Bienvenido(a) a Crisis Energética domingo, 14 agosto 2022 @ 22:52 CEST

Gaza, Ucrania y los preparativos de los EE.UU. para la guerra urbana

  • viernes, 15 agosto 2014 @ 17:45 CEST
  • Autor:
  • Lecturas 4.867
Artículos

 Por su interés público, traemos a las páginas de Crisis Energética el interesante y demoledor artículo de Bill Van Auken, publicado en la revista Global Research, titulado Gaza, Ucrania y los preparativos de los EE.UU. para la guerra urbana.

Creemos que este artículo está muy en línea con el que recientemente se ha publicado en el blog The Oil Crash titulado Caos, donde, partiendo de otro interesante artículo del archidruida sobre la Era de la Oscuridad en EE.UU. y con respecto al comportamiento cada vez más caótico del clima, el maestro Antonio Turiel, a su vez un experto en climas y comportamientos oceánicos, realiza una digresión magistal sobre cómo este tipo de interacciones complejas en el clima del mundo se repiten también en otros ámbitos y en concreto en algunos o casi todos nuestros comportamientos sociales, cada vez más agitados y caóticos.

El artículo de Global Research es una visión de cómo es más que probable que las campañas de bombardeos masivos de poblaciones civiles densamente pobladas, formen parte de estudios bien programados para estudiar las reacciones en casos de guerras urbanas sostenidas en estas verdaderas junglas que son las megaciudades del planeta, a medida que las crecientes desigualdades y las consecuentes revueltas en estos ámbitos, cada vez más frecuentes y violentas pueden desarrollarse, controlarse o frenarse. Suponen una suerte también de “llamamiento a las clases populares de los EE.UU. y de otras partes del mundo” para mostrarles hasta qué punto sus ejércitos de esclavos descerebrados y dotados de equipos cada vez más mortíferos, están ya preparados para utilizar esta violencia extrema y asesina para defender el sistema contra cualquier amenaza revolucionaria.

Lo más terrible y sorprendente de este asunto, es que el ejército de los EE. UU., el más poderoso del mundo, con un presupuesto anual que supera al de todos los demás países del mundo en su conjunto, llega a publicar un informe titulado “Las megaciudades y el ejército de los EE. UU. La preparación para un futuro complejo e incierto”, donde el jefe del Grupo de Estudios Estratégicos del Ejército de los EE.UU. desgrana los casos previsibles de caos en las grandes ciudades y cómo abordarlos militarmente. Realmente, un ejército tan poderoso y tan complejo puede llegar a tener estas cosas: su gigantismo va parejo con el grado de caos interno y la infantilidad de llegar a plantearse en público estas grandes aberraciones. Son tan infantiles en publicar su preparación para lanzarse a liquidar poblaciones enteras, como inconscientes de su actitud criminal por ello. Es el colmo de la amoralidad. El tristemente famoso Doctor Menguele hacía sus terribles experimentos con seres humanos, pensando en el bien de la raza aria, que para él era la raza superior. Para esta gentuza, ni siquiera hay una raza superior o un pueblo superior. Hay una élite económica y financiera que defender y por la que ellos se venden como disciplinados mercenarios sin escrúpulo alguno, intentando perpetuar y acrecentar su dominio sobre el resto de los mortales, que pueden ser liquidados de forma masiva en cuanto se atrevan a levantar la cabeza, sean del país o de la raza que sean. Les dejamos con el artículo de Global Research traducido al castellano. Felices pesadillas.

 Durante más de un mes, el mundo ha visto horrorizado como los militares israelíes han machacado el territorio empobrecido y densamente poblado de Gaza con bombas, misiles y obuses, mientras desplegaba decenas de miles de soldados contra una población atrapada. Este violento ataque ha matado a cerca de dos mil personas y ha herido a más de 10.000 y ha desplazado a medio millón de personas, forzados por la destrucción masiva de hogares y de infraestructuras esenciales.

 

Atrocidades similares están ocurriendo en el este de Ucrania, aunque estén recibiendo mucha menos atención por parte de los medios, donde el régimen de Kiev, apoyado por los Estados Unidos ha lanzado a su ejército con el apoyo clave de milicias fascistas, en un cerco salvaje sobre las grandes ciudades de Donetsk y Luhansk. La cifra de muertos se ha duplicado en las dos últimas semanas, según los datos ofrecidos por las estimaciones de las muy conservadoras Naciones Unidas de 2.086 muertos, con al menos 5.000 más heridos.

Aquí se ha forzado igualmente a cientos de miles de personas a abandoner sus hogares en lo que empieza a aparecer como una campaña deliberada de limpieza étnica por parte de los nacionalistas de extrema derecha de Kiev. Y como también ha sucedido en Gaza, se han atacado escuelas y hospitales, matando a pacientes y a niños.

Tanto las imágenes de Gaza como las de Ucrania de cuerpos sin vida y mutilados de niños, ancianos y mujeres llorando ante las ruinas de casas y bloques de apartamentos y de hombres y mujeres inocentes despedazados por la metralla, de personas que salían de sus casas o iban a buscar alimentos o agua para sus familias, han impactado y dejado paralizadas a muchas personas en todo el mundo.

En otros ámbitos, estos sucesos se están observando cuidadosamente con un frío y profesional interés.

Este es el caso de las oficinas de líderes políticos y militares en Berlín y otras capitales europeas, que han respaldado la campaña del régimen “anti-terrorista de Kiev contra la población del este de Ucrania.

Los gobiernos europeos han permanecido en silencio, incluso cuando los medios los han obligado a admitir que la práctica totalidad de la ofensiva terrestre en esta guerra de represión ha sido dirigida por milicias neo-Batallón Azov, que según menciona el Sunday Times de Londres “tiene como símbolo el gancho de lobo que fue utilizada por los tropas de asalto nazis y que ahora está prohibida en Alemania”

Según ellos mismos admiten, estas milicias fascistas han reclutado neo-nazis y supremacistas blancos de diferentes países, que incluyen Suecia, Italia, Francia, Canadá y Grecia. Si bien ha habido rasgados de vestiduras sobre el supuesto peligro de los islamistas europeos que van a luchar a Siria y pueden volver de nuevo a Europa, no parece haber habido las mismas preocupaciones sobre aquellos que están adquiriendo experiencia de combate en el este de Ucrania. En una situación en que Europa ve crecer las tensiones sociales, existe un sentimiento subyacente incontrovertible de que algunas élites dirigentes europeas creen que estos criminales endurecidos por la batalla pueden resultar útiles en un futuro no muy distante.

Quien esta prestando, sin embargo, mayor atención a los sucesos de Gaza y Ucrania es el Pentágono, que está manchado hasta las cejas de la sangree de estas guerras. Los militares estadounidenses, tiene las relaciones más estrechas con las Fuerzas Israelíes, a las que Washington financia con una cantidad del orden de los 3.000 millones de dólares anuales.

Recientemente, el Pentágono ha pedido al Congreso otros 19 millones de dólares adicionales, sobre los 23 millones ya adjudicados, para entrenar y equipar a las unidades de la Guardia Nacional Ucraniana. En medio de esta ofensiva “anti-terrorista” en el este del país, los militares estadounidenses despacharon un equipo de especialistas en “estrategia y política” a Kiev, para evaluar esta sangrienta campaña.

Ambos conflictos son en realidad laboratorios en el mundo real para lo que cada vez es más una prioridad máxima dl Pentágono: la preparación de las fuerzas armadas estadounidenses para la guerra urbana.

En lo que respecta a Israel, no hay nada nuevo. En 2001, los EE. UU. construyeron el Centro de Entrenamiento de Guerra Urbana para las fuerzas de defensa israelíes en el desierto de Neguev, con un coste de 266 millones de dólares. Esta ciudad simulada de 19 kilómetros cuadrados, se utiliza para entrenamientos conjuntos de las fuerzas especiales israelíes y estadounidenses, que comparten técnicas que ambos van aprendiendo en Gaza, Cisjordania, Líbano, Afganistán e Irak.

En Donetsk y Luhansk, el Pentágono supervisa algo que tiene para ellos incluso más interés. Un cerco completo a escala real de una ciudad moderna y un centro de clase trabajadora industrial de más de un millón de personas.

El combate en ciudades grandes es fundamental para la doctrina militar que las fuerzas armadas de los EE. UU. están desarrollando. Esto se explica con todo lujo de detalles en un documento titulado “Megacities and the United States Army: Preparing for a complex and uncertain future”, que hizo público el Grupo de Estudios Estratégicos el pasado junio y que firma su jefe de gabinete, el general Raymond Odierno.

 

Predecir lo que pueden ser “comportamientos altamente probables en las grandes urbes (que se definen como áreas metropolitanas con más de 10 millones de habitantes) será un campo estratégico vital en cualquier crisis futura que exija la intervención del ejército de los EE.UU.”. El informe revela que el Pentágono ha diseñado “casos prácticos” y “trabajos de campo” en preparación para este tipo de intervenciones en Dhaka, en Bangladesh; Lagos, en Nigeria; Bangkok, en Tailandia, México City en México, Rio de Janeiro y Sao Paulo en Brasil…y la ciudad de Nueva York.

Al describir las condiciones que se suponen exigirán la intervención del ejército de los EE.UU., el informe advierte que “a medida que la desigualdad entre ricos y pobres aumente…la paralización económica coexistirá con desarrollos sin precedentes, y los barrios pobres y chabolas se irán expandiendo junto con los modernos rascacielos. Este es el futuro urbano”

El informe describe “la brutal disparidad de los ingresos” como el mecanismo más importante de inestabilidad” en estas vastas áreas urbanas.

En otras palabras, los jefazos del Pentágono están viendo cómo preparar al ejército de los EE.UU. para intervenciones directamente contrarrevolucionarias, que ven como consecuencia inevitable de la desigualdad social sin precedentes creada por un mundo capitalista en crisis.

La inclusion de la ciudad de Nueva York en estos “casos prácticos”, sirve para dejar dicho de forma explícita que estos preparativos están orientados no solo para África, Asia, Oriente Medio o América Latina, sino incluso para los propios Estados Unidos.

El objetivo de preparar al ejército de los EE.UU. para suprimir rebeliones populares en los EE. UU. ha sido también el de buscar una serie de ejercicios provocativos de “entrenamiento de guerra urbana” en las grandes urbes estadounidenses en los últimos años. A principios de este año también se inauguró un centro de entrenamiento de guerra asimétrica para el ejército de los EE. UU., que consiste en un pueblo estadounidense simulado, lleno de edificios de oficinas, una iglesia, un estadio de deportes, una parada de metro y una estación de tren. El ejército dijo que este centro de 96 millones de dólares se diseñó “reproduciendo el complicado ambiente operativo y para desarrollar soluciones”

Las preparaciones del Pentágono van de la mano con la militarización de las fuerzas de policía locales que ya van casi totalmente uniformadas como los famosos SWAT (Fuerzas Especiales que utilizan armas y tácticas especiales –Special Weapons and Tactics-) o escuadrones armados hasta los dientes para la guerra moderna, como los que se desplegaron contra los residentes de St. Louis que protestaban contra el asesinato de Michael Brown a manos de la policía.

Las Matanzas de Gaza y Ucrania representan una advertencia a las clases populares de los EE.UU. y del resto del mundo. La misma oligarquía financiera y de multinacionales que apoya estas guerras, está dispuesta a emplear una violencia letal para defender su sistema frente a los cambios revolucionarios de la clase trabajadora.

Está claro que las élites dirigentes y sus brazos militares armadas se están preparando para esta eventualidad. La clase trabajadora debe prepararse igualmente en respuesta a ello.