Bienvenido(a) a Crisis Energética domingo, 22 septiembre 2019 @ 12:41 CEST

Veleros “verdes” navegando sobre el cenit del petróleo

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Pedro Prieto, vicepresidente de AEREN, nos envía este comentario:

Curioso artículo aparecido en la página web de nada menos que CNN, que nos merece una reflexión. El artículo en cuestión, titulado "La era de los barcos de vela inspira soluciones verdes", no es otra cosa que un ingenio que vuelve a considerar la vela como sistema de impulsión de barcos, sea de forma total o parcial y comenta las ventajas “verdes” de este procedimiento. Lo interesante es ver cómo entrevistador y entrevistado van dejando caer que, para la mayoría de las personas, el cenit de la producción mundial de petróleo ya se ha alcanzado, y que por tanto, esta solución será muy buena.

Así es como se hace opinión: sin haber reconocido el cenit del petróleo en un punto determinado, de repente, el medio de difusión internacional por excelencia, la CNN, lo da como algo normal. Y lo más curioso es que esta noticia, que debería ocupar más páginas que Wikileaks por su significado e importancia para todos los seres humanos en el planeta Tierra, queda, sin embargo, como algo secundario, en la primaria noticia de que los barcos empezarán de nuevo a ir a vela “porque es más “verde”, pero eso si, en la misma senda de la “alta tecnología”. A continuación la noticia, traducida y comentada entre líneas (en cursiva) para los lectores, como ejemplo de cómo el poder puede dar a digerir al ciudadano el principio básico activo de la amarga medicina del cenit del petróleo, a sorbitos y cuidadosamente envuelto en grandes dosis del excipiente verde denominado “reducción de emisiones”.

Londres (CNN) – Con su largo casco, mástiles como torres y velas desplegables, parece una goleta del siglo XIX. Pero va equipada con dispositivos de alta tecnología y este “barco velero” como se le denomina, está diseñado para reducir hoy las emisiones de carbono en alta mar. Esta pieza es una parte de la flota de barcos veleros propulsados por el viento, libres de emisiones de CO2 que tiene planeada la compañía británica B9 Energy y es sólo un ejemplo de cómo las empresas miran al pasado en busca de alternativas más verdes a los buques devoradores de energía que realizan los transportes de mercancías mundiales.

Todo lo relativo al reemplazo de la energía del viento por el combustible en los buques mercantes “no es una cuestión de si o no, sino de cuando” dice David Surplus, el director de B9 Energy, el mayor operador de energía eólica del Reino Unido.

“Para la mayoría de las personas, ya hemos llegado al cenit del petróleo; tarde o temprano, el combustible se acabará, y sencillamente no habrá alternativa”, dijo Surplus.

He aquí la perla escondida: el empresario interesado, da por supuesto (“sabe” y dice que casi todos lo saben también) que ya hemos llegado al cenit de la producción de petróleo y además no ve alternativa, salvo sus productos, claro está,

Aproximadamente, un 87% del comercio mundial lo lleva a cabo la marina mercante; son cifras de la International Maritime Organization.

Al ser el comercio mundial transportado mayoritariamente por mar, la marina mercante es responsable de aproximadamente el 4% de todas las emisiones de CO2 mundiales, según las últimas cifras disponibles de Naciones Unidas.

Obsérvese el enfoque: hay una suerte de acuerdo mundial entre los listos de este mundo, para presentar las cosas bajo el punto de vista de “reducción de emisiones” y no sobre la causa misma de las mismas. Esto después readmitir al final del artículo, que su objetivo (su sueño) es apenas reemplazar una pequeñísima parte de la flota mercante (en los mares europeos del norte y para buques pequeños) de un sistema mundial que genera apenas el 4% de las emisiones. Y para encontrar el justificante, mete de rondón que el cenit del petróleo mundial es causa importante, pero que luego, obviamente, no desarrolla.

B9 indica que su buque será el primero producido comercialmente que pueda captar energías alternativas, pero desde luego no es el único en utilizar viejos veleros para transportar mercancías.

“Ya se está dando, aunque a una escala bastante pequeña y racional”, dijo Jan Lundberg, fundador de Sail Transport Network, un grupo que promueve los veleros como un medio amistoso con el medio y eficiente en costes para el comercio.

Pero dijo que la tendencia va en aumento, señalando ejemplos como El Lago Coffee Company, que utiliza veleros tradicionales para transportar los granos de café guatemaltecos a los Estados Unidos, y la Sail Transport Company, un grupo con sede en Seattle, que utiliza veleros para entregar “productos orgánicos libres de petróleo”.

La producción de los nuevos barcos respetuosos con el medio ambiente de B9, está prevista para 2012, y significa una vuelta a una forma mucho más tradicional de transporte marítimo. Antes de que los barcos de casco de acero movidos por diesel dominasen los mares, el comercio internacional se llevaba a cabo con grandes veleros de casco de madera.

Esta nave 100% neutral en (emisiones de) carbono estará completamente automatizada y dispondrá de velas autoajustables que responderán a cambios rápidos del viento, para optimizar su propulsión. El buque se beneficiará también de la tecnología "skysail", que consiste en una especie de cometa propulsora que ya utilizan algunos buques para mejorar (reducir) su consumo de combustible.

La llamada “alta tecnología” que no falte, ni siquiera para dar marcha atrás. La fe extrema e incuestionable en la alta tecnología.

Además, un motor propulsado por biocombustibles funcionará cuando las condiciones del viento sean mucho menos favorables. Surplus dice que con estas tecnologías, el velero de B9 podrá transportar hasta 9.000 toneladas de carga. Esto es apenas una pequeña parte de las 100.000 toneladas que hoy transportan algunos buques mucho mayores en rutas internacionales a larga distancia, admitió.

Pero el B9 sólo funcionará inicialmente en Europa, especialmente en los mares del Norte y Báltico, donde los vientos son fuertes.

Surplus añadió: hay en la actualidad unos 1.500 buques de este tipo propulsados con fuel en estas rutas y nuestro sueño es reemplazarlos a todos.

Maravilloso. Tanto revuelo y luego resulta que los suelos más ambiciosos se reducen a intentar poner algo en marcha en unos dos años, que sea una minúscula parte de la flota mercante mundial, movida por velas y cuando no las haya, con biocombustibles.

Todavía está por ver si estos veleros pueden reemplazar a los modernos buques a gran escala. Jeremy Harrison, director de comunicaciones de la Cámara de Transporte Marítimo británica, tiene sus dudas.

“Me encantaría ver que los veleros reemplazasen al sistema actual”, dijo. “Pero no veo cómo puede resultar económico, incluso aunque el precio de los combustibles suba”.

Según Harrison, los avances en ahorro de combustible de los grandes buques mercantes ayudarán a compensar los crecientes costes de los combustibles fósiles.

“Las grandes compañías navieras, ya han conseguido ahorros sustanciales solamente con navegar a baja velocidad, reduciendo sus velocidades para ahorrar en consumo de combustible”, dijo.

Y aquí el falso debate: la visión opositora del director de la Cámara británica, tampoco se plantea, como no lo hizo el que promueve los veleros automatizados, ni por un solo segundo en este mundo hiperespecializado, que quizá la solución para el ahorro de combustible (y emisiones, si se quiere,: son una identidad) fuese que se produjesen menos cosas innecesarias y que se dejasen de transportar a distancias siderales objetos que no lo merecen o no son imprescindibles. Ni por un segundo. Cada uno, en su jaulita de su negociete. Viento en popa unos y fuel en pistones el otro.

A principios de este año, Maersk, la mayor empresa mundial de transporte marítimo de contenedores, que posee más de 600 buques, anunció que había adaptado los motores diesel de sus gigantescos barcos para viajar a velocidades muy bajas, reduciendo las emisiones en un 30% y ahorrando unos 100 millones de dólares en el proceso.

Hasta el final. Seguirán con el modelo de gigatransportes a microdistancias, sin plantearse o cuestionarse si lo que se transporta tiene sentido. Al fin y al cabo, sus misiones no son las de analizar a fondo el mundo, sino su propio negociete para que siga a flote, aunque el mundo se hunda. Por eso, seguirán llegando zapatillas chinas a Europa y materias primas africanas a los países desarrollados, aunque sea para producir cosas inútiles. Dejemos a los Mercados, únicos oráculos con derecho a ver hacia adelante, que sean ellos los que decidan cómo moriremos de hastío en Occidente y de pobreza extrema en el resto del mundo, enterrados los unos por bienes innecesarios por excedentes (Surplus, curiosamente, en inglés) y los otros por los residuos que se devuelven para supuestos reciclados.

A menos que puedan construir veleros tan grandes como los grandes buques que hoy navegan, creo que será muy difícil que alcancen las economías de escala que los hagan competitivos” dijo Harrison. Por el contrario, Surplus sigue sin desanimarse.

Y de nuevo, como siempre, los que confían en los modernos dioses como contrapunto: en este caso, la endiosada “economía de escala” como fiel y medida de todas las cosas: si hay “economía de escala”, todo va bien; si no, la fastidió usted. Algunos no tendrán arreglo así estén con el agua al cuello, el Diluvio Universal en su apogeo y vayan a ser arrollados por el Arca de Noe.

Dijo: “Mucha gente no entiende que la energía renovable ha llegado a puerto. Si estos modelos económicos se transfieren a la navegación, la propuesta económica se transforma completamente.