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Wikileaks: Arabia Saudí no puede contener el alza del petróleo

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Wilikeaks no se ha prodigado mucho en temas energéticos, o al menos no se les ha dado demasiada importancia (aunque existen). De todas formas no había aparecido aún una filtración referida al cenit del petróleo. Hasta ahora.

El diario británico The Guardian publica hoy un artículo ("WikiLeaks cables: Saudi Arabia cannot pump enough oil to keep a lid on prices") a propósito de un telegrama enviado desde la embajada estadounidense en Arabia Saudí en el que se cuestiona la capacidad del país para controlar los precios del petróleo, al menos para controlarlos a la baja.

La fuente del embajador de EE.UU. en Arabia Saudí es Sadad al-Husseini, antiguo responsable de la exploración en ARAMCO, la compañía nacional del petróleo saudí. Desde luego, lo que se ha filtrado desde Wikileaks no es nada sustancialmente nuevo en cuanto a la opinión del Sr. al-Husseini. En estas mismas páginas nos hemos hecho eco anteriormente de algunas de sus declaraciones. Otros analistas independientes, como Stuart Staniford en The Oil Drum habían llegado a conclusiones similares. Por no hablar del fallecido Matt Simmons y su cruzada para demostrar que el régimen wahabita mentía sobre su capacidad de producir petróleo en el futuro. Como sucede con otras informaciones llegadas a través del Sr. Assange y colaboradores, filtraciones como estas confirman por una parte que los problemas son reales y serios, y por otra, quizás la parte más triste, que se mantienen en secreto y se niegan de manera oficial. De momento es todo lo que da Wikileaks de sí.

Por su interés, ofrecemos a los lectores de Crisis Energética la traducción de la noticia publicada hoy en The Guardian:

Wikileaks: Arabia Saudí no puede extraer suficiente petróleo para contener los precios

Un experto saudí convence a un diplomático de los EE.UU. de que las reservas del mayor exportador mundial de petróleo han sido exageradas en casi un 40%.

John Vidal, editor de medio ambiente.

Los telegramas de su embajada en Riyadh muestran que los EE.UU. temen que Arabia Saudí, el mayor exportador de petróleo mundial, podría no tener suficientes reservas para evitar una escalada de precios del petróleo.

Los telegramas, hechos públicos por Wikileaks, urgen a Washington a que se tome en serio la advertencia hecha por un alto ejecutivo del petróleo del ejecutivo saudí de que las reservas de petróleo del reino pueden haber sido exageradas tanto como 300.000 millones de barriles, casi un 40%.

Esta revelación llega al mismo tiempo que una subida del precio del petróleo por encima de los 100$ el barril en las últimas semanas debido a la demanda global y a las tensiones en Oriente Medio. Muchos analistas esperan que los saudís y sus compañeros de cartel de la OPEP bombearán más petróleo si los precios al alza amenazasen con estrangular la demanda.

No obstante, Sadad al-Hussein, un geólogo y antiguo jefe de exploración en el monopolio saudí del petróleo ARAMCO, se reunió con el cónsul general de los EE.UU. en Riyadh en noviembre de 2007 y dijo al diplomático estadounidense que la capacidad de producir 12,5 millones de barriles diarios, necesaria para contener los precios, no podría ser alcanzada.

Según los telegramas, que van desde 2007 a 2009, Husseini dijo que Arabia Saudí podría llegar a una extracción de 12 millones de barriles al día en 10 años pero antes de eso, tan pronto como 2012, la producción global habría llegado a su punto máximo. A este momento de crisis se le conoce como “pico del petróleo”.

Husseini afirmó que en ese momento ARAMCO no podría parar el alza de los precios globales del petróleo porque la industria energética saudí había exagerado sus reservas recuperables para atraer inversión extranjera. Argumentó que ARAMCO había subestimado enormemente el tiempo necesario para llevar el nuevo petróleo al mercado.

Un telegrama decía: “Según al-Husseini, el quid de la cuestión era doble. Primero, es posible que las reservas sauditas no son tan abundantes como se las describe a veces, y el plazo para producirlas no es tan irrestricto como a ARAMCO y los optimistas energéticos les gustaría mostrar.”

Continuaba: “En una presentación, Abdallah al-Saif, el actual vicepresidente de ARAMCO para la exploración, reportaba que ARAMCO tiene 716.000 millones de barriles en reservas totales, de las cuales un 51% son recuperables, y que en 20 años ARAMCO tendrá 900.000 millones de barriles en reservas.”

“Al-Husseini no está de acuerdo con este análisis, creyendo que las reservas de ARAMCO están exageradas tanto como 300.000 millones de barriles. En su opinión, una vez que se llega al 50% de las reservas probadas… empezará un declive continuado en la producción que no podrá ser detenido de ninguna manera. Cree que esto resultará en una meseta en la producción total que durará aproximadamente 15 años, seguida por una producción menguante.”

El cónsul de los EE.UU. dijo entonces a Washington: “Aunque al-Husseini contradice fundamentalmente la línea oficial de ARAMCO, no es un teórico del día del juicio final. Su pedigrí, experiencia y pronósticos demandan que sus predicciones sean consideradas seriamente.”

Siete meses más tarde, la embajada estadounidense en Riyadh fue más allá en dos telegramas más: “Nuestra delegación cuestiona ahora la capacidad de los saudís de influenciar de manera sustancial los mercados del petróleo a largo plazo. Está claro que pueden hacer que los precios suban, pero dudamos que tengan ya el poder de bajar los precios durante un periodo prolongado.”

Un cuarto telegrama, en octubre de 2009, afirma que la creciente demanda eléctrica en Arabia Saudí podría limitar aún más su capacidad de exportación. “Se espera que la demanda (de electricidad) aumente un 10% anual durante la próxima década como resultado del aumento de la población y el crecimiento económico. Como resultado, será necesario doblar su capacidad de generación hasta los 68.000 MW en 2018”, se decía.

También se reportaron retrasos importantes en proyectos y accidentes como “evidencia de que Saudi ARAMCO cada vez debe esforzarse más en mantenerse, para reemplazar el declive en la producción actual.” Aunque se han expresado con anterioridad temores acerca de un “peak oil” prematuro y de los problemas de producción saudís, ningún funcionario de los EE.UU. ha dicho algo parecido en público.

En los dos últimos años, otros analistas energéticos de alto nivel han apoyado a Husseini. Fatih Birol, economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía dijo a The Guardian el año pasado que la producción de petróleo convencional podría llegar a una meseta en 2020, un suceso que “no es una buena noticia” para un mundo todavía fuertemente dependiente del petróleo.

Jeremy Leggett, coordinador de la UK Industry Taskforce on Peak Oil and Energy Security, afirmó: “Nos hemos quedado dormidos al volante en este asunto: hemos escogido ignorar una amenaza para la economía global que es tan mala como la crisis de crédito, probablemente peor.”