Bienvenido(a) a Crisis Energética domingo, 16 junio 2019 @ 22:42 CEST

Altos niveles de radioactividad en los alrededores de la central de Fukushima

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Informes

Resumen extraido del informe del CRIIRAD, (Commission de Recherche et d'Information Indépendantes sur la Radioactivité), traducción de Edgar Ocampo.

Existen varios países en el mundo con una gran experiencia en el manejo de la energía nuclear, entre ellos, la Francia, que no solamente cuenta con un gran parque de reactores nucleares (59), sino que además cuenta con empresas que promueven y venden tecnología y centrales nucleares (Areva y EDF). Para el gobierno francés y en particular para el poderoso Lobby nuclear de ese país, la información proveniente de Japón tiene una importancia crucial, dado que puede tener un impacto negativo en la opinión pública francesa entorno a los inconvenientes de esta fuente de energía.

Desde hace años, se creó en Francia, un organismo independiente del gobierno, que le da seguimiento a los incidentes en las centrales nucleares en Francia, se llama el CRIIRAD, Comisión de Investigación e Información Independiente sobre la Radioactividad, por sus siglas en francés. Este organismo ha publicado el domingo pasado un comunicado sobre la radiación detectada en los alimentos provenientes de los alrededores de la central nuclear de Fukushima.

El informe hace referencia a lo que han estado transmitiendo, en las últimas horas, las cadenas de televisión, de la radio y de la prensa de Francia.

El CRIIRAD señala que la mañana de este domingo 20 de marzo, varios medios de información franceses hicieron eco de reportes según las cuales “rastros de radioactividad habrían sido encontrados en algunos productos alimenticios provenientes de las villas cercanas a la central de Fukushima Daiichi”. Indicando además, que los niveles de contaminación no representan peligro para la salud. El CRIIRAD indica que estas informaciones son erróneas.

Según el informe del CRIIRAD, están disponibles los resultados de los análisis que se han hecho a diversos productos alimenticios de las regiones afectadas, y agrega que los cultivos de espinacas y lechugas reciben desde hace una semana sedimentos radioactivos. A pesar de que los estudios son parciales, en ellos se constata una importante presencia de depósitos radioactivos.

Han sido detectados niveles muy altos (no solo rastros de radioactividad como indican los medios franceses) de contaminación en las espinacas: de 6 100 Bq/kg a 15 020 Bq/kg para el iodo 131, con una media de 10 450 Bq/kg.

Los lugares de donde han sido tomadas las muestras no son ciudades situadas a proximidad de la central de Fukushima, se trata de 7 poblaciones de la prefectura de Ibaraki, ver la carta de localización, situadas a 100 km al sur de la central.

Un niño de 5 años solo requiere ingerir 10 000 Bq de iodo para alcansar el límite máximo anual admitido de 1 mSv. Para los niños de menos de 2 años, solo hacen falta 5 500 Bq, es decir, una radioactividad inferior a la que contienen las espinacas de la prefectura de Ibaraki.

Los alimentos contaminados, productos de alto riesgo como las legumbres de hojas, la leche y el queso deben ser retirados, pues no son aptos para el consumo y representan un peligro para la salud pública. Obviamente no se trata de fuertes dosis de radiación y de riesgos inmediatos, no comparables a los niveles de exposición a que están sometidos los equipos de intervención en la central de Fukushima.

El CRIIRAD advierte que no hay otra alternativa que tomar medidas de protección de la población: La contaminación por ingestión de alimentos contaminados, se agrega a la inhalación de partículas radioactivas en suspensión en el aire, las nubes radioactivas y los sedimentos en el suelo.