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Una cuchufleta llamada economía (II)

  • martes, 14 septiembre 2010 @ 11:20 CEST
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Artículos Segunda parte de este artículo (la primera, aquí). En esta ocasión se centra en uno de los ejes más debatidos teoricamente de esta web, la Entropía:
En termodinámica, la entropía (simbolizada como S) es la magnitud física que mide la parte de la energía que no puede utilizarse para producir trabajo. Es una función de estado de carácter extensivo y su valor, en un sistema aislado, crece en el transcurso de un proceso que se dé de forma natural. La entropía describe lo irreversible de los sistemas termodinámicos. La palabra entropía procede del griego (ἐντροπία) y significa evolución o transformación. Fue Rudolf Clausius quien le dio nombre y la desarrolló durante la década de 1850.
Mientras nadie demuestre lo contrario con métodos científicos, su relación con la economía se interpreta así en la definición:
Entropía y economía

Podríamos considerar las crisis económicas como un reflejo de la entropía de los sistemas tendentes al desorden, tal y como se expresa en la segunda ley de la termodinámica. Según Hyman Minsky "Una característica fundamental de nuestra economía es que el sistema financiero oscila entre la robustez y la fragilidad, y esa oscilación es parte integrante del proceso que genera los ciclos económicos.". Ciclos que se mueven en una playa de la entropía en cuyos extremos se encuentran el orden más estricto y el caos más absoluto, o dicho en otras palabras, sin una adecuada regulación que evite la tendencia al desorden de un sistema económico este entrará en crisis, ya que estos como cualquier otro sistema dentro de la naturaleza, tienden a una creciente entropía, y según la Teoría de sistemas, el desorden lleva a la muerte o desintegración del sistema ya que sin mecanismos eficaces de retroalimentación, el sistema va degenerándose y consumiéndose, hasta que muere.

Y ya el artículo de Cotizalia:

Hoy toca hacer caer de un burro a la segunda propiedad de lo económico: la valoración. Y es que para tan elaborada ciencia lo que no se valora, aunque haya sido apropiado, no existe. Y así seguimos. Acumulando mierda en el planeta (con perdón). Gratis y a velocidad de vértigo. Es decir, acatando escrupulosamente, aunque sus sabios ni lo intuyan, la segunda ley de la termodinámica. Y, de paso, cargándonos lo bueno y hermoso que la Tierra contiene.

Un sistema económico que se desentiende del tufo de sus excrementos…

Mientras que por un lado entran en el proceso económico unas despreciadas externalidades en forma de materia o energía, la para él inexistente segunda ley proclama que los excrementos, consecuencia de cualquier actividad económica, deberán salir por otro. Lo harán a la vez que la entropía se incrementa. Porque el reciclado integral es imposible. Y los desechos, inevitables.

Con lo que esta civilización fatal, que exige un crecimiento económico continuo y permanente para poder sobrevivir, estará condenada a acumular, por los siglos de los siglos, porquería en el planeta. Hasta desbordarlo. Algo absurdo e imposible. Parafraseando la célebre sentencia dedicada a George Bush padre: es la física, idiota.
Como podrán comprobar, nada nuevo bajo la concepción cosmológica de hace más de 6000 años en la dialéctica cotidiana entre Ra y Apofis.