Bienvenido(a) a Crisis Energética miércoles, 11 diciembre 2019 @ 03:18 CET

Vivir junto a una central nuclear no aumenta el riesgo de sufrir cáncer

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Informes

Al menos es lo que afirma un estudio (fichero PDF, 4,4MB) que a petición del parlamento español ha realizado un equipo compuesto por miembros del Instituto de Salud Carlos III y el Consejo de Seguridad Nuclear. El informe fue presentado el pasado lunes por el director del Instituto de Salud Carlos III, José J. Navas, por el director técnico de Protección Radiológica del CSN, Juan Carlos Lentijo, y por el director general de Salud Pública y Sanidad Exterior, Ildefonso Hernández.

El estudio incluye todas las centrales nucleares españolas así como otras instalaciones nucleares relacionadas con el ciclo del combustible nuclear y las áreas adyacentes hasta un radio de 30km. Se han añadido también a los resultados estudios de áreas donde no hay instalaciones nucleares pero que están caracterizadas por tener índices de exposición a radiación de origen natural, además de otros municipios como zonas de control.

La metodología empleada, según el Instituto de Salud Carlos III, es la más avanzada:

Se trata de un estudio ecológico de cohortes retrospectivas, en el que se contrasta la mortalidad por diferentes tipos de cáncer y leucemia de los residentes en todos los municipios situados en el entorno de las instalaciones españolas (30 km) con la encontrada en los municipios utilizados como referencia (50 a 100 Km). El periodo de estudio incluye los años 1975-2003.

El estudio es de tipo ecológico debido a que la variable central de análisis, la exposición a la radiación, es evaluada mediante un indicador, la dosis efectiva, estimado para cada grupo de población formado por los residentes de cada municipio, y se asigna a los individuos de dicho grupo (no se realiza un estudio individualizado de dosis en cada persona).

Las principales conclusiones del estudio son las siguientes:

  • Las dosis estimadas acumuladas que habría recibido la población de las áreas de estudio como consecuencia del funcionamiento de las instalaciones son muy reducidas, y están muy por debajo de las que con los conocimientos científicos actuales podrían relacionarse con efectos en la salud de las personas.
  • No se han detectado resultados consistentes que muestren un efecto de incremento de la mortalidad por diferentes tipos de cáncer asociados a la exposición de las personas a las radiaciones ionizantes debidas al funcionamiento de las instalaciones. Se han encontrado algunas asociaciones dosis respuesta puntuales que no han podido ser atribuidas a la exposición derivada del funcionamiento de las instalaciones.
  • Tampoco se han detectado excesos de mortalidad por cáncer estadísticamente significativos debidos a la radiación natural

Desde algunos grupos ecologistas, como Ecologistas en Acción, y otros, se ha comentado los resultados del informe. Por ejemplo, Ecologistas en Acción, después de felicitar a los autores del informe por la calidad de este, ya que es probablemente el informe más extenso hasta el momento, recuerdan que

4) ...los resultados del estudio muestran que no hay incidencias estadísticamente significativas entre las emisiones radiactivas de las instalaciones nucleares, cuando funcionan con normalidad, y la mortalidad por cáncer. Este resultado entra dentro de la lógica, dadas las bajas dosis radiactivas artificiales recibidas por las poblaciones, en comparación con la radiactividad natural.

5) Las conclusiones de este estudio hay que tomarlas dentro de las limitaciones de la epidemiología y de las del propio estudio. De forma significativa hay que decir que no se han considerado de forma separada casos especialmente vulnerables, como niños. Y además se trata de un estudio de mortalidad y no de incidencia. A pesar de lo cual, se trata de un avance significativo en el sentido de que las afecciones, de existir, serán muy poco notables.

6) Finalmente, no son las emisiones radiactivas normales, ni mucho menos, el principal problema de las centrales nucleares ni su mayor afección con el medio ambiente. Los problemas de seguridad de las plantas y los residuos radiactivos son motivos suficientes para abandonar esta fuente de energía.