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COP25. El show terminó

  • lunes, 06 enero 2020 @ 19:00 CET
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Artículos

Una enorme cantidad de notas y artículos de las más diversas interpretaciones y puntos de vista, se han ido publicando desde la (fracasada) finalización de la COP25.

Miguel Muñiz aborda, generalmente desde las páginas de "Mientras Tanto", asuntos de los que nos ocupamos en CE:

"Si lucha social significa afrontar las causas de un conflicto, identificar en detalle a sus responsables (empresas y gobiernos implicados), exigir medidas concretas y aplicables para abordarlo, organizar una estructura para afrontarlo, movilizar a la sociedad en esa estructura, crear mecanismos que verifiquen el cumplimiento de las medidas propuestas, y establecer un sistema de sanciones para aquellos que no las cumplan; la respuesta es evidente: no.

Pero si por lucha social se entiende, como hemos ido analizando, generar movilizaciones de protesta ante un problema para exigir que los actores implicados hagan algo para solucionarlo, emitir documentos denunciando su inactividad, o valorar la idoneidad de dichas actuaciones como punto de partida para nuevas movilizaciones, proceso en el que se crean lazos y complicidades transversales dentro de la diversidad. Lazos y complicidades que se transmiten de movilización en movilización; la respuesta sería sí.

La diferencia entre luchar y protestar es evidente; y no resulta difícil saber en qué terreno se sitúan las reuniones de las COPs, y las CSA que las acompañan. El cambio climático, como casi todos los ámbitos relacionados con el colapso, está controlado por los medios, e intervienen millones de personas profesionalmente implicadas en ONGs con intereses y vínculos con los poderes establecidos. Hay que tener en cuenta, además, el papel adjudicado al cambio climático en la justificación de políticas adaptativas, como el Green New Deal, última versión popularizada del capitalismo verde.

Esta realidad indica, sin lugar a dudas, que no existe margen para planificar y proponer alternativas que permitan incidir de verdad. La conclusión evidente es dejar de escribir y pasar a actuar, como reza una referencia que no corresponde al conflicto del cambio climático: “De lo que no se puede hablar, es mejor callarse”; un aforismo del filósofo Ludwig Wittgenstein sobre la filosofía de las ciencias aplicable, lógicamente, a las ciencias sociales".

El resto del trabajo, aquí.