Bienvenido(a) a Crisis Energética viernes, 19 abril 2019 @ 21:19 CEST

El Holocausto palestino en los campos de concentración de Gaza y Cisjordania

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Comunicados

 Este es un blog para tratar de la Crisis Energética global, pero no quería dejar pasar lo que entiendo es una obligada denuncia moral del Holocausto palestino a manos del Ejército de Israel, con la connivencia de muchos israelíes y occidentales y con el silencio cómplice de todavía muchos más. Este genocidio se está llevando a cabo en los mayores CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de la historia de la Humanidad, en dimensiones (sólo Gaza tiene una extensión de unos 40 km, de longitud por unos 5-6 Km de anchura), en tiempo (unas cuatro o cinco décadas, según los campos) y en número de personas confinadas simultáneamente (unos 4 millones de palestinos), algo que la llamada "comunidad internacional" se niega a ver.

Es por ese silencio cómplice, además y también por el apoyo soterrado o público a este inmenso crimen, de los que convierten sistemáticamente a las víctimas en verdugos, por lo que me permito incluir ahora el muy procedente texto de Martin Niemöller e intercalar cuatro líneas más, que considero imprescindibles:

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando los sionistas vinieron a expoliar, a confinar y a vaporizar a los palestinos

 

no sólo no protesté

 

porque yo no era palestino

 

sino que aplaudí porque me creí o quise creer que eran terroristas.

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

 

 

Un aspecto clave del genocidio palestino, que los genocidas sionistas y sus corifeos en Occidente se niegan sistemáticamente a reconocer y que incluso algunas de sus víctimas también ignoran, resulta clave para entender esta denuncia.

¿SON CAMPOS DE CONCENTRACIÓN LOS TERRITORIOS DE GAZA Y CISJORDANIA? Sí, LO SON

En primer lugar, resulta físicamente imposible negar que Gaza y Cisjordania son CAMPOS DE CONCENTRACIÓN. La definición de CAMPO DE CONCENTRACIÓN es la siguiente:

“Un campo de concentración, o campo de internamiento, es un centro de detención o confinamiento donde se encierra a personas por su pertenencia a un colectivo genérico en lugar de por sus actos individuales, sin juicio previo ni garantías judiciales, aunque puede existir una cobertura legal integrada en un sistema de Represión política. Se suelen emplear campos de concentración para encerrar a opositores políticosgrupos étnicos o religiosos específicos, personas de una determinada orientación sexualprisioneros de guerra, civiles habitantes de una región en conflicto, u otros colectivos”.

Y eso es lo que es exactamente Gaza y los campos de Cisjordania, donde los israelíes han confinado a cuatro millones de palestinos, después de expoliar sus tierras y sus pertenencias. Para ser más explícitos y exactos, los palestinos ahí encerrados desde hace casi cuatro décadas están marcados personalmente peor que los judíos en los campos de concentración alemanes, con tomas obligatorias de huellas dactilares o del iris o mediante el salvoconducto del carcelero, marcas no por indelebles menos precisas para contabilizar a los presos que las tatuadas en el brazo.

 

Hay un hecho también indiscutible e incontrovertible. Sea cual sea la justificación (y no hay justificación para esta atrocidad en todo el ancho mundo), los israelíes han construido un muro para confinar en los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania  a 4 millones de palestinos, que es 100 veces más largo y unas tres veces más alto que el muro de la vergüenza de Berlín.

Muro de la vergüenza de Israel 1

. Es fundamental entender que los palestinos están DENTRO de ese muro, sin poder salir, presos son,  y otros, los seis millones de israelíes,  desde FUERA, les impiden salir desde hace décadas. Así como no había razones en todo el mundo que pudiesen justificar la atrocidad de construir campos de concentración en Auschwitz, Treblinka, Mathausen y bastantes etcéteras más, dijeran las barbaridades Goebbelianas que dijeran los alemanes y sus aliados sobre los gitanos, comunistas o judíos, tampoco se puede aceptar razón alguna para construir los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y los muchos de Cisjordania y mantener encerrados como animales a los palestinos, excusándose en que son “terroristas”.

 A los palestinos, los israelíes les están negando el  derecho a una nacionalidad; se la han negado, salvo a los que poseen, por otro medio que el israelí, algún vínculo familiar con alguien de otro país. No tienen derecho a pasaporte. El agua para beber, cocinar y lavarse, depende de la voluntad (o no) de los carceleros de entregársela.  La tragedía que se avecina, después de que Israel haya bombardeado con plena conciencia la planta de generación de energía eléctrica que abastecía al 90% de Gaza, ha dejado sin posibilidades de bombeo del poco agua que los carceleros israelíes les hacen llegar. Las epidemias y desgracias humanitarias que se avecinan por esta doble falta de suministros esenciales por parte de los carceleros, va a ser inmensa y si se prolonga, mucho peor que los bombardeos directos sobre la población reclusa. Lo mismo sucede con los alimentos, con las medicinas. Sin energía eléctrica, dejando en plena canícula al millón ochocientas mil almas allí hacinadas sin ni posibilidad mínima de conservar los pocos alimentos y medicinas que los carceleros permiten hacer llegar a los reclusos, las hambrunas ya considerables y las infecciones de todo tipo sólo tienen parangón en los campos de concentración más oscuros de la Historia. Sólo pueden salir los palestinos del CAMPO DE CONCENTRACIÓN a realizar trabajo esclavo en los equivalentes a las fábricas de Schlinder israelíes, teniendo que someterse a cacheos indecentes, a desnudarse, a humillarse y a soportar colas de muchas horas diarias y a pasar bajo arcos, a los que sólo les hace falta colocar el cartel de “Arbeit macht frei” o “el trabajo os hará libres”.

Si esto no son CAMPOS DE CONCENTRACIÓN, ¿qué son entonces los campos de concentración?

A diferencia de los campos de prisioneros, que se definen como centros de detención  de militares enemigos en un conflicto, los campos de concentración se usan mayoritariamente para la detención de personas no combatientes (aunque en algunos casos también se emplean para encerrar a prisioneros de guerra). Este es, sin que quepa discusión ni disquisición o divagación alguna, el caso de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania, porque incluyen, desde hace décadas a niños, ancianos, mujeres y civiles en general, alguno de los cuales, después de décadas de confinamiento, se han “militarizado”; esto es, toman las armas a riesgo de su propia vida y de la de sus familias confinadas, porque para malvivir DENTRO del CAMPO DE CONCENTRACIÓN, la verdad es que quizá no merezca la pena vivir.

 Como en todo CAMPO DE CONCENTRACIÓN, la obligación y el derecho de los confinados es luchar por todos los medios para acabar con el CAMPO DE CONCENTRACIÓN o evadirse de él. A diferencia de los campos de prisioneros del nazismo, donde los militares presos tendían a escapar para llegar a zona aliada, los palestinos no tienen dónde ir si se escapan, porque carecen del más mínimo estatus de ciudadanos y al salir de los túneles que practican, si los hacen, llegan a sus propias tierras expoliadas por los israelíes.

 

SARCASMO 1. Sólo el CAMPO DE CONCENTRACIÓN de Gaza tiene 1.800.000 confinados en 385 Km2, una buena parte inhabitables y convertidos en escombros. Eso da una densidad media de cerca de 5.000 habitantes por Km2, que en algunos lugares que bombardea y masacra Israel como guardián del campo, pueden alcanzar densidades de hasta 10.000 habitantes por km2. O unos 100 habitantes por cada extensión como un campo de fútbol. Resulta un sarcasmo inaceptable que encima los guardianes del campo de concentración acusen a los varones que se levantan y rebelan contra este estado de cosas de cobardes por “utilizar a las familias y a los niños como escudos humanos”, cuando ellos deciden vaporizar un cierto sector de las barracas y celdas, más o menos vistosas, de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN.
 
¿Qué esperan de los presos que se rebelan contra su situación, que organicen las barracas de forma que los presos rebeldes se auto-señalen y se separen de sus familias en el hacinamiento, para que los guardianes puedan liquidarlos con mayor precisión?

 SARCASMO 2. Estamos hartos de ver que los guardianes de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania criminalizan a los presos que viven hacinados DENTRO de esos campos, argumentando que son muy salvajes y entrenan a sus niños para atacar a los pobres y aterrorizados guardianes de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN y a sus familias. Convendría recordarles que los judíos en Massada arrojaban también a sus propios hijos por los muros, antes de permitir que los romanos los expoliasen y torturasen a placer. Hay héroes y héroes según quien tortura y es torturado.

 
SARCASMO 3. También se suele utilizar mucho la imagen del salvaje terrorista islamista que se inmola con el cinturón de explosivos, ante indefensos ciudadanos israelíes. Utilizan esta imagen los ciudadanos que hacen guardia en los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania y que apoyan y aplauden al ejército nazi sionista en las tareas de mantenimiento y crecimiento del arrase continuo de dichos CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania. Ningún niño israelí es responsable de nada, pero es obligatorio no olvidar y moralmente inexcusable dejar de recordar que cuatro millones de palestinos malviven DENTRO de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania y seis millones de israelíes viven FUERA de esos CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania, impidiendo de hecho que los palestinos salgan de ahí. La distinción entre DENTRO y FUERA de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania es esencial para entender quien es el terrorista y quien el aterrorizado. Aquí conviene recordar también cómo se honra en Israel a Sansón, el primer terrorista suicida, según la propia Biblia. Un sujeto cuyas hazañas guerreras consistían en arrasar los trigales de los filisteos (palestinos de la época) metiendo en ellos zorros con teas ardiendo atadas a sus colas. Lo pillaron, lo apresaron y ataron al templo y el sujeto heroico de los judíos se inmoló derribando el templo, según la mitología al uso, al grito, supongo que muy salvaje, de “¡muera yo con todos los filisteos!”. Es decir, que al parecer hay terroristas suicidas de primera que honrar y de tercera que denostar.
 
SARCASMO 4. Como todo el mundo sabe por las películas de Hollywood, que tanto y tan frecuentemente han tratado el asunto de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN Y DE EXTERMINO nazis, cuanto mayor es el campo, más facilidades encuentran los presos allí confinados para conseguir hacerse con armas rudimentarias con las que intentar atacar a los guardianes de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN, en cuanto se da la más mínima oportunidad. Los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania están batiendo el triste doble récord de presos confinados en ellos y duración de los mismos, algo que apenas tiene parangón en toda la historia de la Humanidad, salvo quizá el caso de la esclavitud negra en América, aunque estuviese mucho más dispersa en varias naciones del nuevo continente. A nadie se le ocurriría negar el derecho de Kunta Kinte a escapar y a matar al capataz o al guardián del campo de esclavos si se opone a su fuga o si sigue ocupando sus tierras. Pero a los palestinos no sólo se les niega ese derecho, sino que se les acusa de ejercer el terror sobre los carceleros y sus familias por hacer túneles que los medios sionistas bautizan como “túneles del terror”. Por tanto, que los presos palestinos hayan podido ingresar de contrabando algo más que los cuchillos y pistolas rudimentarias y hayan llegado a introducir por los túneles entre Gaza y Egipto, bajo el muro israelí hasta lanzagranadas RPG, Kalasnikov, municiones, pólvora, o incluso tubos de acero y dispositivos rudimentarios con los que hacer cohetes de muy imprecisa puntería, no les confiere, en absoluto, la categoría de “oponentes” o de “otro bando” respecto de sus carceleros de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania.
 
Todo el mundo sabe que cuando los guardianes de un campo o una gigantesca prisión intuyen que los presos tienen armas del tipo que sean y entran violentamente a confiscarlas, se producen siempre altercados que cuestan la vida a algún funcionario de prisiones o a las fuerzas especiales del mantenedor del CAMPO DE CONCENTRACIÓN. Ello no supone, de ninguna manera, que en esta desequilibrada lucha haya “treguas” posibles o “lucha entre bandos iguales”, como parecen querer hacernos ver los guardianes de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania. Es mentira que haya una guerra. Hay un motín de presos hartos  en un CAMPO DE CONCENTRACIÓN en Gaza y un ejército que masacra a los amotinados, con el resultado de algún muerto entre las fuerzas especiales de aniquilación de amotinados. PUNTO. Hay masacrados, liquidados, gaseados y fumigados  DENTRO de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN y masacradores, liquidadores, gaseadores y fumigadores FUERA de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN, alguno de los cuales inevitablemente cae en su función represora al internarse en el CAMPOS DE CONCENTRACIÓN a confiscar. Esta es la verdadera situación de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania y no una lucha entre bandos más o menos iguales, como nos quieren hacer ver. La cifra de asesinados DENTRO de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania y de guardianes muertos al intentar entrar en ellos a confiscar lo dice todo: son los mismos porcentajes aproximados  (unos 30 presos por cada carcelero) que en todo motín de prisión o campo de concentración. Es más, incluso antes eran de 50 a 100 presos asesinados por cada guardián represor liquidado en el sofocamiento del motín de los  CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania. Es más, el ratio aceptado de civiles asesinados es escandalosamente desequilibrado, de 1 israelí por al menos 500 palestinos vaporizados y bastante más de mil heridos.
 
A medida que se prolonga la desesperación de los presos y su tiempo de confinamiento, la vida, efectivamente, empieza a importarles cada vez menos, sin que eso conceda el más mínimo derecho a la crítica de los carceleros a la brutalidad y bestialidad de algunos palestinos, que ellos mismos han convertido en bestias, después de retenerlos 40 años en los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania. A medida que aumentan las dimensiones de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania en particular o de cualquier campos de concentración en general, se hace inevitable, mal que les pese a los guardianes, el aumento del contrabando de materiales con los que resistir a los guardianes de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN.
 
SARCASMO 5. La inmensa mayoría de los palestinos son semitas. La mayoría de los judíos son semitas. Por tanto, la crítica al genocidio que llevan a cabo los sionistas semitas contra los palestinos semitas, difícilmente puede calificarse de antisemita. En cuanto a la calificación de judíos de dentro o de fuera de Israel como genocidas, ciertamente se trata de una generalización injusta. Ahora corresponde a los judíos honorables de dentro y fuera de Israel, denunciar los crímenes de sus correligionarios. Algunos lo hacen, si, pero ¿cuántos judíos de dentro y fuera de Israel callan, consienten o incluso apoyan abiertamente y hasta económicamente, la tesis de que la existencia de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania son necesarios y que el expolio de tierras palestinas está justificado por el mandato de la ONU? Como muestra, valga una carta que médicos de distintas partes del mundo han publicado en la revista The Lancet, titulada “carta abierta a la gente de Gaza”, en la que se lamentan con desmayo de que apenas el 5% de sus colegas académicos israelíes hayan suscrito la petición de parar la masacre en Palestina. ¿Dónde está el resto del 95% de los académicos israelíes, sino siendo cómplices de este genocidio? ¿Dónde están las protestas del mundo para denunciar que ni siquiera los médicos que se prestan voluntariamente a dar sus servicios a los presos de dentro del CAMPO DE CONCENTRACIÓN de Gaza pueden acceder por el bloqueo de los carceleros israelíes?
 
En la película de Spielberg La lista de Schlinder, un oficial nazi, después de violar a una judía del campo de concentración en su despacho, se asoma a la ventana, coge un rifle con mira telescópica y con una frialdad absoluta, se dedica a practicar el tiro sobre la cabeza de los inermes prisioneros que paseaban por el campo de concentración.
 
 
Esta horrorosa visión de la impunidad e inmunidad del oficial nazi, sobre seres inermes parece no recordar a nadie la actuación similar, desde hace décadas, de militares y colonos israelíes actuando con idéntica impunidad qeu el oficial nazi, desde la altura de los F-16 o de los helicópteros artillados Apache, los drones con misiles sofisticados operados desde algún pulcro cuartel en el interior de Israel o los tanques Merkava, disparando a mansalva y a placer sobre los inermes presos de los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania.
 
 
 
¿Cuál es la gran diferencia? Que el primer horror sucedió hace setenta años, los criminales y genocidas han pagado por ello y los pocos nonagenarios nazis que consiguieron escapar siguen siendo perseguidos incluso hoy en cualquier parte del mundo. También que todas las semanas nos recuerdan esta barbarie mediante cientos de películas sobre el Holocausto judío (ni una sobre el holocausto gitano o de comunistas o izquierdistas), del tipo de las de los judíos norteamericano Spielberg o o el franco-polaco Polanski (El Pianista) y similares, convenientemente repuestas en las televisiones serviles cada vez que se intensifica una masacre en los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza o Cisjordania. Pero en el caso del Holocausto palestino, éste está sucediendo hoy, no hace setenta años. Sigue sucediendo, con la complicidad manifiesta del mundo occidental. Estamos echando de menos alguna película de Spielberg o Polanski sobre este asunto. Estamos esperando poder poner cara de asesino absolutamente frío, implacable e impasible, como al oficial nazi que dispara a la cabeza del judío en el campo de concentración (el actor Ralph Fiennes representando al nazi Amon Goeth). Queremos ver la cara también, queremos poner nombre y mirar de frente al rostro de la iniquidad de los hasta ahora anónimos e impunes pilotos de helicópteros Apache, a los pilotos de F-16, a los tanquistas del Merkava , a los manejadores de drones desde pulcros y acondicionados war-rooms en Tel Aviv o a los francotiradores del Tzáhal, abatiendo niños que paseaban o jugaban en el campo de concentración.
 
ANALOGÍA 2
 
La expulsión de los judíos y musulmanes de España en 1492 por parte de los Reyes Católicos supuso para los judíos, según Pierre Dominique, autor del libro “La Inquisición” (Librairie Académique Perrin 1969. Versión española de B. Losada, pág. 214), una tragedia:
 “El éxodo (de los judíos) fue horrible. En teoría se pedía a los 800.000 judíos –número enorme con relación al de la población total de España en aquella época, la quinta parte quizá, gentes para quienes España era su Patria, porque, lo repetiremos una vez más, sus antepasados habían llegado antes del nacimiento de Cristo- que se bautizaran o se fueran.
 
El Estado de Israel se impone en 1947 sobre la Palestina administrada por los británicos, mediante un mandato prevaricador de la ONU, con votos comprados por la Internacional Sionista. En 1948, de los 4.450.000 palestinos que la OLP consideraba vivían bajo mandato británico, 720.000 se ven obligados a huir como refugiados. En la actualidad, los pocos centenares de miles de judíos que vivían en aquella Palestina, se han convertido en unos 6 millones, fundamentalmente mediante bien programadas operaciones de inmigración masiva desde países donde no se les perseguía en absoluto y donde gozaban (y gozan muchos de ellos todavía) de nacionalidad. Y los palestinos han sido desgarrados de la siguiente forma: algo más de un millón han aceptado la “conversión” a ciudadanos israelíes, eso sí, de muy segunda clase. Cerca de cuatro millones han sido gradualmente hacinados por los israelíes en los CAMPOS DE CONCENTRACIÓN de Gaza y Cisjordania, cuya superficie disminuye constantemente, por el imparable expolio israelí, mientras aumenta continuamente la población palestina que se arroja a ellos. Y bastantes más de tres millones viven en el exilio, a los que Israel niega rotundamente el derecho al retorno a sus tierras expoliadas. El Producto Nacional Bruto de la zona consiste en cinco partes para los palestinos y 95 para los israelíes.
 
En este sentido, los 34.658 quemados vivos, los 18.044 quemados en efigie (terroristas de la época) y los 288.034 penitenciados por la Inquisición, en los 470 años que van desde los Reyes Católicos hasta 1808, en que Carlos IV acaba con esta funesta organización, que por supuesto no eran ni con mucho, todos ellos judíos, han sido ampliamente superados por los israelíes en apenas medio siglo, en cantidades absolutas y en porcentaje respecto de las poblaciones victimadas y las victimarias. Pero en España, se sigue asistiendo periódicamente al ejercicio ritual de que sus dirigentes tengan que pedir perdón a los israelíes y a los de las comunidades judías por aquellos tristes hechos, acaecidos hace 500 años y todavía no se ha visto a ningún líder mundial exigir lo mismo a los Torquemadas israelíes, que sí que están todavía a tiempo de reparar una desgracia mayor que la de la Inquisición española o al menos, de ser juzgados por la misma.
 
ANALOGÍA 3
 
La oficina del Censo de EE. UU. calcula que hay en ese país unos 52 millones de ciudadanos que se autocalifican como de etnia hispana o latina por raza (16% del total de la población). Los negros estadounidenses son otra minoría importante que supone cerca de 40 millones los candidatos a presidentes de los EE. UU. (casi el 13% del total de la población estadounidense).
La población judía en EE. UU. a la que resulta extremadamente difícil calificarla por religión o por etnia, está en torno a algo menos de 6 millones, siendo que en 2013, Israel superó a los EE. UU. en número de judíos asentados en ese país. Eso supone e l 2% de la población estadounidense.
 
Si EE. UU. fuese una democracia, como ellos mismos predican, en la que un  hombre fuese un voto, sus candidatos a presidente deberían dedicar una 15 veces más tiempo a dar mítines y a atender a las minorías hispana y negra que a la población judía estadounidense.
Sin embargo, basta echar un simple vistazo restrospectivo, por ejemplo, a las últimas cinco elecciones presidenciales para darse cuenta de que tanto los aspirantes del burrito como los aspirantes del elefantito, en este juego simple del bipartidismo, han dedicado diez veces más tiempo y atención a hacer promesas y a hacer de alfombra del American Jewish Committee y para The American Israel Public Affaris Committee (AIPAC), que para las minorías mucho más mayoritarias hispana y negra.
Esta evidencia resalta de manera escandalosa dos aspectos claves: primero, que los EE. UU. no son una democracia, porque si las campañas presidenciales se tienen que financiar de la forma en que lo hacen, lo que en realidad existe es el “un dólar, un voto”, una plutocracia. Y en segundo y muy importante lugar, que la minoría exigua de judíos estadounidenses tienen una demoniaca concentración de poder económico y financiero en EE. UU. (y por extensión, en el mundo que domina este coloso) y que desde esa posición, pueden retorcer perfectamente el brazo o alguna parte más delicada, si es preciso, del mismísimo presidente de los presidencialistas EE. UU. No es que EE. UU. tenga con Israel un portaviones en Oriente Medio, como argumentan algunos críticos moderados con Israel. Es que es el sionismo judío el que dispone de EE.UU., como plataforma que maneja discrecionalmente a su gusto para seguir manteniendo la entelequia del Estado imposible de Israel . No de otra forma se puede entender la presteza servil con que cualquier presidente de EE. UU. se ve obligado a recibir sin cita previa a cualquier dirigente israelí (presidente, primer ministro, ministros) o la forma en que el gigante se deja ordeñar los presupuestos a destajo, para seguir manteniendo en ese Estado ficticio que es Israel un ejército con muchos más gastos que Francia y por lo menos igual poder nuclear regalado por el gigante bobo y domesticado. En un mundo en que desde hace seis años todo el mundo anda angustiado por la crisis económica y la deuda externa, incluyendo a países tan poderosos como Alemania y otros europeos, ¿alguien ha oído hablar de alguna dificultad de ese Estado enano y deforme que es Israel, para mantener esos descomunales gastos de todo tipo, incluyendo una línea aérea de bandera? ¿Con qué los pagan, con el IRPF de sus poco más de tres millones de trabajadores activos, buena parte de los cuales viven sin trabajar militarizados a cada dos por tres?
 
No he de callar, por más que con el dedo,
ya tocando la boca, o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
Hoy sin miedo que libre escandalice
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice...
En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado.
Pues sepa quien lo niega y quien lo duda
que es la lengua la verdad de Dios severo
y la lengua de Dios nunca fue muda.
 
Epístola satírica y censoria contra las costumbres presentes de los castellanos (Fragmento)
Francisco de Quevedo y Villegas
 
No lavarán sus manos
todas las lluvias del sur
(Víctor Jara)