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Este hilo lo comenzó Victor ¡enlace erróneo!, aportándonos la siguiente noticia:


En el diario "La Vanguardia" del 9/11/2006, continuando con la interesante serie de artículos sobre el calentamiento global en la sección "Sociedad", se anunciaba que el Gobierno Blair, a través de su ministro para Medio Ambente, propondría tarjetas de crédito de CO2 para que cada individuo-familia-hogar tuviera un tope de emisiones de CO2. Si no llega a éste, ya que consigue reducir el consumo asignado de electricidad, gas, gasolina y otras formas de energía, se le devolvería dinero. Las cantidades serían asignadas por las autoridades en función del lugar donde se vive, el clima, el número de integrantes de la unidad y otras consideraciones.
Este novedoso sistema forma parte de la campaña del gobierno para ir creando conciencia social sobre la crisis de medio ambiente que se avecina, y mentalizar a los ciudadanos de que tendrán que apretarse el cinturón y vivir de una manera más frugal como parte de la lucha global para evitar una catástrofe planetaria. La iniciativa tendría un triple objetivo: que todo el mundo fuese consciente de si despilfarra o no, incentivar el ahorro energético y recaudar fondos que supuestamente se dedicarían a la "guerra" verde.
De momento el 53% de los ciudadanos británicos estaría dispuesto a soportar un mayor precio del petróleo, impuestos sobre vehículos y tarifas aéreas. Pero, a la hora de la verdad, el asunto será mucho más complicado y a nadie le agradará pagar más, sobre todo si se evapora la actual bonanza económica, suben los intereses y hay problemas de paro e inflación.
La sociedad británica, como el resto de las potencias industrializadas, ha desarrollado una extraordinaria dependencia del automóvil y la energía barata de todo tipo.
Me pregunto cuándo llegará a un país como España este sistema de crédito de CO2, porque de momento aquí el cheque en blanco está a la orden del día.


Escrito por: mcoderch sobre viernes, noviembre 10 2006 @ 09:36 CET

Creo que es un excelente sistema. Aquí está descrito en detalle:

http://www.teqs.net/


Escrito por: erebus sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 10:15 CET

Esto de pagar según el CO2 que produzcas es una genial idea y un primer paso para que tambien implanten un canon por respirar. ¿A que se ha reducido el hombre en el mundo moderno, si no es a un simple animal doméstico? ¿Que civilización es esta en la que un ente superior, llamado "estado", un quasi-dios aparentemente omnipontente es capaz de aprovechar/explotar todos los aspectos mas elementales de la vida de un humano? ¿A cambio de que? El estado y su fiel vasallo el sistema economico capitalista de apropia del suelo, del agua y ahora tambien de la atmosfera, administrándola a su conveniencia y tasando a los individuos por su utilización.
¿A cambio de que?
¿Acaso los estados regalan algo?
Si la existencia del estado como lo conocemos, está tan intimamente ligada al sistema económico capitalista, creo que veremos profundos cambios en la forma en que se organice la sociedad. ( no serán cambios pacíficos)


Escrito por: Daniel sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 01:39 CET

Lamentablemente, esto es una consecuencia del gran número de humanos que habita el planeta, y hay racionamientos aún peores, como los del mercado, que dejan fuera a quien no tiene suficiente para pagar. La idea puede ser poco intuitiva, pero en un mundo lleno, de alguna manera se habrá de determinar los "derechos" básicos de cada uno. Por triste que parezca, hasta para respirar nos tendremos que poner de acuerdo.


Escrito por: mcoderch sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 04:19 CET

erebus,

No se trata de que el "estado" cobre por respirar. Se trata de que si no establecemos unas reglas de juego sobre el consumo y la generación de CO2 nos iremos todos a pique. El discurso anti-estado, anti-todo podia estar bien en el siglo XIX, pero hoy ya no tiene sentido, si no es que vaya acompañado de una mayor conciencia social de la que se trasluce de tus palabras.

Eso puede repugnar a aquellos que proclaman la "libertad del individuo" sobre todas las cosas, incluso sobre aquellas que nos llevan al suicidio colectivo.

¿Tienes tu alguna otra receta para gestionar el declive de los combustibles fósiles y la necesidad de reducir las emisiones de CO2? ¿O es que te basta con el: Dios dirá, o con el "ande yo caliente, ríase la gente"?


Escrito por: erebus sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 08:55 CET

Estimado Mcordech, no se trata de encontrar recetas milagrosas porque no las habrá, sino que se trata mas bien de reconocer que determinados caminos son los equivocados y llevan al desastre. Tal y como yo lo veo, la actual forma de organización de la sociedad, con el estado en convivencia con los intereses del sistema capitalista nos lleva al abismo con o sin petroleo.
El estado solo tiene ya una misión; ( como la ha tenido durante la mayor parte de la historia) ; preservar los privilegios y el "orden" para que dichos privilegios puedan perdurar a cualquier precio. Si hasta ahora el estado ha "gestionado" el crecimiento, que se ha traducido en la acumulación de riquezas en cada vez menores manos, mucho me temo que en lado del declive, el estado tratará de gestionar tambien el "decrecimiento" según los intereses de quienes ya se han beneficiado de la explosión desarrollista.
La única solución para semejante situación, es una completa y profunda regeneración de todos los aspectos y fundamentos de nuestra existencia como colectivos. Volver a regenerar la economía, los sistemas de sostenimiento de la vida, volver a regenerar los ecosistemas degradados e integrar al hombre en ellos.
El estado y quienes van a pretender defender sus privilegios van a tener que decidir de que lado están.
Lo que tengo clarisimo, es que los estados no son precisamente los mas comprometidos con la sostenibilidad ni con un reparto equilibrado de los recursos, por ese mismo motivo me temo que su decision ya está tomada.
El conflicto será extremadamente duro; quizas sea esta la prueba mas dura a la que se enfrente nuestra civilización, y no el declive del petróleo.
Nuestro problema no es de recursos, no es de oferta, sinó de paradigmas y de demanda.
No entender esto, equivale a no haber entendido nada.



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Oil Peak


Escrito por: mcoderch sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 09:10 CET

Entiendo todo lo que dices y comparto la mayor parte de ello, pero eso no es óbice para que piense que el sistema de reparto de emisiones por quotas paritarias y negociables es una de las pocas ideas surgidas de nuestro movimiento que tiene visos de ser una importante contribución a la gestión de la transición.

No te dejes llevar por las apariencias y no caigas en la tentación fácil de aplicar aquello de que todo lo que proviene de mi enemigo, suponiendo que esta propuesta provenga del otro bando, es malo. Mira quién es el autor de la propuesta y qué cosas ha escrito. Verás que en absoluto se trata de un pérfido capitalista que pretende cambiar algo para que nada cambie. Simplemente, se trata de una propuesta (radical para el sistema establecido) que proviene de nuestros ámbitos y que ha recibido cierto eco en determinadas instancias del ala izquierda del laborismo.

Señal de que la preocupación ha llegado hasta el extremo de tomar en consideración una propuesta que choca frontalmente con los principios más elementales del capitalismo. Dígame sino, cuándo oyó decir al sistema que hay algo que pertenece por igual a todos y que no es apropiable por la iniciativa privada, y cuando que hay algo que el dinero no puede comprar? Cuándo se ha hablado de crear una "moneda" no monetaria e igualmente repartida?

Se imagina qué ocurriria si el dinero lo creáramos entre todos y los repartiéramos por igual y todos tuviéramos un salario social que eliminara la necesidad de trabajar para otros? Por algo parecido a eso luchó Thomas Jefferson toda su vida y por ello mataron a Abraham Lincon. Pues algo parecido a eso es lo que supone a la larga el sistema de cuotas energéticas.

Ya sabemos que el "estado" es malo, pero no caigamos en la ingenuidad de creer que sin ningún tipo de organización social podemos salir adelante. Y sobretodo, no nos carguemos por inercia y sin más una propuesta que "es de las nuestras".


Escrito por: yirda sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 08:29 CET

¿un buén sistema?. Un absurdo, que servirá para que los que no tienen tengan menos, una especie de racionamiento para las masas para que sus excedentes los gasten los que pueden pagar, y lo que es peor un mayor control de la población, ¿que harán todos los "ilegales" que hay en GB o en la UE si se llega a adoptar esta medida?. Esa gente no existe así que ¿de donde sacarán una tarjetita de control de consumo?
Si la energía se puede resumir como una legión de esclavos a nuestro servicio, las masas se quedarán sin la mitad de sus "criados" y los que tienen dinero los absorverán aparte de absorver al individuo mismo.
Con razón los hijos de la GB en el poder no hablan de CE sino de cambio climático. Nos llevan al huerto siempre y ni nos enteramos.
Racionamiento de energía sí, pero no jugando con el precio. Racionamiento para todos, los de arriba, los del medio y los de abajo.
Saludos,


Escrito por: TEdison sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 08:41 CET

Y la tenaz hormiguita que haya conseguido que le devuelvan unos céntimos gracias a su ahorro de CO2 y su condición de 'single', acudirá a gastarselos a un McDonalds alimentado con energía solar, para envidia de sus vecinas cigarras.

¡A ver si no va tener derecho ella a gastarse las libras donde le plazca, más ahora que su novio ha venido a verla desde Iraq, aprovechando un permiso! ¡Con lo mal que lo está pasando el muchacho!
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Dies irae, dies irae. 2006, aniversario de Dmitri Shostakovich.


Escrito por: anorganic sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 12:07 CET

¿Cuanto CO2 puede producir el contratar a Madonna y a Elton John a mi fiesta de cumpleaños?
¿Cuanto CO2 produce mi yate de veinticinco metros de eslora atracado en Puerto Banus?
¿Cuanto CO2 produzco cuando voy a cien kilómetros a comer una paella con los amigos?
¿Y si en vez de comer paella, me inflo de langostas traídas del Senegal?
Sinceramente, no creo que se pueda cuantificar el CO2 que realmente produce cada individuo en sus actividades, lúdicas o no.
Quizá sí sea más fácil cuantificar el co2 del currito de turno que cada día se parte los cuernos para sacar su familia adelante, y ahora encima, tiene que andar con la tarjeta, para ver si se pasa de consumo de Co2.
Un impuesto más para aumentar nuestra indefensión ante un estado subyugado a los intereses de las élites.


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Yo no apostaría un duro por el actual sistema. ¿Y tú?


Escrito por: mcoderch sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 03:57 CET

Tus reparos no tienen base alguna. Asignar a cada bien o a cada servicio la cantidad de energía o CO2 consumido en su producción es bastante sencillo, incluso más sencillo que adjudicarle un coste monetario. ¿Cómo asignan costes a los productos las empresas? Pues contabilizando todos los inputs, en este caso monetarios, necesarios para producir un output. Pues lo mismo, sólo que en lugar, o además de, contabilizar el coste monetario, se contabiliza el coste energético.

Cada producto tiene dos precios, uno monetario y otro energético. Puede ser posible producir un mismo producto de dos formas muy distintas, una de las cuales tendrá un elevado coste energético pero bajo coste monetario (fabricación en serie, por medio de máquinas) mientras que otro tendrá un mayor coste monetario pero menor coste energético (producción artesanal). Quienes tengan más disponibilidad monetaria que energética (los ricos) optarán por el primero, la gente "normal" por el segundo.

Si lo pensáis, en realidad se trata de imponer un gran impuesto sobre aquellos que tienen más disponibilidad monetaria cuando sobrepasan un determinado nivel de consumo. Es como decirles: puede que tengas mucho dinero, pero no puedes gastártelo, porque has excedido tu cuota energética, y si quieres que te ceda parte de la mía, ya puedes prepararte a pagarme monetariamente. Es como repartir un salario social. De ahí que todos los "liberales" aborrezcan este sistema. Lo raro es que otros, como Virta, no lo entiendan y crean ver en él no sé qué turbia maniobra.

Pensad, pensad. Es una forma estupenda de ir "premiando" a aquellos que van adoptando modos de vida menos intensos en energia, y de ir desplazando la producción industrial remota por producción local y con métodos que sustituyan energía por trabajo humano, que es la única solución factible cuando escasea la energía.


Escrito por: JosepF sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 08:52 CET

Por una vez coincido totalmente con Yirda y me parece señor Coderch que ella si lo ha entendido perfectamente. Me parece una idea sencillamente ridícula y perniciosa. Por varias razones.

La primera sería de tipo ético. La manera en como Blair el mago, se saca de la manga el informe sobre el cambio climático y después saca el valor “CO2” como moneda de cambio, es para darle dos bofetones por malcriado y seudosociólogo líder mundial de pacotilla. Sin el informe no puede cambiar de moneda pues tendría que decir la verdad y si el informe es falso, inflado y sensacionalista el remedio será peor que la enfermedad. Si lo que quiere es ahorrar para amortiguar el trompazo, que lo diga a las claras y no lo ponga en segundo lugar como minimizándolo. Que prometa como su predecesor “sangre, sudor y lágrimas” y no el reino del buenismo medioambiental. Resumiendo, el CO2 como moneda me parece una estafa básica. Otra mas.

La segunda. Es el mismo truco del tocomocho impositivo. Todos estos neoliberales socialdemócratas se llenan la boca con la bajada de impuestos y luego los estudios demuestran que la presión impositiva a aumentado por mor de los impuestos indirectos. Pues lo mismo ahora con la energía. Si el consumo por habitante tiene que ser X, que lo sea para todo el mundo y no con la excusa que soy subsecretario de estado, empresario de postín, asesor imprescindible o cualquier otro tipo de personaje top, ese parámetro no vale para mi, pues yo puedo permitirme el lujo de pagar con dinero el peaje del CO2.

Si a ustedes les parece bien que se monte un tinglado de tres pares de narices para no decir claramente que las cosas no vienen bien, a mi no. Lo importante no es el cambio climático ni el CO2, lo importante es que el juego se termina. Y nosotros dándonos golpes en el pecho y arrepintiéndonos de nuestros pecados con los GEI. Vale.


Escrito por: mcoderch sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 09:44 CET

Sigo pensando que no consideráis la propuesta por sus méritos y que pensáis que es un invento de Blair and company. NO lo es. Es algo que se ha trabajado en otras instancias y que por su calidad y sentido común va abriéndose camino. Proviene de los ámbitos de Richard Douthwhite y de FEASTA.

Mirároslo de otra forma. ¿Estaríais de acuerdo en que cada bien tuviera un precio distinto según el nivel de renta de quien lo compra y que superar determinado nivel de consumo se volviera imposible por mucho dinero que uno tenga? Pues eso es lo que significa en la práctica la propuesta que comentamos.

Que seria mejor que para empezar no hubieran diferencias monetarias y que todos estuviéramos en absoluta igualdad de condiciones? A lo mejor sí, pero en cualquier caso es irrelevante, porque estamos donde estamos y estamos muy lejos de ésto.

De lo que se trata es de introducir mecanismos que en la práctica eliminen las diferencias producidas por el capitalismo y que eliminen la necesidad del crecimiento sin producir al mismo tiempo un cataclismo social que elimine toda posibilidad de supervivencia de algo parecido a una sociedad "civilizada". Y uno de los principales obstáculos para pasar a una economía estacionaria es la naturaleza del sistema monetario por el cual todo el dinero se crea como deuda de alguien y puesto que las deudas hay que devolverlas con intereses la masa monetaria tiene necesariamente que crecer, sino el sistema se derrumba. Por tanto, habrá que ir cambiando el sistema monetario actual por otro en el que la creación de liquidez no suponga aumento de deuda. Una moneda basada en las emisiones de CO2 cumple este requisito y tiene además la ventaja de que permite modular la actividad económica y dirigirla hacia modos de vida y de producción menos intensivos en energía.

Os aconsejo leer el documento, The Economic Challenges of Sustainability de Richard Doutwaite:

http://www.feasta.org/documents/landhousing/CORI_RD_EOS.pdf

y si queréis profundizar, su libro, The Ecology of Money:

http://www.feasta.org/documents/moneyecology/contents.htm

Puede que parezca una opción "reformista", pero creo que no lo es, que es tremendamente radical, pero que tiene la ventaja de que, al parecer, no asusta, ni siquiera a determinadas tendencias del laborismo, que por supuesto no son las de Blair.

En suma, no la criminalicemos considerándola un invento de Blair porque no lo es. Como no lo es el cambio climático, por mucho que Blair pueda pretender aprovecharlo para Dios sabe qué.

¿O es que también pensamos que eso del cambio climático es un camelo porque Blair lo proclame a cuatro vientos, y que es una maniobra del sistema?

Seamos serios y juzguemos las cosas por su naturaleza, no sólo por quien las promueva o defienda.



Escrito por: physis sobre lunes, noviembre 13 2006 @ 09:56 CET

Voy a leer esos documentos. Pero no se puede basar una moneda en cartillas de racionamiento. Que por otro lado serían más fáciles de entender si se asignarán (las cartillas) directamente a los productos energéticos.

Necesariamente tiene que haber en ellos un punto de inflexión sin argumentos suficientes, porque la idea es muy 'snob', pero realmente no tiene por dónde sostenerse. Intercambio mis derechos de emisión a cambio de carne, por ejemplo. Pues directamente es mejor decir, hacemos trueque entre gasolina, gas o carbón por alimentos, viviendas o lo que sea. Toma, una asignación de combustibles al mes y haz lo que te plazca. Esto es lo que subyace, pensar que se rompen las desigualdades del capitalismo mediante un reparto de papá Estado. Marcel, esto es más de lo que ya sabemos.

En este argumento tuyo hay mucho que discutir, porque hay un salto al CO2 que no entiendo: "Una moneda basada en las emisiones de CO2 cumple este requisito (crear liquidez sin deuda) y tiene además la ventaja de que permite modular la actividad económica y dirigirla hacia modos de vida y de producción menos intensivos en energía." ¿Seguro que asignando cartillas de racionamiento se 'modula la actividad económica'? Porque yo con este sistema veo al ejército en la calle controlando el cotarro. Que no por mezclar el asunto con el CO2 se vuelve más benévolo esto del racionamiento.


Escrito por: mcoderch sobre martes, noviembre 14 2006 @ 03:11 CET

Creo que es buena idea lo de leerse los documentos intentando descubrir dónde está su "punto de inflexión sin argumentos suficientes". Cuando lo encuentres, lo discutimos.

Una moneda basada en emisiones crea liquidez sin deuda porque las emisiones se reparten sin que el que las reciba asuma deuda alguna, muy al contrario, se le regala poder adquisitivo. Toda la otra masa monetaria en circulación es pura deuda de alguien. Los bancos crean el dinero de la nada cuando otorgan créditos, es decir cuando encuentran alguien dispuesto a asumir una deuda y el banco cree que la podrá devolver (con intereses, of course). Y puesto que la masa monetaria ha de crecer (sino no podrían pagarse los intereses además de devolver el principal), la deuda global ha de crecer y puesto que la deuda no para de crecer, la economía no peude parar de crecer. Ese es el perveso mecanismo que hace que el capitalismo sea inviable sin crecimiento.

Ya verás que sí, que con las asignaciones personales hay claros mecansimos que incentivan el cambio de actividad económica, de aquellas intensivas en energia a otras intensivas en mano de obra, o lo que es lo mismo de feuntes energéticas fósiles a renovables, que es de lo que se trata, ¿no?

Y no te preocupes por lo de la policia vigilando el mercado negro. Si se implementa bien, no puede haber mercado negro o consumos piratas. Es más difícil incluso que falsificar moneda. Yo diría que es prácticamente imposible. No hace falta vigilar al personal.

No hay cartillas de razonamiento, sólo tarjetas de crédito (energético). Repartir litros de gasolina sí que seria inviable, como lo es el trueque en una sociedad tan compleja como la nuestra.

En fin, hablaremos. Sobretodo si encuentras el punto de inflexión ese del que sospechas.



Escrito por: mcoderch sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 04:42 CET

Según acabo de leer, la UE quiere aprobar una directiva que obligue a todos los fabricantes a llevar una contabilidad energética de sus productos.

Es el primer paso para conseguir la implantación del TEQS:

http://energybulletin.net/22156.html

Parece que las cosas van en la dirección correcta. NO desesperemos.


Escrito por: LoadLin sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 12:13 CET

A ver... Este sistema tiene por bueno...
1- Asegura el estrangulamiento de la demanda, a sabiendas de que las cuotas son las que son, y no puede consumirse más de eso (consumos ilegales/mercado negro aparte).
2- A priori, asigna las cuotas de forma igualitaria.

La parte mala
1- Al poderse vender las cuotas ocurre como cuando se pueden vender los órganos humanos. La enorme presión económica de los más pobres llevará a una distribución injusta del consumo.

Hay que evaluar los pros y los contras.
Mi conclusión es que este tipo de sistema, tiene similitudes con la Renta Básica solo que en vez de dinero se trata de CO2.
Si mis razonamientos sobre la RB no son equivocados, esta medida fomenta la igualdad entre las clases medias y bajas, pero no sobre las clases altas


Escrito por: mcoderch sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 04:10 CET

La renta básica es una renta monetaria y por ello sujeta a todo tipo de manipulaciones. La renta básica de quien la recibe tiene los mismos atributos que tiene la renta de quien recibe mil veces más. Con subir los precios queda anulado el efecto.

En cambio, si hay dos tipos de renta, la monetaria y la energética, en realidad anulas la ventaja de quien tiene más renta monetaria, porque no puede utilizarla si supera su consumo energético. Imagínate que no hubiera compraventa de derechos. Por más dinero que tuviera, no le serviria de nada.

Veamos ahora cuando hay posibilidad de compraventa de derechos. La única forma que tiene un rico de "ejercer" su riqueza es comprando derechos, por tanto el sistema impone una redistribución de riqueza monetaria. Quien sea capaz de adecuar su forma de vida al bajo consumo energético, sale enormemente beneficiado, monetariamente. Es como si tuviera un sueldo que el resto de la sociedad le paga por vivir adecuadamente.

Lo mismo ocurre si comparamos una fábrica local con una fábrica china. La fábrica local, aún cuando produzca algo más caro, no tiene costes energéticos de transporte y por tanto, en precio energético, sus productos tienen ventajas. De nuevo, quien tiene mucho dinero pero pocos créditos energéticos, comprará local en lugar de comprar en China.

En fin, creo que es un sistema que hay que pensarlo un poco para ver sus ventajas, pero que una vez comprendido sólo puede tener nuestro apoyo.

¿Qué otra forma existe de proteger los derechos de todos en una situación donde lo que se establecerá, en ausencia de sistemas como el aquí contemplado, será el racionamiento por precio monetario exclusivamente?


Escrito por: LoadLin sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 05:35 CET

Hay quienes proponen (yo no defiendo la renta básica) que la RB debe estar alineada al coste de una canasta de productos básicos, no una cantidad fija.
En ese caso, las similitudes con las cuotas individuales de CO2 son grandes.

La crítica principal, Marcel, es que al ser transferibles, la presión económica obligará a muchos ciudadanos a vender sus cuotas de CO2 por bienes más básicos en una economía decadente. Si monetariamente los alimentos están fuera del alcance de la mayoría pero las cuotas muy bien pagadas, la gente venderá sus cuotas (apretando al máximo su consumo energético) para usarlas como método habitual para obtener la cantidad suficiente de dinero para comprar su comida.

Los ricos, como propietarios de los medios de producción (por ejemplo, ¡de esa misma comida!) pueden imponer los precios que deseen. Entre ellos no se van a hacer competencia tan lejos como para comprometer su nivel de vida, aproximadamente común. Así que tenderán a subir los precios y estos acabarán alcanzando valores que fuercen a un porcentaje creciente de gente a poner suficientes cuotas de CO2 en el mercado de manera que los ricos mantendrán su tren de vida (que era la razón por la que subirían los precios) comprando CO2 ¡con el mismo dinero fruto del oligopolio productivo!

Si los ricos pueden comprar las cuotas de CO2 baratas, no se verán forzados a subir los precios. Caso de si la economía logra mantenerse.
Pero si estas se encarecen (para todos ya que el mercado es básicamente único) los ricos aumentarán los precios para poder recomprarlas TANTO COMO SEA NECESARIO. Es un mecanismo automático, no una conjura de los ricos contra los pobres. Para nuestra desgracia, ese será probablemente el comportamiento al que tenderán.

Ese es el gran temor. Desde el mismo momento que las cuotas son transferibles sin ningún tipo de restricciones, los ricos seguirán consumiendo más usando para ello una presión económica creciente.
Por eso creo que la gente se sentiría más tranquila si se puede asegurar que las cuotas se transfieran en un marco regulado que impida que unos pocos consuman mucho.


Escrito por: Z.Zar sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 02:25 CET

El problema hoy día es que una barra de pan te alimenta casi para todo un día y cuesta un 2% del salario diario medio, de manera que tenemos dinero para consumir mil cosas más, como verdaderos ricos.

¿Qué problema hay con que una barra de pan valga 6 euros y no nos quede para ir en coche, ni encender el aire acondicionado, ni viajar en avión, ni comprar mil electrodomésticos y objetos inútiles?

El punto de equilibrio estará en que la gente tenga cubierta sus necesidades básicas alimentarias, sanitarias y de educación. El resto son las pijadas que nos han llevado al desastre, las que queremos eliminar. Pero no podemos eliminarlas sin eliminarlas, LoadLin: que suban los precios lo que quieran, de eso se trata.

¿Que seguirá habiendo gente indecentemente rica? Ya, sí...pero eso es la propuesta de colgarlos del palo mayor a todos y estaría en otro hilo, que puedes abrir si quieres. Si te atreves y te parece correcto y prudente. Para mí es la gran disyuntiva: colgarlos o no colgarlos. Pero insisto, esto es otro tema.

El grosso del consumo lo produce la gran masa (del primer mundo,claro), que somos los ricos del planeta.

Saludos.


Escrito por: LoadLin sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 07:05 CET

¿Quien habla de colgar a nadie? Hablo de que si el sistema no permite o restringe las transferencias de consumo de CO2, las diferencias económicas de la gente tendrán menos importancia respecto al consumo de fósiles.
De otra forma, sí, conseguiremos estrangular el consumo (el mismo agotamiento también lo lograría, aunque quizás de forma más brusca) pero el sufrimiento se cargará a las espaldas de los débiles.

Si es mejor limitar la transferencia, ¿porque no hacerlo?


Escrito por: TEdison sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 07:12 CET

Comparto lo que dice LoadLin. En los comentarios se defiende la noticia diciendo que el mercado es peor, pero yo no veo dónde está en esta propuesta el ingrediente de no-mercado.

Estamos hablando de una cuota para personas-familias-hogares –en ningún punto he leído de accionistas-empresas-fábricas-. Es decir, hay un límite de consumo no penalizado para personas-familias-hogares y un premio monetario para quien no supere el límite. En la medida en que las personas-familias-hogares no consuman materias primas, las empresas tienen que afrontar un competidor menos por esas materias, y reducen los costes de (aumentan la plusvalia por) los productos transformados que venderán a las personas-familias ahorradoras -el "sueldo" de que habla Mcoderch, y que no es más que un subsidio para estimular la demanda de productos-. Explotación a domicilio, a partir del contador del gas.

Si la cuota cubre necesidades básicas, define un nivel de gasto no despilfarrador, no tiene sentido premiar que no se consuma. Si no las define, pues no es una medida alternativa al mercado, sino un impuesto como tantos de los que pesan sobre el consumo y que redistribuyen la renta hacia la acumulación de capital (en el mejor de los casos no presunta).

Mcoderch sí que extiende la medida más allá de las familias, pero con una ingenuidad que me sorprende tratándose de él. Los efectos de los que se congratula podrán afectar a las plantas, pero no a las empresas. En realidad, los efectos sobre las plantas exterminarán a las empresas menos competitivas energéticamente -lo que no está mal- pero no garantizan que se evite la formación de monopolios –lo que no está tan bien-.

¿Cuántos de los puestos de trabajo actualmente existentes pueden sobrevivir a un mundo con menos consumo energético? Y cuando desaparezcan esos puestos, ¿A dónde irán los hasta entonces empleados? Creo que el problema está en esto -sea cual sea la conciencia ambiental de quienes pasen al paro-, y el enfoque para resolverlo es de modelo social y de proyectos de vida, no de andar jugando al palo y la zanahoria para crear "conciencia ambiental" en quienes son el sujeto paciente de esta crisis.

Eso sí, no yendo a lo que a mi me parece que tendría que haber sino a lo que va a haber, no niego que estos impuestos puedan tener un efecto positivo: hacer que la gente se pregunte las cosas y acabar con muchos placebos consumistas. No está mal que con la apretura del cinturón energético la gente deje de poder ir a cobrar el paro aliviando sus penas con el aire acondicionado del cochecito.
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Dies irae, dies irae. 2006, aniversario de Dmitri Shostakovich.


Escrito por: mcoderch sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 04:39 CET

Las empresas no deberían tener quota per se en los TEQS, aunque inicialmente se reserve un porcentaje, creo recordar, para ellas, para que el sistema empiece a rodar.

Las empresas consiguen cuotas al vender sus productos. Cuando una persona compra un producto, realiza dos transferencias a la empresa que se lo vende, una monetaria y otra energética. Con los créditos energéticos que una empresa recibe por venta de sus productos, puede adquirir energía, o productos intermedios, para seguir fabricando. Si no, no puede seguir fabricando, igual que hoy tampoco puede hacerlo si no consigue vender lo que fabrica.

Sólo los inviduos serian los poseedores de liquidez energética. Por eso se llama una "asignación personal".

Hay que entenderlo primero y pensarlo después. NO déis por supuesto cosas que no son.

SE trata de una propuesta realmente "radical", que dicen los americanos, porque va a la raiz del problema: todo ser humano tiene el mismo derecho a ensuciar la atmósfera que cualquier otro.


Escrito por: TEdison sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 06:29 CET

Primero de todo, reconozco que es una tarea difícil responder a varios foristas a la vez. Ni el responsable de un blog "contra la falacia" está libre, en esas condiciones, de tener un desliz y afirmar lindezas como que quien no llega a sus conclusiones es que no ha pensado. En mi caso es cierto, soy un adoquín y concluyo sin pensar, pero creo que otros foristas tienen derecho a la netiquette.

No supongo cosas que no son. En principio me parece mal orientado un método que incide sobre el consumidor individual y no sobre el sistema económico que precisamente ha creado la figura del consumidor individual.

Más se supone lo que no es cuando se habla del "rico" en renta monetaria como el que tiene un gasto de energía desmesurado y el "pobre" como el que se puede abastecer de productos artesanales, cuando todos sabemos que distribución de la renta está detrás de quien puede tomar vino con D.O. criado en barricas artesanales y quien sólo se puede permitir presunto vino en brick en el supermercado de la esquina. Cuando se olvida que lo que significa una gran renta monetaria es, precisamente, que el gasto en energía supone una proporción insignificante de esa renta mientras que en una pequeña renta es una proporción notable.

Y que rebajar el consumo de energía es una buena ocasión para rebajar -más- salarios. Lo que no está mal, pero si sólo incide sobre el asalariado no es equitativo.

Quizás el debate de modelo social con que algunos estamos terciando es prematuro. Estas cuotas pueden tener el interés de dejar un montón de cinturones sin más agujeros que apretar, y en ese sentido, estimular una reflexión en mucha gente. También lo hicieron el crack del 29 y los embargos petroleros de los 70. Me tomo estas propuestas de cuotas como algo que viene dado por la evolución de la economia, y que no niego que pueden hacer posibles cambios ordenados que no se darían si siguen como estamos.

Pero al nivel de esta web creo que también debe haber un espacio para la discusión y para la anticipación, y para no comulgar con ruedas de molino, por muy posibilistas que sean. Sobre todo si se supone que la comunión puede tener un final feliz que no coincide con lo que se sabe de las economías capitalistas.

¿De qué vale que uno haga una magnifica gestión de su cuota de CO2 si trabaja en un hipermercado, y si el mecanismo de antemano no incide sobre el hipermercado y sobre todo el despilfarro energético que pone en píe el hipermercado todo los días? ¿De que vale si uno tiene que seguir pagando hipotecas? Por no preguntarse de que vale si uno es militar.
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Dies irae, dies irae. 2006, aniversario de Dmitri Shostakovich.


Escrito por: Víctor sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 07:45 CET

"¿De qué vale que uno haga una magnifica gestión de su cuota de CO2 si trabaja en un hipermercado, y si el mecanismo de antemano no incide sobre el hipermercado y sobre todo el despilfarro energético que pone en píe el hipermercado todo los días? ¿De que vale si uno tiene que seguir pagando hipotecas? Por no preguntarse de que vale si uno es militar."

Siguiendo con mi modesta aportación sobre el sistema Unitax y algunos otros parecidos, date cuenta de que dices que el hipermercado tiene un despilfarro energético diario en oposición al empleado que trabaja allí. En un sistema como éste, está claro quién saldría ganando. El mecanismo incidiría sobre las empresas. Si el gobierno, mediante este sistema, grava la energía incrementándola, supongamos, x2 veces el coste actual a la vez que quita los impuestos sobre superfices, renta, etc., en proporción saldría más afectado el hipermercado por despilfarrador de energía: pese a ahorrarse impuestos, tendría que invertir mucho en tecnología para ahorrar energía y así compensar unos precios muy elevados; y saldría ganando el empleado, porque no pagaría impuestos y seguiría cogiendo el metro para ir al trabajo con un coste no tan alto al estar regulado el precio energético de los servicios públicos. Si su salario bajara, se compensaría con menos impuestos y gastos. Los costes de construcción de casas caerían y por tanto las cargas de las hipotecas, ya que la intensidad de la energía de construcción es ahora de cerca del 50% de la media del total de la economía, y el trabajo, el factor más caro en la construcción, estaría libre de impuestos, ya que los impuestos serían en la mayoría sobre la energía no sobre el trabajo.

Un saludo
Víctor

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Sistemas más complejos = más consumo de energía


Escrito por: mcoderch sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 11:54 CET

Lo siento, me he equivocado, el post anterior iba para TEdison, y lo siguiente, también.

Creo que has pedido que alguien sistetice la propuesta, por qué no intentas hacerlo tu? Cuando alguien critica algo, es un buen ejercicio exponer con claridad aquello que critica, para luego desmontarlo.


Escrito por: TEdison sobre lunes, noviembre 13 2006 @ 04:12 CET


Buenas noches.

Mi punto de vista es que no es posible compatibilizar capitalismo y decrecimiento. Uno basa esta opinión en sus lecturas, que no sé si son compartidas por los defensores de esta propuesta. Por abreviar, creo que para esta propuesta -las tarjetas de CO2- se pueden extender las críticas que se hacen al comercio de emisiones entre países, y me remito a ellas.

Puesto que esta propuesta -las tarjetas de CO2- deja intactos los fundamentos de las relaciones capitalistas, me la tomo con el mismo animo que en esta web se suelen tomar otros inventos del TBO de rendimientos extraordinarios, panacea frente a la crisis ecológica. Es decir, que la carga de la prueba está en quien la propone y que me tendrá que presentar algo más que generalidades.

Dado que ni más ni menos que el gobierno británico
-gobierno tan poco iluminado como el resto de miembros de la OTAN- la está respaldando, supongo que algún día los defensores de la propuesta contarán con hechos que confirmen las bondades de la propuesta para beneficio de todos y todas. Este modesto forista entre tanto no se hace responsable ante quien invierta en el invento del TBO en cuestión -las tarjetas de CO2; las propuestas de Unitax me parecen distintas, y por cierto me gustaría conocer al guapo capaz de imponer tales precios de energía al respetable si éste ya no esta motivado para ahorrar-. Este modesto forista sólo se hace responsable de su respuesta individual y política al crecimiento de la inflación.

Por mi parte no espero respuestas, lo que no significa que no lea el debate mientras me sea posible.
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Dies irae, dies irae. 2006, aniversario de Dmitri Shostakovich.



Escrito por: mcoderch sobre martes, noviembre 14 2006 @ 03:20 CET


Evidentemente, "no es posible compatibilizar capitalismo y decrecimiento". Eso es exactamente lo que motiva las asignaciones individuales: evitar que la inevitable caída del capitalismo nos arrastre a la guerra y a la destrucción social. Las asiganciones individuales son un primer paso hacia la superación del capitalismo. Los que las han inventado son profundamente anticapitalistas.

¿Que te extraña que Blair pueda apoyar algo así? A mí también. Prueba de ello es que de momento no lo ha aprobado y lo más seguro es que si acaban aprobando algo parecido sea un travestismo, utilizando el mismo nombre para algo distinto.

Pero repito, ¿no es Blair el vocero mayor del cambio climático? ¿Quiere ello decir que no nos lo creemos?

Si de verdad creemos que hay que sustituir el capitalismo por alguna forma de economía que después de un decrecimiento asimétrico pueda mantener alguna forma de economía "steady-state", creo que las asignaciones individuales son, hoy por hoy, el mejor mecanismo que conozco.

Si sabes de otro, me encantaría analizarlo.


Escrito por: TEdison sobre lunes, noviembre 13 2006 @ 04:15 CET

Por cierto, gracias...

... a quienes se han molestado a contestarme en particular.


Escrito por: mcoderch sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 11:49 CET

Lo siento mucho si consideras que adopto una posición prepotente, pero estoy convencido de que no te has leído la propuesta.

Si lo haces y quieres que la discutamos, estoy dispuesto a ello. Lo que no puedo es responder a una casuística que denota que no se ha meditado suficientemente sobre la cuestión que estamos discutiendo.

Pensar que este esquema lo que intenta es reproducir los esquemas del capitalismo es simplemente erróneo. Es una propuesta ante todo anti-capitalista porque socava el pilar fundamental del capitalismo: el crecimiento, y porque establece como prinicipio una igualdad absoluta entre todos los habitantes de este planeta.

Que no supone una revolución instantánea y que lo que persigue es ir socavando paso a paso el sistema, es cierto. Pero vistos los resultados de las "revoluciones" llevadas a cabo por una minoría de iluminados no me parece una mala estrategia.

Los objetivos son absolutamente radicales, los métodos son suficientemente inteligentes para que no lo parezca. Pero no caigamos nosotros en la trampa. La trampa es para los que no desean que nada cambie, o para que cambie de forma que ellos sigan manejando el cotarro.

¿Te has leído la propuesta? ¿Qué es lo que no compartes? ¿Qué propones en lugar de ésto?


Escrito por: mcoderch sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 11:56 CET

Lo siento, me he equivocado, el post anterior iba para TEdison, y lo siguiente, también.

Creo que has pedido que alguien sistetice la propuesta, por qué no intentas hacerlo tu? Cuando alguien critica algo, es un buen ejercicio exponer con claridad aquello que critica, para luego desmontarlo.


Escrito por: mcoderch sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 09:51 CET

Puede que el sistema tenga pueda tener derivas perversas como las que señala Loadin, pero no me lo parece a priori. Habría que analizarlo con más detalle. En cualquier caso, la crítica razonada me parece mejor que la invectiva irracional.

Es un tema muy interesante y sobre el que tendríamos que estudiar y debatir mucho más porque, repito, creo que es una de las pocas propuestas con visos de realidad que ha surgido desde el movimiento contrario al mantenimiento del crecimiento económico como objetivo social.

Mirad un par de referencias que doy en otro post y si estáis dispuestos a estudiarlas, me comprometo a debatirlas seriamente con quien quiera apuntarse a la fiesta.

Marcel


Escrito por: indovinello sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 07:57 CET

Pues se me ocurren muchas preguntas al respecto.

Si ya tenemos medios para la regulación y acceso a los recursos, tal como la moneda, los sistemas de rentas y trabajo, sistemas fiscales, leyes , etc, ¿para qué añadir un nuevo sistema de control? veo en la propuesta, más que una solución, un reconocimiento de que todo lo anterior está fracasando. Ahora se pretende regular el acceso a los recursos añadiendo un nuevo sistema a los ya existentes, con lo que probablemente se conseguirá que, finalmente, todo sea extraordinariamente complejo y, como con todo lo complejo, los que disponen de mucha información y medios acabarán haciendo de el una nueva forma de conseguir el beneficio propio.

¿A qué ingeniero se le ocurre idear un sistema que no funciona y intentar que acabe funcionando creando más y más mecanismos de control sobre el primero? supongo que lo más sensato es replantearse el asunto y buscar una solución sencilla. De lo contrario tiene todas las papeletas para el fracaso.

¿Cuanto CO2 se ha consumido en un producto fabricado fuera de Gran Bretaña? ¿Cero?, pues ha contaminado fuera del estado. ¿Lo mismo que hubiera consumido en la más eficiente de las industrias de Gran Bretaña? ¿Lo que realmente ha consumido en su lugar de fabricación? y, si es de esta última manera, ¿que dato es el bueno? ¿el que dice el país de origen?, a sabiendas de que para exportar mucho le interesará declarar que ha producido poco CO2 en su fabricación. En fin, un caos.

¿Y cuando se trata de una multinacional que interesa atraer para que produzca en el país? ¿También habrá incentivos fiscales de CO2? ¿Cuanto CO2 declarará dicha empresa que emite para fabricar un producto? supongo que el menos que pueda, y esto por dos motivos, por que ella misma puede estar sujeta a límites de emisión de CO2 y por que cuanto menos declare, más podrán consumir los ciudadanos.

¿No tenemos algo parecido con las emisiones de CO2 que se establecieron en Kioto? me temo que su efectividad no es muy alta y sirve más de fachada y propaganda que otra cosa, aunque, eso si, mejor Kioto que nada.

¿Cual es la quota total a repartir entre ciudadanos y empresas y en qué proporción? ¿Quizá tendría que ser un organismo internacional quien lo dijese? ¿Quizá es la propia Gran Bretaña quien deba decidirlo? y, en este último caso, ¿También se calculará las consecuencias sobre el planeta si todos los habitantes del mismo consumen la quota estipulada? ¿o bien se entenderá que los ciudadanos de Gran Bretaña tiene derecho a emisiones mayores que, por ejemplo un ciudadano chino?

¿En el límite, no nos estamos enfrentando a una pregunta que no hemos sido capaz de responder nunca? Si no paramos de argumentar sobre el TRE de cualquier fuente energética, y siempre fracasamos en el cálculo del consumo, ¿Cómo vamos a poder calcular de manera fiable el consumo de energía y, a su vez, la emisión de CO2 a la atmósfera? ¿No estaremos creando el sistema perfecto para consolar nuestras conciencias mientras incrementamos a su vez el consumo de CO2?

Me temo que es mucho mejor que nos replanteemos que es lo que no funciona, busquemos la raiz de los problemas, y busquemos cooperando soluciones sencillas y efectivas. Me diréis utópico, idealista, etc. Estoy deseando que alguien me convenza de que hay otra vía.

Saludos.

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La crisis energética: una magnífica oportunidad para explicar que el problema irresoluto es la fundamentación de los valores.


Escrito por: indovinello sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 08:08 CET

Matizo. Aunque se dice:

Tradable Energy Quotas (TEQs) are an electronic system for rationing energy.

Después me doy cuenta de que el sistema es mucho menos ambicioso y se restringe al consumo de gasolina, gas y electricidad:

When you buy energy, such as petrol for your car or electricity for your household, units equivalent to that amount of energy are deducted from your TEQs account. Most transactions are automatic, using direct-debit technology.

Sin embargo, si en este asunto se ven implicadas las empresas, todas las preguntas anteriores son válidas.

Pues una empresa ha consumido estos recursos para poner el producto en el supermercado. Además, si fabrica el producto en Gran Bretaña, ¿este computará? ¿y si lo importa?

Saludos.

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La crisis energética: una magnífica oportunidad para explicar que el problema irresoluto es la fundamentación de los valores.


Escrito por: mcoderch sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 09:56 CET

Lo siento, no puedo responderos a todos individualmente, pero no es cierto que se reduzca al consumo energético, afecta a cualqueir consumo y por supuesto a las importaciones y exportaciones.

Como digo en otro post, si queréis lo debatimos seriamente y pedimos a Dani que abra una sección dedicada integramente a ésto.

Creo que se lo merece.


Escrito por: Víctor sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 08:16 CET

Veo que el tema ha causado opiniones contrapuestas. Para mí es una buena iniciativa. ¿Es que nos sobran iniciativas como para desvirtuar la primera que sobresale? Estoy de acuerdo con lo que Marcel ha expuesto a favor del sistema, ya que para mí es un buen método de regulación del consumo energético, y esto es así a falta de otras ideas mejores que no veo por ningún lado (a parte de las que abundan en el socorrido caos y cataclismo mundial). ¿Podemos aplicar este sistema? Pues si es así, hagámoslo. No veo razón alguna para estar en contra de cualquier “ente” que pretenda regular nuestras vidas (¿cuándo hemos sido libres del todo?), porque en la actualidad soportamos esto como algo habitual (¿es que no pagamos impuestos, dejamos de llevar a los hijos a la escuela y nos saltamos los semáforos en rojo?). Y esto es así, se esté o no de acuerdo, sean gobiernos liberales o populistas (ambos grandes reguladores, y no sólo de conciencias). No nos interesa llevar la contraria sin profundizar en el análisis de esas nuevas formas de enfocar el problema energético que van surgiendo. Muchos prevén tiempos duros en el futuro, correcto; pero cuando, en efecto, estos llegan o se anuncian oficialmente, entonces parece que no recuerdan lo que ya habían previsto acertadamente.

Sobre el sistema de crédito de CO2, no sé si alguien ha leído el libro titulado “No sólo de dinero…”, de Jane King y Malcom Slesser (Icaria editorial-Intermón Oxfam, 2.006), uno de cuyos traductores, sin no me equivoco, es Pedro Prieto. Lo aconsejo. En él, se toca este tema (entre otras muchas cosas muy interesantes), explicando varios métodos similares para restringir el consumo energético. Creo que estos métodos surgieron en estudios realizados en la misma Gran Bretaña, cuyo gobierno ahora está asimilando algo muy similar para ser llevado a la práctica. ¿Coincidencia? ¿Se basará en los sistemas a los que se hace referencia en el libro? Me atrevo a asegurar que sí.

Algunas cosas que extraigo del libro:

Mientras que en la mayoría de los países el impuesto sobre los ingresos del trabajo es progresivo, graduado según los ingresos, el precio del combustible es el mismo para todos. Para niveles altos de ingresos el coste de la energía es insignificante. Es necesaria pues una gradación en el precio de los combustibles o un subsidio para los menos pudientes y para aquellos que viven en localidades remotas. Se trata de obtener una forma de conseguir la igualdad a la hora de hacer frente al coste por el consumo energético, porque una cosa son los impuestos por el trabajo y la renta, y otra por el consumo energético. ¿Por qué no regular este último como se hace con el primero? Algunos parámetros de lo que sería deseable en una política de impuestos sobre el combustible (energía):

-Reducir el uso de combustibles fósiles
-No debería perjudicar a los sectores más pobres de la población
-No debería perjudicar a quien viva en localidades lejanas o rurales en donde el transporte y los servicios públicos son escasos
-Debería estimular al consumidor a utilizar el combustible de forma tan eficiente como sea técnicamente posible
-Debería dejar a la industria en situación de igualdad para la competencia
-Debería estimular el crecimiento autónomo de los sistemas de energías renovables

Mientras el sistema de impuestos (renta) permanezca como hasta ahora, estos objetivos son mutuamente incompatibles. Hay tres propuestas para resolver la paradoja: los Derechos Energéticos Personales, el Gravamen Indirecto Unificado (o GIU) y el Gravamen Indirecto Local. El GIU o Unitax (del inglés, Unified Indirect Taxation) se presentó hace ya unos 25 años. Incluso existe una Asociación Unitax.

Unitax: una vez que esté plenamente en vigor, todos los impuestos laborales (renta, etc) se sustituirían por un impuesto sobre TODA la energía primaria que entrase en la economía. Esto haría que la energía fuera muy cara, a cambio de no pagar impuestos (el estado es como si te diera dinero para optar entre gastar más o menos energía, usar nuevos métodos de ahorro, etc.).

Ejemplo: España, el estado recaudó unos 94.000 millones de euros en 2.002, y consumió 150 millones de toneladas de petróleo equivalente de energía no renovable. En resumen, esto equivale a 3,6 toneladas de petróleo equivalente (Tpe) por persona. La tasa Unitax la establecería el gobierno. Para que éste obtuviera los ingresos de la renta que ya no cobraría (94.000 millones de euros), habría de gravar la energía con tasas de 622 euros por Tpe. Insertado de manera gradual, cada español adulto medio (a 2.002) estaría en posesión de 3.130 euros más para gastos, mientras que el coste de la energía implícito en el estilo de vida medio habría aumentado en la misma cantidad. Por lo tanto, el contribuyente medio no saldría peor sino incluso un poco mejor parado.

Este tipo de reformas serían progresivas como condición indispensable para su desarrollo con garantías de éxito.

Quien quiera profundizar más en el tema (del que he hecho un esbozo por encima) puede adquirir el libro o informarse en internet (si hay información).

Un saludo
Víctor

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Sistemas más complejos = más consumo de energía


Escrito por: LoadLin sobre sábado, noviembre 11 2006 @ 11:56 CET

Oye... Yo si he sugerido contrapropuesta...
O más que contrapropuesta, diría que corrección a la propuesta.
Creo que los posibles intercambios de cuotas de CO2 deberían ser restrictivas.
De hecho, aunque a lo mejor no fuera la solución óptima (que podría ser venta permitida en ALGUNOS casos) creo que es preferible la NO VENTA a la venta sin restricciones.
¿Que de ese modo se puede consumir incluso menos del CO2 del previsto? Pues fácil. Lo no consumido puede acumularse en forma de bote para redistribuirlo, de nuevo entre la población para la siguiente asignación. Así llega un momento en que la distribución se igualarían.
¿Porque de esa forma? Porque de esa forma el "ser rico" no permite mayor posibilidad de consumo insostenible (CO2 en este caso). Y un rico que no consume (o no consume recursos limitados) no causa daños a terceros.

Yo no estoy en contra con las cuotas en si mismas. Las cuotas significan estrangulamiento de la demanda de forma preventiva, no por escasez física, lo cual permite adelantar el pico para suavizar el precipio, luego está bien (es la misma filosofía de Uppsala). En lo que estoy en contra es en la transferibilidad de las cuotas, y por tanto delegar al mercado el sistema de distribución de riqueza. El mercado tiende a beneficiar al más rico, y eso en época de escasez, es un lujo que no nos podemos permitir.


Escrito por: indovinello sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 08:15 CET

Dices Victor "a parte de las que abundan en el socorrido caos y cataclismo mundial). ¿Podemos aplicar este sistema? "

No me parece justo que nos hagas reproches tan genéricos cuando hemos hecho preguntas concretas.

Bajo mi punto de vista este sistema no es aplicable y no tiene como objetivo lo que declara, puesto que el propio legislador sabe que no es capaz de poner en marcha un sistema tan complejo de manera justa y equitativa. Sabemos el coste de un producto por que toda la cadena de suministro se encarga de contabilizar costes económicos+ beneficios conseguidos. Sólo tenderemos una idea del coste energético cuando esos mismos sistemas contables incluyan las medidas energéticas. El legislador sabe que eso no existe y no existirá por largo tiempo, luego su intención debe ser otra diferente a la que declara.

Saludos.

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La crisis energética: una magnífica oportunidad para explicar que el problema irresoluto es la fundamentación de los valores.


Escrito por: indovinello sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 08:28 CET

Respecto a las propuestas para resolver la paradoja, pues me parece magnífico que hablemos de ellas y las analicemos. Ahora bien, sin un organismo internacional que funcione al que remitirlas, me temo que nos quedamos en el diálogo y la concienciación y sin esperanzas algunas de que las propuestas tiren adelante.

Ya he expuesto mi punto de vista sobre los problemas y la situación de los organismos internacionales en https://www.crisisenergetica.org/forum/viewtopic.php?forum=9&showtopic=33096

No se trata de desanimar, si no de mirar la realidad cara a cara, por dura que esta sea.

Saludos.

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La crisis energética: una magnífica oportunidad para explicar que el problema irresoluto es la fundamentación de los valores.


Escrito por: mcoderch sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 10:00 CET

Parece que el tema suscita suficiente interés para que sea cuestión central en nuestro debate, de momento interno.

Si podéis, ir leyendo las referencias que he dado de FEASTA, y miraros su web www.feasta.org, no tiene desperdicio.

Y que Dani se ponga manos a la obra, abriendo una nueva sección. Procuraré participar en la medida de mis posibilidades.


Escrito por: physis sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 01:37 CET

Cuando se exponen asuntos tan delicados y complejos como el comercio de emisiones de CO2, no se puede citar una fuente alternativa como teqs, ni lo que un medio vocero de la oficialidad propone a los lectores para crear opinión pública favorable. Es mejor para todos enseñar la trama que va a regular ese mercado, con sus directrices, condiciones y objetivos. Porque analizando entonces la cuestión no sobre lo teórico y bien intencionado, sino sobre la realidad legislativa y su práxis, se descubren ciertas paradojas que muestran a las claras que las buenas intenciones de determinados grupos sirven como barniz mediático para encubrir actuaciones gubernamentales mucho más perversas.

A estas alturas nadie pone en duda que se deban lanzar propuestas de reducción de emisiones y consumo de combustibles fósiles, pero desde luego el mercado del CO2 no es en absoluto una opción válida porque no protege a los individuos, sino a las corporaciones arropadas por los estados. De hecho son ellas las primeras en comerciarlos adjudicándose el privilegio de mandar en esa peculiar lonja del humo para su propio beneficio. Dar entones a cada individuo un paquete de emisiones para que ahorre energía con la zanahoria de que va a poder vender el excedente si se porta bien, no es más que el palo para limitarle porque se le adjudicará siempre un paquete inferior al que se estime necesario. Como se pretende hacer con los 60 litros de agua por persona y día, pues una lavadora ya consume más amén de que el gasto urbano anda sobre el 15% del total mientras que el grueso del despilfarro se encuentra en la agricultura. ¿Por qué entonces no escalar también en ese sector los cánones?

Esto no lo digo porque sí, sino que lo voy a demostrar. La conclusión que extraigo de lo que he leído es que con este surrealista comercio de la contaminación se pretende trasladar a la superficie agrícola de los países en vías de desarrollo lo que ya se consiguió con las materias primas mediante la deuda: acaparar. Y por supuesto establecer un control sobre el consumo energético individual en los países desarrollados para limitarlo por la fuerza.

Claro que hay otro modo de hacerlo y también espero demostrarlo en su momento, pero no puede ser sobre el 'humo', sino sobre algo más tangible.

Porque, puestos a imaginar, pensemos en un contador de emisiones en el tubo de escape del coche. Adjudicado un paquetito de gases de efecto invernadero, el que se pase que los compre en la caja, la gasolinera o mediante recarga por móvil. Pero claro, qué mala suerte la de Pepe el hipotecas, porque tuvo que comprarse un pisito cerilla por un buen puñao de euros a 40 Km. de la urbe porque no le llegaba el parné para otro más cerca. Así que hace cada día 80 Km. para ir a trabajar y no sabe como remediarlo. Pues que se fastidie, ¿verdad? Que estamos jodiendo el clima y el horno ya no está para bollos. Así que se autoemplee con teletrabajo desde su casa o se busque curro cerquita, si es que lo encuentra.


Escrito por: mcoderch sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 10:04 CET

No es cierto que en el sistema propuesto las empresas sean "las primeras en comerciarlos adjudicándose el privilegio de mandar en esa peculiar lonja del humo para su propio beneficio. Dar entones a cada individuo un paquete de emisiones para que ahorre energía con la zanahoria de que va a poder vender el excedente si se porta bien, no es más que el palo para limitarle porque se le adjudicará siempre un paquete inferior al que se estime necesario".

Eso es una crítica válida al sistema actual de asignaciones, pero no al que propone FEASTA.

Lo dicho, analicémoslo seriamente.


Escrito por: yirda sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 10:12 CET

Este debate da para mucho, deberíamos iniciar un hilo en el foro sobre el mismo.
Se habla de restringir las emisiones de CO2, un eufemismo, la realidad es que se restringe el uso de energía en general para la población, que dicho así no suena mal. El problema que yo veo es que la herramienta que se usa para llevar a cabo esas restrinciones es la pasta gansa.

Por tanto todo el que tenga dinero seguirá usando toda la energía que le venga en gana, es más como esos agraciados son mayoritariamente empresarios, cargarán en sus productos el precio del consumo de su energía particular. El "pocero" suele supervisar sus obras con helicóptero, pués eso es un gasto que cargará a sus viviendas, de la misma forma que el ejecutivo de una multinacional, cargará sus gastos de viajes intercontinentales ,aunque éstos se realicen en avión privado, a aquello que manufacturen o vendan.
Sin embargo el trabajador que esté a 40 kms. de su trabajo que son millones, lo tendrá muy crudo. Siempre puede organizarse, pero indiscutiblemente le supondrá un sacrificio de tiempo y dinero a su estrecho margen de supervivencia.
En resumidas cuentas y como siempre el único que se tiene que "apretar el cinturón" son las masas de población, ¿hasta donde van a empobrecernos?.
Nos lo quitan todo, no podemos acceder a una vivienda, cada vez más tenemos que ser autónomos cuando en realidad somos trabajadores de alguna empresa pero sin derechos, cada vez más los exiguos sueldos de un asalariado son más "flexibles" para las empresa claro, si ahora la única "riqueza" que teníamos era el coche y cuatro electrodomésticos, nos lo restringen para que "el pocero" y compañeros puedan tener yates y helicóptetos, ¿donde está la bonanza de esa propuesta?.
El verdadero ahorro de energía es comenzar por la auto suficiencia a nivel local, desguralizar todo lo regulado.
Os pongo un ejemplo.
Tenemos una finca de unos 420.000 m2 que no sabemos que hacer con ella. El terreno es agrícola de secano pero tiene un pozo manantial más que suficiente para abastecer un montón de viviendas.
El precio de la finca es de unos 4 €/m2. Se encuentra muy cerca de la población principal y con suministro de electricidad.
Se me ocurrió la idea de solicitar un reparcelamiento de la finca para 80 viviendas unifamiliares, es decir una vivienda cada 5.000 m2. Las viviendas tendrían una parcela de 1.000 m2 y habría una zona común de 320.000 m2 para huerta y explotación agrícola que los compradores de viviendas tendrían que cuidar y explotar para su propio consumo y como condición para la vivienda super barata que conseguirían.
La idea era que todas las plusvalias que se generan en el comercio de las viviendas repercutieran en el comprador que sería elegido por sus circunstancias por el propio ayuntamiento.
Así el comprador tendría una repercusión del terreno sobre la vivienda de 20.000 €, la construcción de la vivienda de 100 m2 sería de 70.000 € y licencias, arquitectos y permisos unos 20.000 €, total 110.000 € por vivienda. Serían viviendas rurales, nada de farolas en los caminos, y gastos de "urbanización".
Pues no hay posibilidad de un proyecto así. ¿por qué?. Porque hay que presentar un plan parcial con un acojonante coste + avales bancarios+ cesión de terrenos al ayuntamiento, etc. Total la misma mierda de siempre.
O sea no hay soluciones porque la "pasta" lo mueve todo, porque hay que dar de comer a un ejército de políticos, de administración y de multimillonarios.

Las cosas son más simples de lo que nos hacen creer pero nos enredamos en un entramado de leyes y lesgilasciones cuya conclusión siempre es la misma: más para el que tiene mucho, menos para el que tiene poco o nada.

Saludos,


Escrito por: mcoderch sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 04:27 CET

Sí, yirda, tienes razón en que la solución está, también, en proyectos como el que tu defiendes; yo estoy haciendo lo mismo con una finca de 100 Ha que espero poder compartir con unas 10 ó 15 familias.

Evidentemente, los ayuntamientos todavía no lo entienden, pero no desesperes, lo conseguiremos. En Inglaterra hay ya varias iniciativas por el estilo y han conseguido que se modifiquen las normas urbanísticas. Desgraciadamente, es cierto que todavía todo cuesta dinero... si además de dinero tuviéramos "créditos energéticos" sería más fácil.

Pero no estamos por lo fácil, sino por lo necesario y te animo a que sigas por este camino. Dame más detalles de la iniciativa para ver si puedo ayudarte.

Escrito por: JosepF sobre martes, noviembre 14 2006 @ 10:58 CET

No se si ustedes dos se dan cuenta de lo que dicen. Me ha sonado a especulación apocalíptica. “Pico del petróleo, ciudad de vacaciones”. No sería mejor integrarse en el pueblo, intentar la suficiencia energética del pueblo y dejar de montar guetos de gente como ustedes. No tenemos tanta tierra en España para que algunos con el rollo de creerse diferentes califiquen a las “tierras de secano” como inútiles.

Nuestro modelo es la ciudad compacta, energéticamente eficiente y no la barbaridad a la americana que ustedes intentan hacer. Con su dinero claro, pero en tierra útil para todos. Y siendo esta la web la que es, deberían saber que su proyecto es altamente ineficiente.


Escrito por: mcoderch sobre martes, noviembre 14 2006 @ 03:35 CET

¿Qué significa que nuestro proyecto es altamente ineficiente? ¿Que no es viable para 8.000 millones de personas? Ya lo sé.

Ahora sólo falta que me demuestres que tu modelo de ciudad compacta (¿más que Barcelona, por ejemplo?) sí lo es. El decrecimiento económico conlleva, necesariamente, un decrecimiento demográfico, y la necesidad de volver a cultivar y a vivir de la Tierra, localmente, como siempre había sido. O es que pensamos que lo "natural" son las mega urbes (muy compactas, eso sí) y el resto de la Tierra vacía? Cada persona necesita aprox. una hectárea para sobrevivir (huella ecológica) esté concentrado en una ciudad o disperso por el campo. ¿O es que crees que los habitantes de tus compactas ciudades vivirán de lo que crezca en sus balcones y azoteas cuando llueva?

Además del capitalismo, habrá que ir superando también viejos tópicos marxistas, como los de la inevitable marcha hacia el paraíso "socialista" de la mano del "inevitable desarrollo de las fuerzas de la producción" y del victorioso proletariado alzándose como clase redentora de la humanidad. La realidad estará más cerca de las "atrasadas y pequeño burguesas" clases rurales a las que tanto despreciaban Marx y Engels.

¿Quien ha dicho que las tierras de secano no sirven para nada? Yo no, pero supongo que no discutirás que las húmedas son más productivas ¿no?

En fin, somos muchos los que tenemos que liberarnos de las anteojeras ideológicas del pasado, no sólo los capitalistas.


Escrito por: JosepF sobre martes, noviembre 14 2006 @ 05:53 CET

Significa que utilizan mas tierra que la que realmente necesitan, significa que cerca hay un pueblo pero que ustedes prefieren el aislamiento de los guays, de los que traen el mensaje, significa que sin los de fuera ustedes no tienen futuro, significa que si tantas ganas tiene de volver a la tierra y cultivar alimentos déjese de monsergas y al tajo que hay que alimentar a mucha gente, significa que mis compactas ciudades están siendo sobrealimentadas por la tierra que las rodea, significa que las tierras húmedas pueden llegar a ser tan improductivas para algunos productos como los de secano para otros, significa que su proyecto y el de yirda no es mas que el sueño americano a la española y como no tenemos tanto terreno le sobramos gente, significa un desprecio absoluto para las comunidades rurales que ya existen, significa también que no tiene usted ni idea de mis afinidades ideológicas y que la “casa i l'hortet” es un sueño de jubilados, significa que me tendrá siempre enfrente contra su proyecto, ya sea con la escusa del peak o como el reposo del guerrero. Eso significa.


Escrito por: chestertown sobre martes, noviembre 14 2006 @ 08:07 CET

usted es así en realidad, tan histerico, tan alterado? tiene pinta de ser un troll porque no me puedo creer que le dedique tanto tiempo a leerse los post y nos demuestre que no se va enterando de nada. Porque francamente usted no lee lo que se dice, le lo que quierer leer (presupone, prejuzga, lee subtextos en lugar de leer el texto), y eso es una muy mala forma de leer ¿no le parece? Deje de estar siempre a la defensiva, hombre, que va a envejecer antes de tiempo, relajese y debata como las personas normales


Escrito por: JosepF sobre martes, noviembre 14 2006 @ 08:33 CET

¿A quien se refiere usted señor chertestown?


Escrito por: Daniel sobre martes, noviembre 14 2006 @ 09:25 CET

Josep, no entiendo nada... quién eres tú para decidir, y mucho menos impedir, lo que pueden y no pueden hacer Yirda y Marcel con su gente y sus tierras?

Te ha picado algún bicho o simplemente t'has begut l'enteniment?


Escrito por: JosepF sobre miércoles, noviembre 15 2006 @ 08:58 CET

Si Daniel, lo siento, se me ha ido la mano con la retórica, pero solo con la retórica. Quiero decir que: el medio rural no es un recurso infinito, y creo que proyectos así aceleran su destrucción.


Escrito por: TEdison sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 11:09 CET

Me parece bien que se abra un hilo de debate que parta de las propuestas de www.feasta.org, el caso es que se discuta. Parece que ya nos olvidamos de leyes como aquella del Protocolo de Agotamiento -total, en el plano internacional lo que mola es la guerra-, y nos vamos a quedar con los reglamentos caseros.

De todas formas, aunque mcoderch ha indicado un par de documentos dentro de toda esa web, creo que sería util que las personas que ya se lo tienen leído elaborasen una especie de síntesis de las argumentaciones que sirva de base de la discusión. ¿Sería mucho pedir?

No sólo por ahorrarnos trabajo -¡y energía!, tiempo de conexión a internet, toner...; ¿se aplicará retroactivamente la cuota de emisiones?-. Si cada quien vamos a los documentos por nuestra cuenta, podemos enzarzarnos es una discusión de lo que es realmente importante en ese documento, en defensas que ante cualquier crítica insistan en que se les malinterpreta, y en fin, crear una nueva fuente de ruido de las propias de internet.
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Dies irae, dies irae. 2006, aniversario de Dmitri Shostakovich.


Escrito por: mcoderch sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 11:22 CET

Puedo intentar sintetizar las TEQS aunque no voy sobrado de tiempo. Si alguine se anima, por mi encantado.


Escrito por: Z.Zar sobre domingo, noviembre 12 2006 @ 12:47 CET

Dices, JosepF:

"Si lo que quiere es ahorrar para amortiguar el trompazo, que lo diga a las claras y no lo ponga en segundo lugar como minimizándolo (...) y no con la excusa que soy (...) asesor imprescindible o cualquier otro tipo de personaje top (...)
que se monte un tinglado de tres pares de narices para no decir claramente que las cosas no vienen bien"

Se lo estás diciendo a un asesor "top" de nuestro gobierno que ha hablado a las claras como el que más, en prensa y en televisión, desde bastante antes incluso de tener el puesto que tiene. Incluso desde antes de poder preveerlo. A mí me parece muy relevante. No matemos al mensajero, ya es lo que nos faltaba para acabar del todo con las posibilidades de capear el temporal que se nos avecina.

Estudiemos en profundidad esta propuesta antes de cargárnosla. Seamos justos.



Escrito por: alehopio sobre lunes, noviembre 13 2006 @ 05:48 CET

Soy de la opinion de que los problemas hay que enfrentarlos sin rodeos, y este tema me parece un intento mas de no querer llamar a las cosas por su nombre.

Nuestro problema es el despilfarro energetico. Pues racionemos la energia.

Cambiemos dinero por creditos energeticos. Impongamos un consumo medio, penalizaciones por exceso de consumo y beneficios por bajo consumo; pero a todos los niveles y para todos.

Ya se que los poderes no va a permitir perder el control... y por eso creo que estamos condenados.


Escrito por: mcoderch sobre martes, noviembre 14 2006 @ 03:41 CET

Si lees la propuesta verás que se trata exacatamente de lo que tú reclamas, de racionar la energía, de cambiar dinero por créditos energéticos, de imponer consumos medios, de penalizar los excesos de consumo, y a todos los niveles y para todos, etc.

Aunque no lo sepas, estás de acuerdo con la propuesta, y si además crees que "los poderes no van a permitir perder su control", razón de más para intentarlo apoyándola, porque es lo suficientemente inteligente para que algunos bobos, entre los que seguramente se encuentra Blair, no se den cuenta de adónde les lleva.

Lo contrario, rendirse de antemano, no parece mejor opción.

Solo frenando el crecimiento tenemos alguna posibilidad de sortear el desastre...

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Protágoras

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Cogí la noticia con 38 comentarios (y ya va por 45) y me armé un lío. Como todos son muy interesantes, y el tema también lo es, decidí organizar la información de forma más accesible. Espero que no se me haya quedado en el tintero ninguno de los comentarios.
De momento ya ha sido bastante trabajo. Más adelante veré si puedo hilar alguna reflexión sobre este tema, que a priori, parece que vaya a dar el mismo resultado que el reparto equitativo de los bienes de la extinta URSS. Pero puede ser solo una apariencia.


Solo frenando el crecimiento tenemos alguna posibilidad de sortear el desastre...

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LoadLin

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Creo que el tema general es un poco más que simples cuotas. Realmente las cuotas es UNA PROPUESTA CONCRETA para la restricción de CO2 y, por lo tanto, lo que es más importante para nosotros, para restringir el consumo de fósiles (dado que no hay consenso absoluto sobre la gravedad de las emisiones de CO2).

Y es que, tal y como creemos casi por consenso absoluto, en un mercado sin restricción artificial, la curva de extracción será una curva de Hubbert tan alta como la tecnología nos permita alcanzar. A más tecnología, más altura, y más rápida la caída.

Con o sin CO2, estrangular esa extracción por métodos directos o indirectos parece una buena idea con objetivo de lograr un descenso menos pronunciado, el cual resultaría, sin duda, mucho más duro.
Bien... Llegados a ese punto... ¿que métodos hay para estrangular la oferta?
El menor estrangulamiento es 0. Esto es, el mercado libre puro y duro, que fomentará el consumo hasta el máximo, siendo las limitaciones geológicas las que producirían el descenso de consumo.
En restricciones artificiales, tenemos a nuestra disposición todos los puntos de la cadena.
Se puede estrangular la producción, la venta y distribución y/o el consumo. Todos son válidos desde un planteamiento teórico para producir el necesario estrangulamiento.
Tenemos dos ámbitos claros de posibles acuerdos normativos de estrangulamiento. El internacional y el nacional.
Cualquier estrangulamiento a nivel de consumo individual requiere la intervención de regulaciones locales, luego solo el nivel nacional resulta viable.
Sin embargo, de poco serviría a un país realizar grandes progresos individuales si con ello pierde una posición de competencia. Es por ello que sin un gran consenso para estrangular el consumo internacionalmente, y por tanto todos se vean perjudicados de forma similar por lo que reducir no supondrían un esfuerzo mayor.

A nivel internacional tenemos el Protocolo de Agotamiento, el cual ya ha sido discutido y en el que tampoco ha habido consenso absoluto. Y de hecho, la crítica , al igual que yo mismo realicé para las cuotas de CO2, el desigual beneficio para ricos y pobres.

A nivel nacional, de momento se ha planteado estas cuotas.
Bueno... ya lo comenté en el hilo anterior. El problema de las cuotas es el apunte de la transferibilidad. Al poder venderse, automáticamente el CO2 se convertirá en un mercado libre (o casi). El hecho de que no se "obligue" a vender es símplemente la teoría. La práctica será que los precios se elevarán hasta forzar a un gran segmento de la población a depender de la venta de parte de sus derechos de CO2 para tener acceso a medios imprescindibles.
Le he estado dando vueltas un poco al tema. Si las cuotas de CO2 se restringen de forma absoluta es muy probable la aparición de mercados negros de productos canjeados por las cuotas como CO2, de forma que se retornaría a una situación muy parecida a la inicial. Una prohibición absoluta supondría cortar de golpe el consumo de aquellos que consumen más. Esto es bueno, pero llevado de forma muy radical puede suponer una gran oposición social.
Entonces, ¿cual es la mejor solución?
Aún le estoy dando vueltas al "coco" pero intuyo que debería por pasar por mantener intervenido ese mercado de CO2 de forma que se sepa quienes consumen más o menos, y esa intervención fuerce un techo de consumo por determinados mecanismos. Un techo que sería progresivo (por aquello de "cocinar la rana calentando poco a poco el agua") pero lo suficientemente estricto como para tener la seguridad de que no usan subterfugios para saltarse los límites (como los mercados negros) y que su descenso sea lo suficientemente fuerte como para que fueran ellos los que se llevaran la parte más fuerte de la carga (relativamente hablando) para proteger a los sectores más débiles donde seguir disminuyendo sus cuotas de CO2 puede suponer entre vivir un día más o morir de frío por falta de calefacción.

Uff... que tarde es. Mañana intentaré concretar un poco el tema.

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yirda

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¿Qué ocurrirá?. En mi familia de 4 hermanos + mi madre, dos tenemos y usamos el coche para ir a trabajar, 2 hermanos+mi madre no tienen coche, yo por ejemplo ya estoy pensando de donde sacaré más derechos de CO2, o lo que es lo mismo más derechos para usar más gasolina. Bueno, no es verdad que yo esté pensando eso porque soy consciente del problema, pero es lo que pensaría de no ser así.
las grandes fortunas no tendrán que comprar esos derechos, simplemente cargarán los nuevos costes a sus productos, pero a nivel de población se creará un mercado negro de emisiones y al final será muy poco el ahorro y lo peor no habrá una solución para cuando la energía fósil no llegue para todos.
Me pregunto quién será responsable del CO2 de los viajes en avión, el individuo o la cia aeronáutica.
Yo creo que la verdadera solución está en volver a fabricar y producir lo más local posible, tarjeta de control de emisiones solo lo veo como más control, más estrangulamiento de las clases trabajadoras sin que ello haga disminuir los enormes beneficios de las grandes empresas. Todo lo que está cuantificado por costes monetarios, ese dinero tan flexive y acomodaticio, dará siempre los mismos resultados.
Saludos,

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erebus

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Quote by LoadLin: Creo que el tema general es un poco más que simples cuotas.

Seamos serios:
1º Debido a la forma en que se organiza nuestra economía, enfocada hacia la competitividad; no veo como restricciones tan profundas al crecimiento podrian implantarse en un consenso universal.
Basicamente se trata de decirle a los Chinos: no podeis crecer mas, teneis que joderos y permanecer en el furgón de cola.
Decirle a los americanos; el American way of life no solo si es negociable sino que además vais a tener que pagar lo mismo que los europeos o los chinos por la energía.
Si ni norteamericanos ni chinos, ni en realidad nadie en este planeta parece estar en condiciones de asumir la pérdida de competividad en los mercados internacionales como respuesta a condicionantes medioambientales, no veo como semejantes restricciones podrian llegar a implantarse a escala global. Por lo tanto, el experimento, por muy bien intencionado que pueda ser, no deja de ser un experimento que choca contra los principios básicos que rigen en la economía moderna.

2º La burocratización y regulación estatal de cualquier actividad desplaza el valor y beneficio primario de esa actividad a entidades no productivas, creando cadenas de dependencia que a su vez implican mas costes, mas especulación, mas burocracia y una progresiva alienación de la actividad. Por ejemplo, un productor de queso tradicional puede que lleve toda una vida de tradición y tecnología apropiada para su actividad. Ahora llega el estado imponiendo sus normas de calidad, envasado, plastificado, etiquetado, etc. ( todo aparentemente en beneficio del consumidor) y el resultado es que el productor original tiene que desaparecer para dejar sitio a un productor industrial, que produce un queso incomparablemente peor, con un impacto medioambiental mucho mayor, con unas condiciones aún mas alejadas de la sostenibilidad y cuyo beneficio económico se aleja del ámbito local para caer en cualesquiera manos interesadas.

3º Por gravísimo que sea el problema medioambiental, por ciertas que sean las amenazas que supone el cambio climático, tenemos que admitir los límites físicos y practicos de cualquier respuesta.
a) La permanencia del CO2 en la atmósfera es de unos 200 años. Aún cuando detuviésemos toda actividad emisora en este mismo momento, no reduciriamos las concentraciones de CO2 por varias generaciones.
b) No existen hoy por hoy alternativas realistas al transporte basado en la quema de combustibles fósiles y la dimensión del comercio mundial se basa precisamente en transporte eficiente y barato. Por lo tanto, los hidrocarburos que quedan en el planeta se seguirán extrayendo y quemando inevitablemente a uno u otro ritmo. Estos recursos fósiles seguirán siendo la fuente de energía principal e insustituible para toda una serie de actividades esenciales en nuestro mundo moderno en el horizonte tecnológico que puede prever la ciencia en por lo menos, los proximos 50 años.
Por lo tanto, no existe ninguna razón para pensar que el mundo industrial como lo conocemos pueda llegar evitar liberar buena parte del CO2 contenido en las reservas de hidrocarburos, para al menos mantener el modelo de desarrollo y población que tenemos actualmente.
Nos pueden contar la historia como quieran, pero el problema de CO2 no tiene solución en un modelo de civilización industrializado.

3º)La propuesta tiene todo el estilo de inspiración anglosajona que caracteriza a las sutiles maniobras de sigilosa apropiación de los recursos básicos y naturales que han venido puesto en practica desde los comienzos de su particular carrera como sociedad. Los mismos ingleses que lograron desforestar completamente a las islas británicas, encontraron oportunamente un filón energético en forma de carbón, que explotaron tan frenéticamente que las propias ciudades industriales se hicieron famosas como ejemplo de lugares insalubres e inhabitables mientras que su influencia internacional se expandió de manera impresionante. Cuando el carbón dió paso al petroléo, los ingleses volvieron a tener la suerte de encontrarse con un yacimiento propio que explotaron igual de frenéticamente hasta el extremo de enfrentarse con un pronunciado declive post-cenit. La gestión del gas tampoco parece que sea especialmente ejemplar, respecto de una mínima ética y principios de conservación.
Que sean precisamente estos irrefrenables los que ahora pretenden echar el freno a un proceso imparable que ellos mismos impusieron al mundo, me parece cuando menos...poco creible.




¿Que harás cuando al sistema se le acaben las zanahorias?

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Antonio

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Coincido con Erebus. En este asunto y conociendo a los proponentes, se impone el principio de precaución.
Al fulano que por ahorrarse 60.000 €, se compró la casa a 30 km de ningún sitio, no le van alcanzar los cupos de emisión y se va a tener que rascar los bolsillos. Salvando que alguien le tiene que decir a este señor, que lo suyo no tiene ningún futuro, no es de recibo, que el que espera en su casa de las Bahamas a que le lleguen las rentas, además, reciba subsidios.
Sea como sea, será doloroso. Y más, si ciertos individuos pretenden seguir ganando lo mismo.
Personalmente, prefiero alargar las existencias energéticas reduciendo el consumo, que defender el clima de la Tierra cuando la estamos poniendo perdida con uranio empobrecido.

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physis

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Esto de las asignaciones de CO2 tiene varias vertientes, la individual, la colectiva próxima y la internacional. Vamos a esta última que es la más bonita.

El principal problema del cénit de producción de petróleo, como no podía ser de otra manera, es para los que importan y no para los que exportan porque tienen en abundancia. Se entiende el asunto ¿verdad? Bien.

Pero los que importan son curiosamente los que tienen la industria y dominan las finanzas, entonces ¿cómo puedo obligar a que saquen el petróleo que necesito países como Venezuela, Irán y otros que se irán añadiendo a la lista para mantener mi estructura? Pues amigos, las cabezas se han puesto a pensar y han dado con la solución. Son inteligentes, desde lugo. Me invento unas cuotas de emisión globales, asigno a este y a aquél y a maroto y al de la moto. Y entonces resulta que van a los archivos históricos con cálculos que por supuesto no van a enseñar a nadie (no sea que se vean más manipulaciones que ENRON) y dicen 'más cuota para el que tiene más industria'. Evidentemente. Y dicen para que se tenga condescendencia con ellos: descenderemos poco a poco, pero me van a dar margen ustedes.

Sentadas las bases, imaginemos Arabia Saudita. Tiene industria contaminante, pero poquita porque les ha gustado más gastárselo en Marbella que invertirlo en su país. En consecuencia se les asigna un cupo de contaminación bajito bajito. Resulta que Arabia dice 5 años después: oye, quiero construir una refinería para vender más gasóleo a China. Y entonces la ecológica comunidad interncional le pregunta: ¿dónde están tus cuotas? Pues, necesito más, dice Arabia. Vaya, responde occidente, pues ni se te ocurra construir esa planta de refino hasta que no negociemos las cuotas porque nos vas a joder a todos con los humos.

Que si, que no. Que no, que si. Finalmente Arabia comienza a construir la planta. ¡Es mi petróleo y mi país! Dicen ingenueamente mientras se les mueve un poco la chilaba en la cabeza fruto de la ira. Y entonces en los medios de comunicación comienza la campaña mediática contra Arabia: 'Los Árabes en contra del cambio climático'.

Mientras van afilando los cuchillos y preparando la flota, inundan los medios de debates y otras historias en prensa, radio y televisión sobre la necesidad de usar las armas contra el contaminador. Unos sí y otros no. Al final, cuando el sí vence por un 70% las tropas salen de puerto y nos enseñan fotos donde aparecen ramilletes de flores en las bocachas de los fusiles y macetas con preciosos tulipanes de Interflora en las lanzaderas de los misiles. ¡Allá van los campeones de la ecología! Y dirán que esto es como la revolución de los claveles en Portugal, pero ahora por el bien de todos y en beneficio de la Madre Naturaleza. ¡Libertad verde! Las masas arengadas por los medios aprueban cómodamente desde la butaca de su sofá la estrategia, porque ahora ya no se trata de ir a Irak a por petróleo. No. Ahora se trata de darle un par de ostias a los putos árabes que quieren joder el clima.

Los árabes, que son pacíficos por naturaleza, se cagan hasta en las babuchas y cuando la flota anda por Creta dicen que adelante con las cuotas. A continuación les preparan con cariño benevolente un MDL (mecanismo de desarrollo limpio) a medida, con tecnologías poco contaminantes, reducciones de azufre, monóxidos, dióxidos y todo aquello que hace que el humo sea negro.

Finalmente la refinería termina sacando un humo más blanco e inocuo que la fumata del Vaticano cuando dicen 'Habemus Papam'. Y misteriosamente, el gasóleo fluye hacia Europa y no hacia China. ¿Qué ha pasado?

Las cuotas se han asignado desde el excente que tiene Europa gracias a otros MDL desarrollados en otros lugares de América Latina, por ejemplo. Y Arabia de nuevo sólo pone el petróleo porque la refinería la ha construido Siemens, los sistema de reducción Industrias Reunidas, etc. etc. Pero, sobre todo, se ha atado a Arabia con las cuotas, cadena de humo, pero cadena pesada donde las haya porque quien controla los medios controla las conciencias.Y hoy la gente está muy concienciada con el ecologismo.

Pues así con Irán, Venezuela y todo el que tenga energía. Con las cuotas le capturo la producción del subsuelo. Por eso Rusia no quiso entrar en el juego hasta que no le asignaron cuotas de contaminación muy por encima de lo que ahora emite. Que Putin no es tonto.

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TEdison

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Aunque me habría retirado del debate, me he molestado en leer un artículo de www.feasta.org, a saber,The economic challenge of sustainability

Quien haya leído la presentación de un sistema de cuotas compatible con el Protocolo de Agotamiento que Colin Campbell hacía en el especial de “La Vanguardia” sobre el cenit del petróleo no encontrará mucho más que lo que allí explicaba Campbell. Así que por ese lado, no creo se entere de más de lo que ya nos ha explicado “La Vanguardia”, más accesible que página de tanto nivel.

Sin embargo, resultará de interés para quien esté interesado en las tarjetas de CO2 como, al decir de Mcoderch
una propuesta ante todo anti-capitalista porque socava el pilar fundamental del capitalismo

Antes de nada, creo que habría que fijar el sentido que damos a “capitalismo”. Capitalismo no es un señor con chistera comiéndose a los niños crudos, o el gobierno de Aznar, o una economía dinámica. Si nos molestamos en leer a Marx, hay capitalismo cuando los productores están separados de la propiedad de los medios de producción y del producto de su trabajo, debido a que la única propiedad de los productores es su fuerza de trabajo, que se intercambia en el mercado como una mercancía más. Una característica del análisis de Marx y de los economistas que se molestaron en refinar sus conceptos es mostrar que en el capitalismo hay explotación incluso a través de los intercambios aparentemente voluntarios en el mercado –lo que dificulta que la gente tome conciencia de la explotación-, y que esa explotación es inherente al capitalismo.

Para alguien optimista respecto a la vocación solidaria de las personas, la abolición del capitalismo es algo tan posible como necesario. Quienes no somos tan optimistas y somos bastante medrosas tenemos nuestros reparos sobre lo de posible, y por eso admitiríamos una propuesta de reforma de sus consecuencias más escandalosas –digamos, algo que acabe con la venganza del rentista en que consiste el actual capitalismo financiero globalizado-. Eso es por cierto lo que se nos ofrece en el artículo que he leído; pero si se busca anticapitalismo en ese artículo, lo cierto es que está complicado. Así que los defensores de la tarjeta de CO2 deberían ponerse de acuerdo con sus mentores.

A lo peor he leído justo el artículo que no debía. Pero entonces estaría bien que los defensores de propuesta tan evidentemente anticapitalista –tanto, tanto, que no han ni de explicarlo- descendiesen un poco al nivel de los infieles y nos formulasen el aspecto anticapitalista de la tarjeta. Y si resulta que es distinto de lo que aquí se dice y de lo que aconseja la propuesta del gobierno británico, que nos expliquen porque hay que apoyar eso que es distinto.

Anticipo que todo lo que se dice en el artículo engrana perfectamente con lo que el “Investigación y ciencia” de noviembre de 2006 ensalza y el gobierno de Venezuela ¡enlace erróneo! –cada quien según su lugar de la barricada, botella medio llena o medio vacia-: la crisis ecológica como ocasión para una reorientación de los negocios capitalistas –una ‘revolución’- basada en el desarrollo de la tecnología limpia. Con lo que el discurso de FEASTA queda muy mono para dar una vela de marketing a los capitales invertidos en renovables; pero primero habría que justificar que haya que darles velas en ese entierro porque también enterramos nuestras ilusiones de dignidad, o las defendemos enterrando el capitalismo -entierro que no consiste en cabalgada épica alguna, sino en duro trabajo cotidiano-.

Espero antes de la hora española de cenar poder colgar aquí un resumen del artículo para el personal que ande más pillado aún que yo.
--
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Protágoras

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Efectivamente, como decía TEdison, "se ha montado una tormenta en un vaso de bits de esas que son tan caracteristicas de internet".
Espero tu apunte, porque no se inglés, y la traducción automática es un engorro.
Para mi la pinta que presenta la tarjeta es más bien la de una medida reformista, pero la prefiero frente a ninguna medida.
Sin embargo, frente a la tarjeta de crédito de CO2, prefiero la solución socialista. No creo que la solución al problema que se nos avecina sea la tarjeta, la solución pasa por el socialismo, es decir, por poner delante los intereses sociales y comunitarios frente a los intereses y el beneficio del capital privado.
Sin embargo estoy en un sindicato, y comparto la filosofía de que mientras no se pueda ir más allá, no está de más apoyar reformas que puedan mejorar la situación y sean pasos para ir más lejos.
Esa es la óptica, a mi modo de ver, con que hay que analizar la propuesta, para mejorarla o rechazarla, según sea el caso.
Solo frenando el crecimiento tenemos alguna posibilidad de sortear el desastre...

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yirda

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Pues si protágoras, he estado pensando detenidamente en las dichosas tarjetas y he llegado a la conclusión que mejor eso que nada aunque como siempre lo paguemos los de abajo.

Pero hay una pregunta que me ronda la cabeza y que quiero hacer a todos.
¿creeis que todas estas medidas (tarjeta de consumo, promoción de los biodiesels, de las renovables, ahorro del consumo etc. ) son por el cambio climático o porque estamos definitivamente en el cenit del petróleo?.
Porque de gastar carbón, que es peor que el petróleo, todo el que lo tiene lo gasta a mansalva según tengo entendido, especialmente en China.
Me gustaría saber vuestra opinión.

Intento saber la respuesta o la reacción de los ciudadnos en caso de escasez de energía, o sea que si se nos dice: Hay que ahorrar energía y disminuir el consumo porque la energía se esta acabando por tanto energía más cara, por tanto tarjetitas de racionamiento, biocombustibles, eólicas, solares, etc. ¿como reacionaríamos, habría pánico sobre todo del dinero?, ¿la gente lo aceptaría sin más?. Si por el contrario nos dicen que debido al cambio climático debemos usar menos energía porque eso es al fín y al cabo la reducción de C02, ¿la gente lo acepta mejor sin que cunda el pánico sobre todo monetario?. ¿qué creeis?. Por repetirme que no quede.

Un saludo,

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indovinello

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Toda argumentación, por sencilla que sea, debería empezar estableciendo sus axiomas o presupuestos.

Si tenemos en cuenta que el asunto que nos ocupa es, finalmente, la gestión adecuada de los recursos energéticos, creo que nadie me discutirá que estamos frente a un discurso fundamentalmente económico. Y que nuestro discurso económico discurrirá dentro de los parámetros capitalistas, pues, al menos de momento, no creo que este hilo se haya abierto para ponerlos en cuestión.

Así pues, si me permitís resumir el asunto que nos ocupa mediante una expresión, yo diría que estamos discutiendo una propuesta para

"la gestión de los recursos energéticos en una economía capitalista y globalizada enfocada a acotar las emisiones de CO2"

Podemos dividir la expresión otras dos más simples con el propósito de hacer primero un análisis por partes:

1) "La gestión de los recursos energéticos enfocada a acotar las emisiones de CO2"

2) "La gestión de los recursos en una economía capitalista y globalizada"

Creo que una vez analizados estos aspectos podremos evaluar en su justa medida la propuesta que nos ocupa.

Respecto a tu pregunta, Yirda, mi opinión es que como lo del cambio climático es un asunto tan cacareado, es la excusa perfecta para ir tomando medidas sin que nadie se asuste. ¿Medidas sobre qué? pues sobre cambio climático y, sobre todo, por parecer más inminente el problema, sobre energía. Ya sabes que lo único que mueve la política económica capitalista es lo inminente y lo muy probable.

Saludos.
La crisis energética: una magnífica oportunidad para explicar que el problema irresoluto es la fundamentación de los valores.

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Z.Zar

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Quote by yirda:Me pregunto quién será responsable del CO2 de los viajes en avión, el individuo o la cia aeronáutica.


¿Quién es el responsable del IVA? ¿El fabricante o el comprador? Pues lo mismo. No veo la dificultad.

Quote by yirda:... solo lo veo como (...) más estrangulamiento de las clases trabajadoras


Es que se trata de eso precisamente. La clase trabajadora del Primer Mundo es la que está gastando la energía a marchas forzadas.

Saludos.
Ni nuclear ni otras, gracias

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indovinello

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Respecto de 1) ¿Como conseguir "La gestión de los recursos energéticos enfocada a acotar las emisiones de CO2"?:

Poniendo e marcha políticas orientadas a:

-Consumir menos energía,
-Consumir mejor la energía que sea inevitable consumir,
-Obtener esta energía de las fuentes que emitan menos CO2,

Pero como toda política es susceptible de éxito o fracaso, no tendremos más remedio que dotarnos de métricas para determinar su grado de efectividad. No voy a tratar aquí el problema de las métricas, todos sabemos de sus dificultades, desviaciones y susceptibilidad de ser manipuladas. Ahora bien, supongo que todos coincidiremos que es mejor el uso de métodos directos que de los indirectos. Además, si lo que se mide es medido por el beneficiario de tal acción y el objeto de medición proporciona bienestar, poder, acceso a los recursos, en definitiva, es patrón de acceso a otras muchas cosas, la medición será esmerada y fiable.
Un ejemplo: La contabilidad económica de las empresas suelen tener esta característica, me refiero a la contabilidad interna, no a la posible doble contabilidad que se hace pública. En cualquier caso, gracias a un sistema de contabilidad universalizado y celosamente custodiado por cada uno de los actores de un proceso productivo, podemos decir que el consumidor conoce el precio de los productos y que éste recoge celosamente costes + beneficios conseguidos.

Mucho me temo que los consumos de energía de las actividades humanas no quedan celosamente reflejados en ningún lugar, excepto como componentes del coste de las actividades económicas. No se registra y se publica cantidades de consumo de energía por tipos y, mucho menos, las emisiones de CO2. Puede ser que algunas actividades humanas vean reflejadas su contabilidad energética de la manera antes especificada, pero en ningún caso, esta es una práctica universal y, por tanto, es imposible, al contrario de lo que pasa con la variable precio económico, evaluar el "precio" en CO2. Ningún consumidor conoce, y además no le interesa por no ser el patrón de medida de su actividad cotidiana, el precio en CO2 de lo que consume.

Es decir: No disponemos de métricas directas, pormenorizadas y universales de consumo en CO2 y, además, no nos interesa por no ser el "precio" CO2 un patrón que regule nuestra vida.

Supongo que coincidís conmigo que estamos ante dos dificultades importantes:

1) Queremos poner en marcha políticas que han sido ideadas por unos pocos, no han sido creadas de manera cooperativa, no han tenido en cuenta la visión ni las necesidades de la inmensa mayoría de los ciudadanos del mundo y, además, no disponemos de organismos internacionales de suficiente prestigio y entidad capaces de liderar dicha política. Pero es que si nos planteamos estas políticas a nivel de estados, me temo que nos encontramos con un panorama parecido, pero con un problema añadido: dado que la globalización es un hecho, adoptar políticas de esta envergadura en un único estado del mundo, implica unas problemáticas añadidas nada despreciables. Estas mismas políticas ¿Son aplicables a corporaciones internacionales y en qué medida? ¿A competidores de otros estados y en qué medida? ¿A importaciones y en qué medida? Por tanto, si más no, esta política se verá abocada a prever problemas de extraordinaria complejidad y con muchos intereses implicados.

2)Si las métricas directas. pormenorizadas y universales de consumo de CO2 no son posibles. ¿Como sabremos el "precio" en CO2 de cualquier actividad humana? ¿Utilizamos métodos indirectos? ¿Cuales? ¿Tienen algún tipo de credibilidad?

Me temo que las buenas políticas son sencillas, participativas y convincentes. Las que no lo son, hasta los propios políticos saben que no vale la pena intentarlo, excepto que pretendan otra cosa diferente a la que anuncian. Esta última si, implementable fácilmente en la política diseñada sin participación ni conocimiento de las gentes.

Saludos.
La crisis energética: una magnífica oportunidad para explicar que el problema irresoluto es la fundamentación de los valores.

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TEdison

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Bueno, aquí va una traducción/reducción de lo que he leído de los abogados del invento, www.feasta,org: un artículo titulado"The economic challenge of sustainability", de agoto de 2006. Pretendo destacar el hilo argumental. Hago alguna interpolación entre {} y después mi valoración de pros y contras. Se abre la veda de caza de errores, omisiones y distorsiones.

1. Los autores parten de que una sociedad sostenible es, ante todo, una sociedad ambientalmente sostenible. Después de la sostenibilidad ambiental, ha de primar la sostenibilidad social. Pero hoy en día se antepone el crecimiento económico. Un sistema basado en la deuda conduce a que los políticos antepongan el crecimiento económico a metas más a largo plazo, porque si el crecimiento económico se frena se puede producir una espiral de desempleo.

2. Las sociedades deben evitar seguir el ejemplo de civilizaciones del pasado que colapsaron por deteriorar su entorno natural –Mesopotamia, Indo, Centroamérica, Imperio Romano, Imperio Soviético {sic}-. ‘Nuestro sistema’, aunque bordee la insostenibilidad, cuenta con más conocimiento científico y sofisticación política que los citados, lo que le da ventaja sobre estos.

3. Desafortunadamente, los gobiernos sólo asumen las medidas radicales si se ven empujados a hacerlo por el electorado; pero es difícil que de esta manera llegue a darse un impulso político para afrontar los principales problemas ambientales. Afortunadamente, el cenit del petróleo y gas obligará a la población a enfrentarse a la realidad.

4. Aun así, para una correcta apreciación de la situación, no hay que ceder al optimismo de los economistas de la IEA, como hacen la mayoría de los políticos. Que aumente el suministro de combustibles no renovables no depende de que se garanticen los beneficios de las empresas que los explotan, ya que hay límites naturales al rendimiento de los yacimientos que no pueden vencerse mediante la mera inversión. En cualquier caso, ni siquiera las perspectivas optimistas de la IEA suponen que pueda mantenerse duraderamente el crecimiento económico en base a combustibles fósiles.

5. La falta de combustibles fósiles puede suponer una contracción de la economía mundial, pero no una recesión. El poder adquisitivo de los ingresos individuales disminuirá, pero el encarecimiento de la energía abre nuevas perspectivas a la inversión de capitales. Se producirá inflación, pero no debe responderse a ella mediante las medidas típicas de la política económica, aumentando los tipos de interés –esto es peor que la enfermedad en una economía en que la mayoría de empresas depende de los prestamos-. Los precios altos no son perjudiciales para la economía: lo que bloquea la economía no son precios altos para la energía, sino la interrupción del suministro de energía. Más bien, los precios altos estimulan la inversión, inclinan a desplazar el gasto en consumo hacia la producción de bienes para la exportación –como medio de pago de las importaciones de energía- y hacia la inversión en tecnologías de ahorro y producción de energía.

6. Otros tipos de inversión pueden competir con éstas, creando efectos perniciosos sobre la sociedad –por ejemplo, la especulación inmobiliaria-. La solución no puede provenir de los bancos: hace falta un impuesto que no obstaculice la inversión y la haga más atractiva que la conservación de capitales. Se propone el Impuesto sobre el Valor de la Tierra, que disuadiría de cualquier aumento del valor de la tierra independiente de la inversión –una medida que facilitaría la adquisición de terreno por las constructoras, y les abriría un mercado de reformas para la eficiencia independiente de la construcción de nuevas viviendas-.

7. Este impuesto no debería afectar a los más perjudicados por la perdida de valor adquisitivo, o a los que deban afrontar hipotecas. Hay que asumir que ante la inflación los trabajadores no serán menos impotentes que los bancos. Los trabajadores no podrán mantener el valor adquisitivo de los salarios: cualquier compra les exigirá más horas de trabajo. Respecto a la alimentación, el problema se agravará en los que no sean propietarios de tierra. Y cada vez más tierra deberá ir destinada a la producción de energía, en perjuicio de los usos alimentarios. La sociedad no sólo debe incentivar la inversión, sino desarrollar un nuevo paradigma de lucha contra la pobreza, vinculado con la energía. {Aquí los autores insertan un leve sermón sobre la importancia de que ‘los ricos’ no se desentiendan del destino de los pobres y no consuman perjudicándoles; el tono recuerda las encíclicas decimonónicas tipo “De rerum novarum” o las defensas de la seguridad social en la Alemania guillermina, sin más nota de modernidad que una alusión a Internet como altavoz de los oprimidos}.

8. Una base para este paradigma serían las cuotas ciudadanas de carbono. Estas cuotas pretender ser una reforma del decepcionante y poco criticado Sistema de Comercio de Emisiones inspirado por el Protocolo de Kyoto. Las cuotas deben conseguir que se cumplan los objetivos de Kyoto {¿vigentes a estas alturas?}y, a la vez, proteger a los pobres para crear un clima de estabilidad social para las inversiones.

9. Las cuotas suponen un cambio de paradigma porque no basan la lucha contra la pobreza en la redistribución de los ingresos obtenidos mediante impuestos {recordemos que hay que hacer posible la inversión}. En su lugar, se propone una redistribución equitativa entre los ciudadanos de los países de la UE de las cuotas de emisiones que cada país tiene asignado según el Protocolo de Kyoto. El derecho a usar la atmósfera resulta así repartido equitativamente entre los individuos. Las empresas sólo pueden obtenerlo comprando el derecho a emitir a los ciudadanos propietarios de esos derechos {que no de las empresas donde trabajan, esto es el capitalismo}

10. Los ciudadanos pueden vender a los bancos su excedente de cuota de carbono, excedente con que cuentan gracias a un estilo de vida frugal, a gastar menos de lo asignado. La operación de venta de una cuota es como la compra de moneda extranjera a cambio de moneda nacional. Los bancos revenderán las cuotas a las empresas que producen o distribuyen energía, sometidas a inspecciones que garanticen su sostenibilidad.

11. Obviamente, bajo este sistema suben los precios de todas las mercancías {salvo la fuerza de trabajo, 7}. Pero quien gaste menos energía de la media, obtendrá de la venta de su ahorro una cantidad mayor que el precio de la energía {la devaluación de la fuerza de trabajo se compensa, para quien no tiene otra propiedad, con la valoración de su frugalidad}. Esencialmente, el sistema sería el comienzo de una renta contra la pobreza para la Unión Europea.

12. La guinda del sistema serían reformas orientadas a garantizar la estabilidad monetaria, disminuyendo la base en la deuda de la política económica y facilitando programas de obras públicas sostenibles en que emplear a los más damnificados.

==

¿Ventajas de este sistema? Al margen de las críticas ideológicas que se le pueden hacer, nos exige a las personas de a pie cosas que nos tenemos que exigir de todas formas, si aceptamos las consecuencias del cenit. Si no hemos adoptado un estilo de vida más sostenible, nos estimula a hacerlo desde ya, en vez de posponerlo, instalados en la crítica, para cuando perdamos las comodidades por estallido social –dies irae, dies irae-. Entre votar a un partido que proponga una renta básica monetaria y votar a un partido que proponga una cuota de carbono, propondría que se votase al segundo, porque fomenta más al implicación en una sociedad sostenible. Simpatizo con la idea de penalizar a los capitales ociosos, una idea que en España cobra especial valor.

¿Desventajas? Dice el artículo: “Es imperativo que utilicemos el remanente de combustibles fósiles como capital más que como renta, invirtiendo en proyectos que rapidamente incrementen nuestra capacidad energética renovable hasta que alcancemos un nivel autosostenible”. Y la cesión de cuotas contribuye a ampliar el remanente disponible para las empresas. Como enfoque anticapitalista no está mal.

Siendo partidario de un enfoque marxista en economía, creo que el sistema del artículo sobrevalora la capacidad del capitalismo para encabezar una presunta revolución tecnológica verde. El sistema supone la permanencia de todas las relaciones sociales capitalistas –incluso las hipotecas-, bien que moderadas por una presunta benevolencia estatal. No me parece importante la cuestión de que como sistema capitalista depende de la oferta de beneficios que se obtienen por la explotación de la fuerza de trabajo –a lo mejor nos lo merecemos-; pero sí cuestiono el que la presunta orientación verde le inmunice de caer en la sobreproducción –empresas compitiendo por las cuotas pueden reincentivar el consumismo; la competencia por el mercado mundial de las energías renovables no tendría porque ser sana- . Habría que leer y contrastar todos los escritos de los autores para saber hasta que punto está fundado su optimismo en un suministro ‘verde’ de energía, siempre que haya inversiones (o es más bien algo tan infundado como el de la EIA). Al que vende su cuota, no sólo se le ofrece un beneficio, sino que se le pide un acto de fe en las bondades del sistema capitalista –la técnica, la ciencia que nos da ventaja, dinamizada economicamente proveera-. Depositar la responsabilidad de la sostenibilidad en la iniciativa empresarial (privada) verde es más un rodeo que un atajo. Como dice el refrán, una cosa es ser puta y otra poner la cama.
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indovinello

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Repecto de 2) "La gestión de los recursos en una economía capitalista y globalizada"

Dice Javier Martínez Peinado (http://www.redem.buap.mx/acrobat/javier4.pdf):

"¿Cuál es el contenido de este paradigma? [el de desarrollo capitalista] Como modo de producción, el capitalismo se basa en la propiedad privada del capital y en su inversión para ser aumentado constantemente (el motor es la “acumulación de capital”). Desde el punto de vista de la
regulación social, la propiedad y la acumulación de capital necesitan un marco liberal que permita al capital moverse y penetrar por todos los aspectos y resquicios de la sociedad, mercantilizando y sometiendo a la lógica del beneficio todas las actividades económicas. El desarrollo capitalista es, entonces, el conjunto de procesos que se derivan de esa
estructura económico-social, para reproducirla y perpetuarla: el desarrollo constante de las fuerzas productivas para aumentar la productividad y rentabilidad del trabajo humano asalariado (progreso), la ampliación permanente de la escala de producción de medios de consumo-mercancías para expandir y profundizar los mercados de bienes y servicios (bienestar), y el cambio institucional que ha de permitir todo ello, y que tienen que afectar tanto a la esfera propiamente productiva (desarrollando y regulando los mercados de bienes y servicios, de fuerza de trabajo y de recursos financieros) como a la esfera reproductiva, en su vertiente doméstica (redefinición de la familia como “economía doméstica”) y en su vertiente social (implantación del Estado liberal, regulaciones jurídicas de la propiedad y los negocios, etc.).
En suma, el paradigma del desarrollo capitalista se resume en la triada “progreso +bienestar + modernización”.
"

Pero la propuesta de reducción de emisiones de CO2, sea poco o mucho ambiciosa, no fomenta el "cambio institucional que ha de permitir todo ello" y, por tanto, o no será o será un engaño o, si es, lo es sin este principio enunciado y, por tanto, lo es a costa del capitalismo. Dos principios tan rematadamente antagónicos en sus axiomas no pueden coexistir ni en una novela del absurdo.

Se dice en Introduction & Summary De "The ecology of money" Certainly, if we wish to live more ecologically, it would make sense to adopt monetary systems that make it easier for us to do so.

Y, sin duda de eso va el asunto: adoptar sistemas monetarios que nos permitan hacer más fácil una vida más ecológica.Para una persona como yo que cree que el actual sistema económico, político y social tiene como objetivo la apropiación y acumulación de los recursos, no podía ser de otra manera (https://www.crisisenergetica.org/forum/viewtopic.php?forum=9&showtopic=32903). Sin duda la palabra clave es "adoptar" sistemas monetarios, por lo que de alternativo tiene la expresión. Siguiendo en esta línea de pensamiento, está claro que para mi, en el actual paradigma económico no caben iniciativas de gestión de los recursos si no es que dicha gestión se reduce a acumulación y apropiación. Es necesario, pues, situarse en nuevos paradigmas económicos para aspirar a una verdadera "gestión".

Sin embargo, por lo que he leído por encima y lo que nos ha traducido TEdison (gracias), veo más malabarismos para cuadrar este "adopt monetary systems" con el actual sistema que alternativas económicas sólidas y bien elaboradas. Eso si, como argumentos para la concienciación, me parecen buenos.

Cuando se dice:

"La falta de combustibles fósiles puede suponer una contracción de la economía mundial, pero no una recesión. El poder adquisitivo de los ingresos individuales disminuirá, pero el encarecimiento de la energía abre nuevas perspectivas a la inversión de capitales. Se producirá inflación, pero no debe responderse a ella mediante las medidas típicas de la política económica, aumentando los tipos de interés –esto es peor que la enfermedad en una economía en que la mayoría de empresas depende de los prestamos-. Los precios altos no son perjudiciales para la economía: lo que bloquea la economía no son precios altos para la energía, sino la interrupción del suministro de energía. Más bien, los precios altos estimulan la inversión, inclinan a desplazar el gasto en consumo hacia la producción de bienes para la exportación –como medio de pago de las importaciones de energía- y hacia la inversión en tecnologías de ahorro y producción de energía."

Se me ponen los pelos de punta de pensar que el propio Greenpan con su superequipo económico se ha equivocado históricamente un 70-80% de las veces aprox. en anticipar una posible recesión y el BCE, FMI, retocan su predicción de crecimiento cada tres meses. En fin, huelgan comentarios.

El discurso me suena a neoliberalismo adaptado al cambio climático y al "Peak oil", artificio que, como ya he dicho, me parece bien para concienciar, pero nefasto para la búsqueda efectiva de soluciones.

Pero en donde veo un desatino total es cuando se plantean conceptos como "crecimiento" o "desarrollo" al uso capitalista, es decir, cuando dicen desarrollo están hablando de acumulación de capital, de sumatorio de cuentas de explotación y nunca de desarrollo humano, vida, cultura, sanidad...

O cooperamos, en serio, sin autoengañarnos, superando lo que está demostrado que va mal, o ya podemos poner parches en la nave que nos vamos con ella. En un momento u otro una mayoría, y no la actual minoría, nos vamos con ella.
La crisis energética: una magnífica oportunidad para explicar que el problema irresoluto es la fundamentación de los valores.

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PPP

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Muy interesante la discusión teórica sobre cuotas personales de CO2. Aprecio todas las opiniones aquí vertidas, las que lo ven como una oportunidad y las que recelan. Creo que todos tienen algún punto de razón. Ahora daré las mías.

Traduje en su día el libro "Not by Money Alone" (No sólo de dinero) de Jane King y Malcom Slesser, éste último profesor de la Universidad de Edimburgo y presidente del Instituto para el Uso de los Recursos. Lleva una introducción del maestro José Manuel Naredo y ya en él se anticipan también los conceptos de los derechos energéticos personales, el concepto de "Unitax", un gravamen indirecto unificado, pero en este caso, sobre la energía fósil consumida, no sobre las emisiones; algo diferente al concepto del los gravámenes o concesiones (créditos) sobre emisiones.

Pediré permiso al profesor para publicar el capítulo correspondiente aquí.

Tanto los TEQ's como el sistema Unitax o de los derechos energéticos personales son un indudable intento, sea éste loable o pervertido y con ponzoña, de reinventar un sistema de actividad económica centrado en la energía o en sus concsecuencias (las emisiones de CO2), lo que siempre es de agradecer, en un mundo loco que se basa en una indeterminación absoluta como patrón de medida, cual es el dinero tal y como hoy está concepbido y diseñado, que no tienen ninguna correspondencia con el mundo físico. Hasta aquí mis esperanzas y mis convicciones de que se empiezan a proponer mejoras en este parrto de los montes.

Sin embargo, el mundo sajón me suele provocar grandes recelos cuando hace propuestas de asignaciones y sobre todo, como sucedió con el Protocolo de Kioto, cuando todo lo vuelve a interrelacionar con la compraventa; esto es, que todo se pueda comprar y vender, porque eso suele significar, por una parte, un reconocimiento de que algo pasa y algo habría que cambiar, pero por otra parte, significa que los que más tienen (que suelen ser curiosamente los que siempre proponen), buscan la fórmula "legal" o "contractual" de adquirir, mediante su contrastada experiencia en los mercados, los bienes y posesiones de los otros. Esa es la sensación amarga de la que no me puedo desprender.

Otro asunto es la gran diferencia que existe entre enunciar estos mecanismos y de ponerlos en práctica, que tiene que ser necesariamente a nivel mundial. Ya hemos construido un mundo demasiado injusto y desequilibrado. En él, unos pocos, muy pocos, son adictos al exceso; han creado infraestructuras que ahora solo funcionan si se gasta mucho en ellas: grandes urbes, con distancias imposibles, pero en las que ya viven millones de personas que no pueden dejar de consumir, porque el modelo se lo impuso. Y por el otro lado, la inmensa mayoría del planeta, que mira a esa minoría (que todavía se queja de que tiene poco y sufre mucho y en bastantes casos tiene incluso razón, porque no es un placer meterse en un utilitario a plazos y hacerse cien kilómetros diarios de ellos 50 de atascos, para ir del trabajo a casa y viceversa) con envidia y quisiera sufrir de esa forma y estar por lo menos calentita y recogida al llegar a casa, aunque sea una solución habitacional a 45 Km del Km 0.

Este asunto es el más difícil de resolver: unos no pueden renunciar al consumo que tienen: no se pueden levantar modelos de urbes alternativos de la noche a la mañana en un mundo que acaba de rozar el 50% de población urbana frente a la rural.

Los otros no saben nada de energías en declive y ven que esa minoría, que parecen muchos (no en vano son los únicos que salen en los telefilmes y reproducen los modelos de vida en la caja tonta universal, como si todo el mundo fuese Melrose Place o Los Vigilantes de la Playa) parecen disfrutar de todo el confort. Y quieren ser como ellos. Los primeros andan como maquinitas de 5 a 10.000 vatios per capita. Los segundos, una inmensa mayoría, va por los 1.000 vatios per capita raspando. Póngase esa proporción en CO2 emitido o en cuotas o en PIB o en lo que se quiera.

Y los pobres, quieren más, porque nadie les ha dicho que los ricos Epulones tendrán que bajar a comer de las migas de esos Lázaros y que al revés es imposible.

Por más que lo calculo, no veo la solución. EE.UU. está en los 12.000 vatios de potencia promedio per capita. Europa y Japón andan por los 5.000 vatios per capita de potencia promedio. El mundo anda por los 2.200 vatios promedio. Pero si se quita la apabullante cuota de los ricos, el resto andan por los 1.000 vatios o menos de promedio. Y en esos 1.000 ó 2.000 vatios promedio, ya sabemos que el mundo es muy insostenible.

Así que una propuesta de largo plazo debería reajustar a los ricos, si fuese honesta desde sus confortables de 5.000 a 12.000 vatios de potencia promedio per capita a unos 1.000 vatios. Anda, cáete primero entre 5 y 10 veces de tu consumo habitual, para dar ejemplo a los pobres y que vean que vas en serio y no se animen a venir en pateras. Sinceramente, lo veo como muy deseable por un lado y muy imposible por el otro. Me imagino a una parejita de recién casados, viviendo en Illescas y trabajando ambos en Madrid, diciéndoles que rebajen el consumo 5 veces. Y a los propietarios de sus empresas también. Y esta parejita podría decir, una vez despedidos y puestos de patitas en la calle por sus empleadores ¿qué hemos hecho nosotros de exceso, para merecernos esto? Incluso aunque usted y yo, querido lector, sepamos que la parejita consume lo que 20 senegaleses. La pareja, en ese entorno, no se puede comprimir (ni aunque tuviese voluntad y consciencia, que no la tiene) 20 veces.

Estamos pues, ante un supuesto, ese de los créditos o cuotas, de muy difícil puesta en marcha, porque crujirían las cuadernas del sistema. Creo y me temo que muchos dirigentes que intuyen este cacao, están agazapados esperando a que la cosa estalle y encontrar, como en todo estallido social, algún culpable externo, antes que hablar claro y duro a sus propios ciudadanos; antes que hablarles en un sentido todavía mas duro que el Churchiliano: ya no sería ofrecer al pueblo “sangre, sudor y lágrimas” para salir de un empeño circunstancial e ir a mejor después, sino pedirles todo un infierno de duración ilimitada de sangre, sudor y lágrimas para llegar al final, eso sí, suavemente y no a trompicones, a lo que bien podría ser el infierno de Dante de los 500 vatios per capita en, pongamos que hablo de Madrid.

Lo veo crudo, color Brent. Y lamento ser pesimista. Cada vez me veo más como un oncólogo de gran hospital: todo el día dando malas noticias a gente que se me agarra de las solapas y me dice que si la uña de gato no les podría salvar, cuando acabo de ver la metástasis en la radiografía. Es cansino. En realidad yo tengo espíritu de pediatra, así que no se qué hago en la sección de oncología del planeta. Creo que me vendrán bien unas pequeñas vacaciones. Eso si, nada de lo que anuncia el diario gratuito Qué: muy curioso: “Reserva ya tu plaza en Viajes Tararí: Costas. Turismo rural. Balnearios. Islas. Europa. Caribe. Cruceros. Grandes viajes. Ski” Esto es, que Europa, el Caribe y los cruceros no deben ser “grandes viajes”, sino apenas cosas locales. Eso es lo que tiene la globalización, que todo lo inunda. La parejita de Illescas dirá que prefiere Cancún, que está a la vuelta de la esquina. Ve tu a decirles que su tarjeta de CO2 ya no tiene crédito, que se lo ha comido el Opel Corsa que tienen en revisión de la ITV en el taller de Illescas.

Saludos.

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yirda

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Después de leer el post de TEdison, siento decir que no entiendo los argumentos de la propuesta, espero por favor que me lo aclareis de forma simple.

He querido entender que a cada ciudadano hogar-familia, se le asignará una cuota de C02 cuya medida será la energía que consuma. Lo que ahorre de esa cuota podrá venderlo ¿por dinero?.¿a quién?, ¿a un banco?. ¿las empresas comprarán esas cuotas del ahorro de los ciudadanos? y ,las comprarán en Bancos?. ¿tienen las empresas asignadas cuotas y que baremos se usarán para cuantificarlas?.
¿que pasa si las cuotas te permiten usar el coche 200 kms. al mes y tu tienes un trabajo a 40 kms. de casa, o si tienes un trabajo que depende del coche como son los comerciales en la mayoría de los casos autónomos?.

Reconoce que la inflación aumentará pero no los sueldos y eso incintivará a una mayor producción para la exportación y así pagar la energía que se importe. O sea que trabajaremos más, ganaremos menos y gastaremos la energía que importamos en producir más cosas que exportaremos para pagar la energía que hemos gastado en producir, de esa energía importada nos sobrarán las miajas, así que quién no pierda el empleo podrá medio comer (la inflación recaerá en la alimentacion principlamente), medio calentarse y usar el cochecito un par de días al mes por aquello de darle algún uso.

Y dice que eso(la inflación de bienes básicos) no supone descalabro, recesión o nada parecido, solo una contración de los mercados, porque las empresas podrán seguir gastando energía y creando empleo en producir energías renovables, esos maravillosos campos y oportunidades que se atisban en la sostenibilidad.
No me extraña que defiendan el que no suban los intereses porque si todo el mundo empobrece de forma brutal, sería el colmo que además los bancos centrales incrementaran el valor de los papelitos de colores para empobrecer más.
El que se quede sin trabajo porque vive a 40 kms. del mismo, podrá vender sus cuotas de C02 y para comer de esas cuotas no podrá ni enchufar una radio, pués ná todo solucionado.

No se si lo he entendido, lo que he entendido me suena a peak oil total. me suena a barullo leguleyo para que nadie entienda ni jota que siempre somos las mayorías y a sufrirlo porque no queda otra.

Jo, pues yo pensaba que el peak estaba cerca pero no tanto.

Al final siempre son los de arriba los que marcan las directrices y nadie se entera hasta que las sufre en propias carnes.

Saludos,



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mockba

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A mi me preocupan las manipulaciones políticas y sociales qeu los gobiernos podría generar a base de este "control" a través de tajetas de plástico...

Me hace recordar el artículo que leí hace dos días acerca de un premio novel otorgado por "forzar a los más pequeños comerciantes a trabajar utilizando tarjetas de crédito...

En México existe una campaña que tiene como objetivo hacer que los pequeños comerciantes dueños de la tiendita de la esquina realize transacciones bancarias para efectuar las más simples ventas de un papel de baño y un jabón... todo a través de tarjetas de crédito... el control del dinero de hasta los más pequeños vendedores... no me extraña que ahora a través de un sistema de limite monetario de consumo de energía se vaya excluyendo cada vez más y más fácil a los que no podrán pagar la multas...

centrandome más en el tema de las tarjetas para controlar las emisiones, no creo que exista un método honesto y fidedigno para medir la cantidad de CO2 que cada uno de nosotros emite... ¿Cómo se planea llevar a cabo este control evrdaderamente sin levantar sospechas de que se esté manipulando tendenciosamente la información en la que se rije el sistema?

Saludos...
La especialización corrompe...

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chestertown

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Ciertamente veo que a muchos se les hace dificil imaginar un escenario económico de copntrol y racionamiento de emisiones. Pero es que es normal, puesto que en nada se parecería a los escenarios económicos en los que vivimos. Este novedoso escenario dado para una economía en decrecimiento solo podria imaginarselo un cubano, un koreano o un ruso.

Dice PPP que algo así rompería las custuras del sistema. Claro pero porque lo imaginamos desde nuestra visión actual, dentro de un modelo aun en crecimiento. Sin embargo creo que este mecanismo de gestión economica solo llegará a tener realidad y a operar dentro de 15 o 20 años, cuando estemos ya en la fase T3, T4 de la que habla Bakhtiari, es decir, cuando sea ABSOLUTAMENTE NECESARIO ponerlo en practica (y tras haber sufrido ya unas cuantas guerras por los recursos). Los TEQs no pueden ponerse en marcha ahora (nadie los entendería, nadie los aceptaría y además no podrían funcionar). Por eso es tan dificil de imaginarse algo así. Porque implican estar en modelo economico de fondo que , en efecto, ya no es el crecimiento (o capitalismo).

Ahora lo que tiene mucho sentido es hablar de ello y traerlo a la politica y la opinion publica. Aunque ya se dan las condiciones para implantar una cosa así, uno percibe demasiadas resistencias , demasiados poderes en contra. Luego entonces las condciones no están maduras. Pero si vemos las cosas de forma estratégica, me parece claro que es cuestión de tiempo, como dice Coderch, que los TEQs se impongan POR SI MISMOS, por puro sentido común. Será el tiempo justo para que esas resistencias (ideologicas y fácticas) se hayan desvanecido.

Seamos un poco más taoistas, por favor, y confiemos en que la naturaleza haga también su parte del trabajo por nosotros. Simplemente hay que esperar el momento propicio para introducir este nuevo sistema. No hemos aun empezado a descender por la curva, pero todo se verá distinto cuando estemos bajando. Será sólo cuestión de adaptarse.


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TEdison

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Hola Yirda y resto de foro.

A lo peor el resumen ha sido peor que la enfermedad. Lo que yo entiendo es más o menos lo que entiende Yirda, pero bien es cierto que leo con espíritu suspicaz, y que otros artículos pueden precisar los términos de otra manera. Por ejemplo, lo de las exportaciones igual no hay que entenderlo en sentido de multinacionales, sino como intercambio con los países de los que se optiene petróleo, etc.

Las cuotas son una alternativa a otras medidas sociales y/o de lucha contra la inflación basadas en redistribuir dinero -o sea, en seguir meneando la fuente de nuestros males, además efimera-. Yo le veo una filosofía parecida a la de Philippe van Parijs con la renta básica, sustituir los servicios de seguridad social por una asignación de dinero para todo el mundo y que el personal se administre usando su libertad.

Este es el párrafo del artículo dedicado a la cuestión.
Public policy on poverty in Ireland and Europe generally is still largely re-distributive, dispensing welfare benefits from tax revenues. New policy instruments like carbon trading open up new policy options...
What if every adult EU resident got an equal share of whatever amount of emissions the EU as a whole had as its target under the Kyoto Treaty? This "carbon quota" could be sold at a bank or post office at the current market rate, exactly as if the permits were a foreign currency. The banks and post offices would then sell the permits on to companies importing fossil fuels into the EU and those producing them here...
Obviously, the costs of our food, fuel and everything we buy would go up under this system but, if we lived in an energy frugal way and used less energy than the average in the EU, the amount we would receive when we sold our permits would be greater than the increased energy cost. Essentially, this could be the beginning of an EU citizen's income to protect the poor.

Cuando dice que las cuotas se cambiarán en el banco como se cambia moneda extranjera por moneda nacional, entiendo que el que vende la cuota recibe dinero nacional a cambio de toda la energía de su cuota que ha ahorrado gracias a su estilo de vida. Evidentemente, aquí empieza una ambiguedad y los posibles efectos perversos que le encuentro a este sistema, como al de la renta básica.

El punto positivo que le veo a esta idea es que, si ante una situación de perdida de poder adquisitivo el personal no recibe más que una asignación de energía y la posibilidad de recibir otros apoyos a condición de no malgastarla, esto puede ser un incentivo para que el personal cambie su estilo de vida. Hoy en día hay una tentación de dejar esos cambios para mañana -'primero a ver si encuentro trabajo de lo mio y después apoyo a los que se vayan al campo'. 'voy a aprovechar mientras me dure el paro para pensarmelo..'. etc-. Pero en una situación de crisis se esfumarán muchos de estos pretextos; y en una situación de precrisis, puede ser justo anticipar y sustituir esos pretextos por una 'oportunidad energética'. Todo esto visto como medida reformista y mal menor. Si el personal, en vez de tener un poder adquisitivo respaldado por un sueldo o una subvención, tuviese una asignación energética, igual habia más gente que se animase a secundar proyectos de ocupación rural.
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Z.Zar

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Quote by mockba: A mi me preocupan las manipulaciones políticas y sociales qeu los gobiernos podría generar a base de este "control" a través de tajetas de plástico...


A buenas horas, ahora que llevo la cartera llena de ellas. Como media docena...
Ni nuclear ni otras, gracias

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yirda

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TEdison, me puedes aclarar otra duda, esta propuesta la va a presentar Tony Blair en la Cámara de los Comunes?. Quiero decir esto va en serío o es una propuesta delirante de unas mentes delirantes.
Ya se que a tí te parece bién, incluso imaginas que esa mayor producción industrial para pagar la energía sería un trueque, pero eso es imposible en nuestro sistema, en realidad en nuestro sistema toda la propuesta es imposible, es decir, buena o mala, pasaría primero por el derrumbe del sistema capitalista que a mí me parece divino, pero que ni de coña se hará voluntariamente. Es decir si esto se llega a realizar es porque no hay salidas, no se puede hacer otra cosa. Lo que me ronda la cabeza es que si la propuesta va en serio es que estamos ya en declive energético, pasada la meseta y tirando para abajo.
Soy más que consciente del cambio climático y del deterioro de todo el planeta, pero por mil y una razones que sería largo de ennumerar creo firmemente que esta propuesta u otras no es por el CO2 sino por falta de energía.
Estoy segurísima que si hubiera energía en cantidad y el C02 fuera una amenaza, se estaría inviertiendo en tecnologías para extraer el CO2 de la atmósfera y no en reducir el consumo energético que significa el fín el imperio Occidental.

Lo que está claro, aunque ni tan siquiera podamos oponernos a esta medida u otras porque no hay solución, es que los que estén más cerca del fuego serán los primeros en cocinarse.
Lo que digo en mi anterior post es que creía que estábamos cerca de la hecatombe, pero joder no tan cerca. Me dá barú y eso que creía que lo tenía todo asumido.

Si me confirmas que la propuesta la va a presentar Blair, entonces es que estamos ya mucho peor de lo que pensábamos. O sea que casi no hay tiempo para nada, que en dos o tres años este mundo va a comenzar un declive vertiginoso.
Saludos,

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TEdison

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Una cosa es la propuesta a la que el gobierno británico anda dando vueltas y otra la teoría presentada en el artículo que he resumido. El artículo procede de FEASTA, una fundación que investiga estos temas y a la que nos remitió mcoderch para que nos dieramos cuenta de que las cuotas son una buena idea.

Dice el artículo
The adoption of just these four tools would set in train many of the necessary changes required for a more sustainable 'grown up' economy. We offer them to policymakers in the hope that they will use them to avoid a major economic collapse because we want our collective journey to sustainability to start from where we stand now, rather from a situation in which most people would feel desperate and helpless.

Supongo que si mcoderch nos ha remitido aquí es porque alguna instancia del gobierno Blair ha aceptado la "offer".

No puedo habla de las intenciones de Blair o de esta fundación. Me parece que quien deposita esperanzas en este tipo de soluciones tiene en mente algo parecido a lo que se explicó en (.pdf) esta conferencia del encuentro de ASPO de Lisboa: la historia de la economía capitalista tiene la forma de una serie de olas -las ondas de Kondratiev- cuya cresta -puntos de máximo desarrollo- coincide con el máximo desarrollo de tecnologías basadas en cierta forma de energía; si el declinar de los combustibles fósiles no sólidos supone el declinar de la ola que nos arrastra, las tecnologías de energía renovable podrían impulsar una nueva ola.

Para pensar que las renovables darán lugar a otra ola como las anteriores hay que tener, en mi opinión, un gran optímismo tecnológico. Fundado o infundado, no voy a entrar aquí en ello; para eso hay otros hilos donde la cuestión se discute. Sea como sea, es normal que el optimista proponga medidas que impidan que la economía capitalista se desoriente, instalada en la especulación financiera, y se ponga desde ya a invertir en la siguiente ola. De lo contrario, si el capital sigue encantado en sus jugadas financieras, la sociedad no se verá arrastrada por la siguiente ola, sino que "perderá el tren" y entrará en el colapso del que hablan los del artículo de FEASTA en el párrafo que acabo de citar.

No defiendo estas cuotas, aunque las haya buscado el lado bueno. Si se trata de dinamizar la economía en un sentido ecológico, prefiero en principio que se haga penalizando a los capitales y no a las personas de a pie; aunque como nadie me cae simpático, pues tampoco me voy a enojar con una medida que nos haga espabilar a las segundas. Por otro lado, preferiría que el contexto internacional de estos mecanismos fuese un tratado del tipo del Protocolo de Agotamiento que un tratado del tipo del Protocolo de Kyoto; aunque sobre todo prefiriría un contexto internacional donde cualquiera de estos tratados se pudiese discutir en condiciones de igualdad, no un contexto como el actual.

La evitación de guerras y catastrofes, la evitación de la desesperación y abandono de las personas, no es -sólo- cuestión de comulgar con diseños intelectuales maravillosos, sino de la decisión firme de no colaborar con esas guerras y con los gobiernos que las apoyan.

De ilusión también se vive.
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indovinello

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Quote by chestertown:
como dice Coderch, que los TEQs se impongan POR SI MISMOS, por puro sentido común. Será el tiempo justo para que esas resistencias (ideologicas y fácticas) se hayan desvanecido.

Seamos un poco más taoistas, por favor,


En esencia de acuerdo con lo que dices, aunque mantengo que en la fase T3 o T4 no será el Taoísmo quien no saque del entuerto, sino la reformulación de sistemas económicos y de organismos, tanto locales, como internacionales que superen los que ahora se manifiestan caóticos. El problema es por dónde empezar. En la situación actual no malgastaría energía en el control de las emisiones de CO2 (humana, en este caso) y las dedicaría a pensar en las estructuras sociales y económicas que nos van a ayudar a tomar las medidas necesarias en el momento oportuno. Bajo mi punto de vista es condición 'sine qua non' para resolución de problemas futuros, incluido el de las emisiones de CO2.

Saludos.
La crisis energética: una magnífica oportunidad para explicar que el problema irresoluto es la fundamentación de los valores.

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indovinello

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Quote by TEdison: ondas de Kondratiev


Si no me equivoco, estas ondas han sido estudiadas y descritas utilizando como base un periodo incluido dentro de la 'Era de los hidrocarburos' y únicamente en su fase inicial. La pregunta es ¿qué valor predictivo le podemos otorgar a la teoría si sabemos que un factor determinante en el periodo de estudio puede estar cambiando? Por tanto, aunque expresada de otra manera, mi objeción coincide con la tuya.

Saludos.
La crisis energética: una magnífica oportunidad para explicar que el problema irresoluto es la fundamentación de los valores.

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TEdison

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De “Guerra eterna”- Enlaces, aquí.


“Rupert Murdoch se ha vuelto ecologista. Y no es una broma. El gran magnate de la prensa conservadora australiana, norteamericana, británica y de algunos sitios más está convencido de que, con independencia de lo que digan los políticos de la derecha, hay que hacer algo ya con el tema del calentamiento del planeta.
El dueño de medios como The Sun, The Times, Fox News o The Weekly Standard no es exactamente un converso. Admite que tiene dudas, pero --en una frase que ya ha aparecido en alguno de sus medios-- dice que "el planeta se merece el beneficio de la duda".
The Sun ya se ha puesto en marcha. Eso sí, a su estilo:

Durante una semana, el diario sensacionalista ha publicado una serie de artículos muy centrados en la idea de que todo el mundo puede contribuir al descenso de emisiones de dióxido de carbono.
Lo suyo no es la divulgación científica, evidentemente. "The Sun’s Green Lovers’ Guide" relaciona el ahorro de energía con las prácticas amatorias. El periódico anuncia a sus lectores que el ecologismo ya no es patrimonio de hippies barbudos. Salvar el planeta puede ser algo sexy. Pero también hay otros artículos con más fundamento. Todo tiene que entrar por los ojos y por eso incluye una galería de imágenes que hablan por sí solas.
Puede parecer algo frívolo e irrelevante. Sería un error. The Sun es el diario más leído del Reino Unido. Si es imprescindible que los ciudadanos sean conscientes de los riesgos que estamos asumiendo por no hacer nada, habrá que convenir que no todas las campañas y coberturas periodísticas tienen que parecerse a un reportaje de National Geographic.
¿Qué influencia tendrá la nueva posición de Murdoch y de algunos de sus medios? De momento, el primer ministro australiano, que se negó a que su país firmara el Protocolo de Kioto, no tardó más que unos días en seguir por el nuevo camino trazado por Murdoch. No importa lo que pienses de Murdoch. Nunca apuestes contra su capacidad de dar órdenes a los poderosos. Otros lo han hecho y han perdido mucho dinero”.
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yirda

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Yo es que no puedo evitar desconfiar de todo este asunto.

Comienza Blair, le sigue Al Gore, y ahora Murdoch que tiene en su nómina a Aznar y tendrá a Blair. Estos que se han dedicado a tirar uranio empobrecido en Irak y causar enormes desatres ecológicos con sus guerras, (los pozos que ardieron en la IGG, en la II, desastre en el Líbano, sus bombas, su consumo frenético de petróleo en las guerras, etc.), su negación del cambio climático por activa y pasiva durante todo este tiempo que han pasado de este asunto hasta el culo, ahora de golpe y porrazo todos se "convierten" como si hubieran tenido una revelación del más allá, se ponen de acuerdo y hala más papistas que el papa.
Aquí hay algo que no cuadra. Seguro que dentro de nada tendremos a Aznar con el mismo discurso.

Yo creo que esta nueva estrategia posiblemente sea por la CE y no el CC, como ya saben que no van a sacar el petróleo que quieren con guerras y hay que decrecer nos cuentan otra historia.
Eso sí, algo tiene que haber en eso de decir la verdad sobre la CE para que lo nieguen. No se si es que eso creará pánico sobre todo en el dinero o algo así. Sigo diciendo que esto no me cuadra.

Saludos,


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petro

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Quote by yirda: Sigo diciendo que esto no me cuadra.

Saludos,




A mi si me cuadra... solo hay que ver quienes fueron los ¡enlace erróneo!

saludos

PD: Considerar que el ecologismo es algo opuesto al capitalismo creo que es un apriorismo sin fundamento.

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TEdison

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Olisqueando el rastro de la Unitax energética en la internet, primero llegué a la wikipedia y me encontré con un enlace al artículo -en inglés-: ¡enlace erróneo!. Expongo aquí lo que creo haber entendido, aunque aconsejo al personal el contacto con el original –y las tablas que lo acompañan- y los ¡enlace erróneo! más extensos que recomienda la wikipedia.

1. Los sistemas impositivos más extendidos son impuestos sobre el esfuerzo humano: por definición, el impuesto sobre el valor añadido –pues es el trabajo el que añade valor- , pero también los impuestos sobre la renta, impuestos de sociedades, pagos a la seguridad social (sic). Mientras más haga una persona, más recaudará el gobierno. Hay impuestos voluntarios, como la lotería, que recaen sobre quienes menos se lo pueden permitir y más mejorarían con el premio. El resto de impuestos constituye una mina de oro para los asesores fiscales, a los que se contrata intentando disminuir los efectos de este sistema.

2. Los impuestos pueden entenderse como señales sobre la salud de un sistema. Un sistema bien diseñado responde a las señales y se corrige para ajustarse a las indicaciones; los impuestos deberían tener ese efecto indicativo para la sociedad. Los impuestos sobre el trabajo son una señal que retrae la inversión y la contratación de personal –la burocracia laboral es tan onerosa que resulta beneficioso sustituir a los trabajadores por maquinaría-. Los impuestos sobre el trabajo no son señales que valoren las actitudes ecológicas, como reducir emisiones o ahorrar energía.

3. La UNITAX energética es un impuesto sobre el consumo de energía que puede sustituir a los impuestos sobre el trabajo. En ese caso, cada quien conservaría los beneficios de su esfuerzo, aunque le saldría caro no ahorrar energía. La actual burocracia recaudadora y asesora desaparecería junto a la posibilidad de fraude: nadie puede evadirse de usar energía. La UNITAX es un impuesto sobre las calorías de la energía primaria, cobrado en el momento en que la energía ingresa en el sistema económico del país –importada o brindada por una compañía local-. Una vez cobra la UNITAX, acaba la implicación del gobierno, así como la necesidad de burocracia y legislación fiscal.

4. Éstas son las seis ventajas fundamentales de la UNITAX:

a. Envía las señales adecuadas a los consumidores.
b. Hace que el trabajo sea más barato y fácil de contratar.
c. Asigna un valor más alto a recursos vitales no renovables.
d. Es barata de administrar.
e. Simplifica el control gubernamental de la economía.
f.. Hace a las exportaciones más competitivas.

5. El autor presenta un caso hipotético. Si toda lo recaudado en 1990 por el Reino Unido mediante impuestos convencionales hubiera tenido que obtenerse mediante la UNITAX, cada giga julio que se consumió ese año habría estado gravado con 14,93 libras. Esto supondría multiplicar por cinco el precio que el gas doméstico tuvo ese año. La compañía que suministra la energía a las refinerías y distribuidoras carga el impuesto en la factura de éstas. El consumo eléctrico no está gravado, excepto en la medida en que dependa de combustibles gravados. Esto supone un incentivo a la eficiencia para las compañías que difunden la energía, así como a las que venden productos manufacturados –si aumentan su eficiencia energética, disminuyen el efecto de la tasa sobre los precios; en el caso hipotético, bastaría un aumento de eficiencia de 2% para compensar una subida de precios del 6% en ausencia de eficiencia-. La UNITAX puede fortalecer la inversión de capitales en energías alternativas, lo que no ocurre en el marco actual.

6. Aparentemente, las industrias locales más intensivas en energía perderían competitividad respecto a las de países no sometidos a la UNITAX –aunque entre ellas estarían en igualdad de condiciones-. Pero si se exime de UNITAX a las mercancias destinadas a la exportación, tendrán precios más competitivos; y puede aplicarse a las importaciones una tasa sobre la energía consumida en su producción. El cálculo y aplicación de esa tasa requeriría de un sistema más sencillo que las regulaciones actuales a las exportaciones.

7. Aunque todos los costes recaen sobre los hogares, sus ingresos por salario son más altos, y obtiene ventaja de consumir productos menos intensivos en energía –verduras frescas frente a congeladas, por ejemplo-. Los precios de la energía para calefacción pueden subir un 270%, pero esto incentivará la inversión en eficiencia energética. Es posible que sean necesarios subsidios para las personas más afectadas, pero también en la actualidad es necesario un sistema de subsidios.

8. Si la UNITAX favorece el ahorro, cuanta más energía se ahorre menos se recaudará. Pero si es necesario mantener la recaudación, basta con elevar el importe de la UNITAX.

9. Por su carácter revolucionario es recomendable una implantación progresiva –no sustituyendo todos los impuestos, sino sólo algunos, como el IVA-

==

Hasta aquí mi resumen. Tengo la impresión de que propuestas como éstas aportan el beneficio de permitir hablar de proteccionismo sin usar tan fea palabra, cambiándola por ecología; beneficio retórico para quien lo necesite –porque a otros niveles afirma que lo justo es no regular-, a mí no me importa hablar de proteccionismo.

El autor alude a la falta de éxito de la UNITAX entre los economistas porque estos "no entienden el papel central de la energía"; ahora bien, si el autor pretende darselas de "economista alternativo" y de paso nos enjareta una visión del proceso económico como competencia entre agentes maximizadores de su utilidad enfrentados a las políticas públicas, pues no resiste la comparación con el "ortodoxo" Pareto, que por lo menos iba de frente. Dejando aparte la confianza en la capacidad de las energías alternativas para tomar el relevo de los combustibles fósiles.

A primera vista, los criterios favorables a la UNITAX resultan a la vez desfavorables a los impuestos sobre la inversión; por lo tanto, los criterios favorables a la UNITAX son desfavorables a la actitud de algunos gobiernos de gravar la actividad de las compañías petroleras que operan en su territorio. Algo que ocasiona conflictos entre gobierno y capitales, no sólo en países izquierdistas, como Venezuela o Bolivia; también empieza a crear problemas en países más respetables para la prensa sepia como ¡enlace erróneo!, problemas que pueden afectar precisamente a esas explotaciones con las que se espera garantizar el suministro energético –arenas asfálticas y resto de amistades-.

Entonces, si se quiere que la defensa de la UNITAX sea una divisa de lo que en este debate se ha llamado alguna vez “nuestro movimiento”, habrá que ver cómo se encaja tal defensa con los conflictos mencionados.
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TEdison

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La súbita preocupación ecológica del gobierno de Tony Blair, o de grupos mediáticos que hasta ahora se habían mostrado hostiles a tales preocupaciones, nos desconcierta a algunas personas. El libro “Capital justo : cómo humanizar la globalización” (edición castellana en Tusquets, 2003) nos ofrece un hilo para entender estos cambios –y sin necesidad de suponer más maniobras ocultas que las inherentes a la defensa del capitalismo, y, probablemente, las de disimular la crisis energética que Nambroque comenta aquí-.

El autor, Adair Turner, fue presidente de la patronal británica entre 1995 y 1999, y en el momento de la edición del libro era miembro de la ‘Unidad de Prospectiva Estratégica’ del gobierno de Tony Blair. Algo ha de saber sobre los polvos que traen estos lodos que nos desconciertan. Quien esté acostumbrado a la zafiedad del máximo representante de los empresarios españoles, José María Cuevas, envidiará la seriedad –para ciertas cosas- de los países anglosajones al comparar la ejecutoria de ese personaje con los cuidadosos razonamientos y el estilo pulcro de Turner.

Al hablar de ecología, Turner subraya que
los argumentos a favor de aumentar los impuestos sobre la energía son cada vez más convincentes

y no sólo (que también) porque pueden sustituir los impuestos sobre el trabajo –y facilitar la contratación y la inversión - sin disminuir la recaudación. El libro pretende demostrar la superioridad del capitalismo en todos los ámbitos, y el ecológico no es una excepción.
Igual que los pesimistas de la izquierda hacen el juego a los partidarios de los estados mínimos aceptando sus análisis mientras lamentan las consecuencias, del mismo modo muchos grupos verdes perjudican su causa definiendo la economía de mercado como el problema.

Turner es un firme partidario de reducir las emisiones de CO2 para paliar el cambio climático –pide un 60% para 2050 y un 80% para 2100-. La incertidumbre sobre los beneficios no puede ser, desde un punto de vista procapitalista, un argumento en contra; si lo fuese, lo sería para toda la actividad empresarial.

El método para lograr la reducción es, según Turner, penalizar mediante impuestos el consumo de combustibles fósiles.
… de todos los instrumentos de mercado de que disponemos, el más poderoso y flexible es el precio. Un precio creciente de los carburantes fósiles, provocados por una deliberada política fiscal y declarado con mucha antelación, es el modo que seguramente generará la gran cantidad de ajustes de mercado que minimizarán el coste total de la reducción de emisiones. Si no, todo lo que sabemos sobre lógica económica nos dice que el coste del ajuste aumentará.

Aunque a corto plazo una política de reducción de emisiones basada en precios más altos puede afectar a la prosperidad, la teoría muestra que eso estimulará la búsqueda de tecnologías que no consuman fósiles –en un primer momento, los altos precios no reducirán la demanda; pero los avances técnicos reducirán la dependencia, de modo que precios más altos estarán acompasados con un mismo porcentaje de reducción de la demanda; malas noticias para los exportadores de petróleo-. La teoría además muestra que estos resultados son más probables en una economía de mercado que en una economía planificada.

La teoría muestra y la práctica demuestra. Turner, además de hablar del 'desastre ambiental' de los países socialistas, trae a colación las estadísticas que revelan que el shock de los precios del petróleo en los años 70 –debido al boicot político de los países productores- confirma lo que predice su teoría: dio lugar a una economía menos dependiente de los combustibles fósiles (mientras que la bajada de los precios hizo retroceder esa independencia).

A Turner le preocupa bastante el cambio climático y nada la crisis energética. Afirma tan campante que la reforma de la economía puede acometerse porque
no hay escasez mundial de energía

y enumera todas las posibilidades de las energías renovables y el hidrogeno –siguiendo casi al pie de la letra las predicciones optimistas de Greenpeace al respecto-. Así pues, el mercado tiene un margen de maniobra técnico suficiente para sustituir la dependencia de los combustibles fósiles. Lo que faltaría es inversión, tanto del gobierno –impuestos mediante- como privada. Y ésta exige reformas institucionales.
Las estructuras financieras estables eran útiles para financiar empresas a largo plazo que disfrutan de un crecimiento gradual; el sistema anglosajón es mejor para conseguir una reasignación rápida del capital -de empresas que están reduciéndose hacia empresas con crecimiento rápido- que es lo que la coyuntura tecnológica actual requiere. Si Europa quiere aprovechar las estructuras de la nueva economía, sus estructuras de mercado de capital y su comportamiento deberán evolucionar en la dirección estadounidense.

Los beneficios de toda esta inversión no serán sólo para la biosfera.
Si Estados Unidos, Europa y Japón se comprometen a ampliar los objetivos de reducción de emisiones y a subir los precios de la energía, sus fuertes sistemas económicos apoyarán la creación de nuevos productos y procesos -energía renovable más barata, sistemas de carburante más eficaces, mejores instalaciones para el hogar- que se podrán aplicar en otros lugares... Si los países ricos dirigen la investigación tecnológica y muestran un compromiso con una división equitativa de los derechos de emisión, la oportunidad de actuar reduciendo emisiones por parte de los países en desarrollo aumenta enormemente... Incluso Europa sola puede actuar. Un mercado de 370 millones de consumidores es suficiente para dirigir el desarrollo tecnológico.

A Turner le llama la atención que Estados Unidos no ponga en marcha un proceso de inversión como el que se viene comentando.
La incapacidad de EUA para tratar de manera responsable los temas sobre el cambio climático es preocupante en términos medioambientales y extraña en términos geopolíticos: está dañando el medioambiente mundial y aumentando su dependencia de las importaciones de la región más inestable del mundo, por miedo a las consecuencias que tendría una limitación del consumo de combustibles fósiles en su capacidad económica; consecuencias que están siendo muy exageradas.

Lo curioso es que Turner vea tan necesarios los impuestos para incentivar la migración hacia las renovables. Después de todo, precios de petróleo como los que estamos viendo cinco años después de que escribiera el libro podrían suponer el mismo cambio. O se podría aconsejar a la OPEP que subiera los precios en beneficio de sus poblaciones, incluso aunque "no haya escasez mundial de energía". Pero, interpreto, se perdería el efecto colateral -disminuir los costes laborales de los empresarios-, se fortalecería a países que (pese a que el mundo del mercado es maravilloso) quizás no sean amigos, y se perderían las oportunidades de inversión que avista en las renovables. Los beneficios irían hacia los países de la OPEP, no hacia esos capitales que hay que estimular. Después de todo, Turner ha presidido la patronal que ha presidido.

Queda explicar porque todavía no se lleva a cabo una elevación de impuestos sobre la energía que ocasiones tan beneficiosa cascada de efectos. El caso es que ya se intentó, pero sin éxito. Escribe Turner a propósito del intento:
... en otoño de 2000, entre extensas inundaciones que han podido ser una consecuencia del calentamiento global, el gobierno británico no trato de unir a la opinión pública en contra de los que protestaban por el precio de los carburantes -a causa del impuesto ecológico-. Podría haberlo hecho con una declaración sólida que dijera que unos impuestos altos sobre los carburantes son buenos para el medio ambiente y que han permitido bajar mucho más los impuestos sobre la renta de lo que habría sido de otro modo... Pero sin ese liderazgo gubernamental, es difícil conseguir las soluciones óptimas que la economía de mercado hace posibles. El capitalismo puede ser verde, mucho más verde ciertamente de lo que las economías planeadas puedan ser nunca, pero son los gobiernos los que tienen que hacer que sea así.

La edición original del libro es de 2001. Desde entonces la economía de mercado ha alcanzado resultados óptimos en Iraq, Afganistán, Líbano…; a falta de inundaciones, la película de Al Gore puede ser motivo para unir a la opinión pública; el petróleo sube sin necesidad de impuestos; el sucesor de Yeltsin ha salido respondón y maniobrero; los golpes de Estado no siempre se pueden teledirigir -Venezuela, Venezuela...-; y se ha propuesto desde el gobierno asesorado por Turner la idea de las tarjetas de CO2, con la que quizás sea más fácil enhebrar voluntades en torno a la demanda de “energía renovable más barata, sistemas de carburante más eficaces, mejores instalaciones para el hogar” con tranquilidad de espíritu, unidos en contra de los que protestan por la inflación creciente. Después de todo, las ahorrativas Reinas Isabeles del asalariado pueden intercambiar el saldo de la tarjeta de CO2 por algunas baratijas de esos Colones que están armando las tres carabelas –E.U.A., Europa y Japón- del capitalismo verde.
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TEdison

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Energy Bulletin publica un artículo que puede resultar de interés para este debate, sobre todo por el título. - Enlace: No se puede dirigir una orquesta con una mano invisible: el problema con los impuestos sobre el carbono. Esto es, si el mercado es esa mano invisible que da a cada uno lo suyo, no puede orquestar cambios sociales porque su invisibilidad impide que las instrumentistas la vean. Resumo el argumento.

El artículo crítica la idea de que el camino para superar la etapa de los combustibles fósiles es imponerles un impuesto –hacer que su precio refleje algunos o todos sus costes sociales. Así, los combustibles fósiles resultarán más caros, las tecnologías bajas en carbono serán, por comparación, competitivas y todos bailaremos felices el corro de la patata. La crítica del autor viene motivada por este artículo: ¿Puedes prestarme 22 tw?

Para el autor, una estrategia basada principalmente en los incrementos de precio no es eficiente –algo que puede fundarse en la evidencia histórica, pero también en los fundamentos teóricos. Pueden ser importantes, pero como medida suplementaria, no como medida principal.

Históricamente, los cambios de infraestructura a gran escala han tenido lugar sólo cuando el gobierno se ha puesto manos a la obra – no sólo subsidiando la tecnología sino ciñendo su desarrollo. Los posibles ejemplos van de las canalizaciones y los ferrocarriles a la Internet. Hay más ejemplos de que la inversión pblica fue positiva que los que hay de que fuese ineficiente -aunque los defensores de aumentar los precios se centran en ellos-.

La idea de que los precios pueden inducir un cambio falla también a nivel teórico. En términos económicos, puede decirse que ciertos tipos de infraestructura energética tienden a tener una baja elasticidad a largo plazo (según se muestra en (.pdf) ¡enlace erróneo!); en lenguaje corriente, esto significa que grandes incrementos de precio conllevan pequeñas reducciones en el uso de la energía.Un incremento de precios que produzca un mejor aislamiento de las casas es más costoso para los consumidores que un simple programa público que financie mediante impuestos ese mejor aislamiento. La inelasticidad puede hacer que los precios crezcan mucho más que la conducta que pretenden prevenir.

La inelasticidad de los combustibles fósiles ronda el 20% cuando se considera su sustitución por otros combustibles, como los biocombustibles. Pero si lo que se busca es más eficacia, se requieren grandes inversiones y ponerse en una inelasticidad del 60%. Esto significa que doblar el precio de la energía sólo reduce el uso alrededor de un 40%: un gran problema si se pretenden reducir los costes de la reducción del carbono. Como se ha demostrado, la eficiencia es esencial si no se pretende que el consumo de energía consuma una gran cantidad del PIB. Confiar fundamentalmente en los precios puede primar los cambios respecto a las fuentes sobre los cambios respecto a la eficiencia –priorizar los biocombustibles sobre fuentes más intensivas en capital, como la eólica.

Los precios pueden tener un papel, pero sólo una vez que haya comenzado la renovación de infraestructuras.

Las señales transmitidas mediante el precio tienden a producir optimizaciones locales y a corto plazo. Optimimizar componentes individuales de un sistema es pesimizar el sistema como un todo, como dice Amory Lovins. El artículo termina presentando algunos casos de esto, relacionados con los incentivos contrapuestos que se presentan en el mercado y las tecnologías que permanecen caras y embrionarias porque nadie las demanda y que nadie demanda porque permanecen caras y embrionarias. Mi impresión es que el autor no es precisamente pesimista tecnológico.
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TEdison

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Según la Agencia EFE, "El príncipe Carlos de Inglaterra quiere mostrar su lado más ecologista"
Carlos de Inglaterra está dispuesto a demostrar sus credenciales ecológicas declarando en los productos de sus latifundios todo tipo de detalles sobre los gases C02 emitidos en su cadena producción. Según 'The Sunday Times', cada uno de los doscientos productos de la marca Duchy Originals será analizado oportunamente.

Otra agencia amplia la noticia. "El príncipe Carlos de Inglaterra defiende la agricultura local": "Creo que seríamos tontos esperar que podemos importarlo todo de cualquier parte e imaginar que esto va a durar para siempre"

Londres. 27/10/05. Noticias24horas.com/Viviana García... admite en una entrevista que el cambio climático es "el mayor desafío que afronta el hombre" y cree que debe ser un asunto prioritario en el Reino Unido.

El príncipe, que tiene su propia granja de productos biológicos, expuso en la cadena BBC su visión del medio ambiente, la agricultura y los alimentos, y no ocultó su preocupación por los efectos que el cambio climático tendrá en las futuras generaciones... no quiere que sus nietos le digan algún día: "Por qué no hiciste algo por el cuidado medioambiental.

El futuro rey de Inglaterra abrió las puertas de su granja en Gloucestershire (oeste de Inglaterra) a las cámaras de la BBC y defendió con gran pasión la agricultura biológica.

El príncipe, que se arrodilla para plantar flores en su residencia campestre y empezó hace unos años con la producción de alimentos biológicos e, incluso, al parecer le habla a las plantas, es también un gran defensor de los pequeños agricultores. Para él, la "pequeña familia agrícola" es "vital" para conservar la campiña inglesa y la seguridad en la alimentación.

"Creo que seríamos tontos esperar que podemos importarlo todo de cualquier parte e imaginar que esto va a durar para siempre", dijo.

Factores como el cambio climático, el calentamiento global de la Tierra y el coste del carburante serán problemas "muy complicadas" en el futuro, subrayó el príncipe.

"Creo que tenemos que tener cuidado porque, de otra manera, terminaremos industrializando completamente el paisaje. Creo que uno tiene que pensar en la agricultura exactamente así, agri-cultura, no agro-industria, pues el elemento cultural es de enorme importancia ya que es fundamental para la vida misma", agregó.

Para el príncipe, los consumidores pueden tener una gran influencia a la hora de hacer la compra en los supermercados, a través de la elección de productos de origen biológicos.

"He tenido un particular interés -admitió- en tratar de hacer crecer las cosas de la manera más natural posible". El príncipe tiene un especial interés en el trabajo de campo y patrocina la Asociación de la Tierra, una organización que certifica y apoya toda la alimentación de origen biológico.
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PPP

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Igualico, igualico el príncipe carlos de Inglaterra que el defunto de su agüelico monárquico, el emperador Hiro Hito, que en vez de ser juzgado como los segundones de Hitler en Nuremberg, terminó sus días cortando flores en el jardín imperial. Dicen los pocos que accedían al sheriff del trono del crisantemo, que podaba con primor y era muy cuidadoso con las rosas.

Ahora, en lo que su primer ministro, Tony Blair anuncia que modernizará la flota de submarinso nucleares y modernizará sus misiles intercontinentales multiojiva Trident (igual marca que el chicle; lo mismo hay algún problema de patente) en la nadería de 30.000 millones de euros, el príncipe ecologista dice que hay que autoabastecerse de productos orgánicos puros, como los de su finca. Ya saben los 60 millones de británicos que viven en 245.000 Km2, a razón de unos 2,5 habitantes por hectárea: hay que tener fincas, queridos míos, porque no siempre vamos a poder vivir de lo que rapiñamos en el exterior. ¡Qué sabio es este hombre!

En mi pueblo a esas salidas de pata de banco las suelen retrucar con un "A buenas horas, mangas verdes".

En fin, hoy estoy sarcástico de nuevo.

Saludos

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TEdison

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Por un punto de completismo, incluyo aquí un enlace que Ferran Claudin ha incluido en portada, y que puede ser de interés para contextualizar el tema de éste y reflexionar sobre la evolución probable de las tarjetas de CO2 en manos del asalariado (o subvencionado) ecológico: El precio de los derechos de CO2 cae un 80% en 6 meses.

Por otra parte, destacar que se confirma una tendencia con el artículo de Jose Antonio Tagle, del departamento de innovación de Iberdrola, en el "Investigación y ciencia" de diciembre de 2006 -"¿Qué futuro tiene la energía nuclear?"-. Como en el artículo de la edición de noviembre que ya comenté arriba, otro Saulo que se cae del caballo camino de Kyoto y descubre que en una economía orientada a la reducción de emisiones de CO2 todo son ventajas y hasta apertura de nuevos mercados. O al menos eso parece decir.
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Antonio

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Y lo que te rondaré moreno. Ahora que las grandes multinacionales de la cosa pringosa, pierden el control de las reservas en manos de los estados nacionalizadores y de la fatídica geología, es el momento de poner el acento en el consumo.
Si no podemos ser los suministradores, seremos los árbitros de su uso. Ya no importará quien tiene el petróleo, lo importante serán los cupos de consumo. Se le va a caer el pelo, a quien se le ocurra quemar cualquier cosa sin nuestro permiso.
Se acabo dilapidar recursos en la orgía del consumo, ahora toca dilapidarlos en la defensa del planeta, frente a los facinerosos de costumbre.

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TEdison

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Coincido con Antonio. Noto una tendencia por parte de los propagandistas del negocio de la energía a contarnos que se levantaron una buena mañana diciendo de la era de los combustibles fósiles que "pelillos a la mar, la técnica nos salvará"... previo paso por caja, claro.

De un tiempo a esta parte suelen asomar la patita, como ya dije, en "Investigación y ciencia", revista cuya lectura es recomendable por otras muchas razones. El jefe de Innovación y Negocios de Iberdrola, José Antonio Tagle, se encarga de la ración de diciembre, con especial énfasis en una energía nuclear 'limpia' –si no ahora, en el futuro-. En efecto, empieza recomendando hacer tabla rasa de la dependencia de combustibles fósiles:
Hasta finales del siglo pasado el acceso a las fuentes primarias de energía fue un factor determinante para el desarrollo... El futuro desarrollo social está vinculado con las formas avanzadas de generar energía eléctrica.

De hecho, si tales formas no se desarrollan, según Tagle, es porque los países occidentales siguen confiando en el suministro de petróleo barato. Incluso se pone estupendo y toma un ademán acusador:
Los países más ricos pueden forzar la sostenibilidad de su desarrollo a costa de otros. Aunque el primer mundo fomenta el desarrollo y la eficiencia energética... no ha dudado ante cualquier perturbación en acudir a la confrontación bélica para mantener su situación de privilegio. (Los intereses multinacionales por el control de los recursos energéticos han propiciado una guerra en el Congo que ha causado más de tres millones de muertos).

Si él, que trabaja en Iberdrola, lo dice, será verdad. Sigue portavoceando a los oprimidos:
Estas premisas (renuentes al impulso decidido de la fisión –limpia- y fusión nuclear) contratan con la realidad energética de los países pobres... Desde el punto de vista de la demanda de recursos, se teme a corto plazo un uso masivo de combustibles fósiles, con un impacto catastrófico en el ambiente (y) las naciones serán vulnerables a la subida de precios...

Antes ha indicado con más precisión cuales serán las causas de esa demanda creciente:
... se calcula que en el 2050 casi el 70% de la población mundial -5.600 millones- habitará en poblaciones de 10 millones de habitantes o más... sobre todo en países en vías de desarrollo...

Supongo que la denuncia de las causas de ese proceso la deja para quien lea. Ahora bien, parece que su empresa y otras no tienen de que temer de la necesidad de abastecer tales infraestructuras.
Habría que transferir a los países pobres métodos eficientes de suministro y uso de la energía, ya probados en los países desarrollados, para ayudar a que su desarrollo se acelere. Las técnicas nucleares actuales y avanzadas pueden representar la mayor fuente de suministro masivo de energía... son respetuosas con el medio al no emitir CO2 y a su vez aportan un gran desarrollo de conocimiento... aunque suponen un gran desafío ético debido a sus aplicaciones militares.

En efecto, el grueso de los números y gráficos del artículo de Tagle van destinados a defender que, si el principal problema ecológico es la emisión de CO2, la energía nuclear es la mejor opción –confía en que los futuros reactores nucleares sean también productores de H2 para automoción, un tema ya tratado en 'Investigación y ciencia'-. Naturalmente, que llegue a ser competitiva depende de los gravamenes sobre emisiones que encarezcan otras energías –porque la nuclear sería la que menos emite-; y que llegue a desarrollarse al extremo de cubrir limpiamente la demanda prevista depende de grandes inversiones y contratos que aseguren el retorno.
Unos 16 billones de euros (sic) harían falta... Los programas de inversión podrían costearse mediante una profunda reconversión de los gastos militares.

Pensaba yo que dada tanta preocupación por los países pobres y el origen público de la inversión, la nueva red eléctrica se iba a implantar en el mundo, "como" la inversión militar, a "fondo perdido"... pero me da que no.
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Pienso que si se está interesado en llevar el tema del ahorro energético al debate público hay que se cuidadoso con las justificaciones; si todo vale con tal de que se fomente el ahorro (¡y se "reconvierta" el gasto militar!)–incluso vale destacar la amenaza de cambio climático y eludir la realidad de la crisis energética- pueden acabar valiendo otras operaciones -que son precisamente aquellas para las que no vale todo, sino lo que fomenta sus intereses-. ¿Acabaremos viendo propuestas de premiar las tarjetas de ahorro de CO2 conectadas a la red nuclear por el estrangulado consumidor?

Por otro lado, no me acaba de quedar claro si Tagle cuenta al reino de España entre los países pobres o los países desarrollados. En todo caso, mientras el presidente del gobierno de dicho reino ¡enlace erróneo!, los directivos de su empresa andan bastante ocupados a cuenta de una empresa obsoleta.
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Dies irae, dies irae. 2006, aniversario de Dmitri Shostakovich.

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TEdison

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¿Una buena noticia? Enlace: ¡enlace erróneo!
La ecología se ha convertido en la «invitada sorpresa» de la precampaña presidencial. Todos los candidatos, a izquierda y derecha, multiplican sus propuestas «verdes» y compiten entre ellos por demostrar al electorado que son los más preocupados por la suerte del planeta Tierra. El origen de esta fiebre tiene nombre, Nicolas Hulot, un exitoso presentador de documentales, remedo francés de Félix Rodríguez de la Fuente,que ha conseguido contagiar a todo el país su interés por el medioambiente (y) poner en jaque al mundo político con su «Pacto por la Ecología».
¿Qué es el "Pacto por la ecología"?: cinco sencillos puntos, entre ellos, nombrar a un viceprimer ministro del Desarrollo Sostenible, crear una tasa que divida por cuatro las emisiones de gas y acabar con las subvenciones de la agricultura intensiva, suscritos por 326.368 franceses en sólo un mes. Y una amenaza como corolario: si los candidatos no se comprometen a respetar estas condiciones, Hulot podría presentarse a los comicios presidenciales... el aventurero cuenta con la simpatía del 87% de los franceses, lo que lo convierte en el personaje más popular del país. El 58% asegura que podría votar por él el próximo mes de mayo y el 70% no duda en nombrarlo como mejor defensor de la causa ecologista... Su último ensayo, «Por un pacto ecológico», entre los cinco libros más vendidos.
... el lunes fue recibido por el presidente Jacques Chirac (de quien fue consejero) en el Elíseo como estrella de la gran Conferencia Internacional sobre Medio Ambiente que París acogerá en febrero. El miércoles, entrevista con Ségolène Royal, candidata socialista, quien no sólo firmó el «Pacto por la ecología», sino que prometió ir más lejos en materia medioambiental. Ayer, finalmente, le tocó a Nicolas Sarkozy, líder del centro derecha, quien sacó su pluma para rubricar el texto de Hulot y no descolgarse en la carrera por ser el más «verde».
Tras el vendaval mediático despertado por Nicolas Hulot subyace un auténtico «tsunami» político: extraer la ecología de las garras del Partido de los Verdes y de figuras antiglobalización como José Bové y asumir que el medio ambiente pertenece a un terreno común a izquierda y derecha. «Yo no me sitúo en la izquierda ni en la derecha, ni siquiera en el centro», resumió Hulot, dejando claro que ecología rima con ideología, pero está por encima de ella. «Este debate es demasiado importante como para reducirlo a una cuestión ideológica», le secundó ayer Nicolas Sarkozy. Incluso se rumorea que Sarkozy le ha ofrecido un superministerio de Desarrollo Sostenible que agruparía Transportes, Fomento, Ecología y Energía.

Entre Hulot y Hulot, yo me quedo con éste
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chestertown

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esta historia del Hulot me parece el claro ejeemplo de apropiacion politica y mediatica del discurso ecologista. El propio Hulot juega al juego con un planteamiento que no puede ser mas politicamente correcto: no estoy ni a la derecha ni a la izquierda sino más allá. Justo igual que la posición que ocupa la mano invisible del mercado, mas allá de todo control político.

De modo que todo este show es una contradicción en los terminos: si no está ni a la derecha ni a la izquierda, si no se reduce a una cuestión ideológica, ¿qué hace usted planteándose jugar al juego politico? Así que todo esto me parece una trampa de mal gusto. Vuelven a tomarnos por idiotas, los medios y los personajes.

Si Holot fuera serio diría que sí es una cuestión ideológica (pues todo discurso por el hecho de serlo es ideológico, ya que de lo contrario estariamos ante el colmo de la ideologia, aquel discurso que niega su condición de tal y pretende pasar por "natural" o por "divino", posición que hoy asume precisamente el discurso neoliberal, al asumir el estatuto de la realidad a secas, de los hechos), una cuestión ideológica de primer orden, y por tanto ubicada en determinado espectro del debate político aunque esa posición no sea ni la de la izquierda y la derecha tradicional.

Si fuera un tipo serio le daria la vuelta a las cosas: los que no estan en posición ideológica alguna son precisamente la izquierda y la derecha, y lo que hay que hacer es justamente que vuelvan al debate de ideas, al debate politico. Pero eso es lo que ni la derecha y la izquierda quieren puesto que nadie aun tiene la intención de poner en duda el discurso ideologico del progreso: la realidad jamas se pone en duda (ideológica), la realidad es la realidad y se acabó. ¿quién está más allá de la ideología entonces? La trampa pues está muy clara.

Ahora, todo hay que decirlo, prefiero que existiera un personaje igual en nuestro pais. Prefiero que haya debate aunque este mal planteado o sea tramposo a que sigamos en el mundo feliz.

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TEdison

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Seguimiento de un par de noticias de mñas arriba sobre los barnices ecológicos de las instituciones en Francia e Inglaterra.

Nicolas Hulot,confiando en la palabra de los políticos que han suscrito su "Tratado por la Tierra", no se presenta a las elecciones francesas.

Habla la princesa Ana de Inglaterra: La princesa Ana acusa a la humanidad de "ser sucia" / La Vanguardia, 20 I 2007.

Ana de Inglaterra, tan concienciada en temas medioambientales como su hermano Carlos, achaca la amenaza del calentamiento global a que la gente es 'bastante holgazana y sucia'. En una entrevista concedida a la cadena ITV desde la Antártida –donde realiza una visita oficial para estudiar los efectos del cambio climático- (declaró): 'Hemos producido bastantes cosas que nos hacen la vida más fácil, pero que son bastantes sucias, y a base de acumular cada día somos peores en el reciclaje de residuos'... Ana, bien es cierto, predica con el ejemplo. Suele desplazarse en tren... es la royal que menos utiliza el avión... y suele reciclar sus trajes hasta el extremo...

No sé puede decir lo mismo de Carlos, que ha caído múltiples veces en contradicciones... se ha sabido que... ha reservado 20 plazas en un boeing... para ir a recoger un premio ecológico en Nueva York (el Global Enviromental Citizen Award, que recibirá a finales de mes de manos de Al Gore).

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icaro

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Resurge el debate en Reino unido: Reino Unido debate los créditos de carbono individuales

Un ciudadano, un límite anual de emisiones
Reino Unido debate los créditos de carbono individuales

PATRICIA TUBELLA - Londres - 27/05/2008

Si el límite de nuestras tarjetas de crédito consigue refrenar mayores alegrías a la hora del dispendio, ¿por qué no aplicar la misma idea al consumo energético? Esa pregunta resume el debate sobre la lucha contra el calentamiento global en el Reino Unido, donde un comité parlamentario consagrado a las cuestiones de medio ambiente ha conminado al Gobierno a imponer cuotas en las emisiones de carbono de cada ciudadano.

La propuesta contempla un límite anual a la llamada huella de carbono de los individuos y hogares, una suerte de puntos que los usuarios deberían administrar calculando el gasto en el combustible o los recibos de la luz para no sobrepasarse. Todos aquellos que no agotaran ese crédito -contabilizado en una inevitable tarjeta de plástico- podrían vender sus excedentes energéticos a los consumidores más derrochadores. Un trueque tan inédito como polémico, pero que el presidente del citado comité y su gran defensor, Tim Yeo, considera más justo que los impuestos verdes, destinados a penalizar el uso de las energías agresivas con la atmósfera a todo el mundo por igual. "Alguien que quizá no posee una mansión con piscina, que no puede tomar vacaciones anuales en el Caribe, podría beneficiarse económicamente si reduce sus emisiones de C02", declaraba ayer a la BBC. En otras palabras, se invita a los ciudadanos con menores recursos a comerciar con su ahorro energético como incentivo de hábitos más ecológicos o limpios.

La iniciativa fue considerada en su día por el Ejecutivo, aunque aparcada ante la inversión que supondría (hasta 2.600 millones de euros, y otro tanto en su implementación anual) y la complejidad de su aplicación, que debería tener en cuenta, entre otros, la edad de los afectados, su estado de salud y localización geográfica.

Los 16 diputados que integran el comité apelan a la "valentía" del Gobierno para poner en práctica la medida, a buen seguro impopular entre el público como revelan los sondeos, pero que provocaría, creen, un cambio de mentalidad y de "comportamiento" entre los ciudadanos, al exigirles pensárselo dos veces antes de subir la temperatura de la calefacción o de conectar el aire acondicionado.

Y contribuiría, alegan, a cumplir el objetivo de reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 60% para el año 2050. El ministro británico de Medio Ambiente, Hilary Benn, se ha limitado a tildar el proyecto de "interesante", frente al proclamado entusiasmo de los militantes verdes, que promueven la transición hacia una economía baja en carbono.

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