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Burufau y Al-Falih "entierran" el Peak Oil en Doha

  • jueves, 08 diciembre 2011 @ 19:32 CET
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Artículos


No tenemos telepatía, pero para algo somos co-editores de esta página. A continuación un par de artículos escritos por Pedro Prieto y un servidor, de manera paralela, a partir de las declaraciones de Antoni Burufau, presidente de Repsol, sobre el cenit del petróleo y las reservas de petróleo. Pedro hace un fisking del discurso de Burufau durante el World Petroleum Congress, y yo comento además de estas declaraciones, las realizadas por Khalid Al-Falih, presidente de la saudí ARAMCO.

Un fragmento del artículo (fichero PDF, 330KB) de Pedro Prieto:

Por alusiones a los que representamos a ASPO, dos importantes comentarios.

Para uno, utilizaré un viejo chiste, creo recordar de Chummy Chumez. Corría posiblemente el año 1973, con Franco gobernando todavía en España. En las carteleras de los cines apareció “Love Story” (1970, Erich Segal-) y sin embargo estaba totalmente prohibida la película “El último tango en París”(1972, de Bertolucci, con Marlon Brando y María Schneider). Chummy Chumez hacía aparecer en una viñeta a un tipo que leía un periódico con un titular, que venía a decir, a propósito de estas dos películas: “El cine romántico vence al cine erótico”, y el ciudadano lector se lamentaba con un “¡joder, aquí se acaban las modas, antes de que las catemos!” Y es que eso es exactamente lo que se me ha venido a la mente cuando el presidente de Repsol, señor Brufau, dice de repente que “el debate del “Peak oil” ha perdido en los últimos tres años una gran parte de su actualidad”. Pero bueno, señor Brufau, ¿Cuándo éste debate ha estado “de actualidad” para ustedes las grandes multinacionales del petróleo?

El segundo comentario viene al caso porque las buenas palabras, los buenos deseos del señor Brufau y de su empresa para “proporcionar esta energía de la manera más sostenible posible, de un modo compatible con la estabilidad climática del planeta” chocan de bruces con la idea de que van a obtener nuevos recursos petrolíferos, que dejen el “Peak oil” como cosa que ya ha perdido “gran parte de la actualidad” a base de acelerar la explotación de petróleos “no convencionales” (ver más abajo por donde se descuelga este señor), que como saben hasta los niños de la escuela, son mucho más contaminantes y desastrosos y con una Tasa de Retorno Energético (TRE o EROEI en inglés) mucho más baja que la de los petróleos convencionales. Por supuesto, que pide para ellos que se les de a empresas como la suya la necesaria “estabilidad regulatoria y geopolítica” (en román paladino, que se les deje hacer lo que les venga en gana, sin molestar y sin colocarles molestas trabas o impuestos y además poder hacerlo en cualquier lugar del mundo). Obviamente, para que les llegue (también a ellos) lo que denomina “ingentes flujos de inversión necesarios”. Es decir, el dinero es lo que inunda sus mentes y ocupa sus planes estratégicos y de negocio, que la conservación de la naturaleza les importa una higa. Más claro, agua.

Y el mío lo encontraréis a continuación.

Estos días se celebra en Doha, capital de Catar, el World Petroleum Congress. "Según informa Platts, el presidente de Repsol, Antoni Burufau, ha declarado que “el debate sobre si las reservas de hidrocarburos han llegado a su cenit y están declinando ha perdido relevancia en años recientes, gracias a que las nuevas tecnologías permiten a las compañías petroleras encontrar y explotar nuevas fuentes de hidrocarburos”.

Si Burufau ha dicho esto así, los términos, como veremos, son fundamentales, es que o bien no entiende lo que es el Peak Oil o bien simplemente está cumpliendo su papel como presidente de Repsol, que es darle alegría al accionista y no describir con exactitud la realidad.

Aunque las reservas y su evolución son importantes (el cenit en la producción de un área se ha observado que acontece unos 40 años después de que se produzca el cenit de los descubrimientos), lo que define el cenit del petróleo son los flujos de petróleo y no el volumen total de reservas. Frente a cualquier volumen de reservas de petróleo (y después de discernir si son reservas posibles, probables o probadas), nos hemos de preguntar ¿cuánto volumen podremos extraer diariamente? Y claro, también ¿a qué precio? El cenit del petróleo se produce cuando la extracción diaria proveniente de los nuevos yacimientos no puede compensar el declive en la extracción de los yacimientos maduros. Y dado que la tendencia actual en los descubrimientos es que cada vez los yacimientos son menores y además de tipo no convencional, cada vez hay que perforar más pozos para extraer menos hidrocarburos, que además suelen presentar problemas logísticos (extracción en aguas profundas, mediante hidrofractura, operaciones de minería, etc) que encarecen su precio, tanto económica como energéticamente.

Como no me cabe en la cabeza que el presidente de Repsol no sepa qué es el cenit del petróleo (y más teniendo en cuenta que se han utilizado públicamente gráficas muy similares a las de ASPO por parte de Repsol), la única otra alternativa es que Burufau simplemente esté defendiendo los intereses de su compañía (muy activa por ejemplo en la exploración y extracción en aguas profundas).

Pero afirmar por ejemplo que “el debate del cenit del petróleo ha perdido mucha de su relevancia en los últimos tres años”, cuando hace precisamente tres años que la Agencia Internacional de la Energía empezó a tomarse el asunto en serio en su World Energy Outlook 2008 es simplemente desconcertante, por no decir simple y llanamente una vergüenza. Lo que Burufau debería hacer para apoyar sus declaraciones es mostrar cómo los flujos de petróleo no convencional van a sustituir al petróleo convencional, cuyos flujos llevan estancados en torno a los 72-74 mbd desde 2004, dado que cada año se necesitan, tan solo para mantener la extracción estable, entre 2,9 y 3,7 mbd de nueva capacidad.

Y Burufau no está solo en este discurso, de hecho, Khalid Al-Falih, presidente de la petrolera estatal saudí ARAMCO, también presente en Doha, ha dicho prácticamente lo mismo:

Al-Falih afirmó que el discurso global sobre energía está cambiando al desinflarse las preocupaciones sobre el cenit del petróleo, “el rimo irregular de las renovables” y otras alternativas, la incertidumbre económica y los cambios en las políticas medioambientales. “En vez de la escasez de suministro que muchos predijeron, tenemos suministros adecuados de petróleo y gas, debido en gran parte a la contribución de las fuentes no convencionales”.

Este es el mismo tipo de comportamiento que hemos observado últimamente por parte de las agencias de calificación, las grandes instituciones financieras y también los gobiernos y sus laboratorios de ideas: maquillar la realidad de acuerdo a sus intereses a corto plazo, seguros de que cuando los problemas se presenten ellos mismos se encargarán de pilotar el nuevo consenso, de manera que sus intereses sigan siendo preservados.

La diferencia entre los problemas del mundo financiero y los energéticos es que los segundos pueden acabar estrangulando definitivamente la imaginativas “soluciones” que se proponen para los primeros: como estimular el crecimiento aunque sea a costa de crear más deuda, esperando que en el futuro sigamos teniendo energía para seguir creciendo.