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ITER Missa Est

ITER Missa Est

José Canosa publica un interesante artículo en El País del 10 de diciembre de 2003, titulado “La fusión nuclear y el proyecto ITER”. José Canosa es doctor en Física Aplicada por la Universidad de Harvard y un antiguo investigador en el Laboratorio de Física de Plasma de Princeton.

Dado lo relevante de sus declaraciones, reproducimos y comentamos aquí algunos de sus pasajes.

Canosa comenta que hay 50 años de investigación y desarrollo sobre energía de fusión para la producción de electricidad, en la que han participado países tan importantes y con tanto dominio de la ciencia atómica y nuclear como Estados Unidos, Rusia, Japón y Europa.

Como suelen decir de Brasil en broma, incluso los propios brasileños, “Brasil es un país de futuro y siempre lo será”. Y en el caso de la energía de fusión, siempre que los políticos y sus sirvientes científicos, que Canosa tacha de aventureros y oportunistas, hablan de desarrollar la energía de fusión para usos pacíficos, ponen un colchón de 50 años para lograr su funcionamiento comercial.

Así, sigue sucediendo, cincuenta años después de haber empezado: que ahora tenemos que darles otros cincuenta años (y fondos ilimitados) para que nos demuestren que funciona. A eso lo llama muy inteligentemente Canosa la constante física de la fusión: es de 50 años, siempre 50 años.

Sugiere que ese monstruo necesita, aparte del combustible de 8.000 millones de euros, presupuestos que en estos proyectos siempre se suelen multiplicar como si de una reacción en cadena se tratase, unos 10 años para su construcción y unos 20 años de funcionamiento experimental. Los EE.UU., después de haber abandonado esta vía energética han vuelto a sumarse en enero de este año, a ver que se cuece en esa marmita tecnológica.

Ellos ya sabían, según Canosa, que del año 51 al 2000, tuvieron que soltar 14.725 millones de dólares para el denominado Tokamak Fusion Test Reactor (TFTR), en el Laboratorio de Física de Plasma de Princeton (PPPL). El presupuesto anual máximo alcanzó en los 70 unos 800 millones de dólares cuando Canosa trabajaba allí. Todo lo que consiguieron, unos diez años después y antes de abandonar, fue un pulso de fusión de deuterio y tritio al 50% de 10,7 megavatios durante un tercio de segundo, lo que puso a la bola de plasma a unos 500 millones de grados centígrados, tan inmanejable, por lo explosivo de su origen y naturaleza, que no sacaron ni un solo vatio eléctrico y se debieron quedar con bastantes bielas fundidas. Y el proyecto quedó en vía muerta.

Volvieron los europeos a hacer otra máquina más grande, el JET, porque la ciencia, a pesar de sus profundos conocimientos y cuando la embarra la codicia política, actúa a veces como el campesino que compra el burro grande, ande o no ande. Y crearon el JET, o Joint European Torus, en Inglaterra, más que nada para batir los récord norteamericanos. A fe que lo consiguieron. Generaron 16 megavatios.

Pero claro, Canosa dice algo que muchos callan: que para sacar los 10, 7 y los 16 megavatios de un solo golpe de pulso, tuvieron que meter muchos más megavatios de fuentes externas. Tenían que adquirir esa gigantesca energía de la red, poco a poco y almacenarla en gigantescos acumuladores, para luego dar el gigantesco pistoletazo, que producía la fusión y ponía el plasma a los cientos de millones de grados que dejaban las estructuras hechas unos zorros. ¿Y luego qué? Luego, nada. El Reino Unido abandonó y ahora no está como candidato al ITER.

Canosa no dice otra verdad todavía más dura: que además de la energía para generar el pulso que provoca la fusión, ya mayor que la energía generada por la fusión, hacer la inmensa máquina, sus accesorios y mantener el laboratorio ha costado una energía adicional, no contabilizada, de muchos, muchísimos órdenes de magnitud superior a la generada. Y todo para haberse quedados tan maltrechos los dispositivos al primer “plasmazo”.

Pero ahora vuelven los alquimistas con renovados ímpetus (de hambre financiera). Proponen el ITER, y lo llaman DEMO, porque de entrada se reconoce que solo será para demostraciones, ensayos y experimentaciones. Igualmente lo podían haber llamado DEMA, por lo demagógico de su propuesta. Pero eso si, siguen aplicando la constante de los 50 años. No prometen nada hasta estar seguros de que nadie les podrá reclamar responsabilidades ante la historia; todos los que han recibido las ingentes sumas de dinero para alimentar esa entelequia, estarán muertos para esa fecha.

Su mayor ambición es, como era la de los ingleses, batir el record. Planean generar hasta 500 megavatios y además durante una hora, dice Canosa. Estos genios consideran que así podrán observar el plasma encendido (pero, por Dios, ¿es que no se había encendido con los 500 millones de grados y los 16 megavatios anteriores, que todavía tienen que ver como es un plasma encendido, allá por el 2015?)

Creen estos alquimistas que, en esas circunstancias, la mayor parte de la energía provendrá de la fusión del gazpacho de deuterio-tritio y no de la red eléctrica, que ya de por sí está muy malita. Y reconocen que la fusión libera dos partículas: los neutrones y las partículas alfa, que sirven para calentar el plasma.

Aunque parece que nadie se ha planteado en serio lo que sucede con las brutales emisiones de neutrones, ya que otros catedráticos catalanes, Josep Puig y Joaquim Corominas (La ruta de la Energía. Ed. Anthropos) estiman que el 80% de la energía que se genera en este proceso la componen los neutrones rápidos, que al ser partículas sin carga, no se pueden aprovechar fácilmente, con lo que de esa reacción, apenas se recuperaría, en el mejor de los casos, la energía de las partículas alfa, un 20%. El resto sería una enorme polución térmica y de radiación neutrónica, que los científicos pro-ITER intentan mitigar "fabricando" tritio de la cubierta de litio que ponen a recubrir en la cámara.

Para más INRI, Canosa cita las declaraciones de otra personalidad sobre el ITER, que son el acabóse:

Mohamed Abdou, director del Centro de Ciencia y Tecnología de Fusión de la Universidad de California en Los Ángeles, en un seminario dado en el MIT en febrero de 2003 titulado Tecnología Nuclear de Fusión, ha pasado revista al estado de los programas de fusión en todo el mundo. Abdou señala de forma inequívoca las limitaciones del ITER: "El diseño actual de ITER no permite realizar la mayoría de las pruebas de los componentes nucleares de un reactor de fusión".

Pues si además de tardar diez años en instalarlo y veinte en probarlo, resulta que además no puede realizar al mayoría de las pruebas de los componentes nucleares del reactor, entonces apaguen y vayámonos.

Entre los problemas que Canosa pone en boca de Abdou, está el del combustible deuterio-tritio y especialmente, el del tritio:

El tritio es un isótopo radiactivo del hidrógeno que es particularmente tenebroso. En forma de gas, se utiliza en las bombas de fisión para aumentar considerablemente su potencia, ya que los neutrones rápidos emitidos por la fusión del tritio consiguen una utilización más completa del material fisible de plutonio o uranio. Es por supuesto un combustible esencial de las bombas de hidrógeno. En Estados Unidos no se produce tritio desde 1988.

El tritio para las bombas se producía en cinco reactores de fisión en Savannah River (Carolina del Norte) construidos a principios de los cincuenta. Estos reactores se cerraron debido a problemas de seguridad y de operación. Como la mitad de una muestra de tritio se desintegra en 12,5 años (su vida media), tiene que ser repuesto periódicamente en las bombas operativas, por lo que se recicla el contenido de las bombas más viejas. El Departamento de Energía de Estados Unidos ha establecido que necesitará volver a producir tritio a partir de 2005. Esto requerirá grandes inversiones de capital, porque habrá que construir instalaciones especiales cuya tecnología aún no ha sido desarrollada. Esto viene a cuento de que el tritio es un elemento esencial para el ITER. La única fuente actual de tritio son los reactores canadienses de fisión de tipo CANDU, en donde se produce por la irradiación del agua pesada por los neutrones.

El inventario actual de tritio de los reactores CANDU es de unos 15 kilogramos, alcanzará un máximo de 27 kilogramos alrededor de 2025 y a partir de entonces el inventario irá disminuyendo, a medida que estos reactores se retiran de servicio. El coste actual del tritio es de 30 millones de dólares por kilogramo; una vez que se cierren los reactores CANDU, se estima que el nuevo coste ascenderá a 200 millones de dólares por kilogramo; es decir, 1 kilogramo de tritio costará aproximadamente lo que cuestan 18 toneladas de oro al precio actual.

En el diseño del ITER, se prevé que consumirá del orden de 1 kilogramo de tritio por año durante 16 años (unos 15-16 kilogramos en total), a partir de los 14 años del comienzo de la construcción. Esto supone que no se producirá tritio por la irradiación con neutrones de la envoltura de la cavidad interior del plasma. Abdou indica que los parámetros de funcionamiento del ITER no tienen los valores suficientes para poder verificar el diseño de una envoltura reproductora que produzca tritio por irradiación con neutrones, en cantidad superior a la que consume.

La prueba en condiciones de fusión de una envoltura reproductora es una condición crucial para poder construir un DEMO. Hay que notar que un reactor con una potencia de fusión de 1.000 megavatios consumirá unos 56 kilogramos de tritio por año. Por tanto, este reactor deberá producir internamente su propio tritio utilizando una envoltura reproductora adecuada.

Así vemos que el teóricamente inocente y “limpio” combustible y sus desechos, no lo son tanto. Que hay que tener reactores nucleares convencionales de fisión de tipo CANDU para producir la parte de combustible que se fusiona con el uranio: el tritio y que como se desvanece a la mitad en 12,5 años (vida media), pues hay que estar generándolo.

Si es cierto lo que dice Canosa, es que estamos todos locos, como los romanos de Astérix. Veamos. Dice que el kilo de tritio sale entre 30 y 200 millones de dólares. Seamos optimistas y pongamos 50 millones de euros el kilo. Como dice además que una central de 1000 megavatios necesitará unos 56 kilos de tritio al año, solo en ese combustible, habría que gastar unos 2.500 millones de Euros anuales. Teniendo en cuenta que una central de 1000 megavatios (o un millón de kilovatios, que es lo mismo) si funciona el 100% de su tiempo, genera al año 8.760 millones de kilovatios x hora, o sea 8.760 millones de kWh, pues el kWh, que es lo que conocemos las amas de casa saldría a unos 30 céntimos de euro.

Considerando que ahora le cuesta al consumidor final unos 6 céntimos de euro ¿a qué juegan estos políticos y científicos? ¿Cómo se les ocurre el disparate de que esa energía será barata y abundante? Porque en ello no están metidos los costes de extraer el deuterio del agua del mar, ni los costes de fabricar una central de fusión complicadísima cuyo objetivo, cumplida la constante K de 50 años, sea “aguantar” unos “miles de pulsos” y a la basura, por desgaste.

Todo ello, sin considerar el coste energético, que es todavía peor y más tenebroso. Porque veamos, si el tritio sale de las reacciones que se producen en las centrales nucleares de fisión de tipo CANDU (queman uranio natural y lo moderan con agua pesada) y todo lo que tienen ahora, según Canosa (después de detraer el que usan para hacer bombas atómicas) es 15 kilos y esperan subir a unos magros 27 kilos para el 2025, resulta que la producción neta mundial de tritio en todos los generadores (descontado el tritio de las bombas) es de apenas medio kilo por año. Y si por otra parte dice que una central de fusión de 1000 megavatios necesitará 56 kilos de tritio por año, cada central de fusión va a necesitar 100 veces más centrales nucleares de tipo CANDU que hay ahora.

Esto es una estúpida pescadilla que se muerde la cola. Claro que, aunque Canosa no lo menciona expresamente, los alquimistas del siglo XXI ya están pensando en las “mantas” de litio alrededor de la cámara infernal, para que el 80% de esa energía que se les escapa en forma de neutrones, se encargue de transmutar el litio en tritio.

Pero veamos qué dicen al respecto Puig y Corominas:

Por tanto la reacción de fusión deuterio-tritio tendrá que hacer frente a dos problemas ambientales, silenciados por los propagandistas de la fusión, a saber: la manipulación de grandes cantidades de tritio y la radiactividad inducida en la estructura del hipotético reactor.

En condiciones normales (es decir, en ausencia de accidentes) de operación, la mayor amenaza estaría asociada con el peligro de fugas de tritio, pues en el recubrimiento de litio podría haber varios kilos de ese isótopo radiactivo del hidrógeno.

Ello significa que en un hipotético reactor termonuclear de 1000 MW, la radiactividad asociada al tritio estaría comprendida entre 10 y 100 millones de curios (recuérdese que el tritio tiene la “molesta” propiedad de atravesar paredes metálicas calientes).

O sea, que ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio, con CANDU porque no da de sí y con “mantas” de litio, porque no hay quien evite los terribles efectos adversos. Y ya para colmo, la última reflexión de Puig y Corominas:

Por tanto la energía pretendidamente “ilimitada” de la fusión nuclear es simplemente otro engaño del lobby nuclear, ya que las reservas de litio en la corteza terrestre son parecidas a las del uranio y, como consecuencia, son tan limitadas unas como otras.

Mientras, los políticos y los científicos a sueldo de los políticos, solo piensan en pillar la sede y conseguir trabajos para estos científicos con orejeras y gran pesebre toroidal. Pero Canosa termina dando la clave de por qué se hace:

Todo es asumible si es para la defensa nacional.

Acabáramos.

Pedro Prieto. Madrid. 10 de diciembre de 2003

Última Edición: viernes, 12 diciembre 2003 @ 16:59 CET| Hits: 10.254 Ver la versión para imprimir