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El molesto y catastrofista cenit del petróleo

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El diario español El País ha publicado el 22 de agosto de 2010, un artículo en su sección de Economía, firmado por Ramón Muñoz y titulado Los 'apocalípticos' de la recesión se hacen guionistas, que por la parte que nos pueda tocar, no nos resistimos a reproducir aquí, por su interés público, debidamente comentado. Como suele ser habitual, nuestros comentarios, intercalados y  en cursiva.

El cine y la televisión se alimentan de las visiones catastrofistas de la crisis

La crisis económica que sacude el mundo desde 2007 -considerada unánimemente la peor desde la Gran Depresión de 1929- ha dado lugar a una explosión de explicaciones catastrofistas de ciertos expertos y economistas. Pero las teorías de los llamados apocalípticos han saltado de los libros y de las conferencias al cine y a la televisión convirtiéndose en películas, programas y documentales, que advierten de una catástrofe mundial inminente. Esta vez no llegará en forma de meteorito o invasión extraterrestre sino por las consecuencias de la recesión.

¿En qué quedamos, Sr. Muñoz? Resulta que el título habla de “visiones catastrofistas de la crisis”, como si esas visiones fuesen algo propio de lunáticos, y luego, el propio autor reconoce que la crisis esta “considerada unánimemente como la peor desde la Gran Depresión de 1929”. Así pues, los relatores catastrofistas ¿son realistas o los realistas son los que vienen diciendo que ya hemos salido de la crisis desde hace un año?

La mejor muestra del nuevo filón es el showman y presentador de televisión estadounidense Glenn Beck. Desde su tribuna diaria de Fox News y desde su programa de radio, predice todo tipo de catástrofes si Barack Obama persiste en el proceso de "socialización" de la economía norteamericana que inició su predecesor, George W. Bush, saliendo al rescate de bancos, aseguradoras y compañías de automóviles, e inyectando dinero al sistema a costa de un endeudamiento estratosférico.

El éxito mediático de Beck, sobre todo en movimientos conservadores como el Tea Party y en el ala dura republicana que respalda a Sarah Palin, le ha animado a convocar un mitin en el Memorial Lincoln el próximo 28 de agosto, para "restaurar el honor" del país, justo en la escalinata donde el líder negro Martin Luther King pronunciara su histórico discurso Yo tengo un sueño, lo que ha sido tomado como una provocación por amplios sectores.

Beck promete que ese día será el principio de una refundación de EE UU basada en los principios liberales de los fundadores. Eliminar los rescates y dejar en la mínima expresión la intervención de la Administración son sus recetas para escapar al marasmo.

Aquí viene el Sr. Muñoz a mezclar, convenientemente, las churras de las profecías apocalípticas y catastrofistas de grandes medios ultraderechistas de EE. UU., que atribuyen todo desastre a la política del gobierno derechista y capitalista (pero no lo suficiente, según Fox, hasta el punto de que lo ven como peligroso comunista) de los EE. UU. y creen que todo se resolverá perfectamente si llega al gobierno un republicano ultraderechista, y se hacen confundir y se meten en el mismo cesto que a las merinas de los que vaticinan que al ritmo que estamos agotando los recursos del planeta, esto es insostenible y vamos, efectivamente, a una catástrofe, aunque sea explicando, por activa y por pasiva, las razones de la imposibilidad de seguir creciendo hasta el infinito. Bonito juego sucio de mezclas.

Desde el lado contrario ideológicamente, pero con el mismo tono profético, Michael Ruppert, un antiguo policía de narcóticos de Los Ángeles, ha saltado a la fama por sus predicciones catastrofistas. El documental Collapse del director Chris Smith desgrana sus predicciones fundamentadas casi todas ellas en la teoría del pico del petróleo, es decir, que las reservas totales de energía se han agotado ya en su mitad y que, a partir de ahora, cada barril se encarecerá cada vez más, provocando un alza general de precios hasta provocar un colapso económico.

Caramba, caramba. Así que los que creemos que estamos sobre el cenit de la producción mundial del petróleo somos profetas de la catástrofe, de la misma manera que los elementos de la Fox en Estados Unidos, aunque desde el otro extremo. Vaya, vaya con las conclusiones del Sr. Muñoz.  Ahora resulta que Michael Ruppert, que ya contaba hacia dónde preveía que iba este mundo si seguíamos consumiendo como si no hubiese un final, es, además, aparentemente el inventor del concepto del cenit del petróleo.

Esto ya empieza a ser cansino. El 5 de agosto de 2010, el diario electrónico Rebelión publicó un artículo de Guillermo Alonso de Armiño y Erce, titulado Prepararse para el fin del petróleo ¿Cuánta energía nos queda? , en el que también daba la impresión de que el concepto “cenit del petróleo” o bien era un invento de este articulista o bien, lo que es peor, que era un concepto que  barajaba con soltura la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Rebelión permitió un escrito de aclaración y contestación a dichos argumentos, que se publicó el 9 de agosto de 2010, titulado El cenit del petróleo, en el que se tiene que volver a insistir en lo obvio y en la verdadera autoría profesional e intachable de los que intuyeron y publicaron este concepto por primera vez: el geofísico M. King Hubbert en 1956, trabajando para la Shell Oil y posteriormente, los geólogos y científicos Colin J. Campbell y Jean Lahèrrere, que en 1998 publicaron en Scientific American (Investigación y Ciencia) una actualización de los trabajos de Hubbert, titulado “The End of Cheap Oil” que en buena medida dio lugar a esta página entre otras decenas de páginas por todo el mundo.

Resulta que habiendo centenares de científicos, ex ministros europeos, un ex gobernador general de Canadá, parlamentarios de varios países europeos, y profesores universitarios de todo el mundo representando a ASPO y defendiendo la validez de la teoría del cenit del petróleo, su inminencia y las graves consecuencias que piensan puede acarrear a la Humanidad, el declive continuado e irreversible de la producción mundial de petróleo, el Sr. Muñoz tenga que sacar a Michael Ruppert como si fuese e inventor del concepto y además, como si este concepto fuese obra de un desequilibrado. Es verdaderamente lamentable, el grado de desinformación al que llegan y al que conducen determinados medios. Se hace muy difícil creer que se deba solamente a eso, a una pura y simple desinformación.

Empieza a ser preocupante el interés, tanto de parte de determinados medios conservadores, como por parte de ciertos desorientados medios de corte progresista, en desdibujar el concepto del “cenit del petróleo” y atribuirlo a mentes calenturientas o desequilibradas.

Ruppert anuncia que esa fase de decadencia ya ha comenzado y que la Administración tanto de Bush como de Obama han convertido la economía en una enorme estafa piramidal. En el documental, no estrenado en España, Ruppert da una imagen de paranoico, fumando compulsivamente, e incluso llorando cuando relata los estragos de la catástrofe que está por llegar. Pero lo más intranquilizante es que el mismo Ruppert con aspecto lunático que aparece en el filme acertó en varios de los acontecimientos que derivaron de la crisis financiera, mientras que los más prestigiosos economistas y los organismos internacionales no los vieron venir.

Así, Ruppert aparece en una conferencia en 2006 advirtiendo a la gente que no se endeudara, ni contratara hipotecas porque estaba a punto de estallar una gran burbuja inmobiliaria, como efectivamente sucedió dos años después con la crisis de las subprime. También anticipó la quiebra del sistema financiero y los rescates multimillonarios de 2008 (la siguiente en caer será la propia Reserva Federal, según su vaticinio). No obstante, la credibilidad de Ruppert queda en entredicho con alguna de las recetas que da para prepararse para el apocalipsis, como la de acumular semillas para plantar cultivos en los huertos.

Claro, claro, se toma a Michael Ruppert, se le bautiza como Ex policía estadounidense de narcóticos (con lo cual, ya está toda la basura echada encima), se oculta que Ruppert denunció en su día el saqueo de sus archivos y material informático y que se exilió en Canadá y en Venezuela, aunque luego ya se le ha perdido la pista y ya tenemos la conspiranoia montada.

No importa si tiene grabadas desde 2003 declaraciones y escritos contundentes sobre los hechos que entendía se podían dar, entre otras cosas, como consecuencia de la llegada al cenit del petróleo (entre otras cosas, que no la única) y que predijo que el mundo financiero no tendría sobre qué bases materiales apoyarse. Que acertase no es importante. Lo importante es que es un desequilibrado y que está tomando mucha fama, junto con los de la Fox. Y luego, el colofón: eso de guardar semillas y plantar huertos, le confirma sin lugar a dudas, como un lunático peligroso y lo descalifica de manera rotunda. ¡Mira que ocurrírsele sugerir guardar semillas y cultivar huertos! Seguramente lo mejor será volver a ver cómo retorcer de nuevo las subprimes, para seguir ordeñando la vaca de ubres infinitas. Eso sí es algo serio y no la sugerencia del loco Ruppert. En fin, más lamentable todavía.

Con más oficio de agorero profesional pero mucho menos auténtico, el director Michael Moore ha vuelto a la carga con Capitalismo, una historia de amor en el que pone el dedo acusador en los grandes magnates financieros que, servidos por sus políticos títeres, han causado la crisis y ahora cargan las consecuencias sobre la clase media, que sufre en sus carnes cómo cada día se destruyen 14.000 empleos o hay 7,5 desahucios por minuto.

Con la demagogia que caracteriza a este histriónico director, millonario gracias al sistema que denuncia -cobra 3.000 dólares por entrevista-, el documental denuncia cómo la aristocracia de Wall Street obtuvo mediante el miedo y los sobornos que el Gobierno saliera a su rescate con 800.000 millones de dólares (623.883 millones de euros).

Y aquí ahora se carga contra Michael Moore, pero no porque diga verdades como puños aunque sean populistas, sino porque “cobra” por las entrevistas (eso no lo debe hacer un autor que dice pelear contra el capitalismo, efectivamente, sino sólo los famosos de los diversos programas de salsas rosas y corazones partidos). A Moore nunca se le va a analizar por lo que dijera en Bowling for Columbine o en sus otros documentales o en este. Si ya los medios le han colocado la etiqueta de demagogo, no hace falta: cada vez que abra la boca, hay que decir que es un demagogo. Nada de analizar sus textos y realizar críticas, como ha hecho el que suscribe Michael Moore y el caso de la General Motors: ¿Se avecina el fin del capitalismo?

En otra línea diferente, la cadena ABC puso en marcha Earth 2100 (Tierra 2100), un proyecto en el que invitaba a los habitantes de varios países a que realizaran montajes de vídeo en el que dieran su visión de cómo se vivirá en los años 2015, 2050 y 2100. Los montajes, que se centran casi todos ellos en el agotamiento de los recursos con el crecimiento de la población y el cambio climático, se pueden ver en una web del mismo nombre.

Estos documentales son una muestra de los miles de programas que proliferan en el cine y la televisión estadounidense sobre la crisis. Y es que la recesión también le interesa a Hollywood.

El colofón de este articulista es que si le preguntas a la gente cómo ve el futuro hacia 2015, 2050 ó 2100 y la gente lo ve mal, porque cree que los recursos serán un problema, lo que hay que hacer, es titular que hay mucho catastrofista suelto y luego decir que lo importante es que Hollywood ha encontrado otro filón para seguir haciendo negocios tipo “business as usual”, aunque el mundo se hunda. Como decía el propio y criticado Ruppert, el ciudadano estadounidense (y el europeo y los de todas partes) no quieren oír hablar de malas noticias. Así que si el mundo se hunde, lo mejor es pensar “en positivo” y comunicar al mundo que va a haber un buen negocio de venta a elevados precios de flotadores para que puedan ponerse a ello. No en vano el artículo está publicado en la sección de economía.