la producción petrolífera.

Esto es el resultado de los esfuerzos en otras décadas de los grandes responsables del petróleo para hacerse menos dependientes de esta producción. Llegaron a concluir que no había un negocio tan rentable como el negocio del petróleo.

Dicho esto, no se necesita un superordenador para descubrir de donde tiene que salir la mayor parte del crecimiento saudita.

Lo más interesante y entretenido para los “aficionados” al cenit del petróleo, algunos conferenciantes, incluyendo al analista sobre energía y asesor de la Casa Blanca, Daniel Yerguin, fue que se negó explícitamente lo que se ha denominado “el cenit del petróleo”. El término “cenit del petróleo” se refiere al inevitable cenit y declive de la producción de un recurso natural no renovable. Los EE.UU. llegaron al cenit en 1970, exactamente tres años antes del devastador embargo árabe del petróleo. Si en 1973, la producción estadounidense de petróleo hubiese tenido capacidad excedentaria disponible, los efectos del embargo se hubiesen acallado enormemente y quizá los productores del golfo Pérsico ni lo hubiesen intentado.

Existen ahora voces que van en aumento, dentro y fuera de la industria del petróleo, advirtiendo que con los descubrimientos del petróleo habiendo llegado a su cenit en los años 60, llevamos ya más de un cuarto de siglo en que consumimos más petróleo del que descubrimos.

Esto nos recuerda que exactamente cuarenta años después de que los descubrimientos del petróleo llegasen a su cenit en los años 30, su producción llegó al cenit. En otras palabras, el mundo se encuentra ahora donde los EE.UU. se encontraban en 1970. Debido a que un declive inesperado de la producción de petróleo se considera generalmente como una catástrofe, no ha habido gobierno o institución que lo admita todavía. Sin embargo, los signos del cenit del petróleo deben buscarse de forma indirecta.

Incluso aquellos que creen que ésta es la década en que el petróleo llegará al cenit y entrará en declive, habían creído que Oriente Medio y Arabia Saudita en particular, serían inmunes durante otros diez o veinte años.

Ahora parece que ese voto de confianza era inmerecido

No romper la cuerda

Sea o no verdad que las reservas sauditas son “muy reales”, el ministro de Petróleo dijo algo que nadie pone en cuestión: que le milagro económico del siglo XX dependió de un suministro abundante de petróleo barato y que la futura estabilidad depende de la capacidad excedentaria. Con el petróleo ligero habiendo superado los 39 dóalres el barril, el precio más alto desde que Irak invadió Kuwait en 1990 y con los problemas de suministro, desde Venezuela a Nigeria, Irak e Indonesia, la abundancia (de petróleo barato) está ya seriamente cuestionada. ¿Dónde está la capacidad excedentaria, que se puede necesitar desesperadamente y pronto? En ningún lugar salvo en Arabia Saudita, según Guy Caruso, responsable de la Administración para la Información de la Energía de los EE.UU. (U.S. Energy Information Administration) el brazo estadístico del Departamento de Energía. Dijo que en todo el mundo sólo existen dos millones de barriles diarios de capacidad excedentaria y que esos dos millones están en Arabia Saudita.

En sí mismos, dos millones de barriles diarios es verdaderamente algo negligente para un sistema que necesita 80 millones de barriles diarios, pero es todavía más peligroso que se encuentren todos ellos en un sitio inestable. Lo inestable que pueda ser, quedó demostrado el mes pasado, por una serie de ataques suicidas con bombas , que incluyeron a la capital, Riyadh y la semana pasada, el mismo día en que el Director General de ARAMCO, Abdullah Jumah, anunciaba en Washington que “no hay instalaciones petrolíferas en el mundo tan bien protegidas, como en Arabia Saudita de la empresa saudita ARAMCO”, llegase una amenaza bien explícita de nuevos y más feroces ataques de Al Qaeda. En descarado contraste con las palabras del director de ARAMCO, Al Qaeda dijo que “el gobierno apóstata saudita será incapaz de proteger sus intereses o proporcionar seguridad” Y lo probó. Días después, cumpliendo aparentemente su promesa, unos pistoleros asesinaron cinco ingenieros occidentales en la ciudad petroquímica de Yanbu, en el oeste, la región del Mar Rojo de Arabia Saudita. Este ataque ha enviado ondas de choque a toda la industria petrolera saudita y junto con el ataque coordinado de las bombas de los suicidas en la terminal de exportación de petróleo iraquí de Basora, es uno de los patentes factores que elevaron todavía más los precios del petróleo.

Pero las preocupaciones por la seguridad, aunque sean mortales, son aspectos operativos. ¿Qué sucedería si la producción excedentaria saudita no fuese real? Fuentes creíbles han sugerido que Arabia Saudita difícilmente puede mantener su producción de 8,5 millones de barriles diarios y que aunque aumente su capacidad, sólo lo puede hacer de forma breve y principalmente utilizando sus reservas estratégicas, que hace poco se crearon y que pueden ser de unos 70 millones de barriles. Si esto es así, podría mantener un aumento en la producción de unos 2 millones de barriles diarios, pero sólo durante un mes. ¿Es esto lo que se podría utilizar para respaldar la promesa saudita de ayudar a Bush para (ser elegido en) otro mandato, como Bob Woodward recientemente declaró en “Plan de Ataque” (Plan of Attack) Los sauditas rechazaron firmemente haber hecho esa promesa, pero nadie les ha sondeado en profundidad sobre la naturaleza exacta de su capacidad excedentaria y de los grandes y nuevos proyectos.

Yendo más allá del “confíen en nosotros”, investigaciones más detalladas dejan poco espacio a la esperanza. La mayoría de los proyectos de los que hablan, ni son nuevos ni son grandes. “Leo los papeles SPE sobre los grandes proyectos que están por venir”, dijo Matt Simmons, después de oír los nombres de los campos, “y son unos proyectos muy chungos”. Dijo que uno de los campos, el de Qatif, fue descubierto hace unos 60 años. “Decir que es uno de los más grandes campos que jamás hayan existido, no es cierto”, dijo con énfasis. “En 1997 era un campo tan lamentable que fue convertido en una caverna para el almacenamiento de la producción excedentaria de la refinería de Ras Tanura (el mayor puerto de petróleo del mundo, situado en la región oriental) Lo siguiente en sus objetivos es obtener 500.000 barriles diarios. Me dije, despierta; si esa es la gran sorpresa que tienen, están diciendo muchas cosas terribles sobre los 64 campos que todavía no han producido”

Es más, el hecho de que sólo un cuarto de los 85 yacimientos de Arabia Saudita hayan sido producidos, lleva a preguntarse por qué han hecho tantos esfuerzos en los pozos maduros, o quizá en los yacimientos moribundos, como el de Ghawar, teniendo tantas otras perspectivas nuevas y buenas. Las preguntas están comenzando y sólo se intensificarán para permitir que inspectores externos vayan y examinen e verdadero estado de las reservas y de la capacidad saudita. Si es tan enorme, por qué los sauditas tienen preocupación por permitir que los inspectores entren? Los paralelos con el vecino Irak pueden ser fantasiosos, pero es posible que los sauditas no quieran los inspectores por la misma razón que Sadam no los quiso: porque no había nada que encontrar, pero mantener la ilusión y la confusión es vital.

Y la confusión es considerable. Entre los muchos analistas sauditas estudiando cada migaja de información que divulgan, o que sueltan accidentalmente, algunos sugieren ahora que cuando los sauditas dicen reservas, lo que realmente quieren decir es petróleo original en el lugar, u OOIP (del inglés, Original Oil In Place). Alternativamente, algunas de sus cifras de reservas pueden parecer realistas, pero sólo si se suponen unas tasas de recuperación muy altas. Tasas de recuperación que sólo se podrían alcanzar en periodos muy largos de tiempo, con ritmos de producción de petróleo muy bajos y unas tasas de producción de agua muy altas. Si este fuese el caso, significaría que Ghawar, del que los sauditas dicen que está agotado en un 48%, lejos de tener otros 50.000 millones de barriles por extraer, podría tener tan sólo unos 5.000 millones, que se podrían producir a un ritmo muy elevado. Se supone que este es el peor de los casos posibles. Se supone un OOIP bajo, pero razonable, de 115.000 millones de barriles para Ghawar, pero también un alto, aunque no imposible, ritmo de recuperación del 50 al 55%. Sin embargo, sin datos externos verificables, esta situación tiene, por lo menos, que contemplarse, por la enorme significación del mayor campo petrolífero del mundo. Si esta lúgubre predicción resultase cierta, con Ghawar produciendo más del 60% de la producción saudita y más del 5% de la producción mundial, ello ayudaría a explicar por qué los sauditas están pidiendo a otros países de la OPEP en Oriente Medio que aumenten su producción, cuando saben perfectamente que no pueden. Puede ser que todo Oriente Medio esté llegando a una meseta para permanecer. No hay dudas de por qué Matt Simmons está tan preocupado.

Interpretando al Oráculo, Alan Greenspan

Simmons no es el único preocupado. En sus comentarios del 27 de abril, Alan Greenspan se dirigió de forma sorprendentemente escéptica ( a la audiencia), primero preguntándose si podíamos estar seguros de que todo iba bien con el petróleo, señalando que los precios de futuros a seis años habían visto un “alza dramática”. Expresó de nuevo su consternación por la poca atención que se estaba dando a esos tipos de precios de la energía a largo plazo, que resultaban ser indicadores ominosos de un difícil futuro energético, que podría “alterar la magnitud y la manera en que los EE.UU. consumen energía”

Greenspan advirtió de que llevábamos “más de un siglo drenando los recursos más inmediatamente accesibles de petróleo crudo” y que se estaba dedicando mucha tecnología nueva a explorar y producir en ambientes muy hostiles. Y al contrario que otros oradores, dejó la puerta abierta de forma críptica al cenit del petróleo, como la causa subyacente de los crecientes precios del petróleo, al afirmar que “la fortaleza de los precios del crudo refleja, presumiblemente, los temores de las interrupciones del suministro a largo plazo de Oriente Medio” No pareció muy convincente. Después, señaló de nuevo que no está convencido tampoco de las declaraciones sauditas de un petróleo prácticamente ilimitado.

Sin embargo, no hay duda de que Greenspan parece tanto convincente como preocupado, cuando habla del gas natural en los EE.UU. A pesar de que la conferencia era sobre el petróleo, reservó sus comentarios más importantes para el gas.

Señaló que los futuros a largo plazo del gas natural saltaron en 2001 y que el gas natural es algo sobre lo que preocuparse. En este sentido, Grenspan advirtió. De que para tener acceso a los mercados mundiales de gas natural, los EE.UU. tienen que construir una gigantesca avalancha de terminales de gas licuado, específicamente en plataformas marinas (donde es más difícil argumentar que existen peligros de seguridad). Sin una inversión gigantesca de capital, los precios del gas natural seguirán altos y eso dañará a la economía.

De hecho, Greenspan está diciendo, de forma bastante abierta, que a corto plazo no existe solución para ajusta el gas natural y que esto tendrá graves efectos en la industria que intenta aumentar los puestos de trabajo y en un sector de la energía, que lucha por suministrar cada vez más electricidad a una economía que tiene que crecer rápido en este año altamente político. Sus palabras pueden haber sido proféticas, según anota con pesar. A una semana de su discurso, los precios del gas natral se pusieron en 17,5 € los 100 m3 (6 US$ los 1.000 pies cúbicos), un récord histórico para mayo, cuando los precios deberían estar en su punto más bajo, antes de la estación de reinyección, cuando las cavernas de almacenamiento de los EE.UU. esperan ser rellenadas con unos 85.000 millones de m3 de gas. Para coronar su pronóstico, el condado de San Diego estuvo al borde de ordenar apagones, debido al calor y a la sobrecargada red. LA semana anterior, California había asegurado que evitaría los apagones este verano.

Andy Weisman, uno de los más prominentes analistas del gas en EE.UU., está dispuesto a apostar que los precios del gas alcanzarán los 23,3 € (los 100 m3) antes de fin de junio y posiblemente incluso alcanzará los 43,7 € antes del fin del verano. Dijo que los precios del gas pronto serían motivo de “profunda preocupación”, especialmente, dado que el petróleo puede estar pronto rondando los 50 US$ o incluso más. Preocupaciones similares están comenzando a invadir a la prensa financiera. Queda por contestar una interesante pregunta; Alan Greenspan parece tomarse el declive del gas muy seriamente. ¿Tuvo algún indicio en el CSIS que le haya hecho pensar que el mundo del petróleo no anda muy por detrás o cree a los eternos optimistas del Departamento de Energía y Arabia Saudita, quienes andan diciendo todavía que “no nos preocupemos durante otros cincuenta años?”.

Algunos economistas predicen que para 2004 veremos el mayor crecimiento económico en una generación, tanto en los EE.UU. como en el mundo. Ese crecimiento, alimentado por el voraz deseo de petróleo por parte de China, y ahora India, combinado con los problemas del gas estadounidense, parecen destinados a hacer de 2004 un año duro, tanto para los optimistas energéticos del petróleo y el gas y posiblemente a arruinar las previsiones del color de rosa del super crecimiento.

Lo que nos lleva de vuelta a Arabia Saudita. Si resulta estar guiándose por las mismas reglas que Shell, que ahora se enfrenta a la amenaza de investigaciones criminales por mentir sobre sus reservas probadas, todo el mundo debería comenzar a preguntarse por algo tangible, al margen de la prueba de que Arabia Saudita es todavía el rey del petróleo, sólo para asegurarse que los tan cacareados barriles de producción de petróleo no terminan siendo lo mismo que las inexistentes armas de Sadam.

Última Edición: miércoles, 30 junio 2004 @ 19:12 CEST| Hits: 7.003 Ver la versión para imprimir