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Gato por liebre

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Mariano Marzo, catedrático de recursos energéticos de la Universidad de Barcelona, escribe hoy un nuevo artículo en la sección de Economía del diario "La Vanguardia" titulado "Gato por liebre" (suscriptores). Me pregunto qué habrán entendido esos magníficos economistas que ahora llenan los diarios de recetas y parches dolorosos para los de siempre a discreción desde los de siempre. "Cuentos de miedo", dirán. Como si ellos no los contaran...

"Aunque aumenten las reservas de crudo, la energía neta disponible disminuye".

La "contabilidad" de barriles de petróleo equivalentes actual se asemeja mucho a la "contabilidad creativa" de las empresas que quebraron en Wall Street o que aún colean gracias al dinero de todos. Si no se consideran las equivalencias todo puede maquillarse y aquí paz y después gloria. El conjunto de energía disponible disminuiría en tanto en cuanto disminuyera el petróleo crudo (y ya lo está haciendo), pese a que cada vez hay más petróleo no convencional, LGN's y biocombustibles. Siempre he creído necesario que los datos se dieran por separado, como mínimo destacar los datos del petróleo no convencional. El hecho de no tener en cuenta, además, la energía neta disponible y la conciencia de que ésta disminuye, hace un flaco favor a las iniciativas que deberían ponerse en marcha para solventar este gran y creciente problema.

Se podría hacer un símil. El campesino que quiere cada vez más ensalada tendrá que cultivar más y, tras la cosecha, le parecerá que en la despensa hay más comida, pero si no añade algo más "energético" en proporción a lo que cosecha, su energía neta está disminuyendo, con lo cual cada vez le costará más esfuerzo físico cosechar más ensalada. Si la comida es energía, al final tendrá menos ensalada y, por lo tanto, menos comida-energía, lo que sería grave teniendo en cuenta la poca energía que ofrece la ensalada. Sin más inversión en energía no hay más energía disponible. Es lo que pasa con ese "saco" de comida en donde están metidos todos los "all liquids": el crudo, los condensados, los petróleos no convencionales, los líquidos del gas natural (LGN) y los biocombustibles. El petróleo crudo sería como el filete de buey y lo demás sería comida sin tanta energía incorporada. En la despensa ha de haber una buena reserva de "trabajo" en la energía que nos dan los alimentos, en este caso la carne. El problema es que la carne, su energía, se nos está acabando. Aunque el mercado haya optado por otros productos, no hay sustituto posible. Pero, eso sí, la despensa está a rebosar, según dicen.

Mariano Marzo es muy claro al respecto: "Aunque aumenten las reservas de crudo, la energía neta disponible disminuye". Y con esto se resume todo...

Mientras otros nos siguen maquillando las cifras y dando gato por liebre, ¿sabrán al final los economistas de salón y los políticos de qué estamos hablando?

Texto completo:

Gato por liebre

Mariano Marzo - 14/06/2010

"Aunque aumenten las reservas de crudo, la energía neta disponible disminuye"

Las noticias sobre el maquillaje de cuentas por parte de empresas, instituciones e incluso estados resultan hoy en día tan habituales que escandalizarse parece una ingenuidad. La contabilidad creativa se ha consolidado como una destreza imprescindible a la hora de proyectar una imagen de tranquilidad, solidez y de crecimiento sostenido. Con múltiples matices y variantes, esta práctica está tan extendida que, por principio, lo sensato es desconfiar de los números.

El caso de las estadísticas sobre el petróleo constituye un claro ejemplo de la ceremonia de la confusión comentada. Resulta que en los últimos análisis de diversos organismos ya no se contempla el consumo de petróleo, sino el de combustibles líquidos. Estos últimos incluyen: el crudo, los condensados, los petróleos no convencionales, los líquidos del gas natural (LGN) y los biocombustibles. Con esta nueva contabilidad se consigue transmitir el mensaje de que todo va bien: el suministro de líquidos, expresado en millones de barriles diarios, no cesa de aumentar, adaptándose a una demanda creciente. Sin embargo, se omite una información esencial: el contenido energético de un barril de crudo no es el mismo que el de otros líquidos, de forma que un barril de LGN tan sólo reemplaza 0,7 barriles de un crudo estándar. Si tenemos en cuenta esta equivalencia, y que el crudo sólo representa el 85% del suministro global de líquidos, resulta que si expresamos este en unidades energéticas, no en barriles, hace ya cinco años que está estancado. No sólo no vamos bien, sino que tenemos un serio problema.

Otra trampa al uso es la de referirse a las reservas de crudo en número de barriles, sin especificar su contenido energético neto. Dicho contenido resulta de la diferencia entre la energía bruta suministrada por un barril y la consumida en la extracción. Sin duda, el petróleo fácil y barato es cosa del pasado, de modo que la producción se está desplazando a áreas más complicadas y remotas, lo que significa que, independientemente de que las reservas mundiales puedan aumentar en número de barriles, la energía neta disponible está disminuyendo de forma acelerada.

Al margen de consideraciones éticas, está claro que el uso generalizado de las prácticas descritas constituye una bomba de relojería: si la información sobre la que basamos nuestros análisis y prospectivas ha sido maquillada, las conclusiones y modelos pueden ser totalmente ficticios. De este modo, lo normal es que un buen día caigamos en la cuenta de que hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades y que el final de la historia sea el del cuento de la lechera. No deberíamos instalarnos en el autoengaño y seguir falseando la realidad en vez de afrontarla. Tampoco es aconsejable esperar, en un ejercicio de fe, que "la magia del mercado" acabe solucionando nuestros problemas. Digan lo que digan algunos, las limitaciones impuestas por las leyes físicas no se superan con magia ni otras milongas.

Mariano Marzo, catedrático de recursos energéticos de la Universidad de Barcelona