Tema: ¿España sin nucleares?

Enviado en: 15/07/2004 22:22
Por: Víctor

Es una pregunta que se hacen tanto los que están a favor del átomo como los que no quieren un Chernovil en su ciudad. Unos se la hacen con temor, otros con esperanza. Unos desean que se mantengan las nucleares, otros que se cierren cuanto antes. La cuestión en sí, no es tanto esa como el hecho crucial de conocer exactamente si España (y podría extrapolarse a otros países de su entorno) necesita las centrales nucleares que tiene ahora mismo para cubrir su demanda de energía presente y futura. Porque si los combustibles fósiles van a escasear en breve, la única opción eficaz y probada es la energía nuclear, pese a sus enormes inconvenientes. Aunque desde luego su contribución sería muy pequeña (8.000 MW instalados) en caso de problemas energéticos futuros. Por eso está el debate sobre la mesa: ¿construimos más centrales o dejamos que se jubilen las que tenemos? La energía nuclear en todo caso es lo que habrá más "seguro" para echarle mano cuando empiece la crisis de verdad (aunque será insuficiente).Dicen que la capacidad de potencia eléctrica total instalada en España ronda los 65.000 MW y los picos máximos de este verano han sido de unos 37.000 MW. Así pues, tenemos una diferencia de 28.000 MW de potencia instalada que en teoría "sobra". Si restamos unos 8.000 MW nucleares instalados, resulta que "sobran" aún 20.000 MW. Si además se piensa incrementar potencia instalada la década que viene hasta cerca de 80.000 MW, la pregunta es obvia: ¿para qué tenemos las centrales nucleares si en teoría nos "sobra" potencia instalada "por un tubo"? ¿Será debido a la intermitencia del servicio, por el inseguro suministro de combustible...? ¿Por qué?Adjunto artículos interesantes sobre el tema.


ESPAÑA PUEDE CERRAR SUS CENTRALES NUCLEARES

Cuando los pronucleares dicen que España no puede prescindir de las centrales nucleares (ya conocéis el consabido argumento de "la vuelta a las cavernas"), sencillamente no dicen la verdad.

Los partidarios de la energía nuclear han difundido toda una serie de falsedades acerca de lo indispensables que son las centrales nucleares, afirmaciones que resultan fácilmente rebatibles con datos y hechos.

¿EXISTE RELACIÓN ENTRE ENERGÍA NUCLEAR Y CALIDAD DE VIDA?

Es falso que para que un país disfrute de un alto nivel de vida tenga que tener centrales nucleares, como sugiere reiteradamente la industria nuclear. Los hechos demuestran lo contrario: en el mundo hay muchos países con un alto nivel de vida que han rechazado voluntariamente la idea de utilizar la energía nuclear como recurso energético. Y también hay países sumamente pobres que han decidido embarcarse en ruinosos programas de energía nuclear.

Países sin energía nuclear
y un alto nivel de vida


Austria
Dinamarca
Italia
Luxemburgo
Noruega
Nueva Zelanda
Australia
etc...

Países con centrales nucleares y bajo nivel
de vida


India
Paquistán
Corea del Norte
Ucrania
China
Brasil
México
etc...

Italia abandonó la energía nuclear en 1987, tras un referéndum por el cual se decidió el cierre de sus 4 centrales nucleares.
Austria decidió en 1987, tras otra consulta popular, no poner en marcha su única central nuclear y reconvertirla a gas.
Dinamarca, el país con mayor nivel de vida de toda la Unión Europea, tiene prohibido por ley utilizar la energía nuclear como recurso energético.

Suecia, que decidió en referéndum cerrar sus 12 centrales nucleares en el año 2.010, ya ha establecido un plan basado en la eficiencia energética y las energías renovables para reconvertir su sistema energético.
En Estados Unidos, país pionero de la energía nuclear, hace más de 20 años que no ha habido encargos de centrales nucleares.
En Alemania, Reino Unido, Bélgica, Suiza, Finlandia, Canadá..., hace muchos años que hay una moratoria en la construcción de centrales nucleares.
En Francia, el último estudio comparativo sobre los costes de generación llevado a cabo por el Ministerio de Industria para 1997, demostró claramente que la energía nuclear no es el recurso más barato para la nueva generación eléctrica.
España podría prescindir perfectamente de todas sus centrales nucleares en un plazo de tiempo muy breve. Lo único que hace falta es voluntad política para hacerlo. No es un problema técnico: sólo es cuestión de aplicar un planificación racional y aprovechar el enorme potencial existente en el ahorro y la eficiencia energética y las energías limpias (solar, eólica...)

¿FALTAN O SOBRAN CENTRALES?

En el Estado español hay un enorme exceso de potencia eléctrica instalada.

Según datos de Red Eléctrica Española (REE) de 1997 (tomados del "Informe de Explotación del Sistema Eléctrico" de ese mismo año), en España hay una potencia eléctrica instalada total de 43.549 Megavatios (MW). Sin embargo, durante el momento de máxima demanda de electricidad (es decir, cuando tuvo lugar el máximo consumo), que fue el 16 de diciembre de 18 a 19 horas, se tuvo que poner en marcha una potencia total de 27.369 MW (este es el récord histórico en España). Como se puede ver, hay una amplia diferencia entre ambas cifras, exactamente 16.180 MW (el 37,15% de la potencia total instalada), cifra que supera con mucho los 7.579 MW nucleares existentes.
Además hay que sumar otro dato: más de la mitad de la potencia eléctrica total instalada en España permanece sin funcionar más de 7.000 horas al año (un año tiene 8.760 horas).

Esto implica, evidentemente, que España no sólo no necesitaría importar electricidad de ningún país, sino que en realidad es potencialmente exportadora (lo que explica la interconexión con Marruecos, ver más abajo), y que además España puede y debe proceder al cierre de determinadas centrales de las que se puede prescindir sin ningún problema.

En esta situación de enorme exceso de potencia eléctrica instalada, lo más racional no es dedicarse a construir nuevas instalaciones de energía sucia (como aún se está planteando) para producir aún más electricidad y posteriormente exportarla, sino proceder de forma inmediata a poner en marcha un plan de cierre progresivo pero urgente de todas las centrales nucleares, empezando de forma inmediata por las de Zorita y Garoña, e instaurar una moratoria en la construcción de centrales de combustibles fósiles.

Dejando aparte el enorme potencial del ahorro y la eficiencia energética, apenas aprovechado, parece bastante claro que en España se han construido demasiadas centrales, incluso considerando un margen de seguridad de potencia superior al razonable.

¿DEPENDE ESPAÑA DE LA IMPORTACIÓN DE ELECTRICIDAD?

España es un país con intercambios internacionales de electricidad muy poco importantes. Es decir, el porcentaje de electricidad exportada o importada por España es muy bajo, en comparación con el total de la demanda peninsular de electricidad. Además estos intercambios han sido tradicionalmente con balance neto exportador y no al contrario. Así, según datos de Red Eléctrica Española (tomados del "Informe de Explotación del Sistema Eléctrico" de 1997), la importación de energía eléctrica fue de 4.556 GWh, en tanto que la exportación alcanzó los 7.662 GWh, resultando un saldo exportador en los intercambios internacionales de 3.106 GWh. Así, en 1997 se salió de una tendencia importadora (por los compromisos con Francia), volviéndose a la situación anterior a 1992., netamente exportadora.



¿PUEDE ESPAÑA VIVIR SIN ENERGÍA NUCLEAR?

La ola de calor que estos días ha dejado a oscuras Sevilla ha vuelto a dejar en evidencia el estado de algunas redes de distribución del sistema eléctrico. Pero también saca a relucir que ante el crecimiento de la demanda al ritmo del 6% anual es necesario el mantenimiento del 'mix' de producción, con la denostada energía nuclear incluida.

Por Elena Hita

La ola de calor de estos días, que ha dejado a oscuras a Sevilla, ha vuelto a dejar en evidencia el estado «defectuoso» de algunas redes de distribución, especialmente, las de Andalucía y Cataluña.El fenómeno no es nuevo, y empieza a repetirse con demasiada frecuencia. Tanta que ya hay algunas voces que alertan de que el problema no sólo se resuelve con la exigencia de más inversiones en infraestructuras, como ha conminado el ministro de Industria, José Montilla, sino también con un replanteamiento del sistema energético. En otras palabras, de seguir disparándose la demanda al ritmo que lo está haciendo, esta situación puede obligar a poner encima de la mesa el siempre aparcado y polémico debate nuclear.

Baste un ejemplo de cómo está el sistema eléctrico: miércoles 30 de junio, a las 13.28 horas, el termómetro seguía sin bajar de los 40 grados en la mayor parte del país. A esa hora se producía un nuevo máximo histórico de demanda eléctrica, al alcanzar los 36.950 megavatios (MW). En esa punta, mientras Sevilla volvía a sufrir cortes de luz, la principal fuente energética renovable por la que el Gobierno apuesta para cumplir Kioto, la energía eólica, demostró no estar a la altura de las circunstancias.Todo el parque eólico del país tan sólo introdujo en el sistema eléctrico 130 MW. Algo, por otra parte, normal si a 40 grados no sopla ni una pizca de aire. La energía térmica (gas, fue oil y carbón) y la nuclear fueron las que principalmente cubrieron la demanda con un 53,4% y un 23%, respectivamente. Las renovables, donde se incluyen los aerogeneradores, tan sólo aportaron el 13%. «La energía eólica no sirve para garantizar el consumo», afirma Miguel Muguiro, vicepresidente y responsable de Energía de AT Kearney.

Esta punta viene a demostar que pese a la apuesta del Gobierno por las energías limpias, como exigencia del Protocolo de Kioto, hay que mantener el parque generador con un mix de producción.Los expertos están de acuerdo que el camino a seguir para impulsar la capacidad son las centrales de ciclo combinado. Pero el gas que las hace funcionar es en gran parte importado y de países con cierta inestabilidad política. Es decir, es necesario el mantenimiento de las denostadas centrales nucleares. Sobre todo porque la condición de España de isla enérgética no permite tirar de las importaciones.

Ante esta situación límite, en nada ayudan las declaraciones de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, que esta semana, mientras cerraba una puerta, abría otra. Primero apostaba por «la reducción gradual del uso de la energía nuclear», y por otro, afirmaba que el Gobierno «puede cambiar de postura sobre esta energía» si se encuentra una tecnología que permita eliminar los residuos. El Foro Nuclear afirma que Bruselas ya la ha encontrado a partir de su un enterramiento profundo. Otra cosa es la mala prensa que tienen estas centrales.

Aunque de momento, el fuerte consumo no ha puesto en un brete la capacidad de generación eléctrica, ya hay quien alerta de que «la nueva potencia que está entrando en el sistema no va mucho más allá de cubrir el incremento de la demanda. En ciertas puntas puede haber un problema de falta de suministro», advierte un experto del sector energético.

La cuestión es: con un crecimiento del 2,7% del Producto Interior Bruto y con un aumento anual del 6% de la demanda eléctrica, ¿España es capaz de generar suficiente energía para atender ese consumo con una política energética que, tradicionalmente, catapulta todo lo que huele a nuclear?

Las reservas de potencia eléctrica se sitúan en una horquilla de entre el 12% y el 15%. Se considera como el nivel óptimo para aguantar el tirón de la demanda 10 puntos porcentuales, lo que significa que la situación teóricamente está bajo control. Sin embargo, para las asociaciones de consumidores resulta alarmante que hace cinco años las reservas estaban al 33%. Hoy están a la mitad porque la demanda va por delante de las inversiones en generación. «Para mantener el 10% de reserva de potencia deberían construirse nuevas instalaciones que cubrieran el consumo. Se necesitarían unos 1.500 MW anuales nuevos», calcula Santiago San Antonio, director general de Foro Nuclear.

Actualmente, los 66.286 megavatios de potencia instalada se los reparten en un 26% la energía hidráulica, un 12% la nuclear, un 19% el carbón, un 22,5% el fuel gas (incluye ciclos combinados) y un 20% el régimen especial, donde el peso de los aerogeneradores se sitúa en el 9% sobre el total.

El rendimiento de esta potencia deja de manifiesto que las centrales nucleares y de carbón son las que más producen, con un peso del 23,5% y un 29%, respectivamente. Siguiendo la comparación con los aerogeneradores, estos producen cinco veces menos que la energía nuclear.

Algunos expertos se preguntan si con esa tendencia al alza del consumo eléctrico -en el primer semestre del año, la demanda ha crecido ya un 4-, el programa de inversiones en generación previsto hasta 2011 por las compañías aguantará el tirón. Máxime cuando lo que ha ocurrido en Sevilla ha sido un error de planificación de Endesa, al fijar la demanda actual para 2009.

Las eléctricas dicen que los 79.653 MW de potencia instalada que habrá para 2011 -un 20% más de la capacidad de generación de 2003- serán suficientes como para garantizar la cobertura.Del total, el 36,6% procederá de la energía térmica (gas, carbón, fuel), otro 32,45, del Régimen Especial (eólica, biomasa, residuos e hidroeléctrica), un 20,8%, de las grandes centrales hidráulicas, y un 10% de la energía nuclear.

Desde una consultora internacional se critica que la nueva capacidad instalada se cubra en gran parte con centrales de ciclo combinado.Esta empresa cree que se deberían repartir unos 3.000 MW en las centrales nucleares. «Desde el punto de vista económico, tecnológico y medioambiental es lo más razonable, pero ningún político apoyará esta energía por su impopularidad. No creo que vaya a haber ninguna central nueva, se seguirán renovando las actuales», dice.

El parque nuclear de España está formado por nueve reactores.En dos años, echarán el cierre a la central de Zorita (Guadalajara).Francia lidera la clasificación con 59 reactores que le dan una cuota de casi el 80% (ver gráfico).

«Son necesarias todas las tecnologías y sería un error prescindir de alguna de ellas en un momento en el que la demanda está presionando con enorme fuerza. Es importante seguir trabajando en soluciones técnicas que permitan que esta tecnología tenga una mayor aceptación social», dicen desde Unión Fenosa. Se trata de una valoración que en mayor o menor medida es compartida por el resto de las compañías.

Los defensores de que España no puede vivir sin energía nuclear señalan la competitividad en precio (la más barata sin contar con la hidráulica, cuyo coste es casi nulo), la garantía de suministro y la inexistencia de CO2, como los principales argumentos para mantener y potenciar esta fuente energética. Sus detractores señalan el peligro de la radiactividad -Chernóbil no perdona- y el peso de unos residuos contaminantes.

En pesetas, el coste del kilovatio en el pool -mercado mayorista- del gas se sitúa en torno a las cinco pesetas, el carbón entre las cuatro y las seis pesetas, el fuel en torno a 11, la eólica se sitúa en una media de 17 pesetas y la nuclear en 2. Según datos del Foro Nuclear, «la producción de origen nuclear supone el ahorro de importaciones de petróleo o gas por valor de más de 1.000 millones de euros al año».

«España tiene ahora grandes dificultades para satisfacer la demanda, ya que con Kioto sólo hay dos posibilidades: las renovables y las de ciclo combinado. Las primeras nos parece que tienen un coste importante y las de ciclo combinado implican una dependencia exterior que resulta preocupante», explica Miguel Muguiro.

Según un estudio de la Universidad Tecnológica de Lapeenranta (Finlandia) sobre el coste de las centrales eléctricas, las nucleares son las que menos costos incurren, en detrimento de las de carbón y gas. A petición del Gobierno del mencionado país se elaboró un informe para decidir qué tipo de instalación se levantaba.El documento fue concluyente: la nuclear era más barata (ver gráfico).

En un escenario con precios más ajustados a los actuales, es decir, con un barril de petróleo cercano a los 40 euros y con un tiempo de funcionamiento medio de 07.00 horas, los costes se situarían en 25,33 euros y 40 euros por MW a la hora de las centrales de carbón y gas, respectivamente. Es decir, unos costes un 18% y un 85% superior a la nuclear.

Expertos urgen a mantener un debate energético a nivel nacional en el que plantear cómo hacer frente a la demanda y al fantasma del apagón. Y es que, en invierno, porque hace frío y apenas hay luz; en verano, porque hace calor; ya sea porque la demanda se dispara; porque la red está que salta chispas; o porque no se genera suficiente energía, el caso es que un año más, el fantasma del apagón vuelve a pasearse por el litoral español, amenazando el suministro eléctrico justo en el peor momento, cuando España está a rebosar de turistas.

Léase: al turismo, la principal fuente de riqueza del país, con un peso en el Producto Interior Bruto (P.I.B.) del 11,8%, le saltan los plomos. El recuerdo de una España a oscuras no es la mejor imagen que cualquiera puede llevarse a su país.


Hay que pagar

Con el comienzo de los apagones les llegó la primera en la frente a las eléctricas. La culpa, dijo José Montilla, ministro de Industria, reside en las «escasas inversiones» que ellas hicieron «en una determinada época». La segunda bofetada la largó un coro de móviles hispalenses, y esta no pudo sorprender a nadie: «Diez de la noche.Manifestación ante Sevillana Endesa, Avda. Borbolla. Pásalo».Es inevitable que con tales mensajes cualquier hijo de vecino, abofeteado por la caló y con el congelador hecho una desgracia, se apresure a vociferar ante la sede sureña de la primera eléctrica nacional.

Repasando un polémico panorama que ya está convertido en carnaza de populismos ministeriales y en manipulaciones varias de la buena gente de a pie, creo que estamos embarcados en un viaje a ninguna parte. Me parece que esto de pasar las culpas de los apagones a la operadora de turno es del todo fácil y elude olímpicamente unos hechos que son bastante más complicados. Ninguna eléctrica en el mundo tiene el más mínimo interés en provocar apagones.La solución no puede consistir en echar balones fuera, mostrar el dedo acusador y alimentar el comprensible enojo de los consumidores.Lo que ocurre es que la demanda eléctrica ha experimentado un enorme tirón gracias al crecimiento reciente del PIB, y que el sector energético, regulado desde el primer al último euro, ha estado sometido a una presión constante de reducir sus precios.Y es así que la distribución eléctrica en España es comparativamente muy barata. La inversión en distribución requiere un retorno que la regulación gubernamental no ha permitido. Clama al cielo que se sienten reguladores y productores para acordar los niveles de consumo ... y que se explique que el consumo cuesta.

Un saludo! ;)
Víctor

Re:¿España sin nucleares?

Enviado en: 16/07/2004 09:00
Por: RicardoR

Como creo que ya hemos comentado en alguna otra ocasión la gente está dispuesta a creerse aquello que esté más de acuerdo con sus intereses, que no tiene que coincidir exactamente con la realidad. Lo que está visto es que poco a poco y con el miedo de que sino no podremos aguantar nuestro ritmo de crecimiento, la máquina propagandística se pondrá en marcha en defensa de las centrales nucleares. No obstante cuando se habla de precio de Kilovatio ¿se tiene en cuanta el coste de construcción de las infraestructuras? y en el caso de las nucleares ¿se tiene en cuenta el coste de su desmantelamiento? Porque nadie ha hablado de costes de construcción y del largo periodo de tiempo que hace falta para tener operativa una central nuclear con los niveles de seguridad que supuestamente ha de tener. Por otro lado para construir una central nuclear se ha de utilizar mucha agua, recurso últimamente más bien escaso.

En todo caso tanto uno como otro artículo no tocan el tema que para mi es crucial ¿es lógico seguir con estos niveles de crecimiento? ¿no sería más sensato pararnos a reflexionar sobre el modelo? Ya se que son preguntas que dificilmente se harán en ninguno de estos periódicos puesto que atentan contra la base del sistema pero que nosotros podráimos contestar perfectamente.

Y volviendo a lo que he comentado al principio es casi lógico pensar que como nosotros ya estamos convencidos en un sentido sabemos perfectamente que opción tomaríamos.

Un saludo, RicardoR

Re:¿España sin nucleares?

Enviado en: 16/07/2004 11:29
Por: Víctor

Estoy de acuerdo.

Estos dos artículos son representativos del gran debate actual sobre la energía nuclear, por eso los he puesto juntos. El primero está en contra y dice que a pesar de todo no son necesarias las centrales nucleares, el segundo pone matices y pone ejemplos de lo que pasa ya actualmente, pese a tener centrales nucleares funcionando. ¿Cómo puede haber tanta diferencia de opinión? Uno de los dos "bandos" está mintiendo miserablemente. Pero ambos tienen el mismo punto de vista de cara a un objetivo común: continuar con el crecimiento actual sin pensar en cambiar radicalmente los modos de consumo, dejar de invertir en más sumideros energéticos, etc. Aunque el segundo artículo parece al final inclinarse por ello, aunque sin "mojarse" demasiado.

Hago notar algo que me llama la atención: que en el primer artículo los datos de 1.997 sobre los picos de demanda (27.000 MW) contrastan con los picos de demanda de este año (37.000 MW) que dice el segundo artículo. Eso significa que en apenas ocho años hemos aumentado nuestros picos de demanda en 10.000 MW. (!)

Vamos bien. Si alguien pudiera corroborar algún dato de los que expongo, pues mejor.

La sensación que me da es que cuando se trata de mantener un statu quo nuclear no importa (parece ser) si éste es estrictamente necesario. Cuando se construyeron las centrales se pensó en el gran negocio y en la panacea energética. Cuando vieron que no era tal ya era tarde, y también se dieron cuenta de que desmantelar las centrales era más caro que construirlas. Así que las dejaron ahí esperando a que se jubilaran. Si no me equivoco la última central española se´"apagará" hacia el 2.045. Un central creo que no puede durar más de 50 o 60 años sin graves averías y reparaciones. ¿Veremos algún grave accidente nuclear en España?

Así pues, la cuestión "eterna" que nos va a perseguir en los próximos años y que forma parte del "gran marrón" que cada ejecutivo saliente lega al entrante es: ¿construimos más centrales o dejamos que se jubilen las que tenemos?

La clave pasa por cambiar el sistema de usos de la energía disponible y eso significa cambiar nuestro modo de vida: nuestro desarrollo y crecimiento han de verse trastocados de arriba a abajo y amoldarlos a la futura escasez energética. Porque eso es lo que habrá si la pregunta "eterna" no se contesta jamás. Los políticos de turno han de saberlo, por eso habrá más y más nerviosismo y división entre sus filas. Pero si hemos de esperar a que decidan algo...

Para saber qué nos deparan los próximos 10 años, puede leerse el artículo que puse sobre el "colapso eléctrico" donde salían las opiniones al respecto de Mariano Marzo. El tema es peliagudo: si hay colapso, ¿no se necesitan más centrales nucleares? ¿llegaremos a tiempo? Por otro lado, ¿no sería eso seguir con el actual modelo, siguiendo así, construyendo centrales nucleares hasta tener varias decenas? ¿Qué es mejor y qué es peor?

Pienso que ni unos ni otros tienen la llave de la solución. La respuesta pasa por una "tercera vía": consumir menos energía, penalizar el despilfarro y la ineficiencia. Hay que llegar a saber "decrecer". Hagámoslo ahora por convicción, si no queremos hacerlo mañana mismo por obligación.

Un saludo ;)
Víctor

Re:¿España sin nucleares?

Enviado en: 16/07/2004 18:33
Por: Víctor

Creo que por lo que veo la cuestión que planteo anteriormente

Así pues, la cuestión "eterna" que nos va a perseguir en los próximos años y que forma parte del "gran marrón" que cada ejecutivo saliente lega al entrante es: ¿construimos más centrales o dejamos que se jubilen las que tenemos?

no es una cuestión sencilla.

Víctor

Re:¿España sin nucleares?

Enviado en: 16/07/2004 18:45
Por: Víctor

Pego aquí la Presentación del Libro Verde - Comisión Industria y Energia, Parlamento Europeo Bruselas, 5 de diciembre del 2000. Todo esto que sigue es lo que "oficialmente" va a ser la directriz a sequir. En resumen: no dice gran cosa, ni contesta a la cuestión "eterna" que me planteo.


Loyola de Palacio Vicepresidenta de la Comisión Europea Hacia una estrategia europea de seguridad en el suministro energético Presentación del Libro Verde - Comisión Industria y Energia, Parlamento Europeo Bruselas, 5 de diciembre del 2000.


INTRODUCCION
Me complace estar de nuevo entre ustedes para presentarles el Libro Verde sobre la seguridad en el suministro energético que aprobó la Comisión la semana pasada.
Siempre he pensado que una reflexión global sobre este tema, que no ha tenido lugar en los últimos 30 años, era absolutamente indispensable para poder lanzar un debate sin ideas preconcebidas.
En mi opinión el Libro Verde responde a este objetivo y soy consciente del profundo interés que este tema reviste tanto para Ustedes, como para la sociedad europea, en general.
Siempre entendí que el Libro Verde tenía que ser objetivo y recoger todas las alternativas energéticas que se nos presentan, contemplando las soluciones posibles, que deberán ser debatidas durante el próximo año.

Me referiré a continuación a los principales elementos del Libro Verde.

1. LA UE FRENTE A LOS PROBLEMAS ESTRUCTURALES ENERGÉTICOS. ALGUNOS DATOS:
Los recursos energéticos de la Unión Europea cubren sólo la mitad de las necesidades comunitarias. Si no hiciéramos nada para modificar esta tendencia, dentro de veinte o treinta años, las importaciones energéticas crecerían del 50% actual al 70%.

El consumo actual de energía en la Unión se distribuye de la siguiente forma 41% en petróleo, 22% en gas natural, 16% en combustibles sólidos, 15% en energía nuclear y 6% en energías renovables.

En el año 2030 y en la hipótesis mencionada en nuestro balance energético continuarán predominando los combustibles fósiles: 38% petróleo, 29% gas natural, 19% combustibles sólidos, 6% energía nuclear y un escaso 8% de renovables.

Si no conseguimos controlar el consumo energético en los principales sectores económicos, como el transporte, el doméstico y la electricidad, la dependencia energética de la Unión continuará incrementándose.

En términos geopolíticos, el 45% de las importaciones provienen de Oriente Medio y el 40% de las correspondientes al gas natural proceden de Rusia.

El verdadero problema es que la Unión Europea no dispone, hoy en día, de los medios para poder modificar el mercado internacional.

Sin olvidar, además, que los sectores que dependen directamente de los hidrocarburos están a merced de constantes fluctuaciones en los precios.

Sirvan algunos ejemplos para comprender la importancia de este desafío.

El transporte supone en torno al 4% del Producto Interior Bruto, en los diferentes países de la Unión.

Las predicciones para el año 2030 hablan de crecimientos del 20% en el transporte de pasajeros y del 30% en el transporte de mercancías.

Por otro lado, el consumo de productos derivados del petróleo en el transporte terrestre no cesa de aumentar y supone hoy en día casi la mitad del consumo de petróleo frente al 18% en 1973.

El sector doméstico representa casi el 40% de la energía consumida en Europa, en forma de electricidad y calefacción, dependiendo en un 63% del gas y el petróleo.
A pesar de las mejoras en el ahorro energético en este sector, se deben continuar desarrollando importantes esfuerzos.

2. NECESIDAD DE UNA REFLEXION CONJUNTA Y GLOBAL.
Hoy en día, los Estados Miembros no han podido afrontar en conjuntamente estos problemas comunes.

En el futuro, las políticas energéticas nacionales tendrán que tener en cuenta que cualquier decisión que adopte un Estado Miembro, tendrá, inevitablemente, una influencia directa en el funcionamiento del mercado y por ende en los otros Estados de la Unión.

En resumen, hoy podemos afirmar que la Política Energética ha alcanzado una nueva dimensión Comunitaria.

La lucha contra el cambio climático es un desafío a escala planetaria y sabemos que la inversión de las tendencias es más compleja de lo que parecía ser hace tres años, cuando se adoptó el Protocolo de Kioto.

Mientras que la Unión Europea ha estabilizado sus emisiones de gases de efecto invernadero en el año 2000, las previsiones de la Agencia Europea de Medioambiente apuntan a un incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero del 5.2% en el año 2010.

Este aumento en las emisiones tiene su origen, principalmente, en el crecimiento económico y en nuestros comportamientos, en cuanto al consumo energético, consecuencia directa de nuestro modo de vida actual.

3. UN BOSQUEJO DE LA ESTRATEGIA
La Unión Europea no puede, en cualquier caso, liberarse de su dependencia sin una política energética más activa.
Esta estrategia energética, a largo plazo, ha de hacerse posible a través de un suministro permanente de energía a precios accesibles. Un suministro en estas condiciones garantizaría el bienestar de los ciudadanos y el buen funcionamiento de la economía, al tiempo que habría de respetar escrupulosamente las exigencias medioambientales.

El Libro Verde destaca la necesidad de equilibrar la política de suministro con acciones claras, en favor de una política de demanda, donde los márgenes de maniobra sean más prometedores.

En concreto, el Libro Verde desarrolla un esquema de suministro energético a largo plazo, basado en 6 ejes principales:

1°. Para poder concluir con un consumo "desmedido"
El Libro Verde incita a un verdadero cambio en el comportamiento de los consumidores.

La Comisión propondrá una política activa de ahorro energético y de diversificación a fin de utilizar las energías menos contaminantes. En este marco y en favor de una auténtica política de la demanda se propondrán medidas de ahorro energético en edificios.

Se destaca, en este capítulo, la utilidad de los instrumentos fiscales, a fin de orientar la demanda energética hacia un consumo sostenible respetuoso con el medioambiente.

2°. Necesidad de una verdadera Política alternativa de Transporte:
En el año 2010, si las tendencias actuales se mantienen, las emisiones en este sector aumentarán en un 40% en comparación con los niveles de 1990.

Debemos revitalizar el ferrocarril, promover activamente el cabotaje, luchar contra los cuellos de botella y desarrollar el transporte inteligente. Precisamente, estoy ultimando un Libro Blanco de Transportes para poder llevar a cabo estos objetivos.

3° . Apostar por el desarrollo de energías nuevas y renovables:
Duplicar su presencia en el balance energético de un 6 a un 12%, lo que representa pasar de un 14 a un 22% en la producción eléctrica, es un objetivo ambicioso para el año 2010.

Sólo medidas financieras de apoyo (ayudas estatales, deducciones fiscales y apoyo financiero) podrán hacer real un objetivo tan ambicioso.

Entre las posibles soluciones, el Libro Verde apunta la posibilidad de que las energías actuales, (petróleo, gas y energía nuclear) financiasen el desarrollo de las energías renovables.

4°. El mantenimiento de una cierta autonomía; La contribución a medio y largo plazo de la energía nuclear en el abastecimiento energético de la Unión ha de ser materia de análisis, sin omitir ningún elemento en el debate, especialmente, el tratamiento de los residuos, el calentamiento del planeta y el cumplimiento de las metas del desarrollo duradero.

Un debate digno de este nombre no puede efectuarse sin tener en cuenta las decisiones adoptadas por los Estados Miembros en materia de abandono progresivo de sus programas nucleares. En cualquier caso, no podemos olvidar que la energía nuclear aporta hoy en día un 35% de la electricidad producida en la Unión.

Sean cuales fueren las conclusiones de este debate, la investigación de tecnologías para el tratamiento y disposición de los residuos radiactivos, bajo medidas óptimas de seguridad, ha de continuar desarrollándose activamente y en la más absoluta transparencia, así como las relativas a los futuros reactores de fusión nuclear.

También tendrá que analizarse la posibilidad de acceder a las reservas comunitarias de carbón, lo que implica en la práctica la necesidad de mantener, con este motivo, unos mínimos de producción carbonífera.

5°. Hacia un auténtico mercado interior de energía.
La necesidad de una mayor cohesión, ha de llevarnos a acelerar la consecución real del Mercado Único, a examinar las posibilidades de fortalecer un mecanismo de reservas europeas de petróleo y a considerar la extensión de este mecanismo, también, para las reservas de gas.

La realización del mercado interior es un objetivo primordial de la política comunitaria. La Comisión propondrá un conjunto de medidas para ir más allá de la presente situación, caracterizada por la yuxtaposición de 15 mercados más o menos liberalizados.

Para el Consejo Europeo de Estocolmo a celebrar en la primavera del 2001, presentaremos junto a una Comunicación, propuestas concretas, que permitan facilitar entre otras cosas, el tránsito transfronterizo de electricidad y la creación de una autoridad única.

Este enfoque conjunto debería insistir en privilegiar una fiscalidad energética más coherente que favorezca a las energías menos contaminantes.
Por último, deberían reforzarse y diversificarse las redes de suministro energético.

6º. Cooperación con los países productores;
Debemos promover un enfoque más dinámico en nuestra relación con los países productores, comprometiéndonos a un diálogo nuevo y estructurado.

En este sentido deseo, firmemente, que el mercado internacional de los productos energéticos se organice mejor y sirva tanto a los intereses de los países productores como a los de los países consumidores.

Recientemente, he discutido este aspecto en Riad, con los representantes de la OPEP, y de igual manera deseo abrir un puente hacia Rusia, conservando la importancia de los países de la ribera del Mar Caspio y de la región mediterránea y septentrional, en lo que concierne al tránsito de los productos energéticos.

En cualquier caso, no podemos olvidar el que la fragilidad del abastecimiento energético externo de la Unión es debido también a incertidumbres de carácter geopolítico.


CONCLUSION

La Comisión desea lanzar un debate, a nivel europeo, como ya he mencionado, durante todo el próximo año, para el cual, yo misma, y mis servicios, tendremos toda la disponibilidad que sea necesaria. El Libro Verde no es más que el principio.

Dentro de seis meses, volveré a presentarles las primeras conclusiones de este debate. Estoy segura de que la dinámica que acabamos de crear desde la Comisión contará con su apoyo, sus contribuciones y, por qué no, sus críticas.
A partir de este momento quedo a su disposición para responder a todas aquellas cuestiones y preguntas que puedan plantearme.

Muchas gracias por su atención.


Re:¿España sin nucleares?

Enviado en: 19/07/2004 19:42
Por: fjmacben

Bueno que no se olvide que España además de los 8 GW nucleares instalados, que en términos de energía suponen más que en términos de potencia debido al funcionamiento casi continuo de las nucleares, además contamos con la energía nuclear que importamos de Francia. Muchos de los países europeos que no tienen nucleares importan electricidad de los países que sí las tienen. ¿Son imprescindibles? No , reduciendo el consumo mediante la aplicación de medidas de ahorro seria y drásticas y aprovechando los potenciales, eólicos, de biomasa y de solar termoeléctrica, no necesitamos nucleares, pero si queremos continuar despilfarrando a este ritmo, serán imprescindibles, ó incluso insuficientes.

No procedente.

Enviado en: 15/09/2005 17:33
Por: OMEGA

A un año vista y a dia de hoy y teniendo en cuenta lo poco rentable energeticamente hablando que son las nucleares de fision que eran un lujo en un mundo con petroleo barato. Esta claro que no se va a construir ninguna, no hay tiempo todo el proceso lleva tiempo y es lo que ya no queda para que la energia necesaria para construirlas alcance precios prohibitivos, y los productos sean costosisimos, acero, cemento, uranio enriquecido, etc...
de las de fusion mejor no hablar, ademas ya tenemos una estupenda en un lugar seguro, a 150 millones de km. de distancia media.

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