Bienvenido(a) a Crisis Energética martes, 20 agosto 2019 @ 23:17 CEST

Cuando París se vuelve más eficiente y más verde

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Una de las ciudades más antiguas de Europa, París, está cambiando su forma de entender la planificación urbanística en beneficio de una simbiosis y respeto con el medio ambiente. Con casi 2,5 millones de habitantes en el núcleo central y una renta per cápita abultada, está viendo crecer la periferia de la ciudad a ritmos desmesurados teniendo que tomar cartas en el asunto las autoridades locales para producir un desarrollo sostenible en la ciudad.

Un nuevo documento abierto al público recoge las nuevas medidas y objetivos a cumplir; medidas como la producción de renovables y obras de ahorro en el consumo energético en edificios, más parques o incidir en una movilidad urbana más sostenible, entre otras muchas medidas sustentables. Según parte del texto, ese equilibrio debe lograrse con la aplicación de diferentes objetivos a alcanzar:

1. Conseguir un equilibrio urbano

  • Entre las personas que viven en zonas urbanas y rurales.
  • La renovación urbana, controlado por el desarrollo urbano, la reestructuración de los espacios urbanos, la revitalización de los centros urbanos y rurales.
  • El uso eficiente de las áreas naturales, conservación de áreas destinadas a la agricultura y la silvicultura y la protección de los entornos naturales y paisajes.
  • El mantenimiento de los conjuntos urbanos y del patrimonio construido.
  • La necesidad de movilidad sostenible.

2. La calidad urbana, la arquitectura y el paisaje, incluidas las entradas de la ciudad;

3. La diversidad de funciones urbanas y rurales, y la diversidad social en materia de vivienda, incluyendo la construcción adecuada y la capacidad de rehabilitación para la satisfacción, sin discriminación, las necesidades actuales y futuras de todos los patrones de asentamiento; turísticos, deportivos, culturales y de interés general económicos y públicos instalaciones y equipamientos comerciales, especialmente en cuenta los objetivos de distribución geográfica equilibrada entre el empleo, la vivienda, tiendas y servicios, la mejora de la eficiencia energética, el desarrollo de las comunicaciones electrónicas, la reducción de las obligaciones de los viajes y el desarrollo del transporte motorizado alternativa para el uso individual del automóvil.

4. La seguridad pública.

5. La prevención de los riesgos naturales, riesgos previsibles mineras, riesgos tecnológicos, la contaminación y las molestias de todo tipo. Con especial atención de acciones de resiliencia.

6. La protección de los hábitats y paisajes naturales, la preservación de la calidad del aire, el agua, el suelo y el subsuelo, los recursos naturales, la biodiversidad, los ecosistemas y espacios verdes, así como la creación, la preservación y restauración de la condición de continuidad ecológica;

7. La lucha contra el cambio climático y la adaptación al cambio, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la economía de los recursos fósiles, la eficiencia energética y la producción de energía a partir de fuentes renovables.

París presenta un nuevo plan de urbanismo apostando por la biodiversidad y la naturaleza en la urbe a través de la implantación de zonas verdes en espacios públicos, testeras y cubiertas; como por la transición energética y adaptación de la ciudad a los cambios climáticos con acciones de resiliencia.

Para el desarrollo de las medidas, primero se realizó un diagnóstico urbanístico de aplicación a fin de conocer sus puntos enclenques, y se han tenido en cuenta los reglamentos técnicos y legislativos para realizar el nuevo documento. De esta manera, se fortalecerá la eficacia energética en edificios, producción de renovables, proyectos de alto desempeño ambiental o bien la lucha contra las islas de calor urbanas.

Las medidas de mejoras energéticas y ambientales de las construcciones pasarán por la aplicación de la igualdad territorial para la realización de obras de ahorro del consumo energético, reducción de emisiones o bien desarrollo de renovables y se elevan los requisitos ambientales. (Aquí me gustaría recordar un artículo del presente portal la decadencia de las políticas de eficiencia energética en España)

Se potenciará la ejecución de cubiertas ajardinadas (Obligatoriedad para nuevas construcciones mayores de 200 m2 de cubierta) y la reducción del consumo energético por diferentes vías, con especial atención a la formación y enriquecimiento cultural de los hábitos energéticos. Por otra parte, aquellos edificios nuevos o bien los que presente una rehabilitación cuya superficie en suelo sea superior a mil quinientos m2, deberán contar con instalaciones que produzcan energía renovable.

Un documento que muchas ciudades del mundo ya deberían tener en sus manos, para empezar una nueva transición energética y un urbanismo más sostenible, en un mundo que se está quedando sin recursos naturales a pasos de gigante.

Vía OVACEN.