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Las prisas por ahorrar energía

  • jueves, 03 marzo 2011 @ 17:33 CET
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Las preocupaciones por el consumo y el precio de la energía no son nuevas, pero parece que ha sido la crisis en Libia la que ha metido prisa al gobierno. Después de la medida, impopular donde las haya, de rebajar el límite de velocidad en autovías y autopistas de los 120 km/h a los 110 km/h (que por cierto, data de 2008), el ministro de industria y otros cargos del gobierno han ido avanzando más medidas, que suponemos se concretarán este viernes tras el consejo de ministros.

Además de la reducción de velocidad se propone un plan renove para los neumáticos de 60.00 vehículos, que según el ministerio reducirá el consumo en 0,3 l cada 100 km. Otras medidas afectan a la iluminación en los edificios públicos, que se quiere racionalizar mediante cambios en la gestión y la reducción de sus horarios de apertura.

Estas medidas acompañan a otras anteriores, por ejemplo, a través del IDAE, el Ministerio de Industria otorgó 120 millones de euros a 43 proyectos, que en total requerirán una inversión de 500 millones de euros. Según el ministerio estas inversiones resultarán en un ahorro de 61.087 toneladas de petróleo equivalente (tep) anuales.

También, y junto con la Federación de Municipios y Provincias (FEMP), el ministerio pretende promover la actividad de las empresas de servicios energéticos (ESE), mediante licitaciones que los municipios otorgarán a través de concursos públicos. Estas licitaciones están orientadas sobre todo hacia la eficiencia en la iluminación pública. El mecanismo implicaría que las ESE realizarían el proyecto y la inversión, y obtendrían sus ingresos de parte del ahorro energético experimentado por el cliente. El proceso es inédito, y no queda claro si estas empresas van a tener acceso suficiente a los créditos necesarios para el éxito de este modelo. También se ha discutido cómo ahorrar energía mediante la regulación de la temperatura en los edificios y locales públicos.

En un comunicado conjunto, CCOO, Ecologistas en Acción, Greenpeace y WWF han anunciado que aunque las medidas del gobierno son acertadas, no tienen la ambición ni la continuidad necesarias.El comunicado recuerda que existen ya tres iniciativas legislativas, la Ley de Movilidad Sostenible, la Ley de Ahorro y Uso Eficiente de la Energía y la Ley de Fiscalidad Ambiental, que, de llevarse a la práctica, "supondrían una reducción significativa y permanente del consumo energético de los ciudadanos".

La consideración de más medidas seguirá con contactos con las Comunidades Autónomas y la aprobación este viernes de nuevas medidas de ahorro en el Consejo de Ministros.

Por su parte, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), lleva publicando desde 2004 su Guía Práctica de la Energía: Consumo Eficiente y Responsable, que incluye recomendaciones sobre ahorro energético doméstico y en la conducción. Es precisamente este apartado el responsable de parte importante del consumo energético en España, especialmente relevante al ser este consumo dependiente en casi su totalidad de importaciones de petróleo:

¡El coche privado representa el 15% de toda la energía final consumida en España!
Y aproximadamente la mitad de la energía que consumen las familias españolas.
El importante desarrollo tecnológico de las últimas décadas ha permitido reducir considerablemente el consumo específico de combustible de los coches. Sin embargo, la tendencia actual de comprar cada vez más coches, de mayor tamaño y potencia, y recorrer con ellos más distancia, anula las ventajas del menor consumo específico.
El Ministerio de Industria y la industria eléctrica
Como afirma Pere Sampol, senador del Partit Socialista de Mallorca-Entesa Nacionalista, "El Ministro de Industria únicamente es un instrumento de las grandes eléctricas". ¿Qué carga adicional supone para los bolsillos de los contribuyentes el diseño del mercado eléctrico español? La historia parece confirmar la opinión de Sampol. Primero fue la mal llamada moratoria nuclear, ya que fue en realidad un rescate de un sector eléctrico que había planificado un despliegue nuclear exagerado, luego la liberalización nos trajo los costes de transición a la competencia y un pool eléctrico que beneficia a las centrales nucleares y perjudica a las energías renovables.

Más allá del rifirrafe político habitual, en el que se ha llegado a decir que circular a menor velocidad no implica un ahorro energético, sería conveniente definir un plan a largo plazo pero que pusiese como prioridad urgente medidas significativas en el sector que sufre un mayor riesgo, el del transporte. Y eso pasa por una reforma del transporte de mercancías y por servicios de transporte público de calidad. Pero sobre todo, pasa por dar la información necesaria para que frente a medidas que algunos consideran insuficientes, y por ello inútiles (a pesar de que sea un razonamiento totalmente falaz), no se las utilice como munición electoralista, sino que sean objeto discusión franca con el objetivo de mejorarlas.